La formación a lo largo de la vida : exigencias sociolaborales-desarrollo personal
Abstract
Lo que se entiende por educación a lo largo de la vida ha sido tratado desde diferentes perspectivas en la historia de la educación. En el presente artículo se hace una propuesta sobre el particular desde el concepto de educación permanente con el propósito de responder a tres cuestiones clave: ¿qué es la educación permanente?, ¿por qué razón debemos considerarla?, y ¿con qué fin debemos utilizarla? Se pone especial énfasis en las características actuales de la dinámica del trabajo y en la inserción de las personas en dicha dinámica desde una perspectiva humanística.
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Educar 38, 2006 15-32 La formación a lo largo de la vida: exigencias sociolaborales-desarrollo personal Blas Bermejo Campos Universidad de Sevilla [email protected] Resumen Lo que se entiende por educación a lo largo de la vida ha sido tratado desde diferentes perspectivas en la historia de la educación. En el presente artículo se hace una propuesta sobre el particular desde el concepto de educación permanente con el propósito de responder a tres cuestiones clave: ¿qué es la educación permanente?, ¿por qué razón debemos considerarla?, y ¿con qué fin debemos utilizarla? Se pone especial énfasis en las características actuales de la dinámica del trabajo y en la inserción de las personas en dicha dinámica desde una perspectiva humanística. Palabras clave: educación a lo largo de la vida, educación permanente, perspectivas de empleados y empleadores sobre la educación a lo largo de la vida, desarrollo integral de la persona. Resum. La formació al llarg de la vida: exigències sociolaborals-desenvolupament personal El que s’entén per educació al llarg de la vida ha estat tractat des de diferents perspectives en la història de l’educació. En aquest estudi es fa una proposta sobre aquest fet des del concepte d’educació permanent amb el propòsit de respondre a tres qüestions clau: què és l’educació permanent?, per quina raó hem de considerar-la?, i amb quina finalitat l’hem d’emprar? Es posa un èmfasi especial en les característiques actuals de la dinàmica del treball i en la inserció de les persones en aquesta dinàmica des d’una perspectiva humanística. Paraules clau: educació al llarg de la vida, educació permanent, perspectiva d’empleats i d’empleadors sobre l’educació al llarg de la vida, desenvolupament integral de la persona. Abstract. The Lifelong Learning: Sociolaboral Requirents and Personal Development What we call education throughout life or life-long education has been in the history of education traditionally termed in many different ways. In this paper it is approached under the concept of Permanent Education with the purpose of answering three key questions: What is Permanent Education? Which are the reasons to take it under consideration? And, to what end should we use it? All in all, it places special emphasis on the characteristics that typify present day work dynamics and the insertion of the individual in those dynamics from a humanistic perspective. Key words: Education throughout life; Permanent Education; Employer’s and employee’s perspectives on Education throughout life; Integral human development.
Sumario 1. Puntualización inicial Introduzco este punto principalmente para aclarar el título de esta reflexión, es decir, «la formación a lo largo de la vida: exigencias sociolaborales versus desarrollo personal». Y, así, lo que se pretende con el título inicialmente es llamar la atención sobre algo que no escapa a casi nadie y que es tan antiguo como el trabajo por cuenta ajena o asalariado, es decir, los distintos motivos que llevan a esta relación laboral al que ofrece empleo y al que lo ha de realizar de este modo. De tal manera que lo primero que ha de reconocerse es que el empleador pretende, fundamentalmente, unos objetivos que tienen que ver con la productividad de su empresa y, consecuentemente, con su rentabilidad económica, cosa por otro lado lícita, y el segundo puede pretender su desarrollo personal a través de una actividad laboral; pero también habrá que considerar la posibilidad de que sus pretensiones tengan que ver con procurar el sustento propio y/o el de su unidad familiar y, en muchas ocasiones, directamente con la supervivencia. Baste, para corroborar esta última afirmación con pasarse por cualquier empresa donde la actividad laboral de la mayoría de sus operarios tenga que ver con la producción en serie de sus productos o, simplemente, con la ejecución de las tareas que implica su actividad cotidiana y que tienen que ver más con la simple repetición que con tareas de más alto nivel, y que implican movilizar otros recursos cognitivos que pueden generar mayor satisfacción, y preguntar por esta cuestión a los mismos. Por tanto, las ideas que intentaremos exponer sobre la formación a lo largo de la vida pretenderán ser una reflexión sobre los procesos que se dan en las relaciones laborales y cómo se pueden vivir por parte de unos y de otros, y eso podría, a su vez, repercutir en cómo se afronte en el día a día en los centros de producción. En todo caso, estamos convencidos de que ello va a depender de dónde se ponga el énfasis, si en el primero o en el segundo término, es decir, en las exigencias sociolaborales o en el desarrollo personal. Y, hecha esta aclaración, en esta reflexión nos proponemos dar respuesta a las siguientes preguntas: — ¿En qué consiste la formación a lo largo de la vida? — ¿Por qué la formación a lo largo de la vida? — ¿Para qué la formación a lo largo de la vida? 1. Puntualización inicial 2. ¿En qué consiste la formación a lo largo de la vida? 3. ¿Por qué la formación a lo largo de la vida? 4. ¿Para qué la formación a lo largo de la vida? Referencias 16 Educar 38, 2006 Blas Bermejo Campos
2. ¿En qué consiste la formación a lo largo de la vida? La formación a lo largo de la vida, si bien se podría decir que puede tener sus orígenes en el pensamiento de autores incluso de la época clásica, como por ejemplo Platón, quien concebía que la educación debía prolongarse hasta la edad de cincuenta años, prácticamente durante toda la vida, en lo que se refiere a la forma con la que se entiende en la actualidad, habría que tomar como referencias los desarrollos que ha experimentado por la influencia de los distintos planteamientos realizados por los organismos internacionales preocupados por la educación, especialmente ligados a la educación de adultos, tales como la UNESCO, creada en 1946 para dar impulso a la educación, la ciencia y la cultura (Pérez Serrano, 2005). Así, para esta autora, el concepto de formación a lo largo de la vida está relacionado directamente con el concepto de Educación Permanente y el impulso de ésta ha sido debido a las políticas que han propugnado determinados organismos internacionales. En definitiva, señala tres etapas en el desarrollo de la Educación Permanente: 1ª. Las conferencias mundiales sobre la Educación de Adultos, organizadas por la UNESCO, que ponen el acento en la perspectiva remedial (…). El principio fundamental es el de que nada que proceda de la escuela y de la pedagogía tradicional puede servir a la educación de adultos sin una adaptación radical. 2ª. Teóricos y prácticos van tomando conciencia del hecho de que entre educación de jóvenes y educación de adultos no existe una barrera infranqueable. Hay, en cierto modo, continuidad entre la una y la otra. No obstante, la aparición de la noción nueva, Educación Permanente, no modifica todavía las concepciones tradicionales en los que se ocupan de la educación de adultos. 3ª. El concepto de Educación Permanente adquiere todo su significado, mucho más amplio que el de sus orígenes. Hay desde entonces un vínculo, una verdadera continuidad entre los diferentes eslabones de la cadena. Se concibe la educación como extensiva a lo largo de la vida humana; no es su final el de la escolaridad. Por otro lado, a la Educación Permanente se la ha denominado de muchas formas: educación vitalicia, educación continua, educación recurrente, educación no formal e informal, desarrollo comunitario, educación popular, animación sociocultural, educación postescolar, educación para el ocio y el tiempo libre, aprendizaje permanente, educación a lo largo de la vida…Estos diversos nombres inciden en diferentes esferas de la Educación Permanente en algunos casos; en otros se consideran sinónimos. En todo caso, últimamente se la denomina más frecuentemente como educación continua o educación a lo largo de la vida, y se emplea la denominación de educación continua para referirse a la dimensión de actualización profesional, tan necesaria en nuestras sociedades, caracterizadas por el cambio rápiLa formación a lo largo de la vida: exigencias sociolaborales-desarrollo personal Educar 38, 2006 17
do y constante. «En un mundo en cambio constante, la formación continua es no sólo exigencia sino necesidad ineludible». Esta dimensión de continuidad se refiere a que en la actualidad se debe superar la concepción del clásico ciclo vital establecido en las etapas de educación, trabajo y jubilación. «El ser humano es educable a lo largo de toda su existencia. Cualquier edad es propicia para aprender». Por otro lado, destaca el Informe de la Comisión Internacional de Educación sobre la Educación para el siglo XXI, presidida por J. Delors (1996: 113), el denominado «La Educación encierra un tesoro», en el que el capítulo quinto se dedica a la educación a lo largo de la vida y en el que se destaca el papel cada vez más importante que la educación debe ocupar en la vida de las personas hasta el punto de que ésta debe ser «como la condición de un desarrollo armonioso y continuo de la persona». Y que, para que ello sea posible, debemos cambiar algunos de los conceptos tradicionales que la condicionan. En concreto, se deben revisar cuestiones como: — Tiempo: la división tradicional de la existencia en periodos separados (infancia, juventud, edad adulta y jubilación) ha quedado superada… — Información: los conocimientos adquiridos en una etapa de la vida quedan muy pronto obsoletos; la rápida evolución del mundo exige una actualización permanente del saber. — Finalidades: el objetivo de la educación no consiste solamente en preparar para la vida adulta y el mundo del trabajo, sino también aprender a vivir juntos, vivir con los demás, convivir y, sobre todo, aprender a ser, meta siempre inacabada en la formación humana. — Espacio: limitarse a un lugar específico para aprender ha quedado superado por las nuevas tecnologías, que propician el aprendizaje allí donde el sujeto considere más oportuno. En el Informe también se dice que «la Comisión ha optado por designar este proceso de aprendizaje continuo, que abarca toda la existencia y se ajusta a las demandas de la sociedad, con el nombre de Educación a lo largo de la vida», y al que se le asigna el significado siguiente: el concepto de educación a lo largo de la vida puede considerarse como la clave desde la cual focalizar toda la educación. La perspectiva que abre las puertas del siglo XXI va más allá de la distinción entre formación académica, actualización y reciclaje, reconversión y promoción de adultos. Se concibe como «condición de desarrollo continuo y armónico de la persona». No obstante, aunque se suelen utilizar indistintamente los términos de educación continua y educación a lo largo de toda la vida, depende del contexto donde nos encontremos, uno y otro se utilizan para enfatizar uno u otro aspecto, de tal manera que la tendencia de los últimos años por el Consejo de Europa es utilizar el de formación continua, vinculándolo a procesos de aprendizaje dirigidos principalmente a «la preparación, actualización y perfeccionamiento profesional en la etapa pos-escolar». Mientras que «la UNESCO suele utilizar la denominación “educación a lo largo de la vida”, orientada al desarrollo per18 Educar 38, 2006 Blas Bermejo Campos
sonal y social. (…) Enfatiza más la perspectiva humanística al considerar la educación como condición esencial para el desarrollo de la persona». Por otra parte, el profesor Ferrández justificaba la Educación Permanente como un proceso sin rupturas a lo largo de la vida de las personas, de la manera siguiente: A fin de cuentas, lo que interesa es que todo ciudadano sea elemento activo y persona participativa en el quehacer diario (…). La persona informada y formada tiene decisiones propias que le ayudan a interpretar el mundo y la vida y posteriormente a actuar en consecuencia. Por el contrario, el hombre noinformado y masificado es el instrumento idóneo que otros emplean para el logro de sus intereses individuales o de clase (Ferrández, 1990: 34). En definitiva, la Educación Permanente, desde este posicionamiento, lo que busca es la verdadera liberación personal y grupal que elude todo intento de alineación. El propósito medular de lo permanentemente educativo es la posibilidad individual de participar socialmente en todas las manifestaciones humanas: desde el tiempo de libre disposición, hasta el tiempo dedicado al trabajo productivo (Ferrández, 1996: 5). Como se puede comprobar, el pensamiento del autor se acerca más al sentido que preconiza la UNESCO, donde el crecimiento personal del ser humano debe ser el centro de la educación y no la demanda de cualificación, sin que ello quiera decir que no sea un componente importante para conseguir aquél. Es decir, como ya decían Super y Bond (1973: 237), hablar de desarrollo personal es hacerlo inevitablemente de desarrollo profesional, puesto que «…la vida ocupacional de un hombre se considera como una parte, pero una parte central de su existencia». Sin embargo, y volviendo a las ideas del profesor Ferrández, hasta llegar a poder poseer este criterio o nivel de formación, es evidente que el sujeto debe comenzar por poseer una formación de base suficiente, que le dote de las herramientas necesarias para poder afrontar esos objetivos de manera adecuada. Y, por tanto, la educación debería ajustarse a los distintos estados de formación en el que se encuentren los individuos de una sociedad. En otro momento, refiriéndose al concepto de Educación Permanente, dice de ella: …es la base para poder hablar de Formación Permanente y de Formación Ocupacional Continua; (…). Para que la Educación Permanente sea un devenir constante de perfeccionamiento personal, es preciso que la persona implicada en este menester haya alcanzado previamente la suficiente educación de base (que no es lo mismo que educación básica) y un cierto nivel de culturalización. Estos dos aspectos educativos le permiten continuar en el proceso de perfeccionamiento, a la par que le garantiza algún protagonismo en la vida social. Ahora bien, si todo lo anterior se da y además la persona ocupa un puesto de trabajo, se convierte en agente activo de la transformación de su entorno, con un protagonismo total (Ferrández, 2001: 15-16). La formación a lo largo de la vida: exigencias sociolaborales-desarrollo personal Educar 38, 2006 19
En definitiva, este planteamiento justificaría la estructuración del sistema educativo, desde la enseñanza infantil hasta la formación de adultos. Gráficamente, dibuja la Educación Permanente como muestra el gráfico 1 (Ferrández, 1996: 5). Es decir, la Educación Permanente comienza desde las primeras etapas y acompaña a la persona a lo largo de su vida, si bien, en su organización debe adaptarse a los distintos objetivos que la persona reclame en la consecución de su desarrollo personal y social. Ya decíamos en otro lugar (Bermejo, 2002), que en cualquier sociedad de las denominadas desarrolladas, entre las que nos encontramos, uno de los objetivos centrales que persiguen tanto los sistemas educativos formales como los contextos de formación no reglados es el de formar individuos plenamente integrados en los modelos políticos, económicos, culturales, sociales y laborales que sirven de faro a las políticas y acciones que se ponen en marcha. Y en este contexto, decimos que conseguir integrar de esta manera a los individuos significa conseguir que sean capaces de desarrollar 20 Educar 38, 2006 Blas Bermejo Campos Gráfico 1. Educación Permanente. S o c i o e c o n ó m i c a C u lt u r a l O c u p a c i o n a l p r o f e s i o n a l C o m p e n s a t o r i a A l f a b e t i z a c i ó n 0 -3 a ñ o s 36 a ñ o s 1 e r. c i c l o 2 n . c ic l o 3e r.c ic l o Ob li g at o ri a 1 2 - 1 6 P o st o b l ig a t o r i a 1 6 - 1 9 i n f a n t i l E s c u e l a p r i m a r i a E d u c a c i ó n m e d i a s E n s e ñ a n z a s u n i v e r s i t a r i a s E n s e ñ a n z a s D i p l o m a t u r a L ic en c i a d o 3 er. c ic l o D oc to r a d o y p ost gr a d o E D U C A C I Ó N D E A D U L T O S EDUCACIÓN PERMANENTE
todas sus potencialidades con un doble objetivo, sentir la plena satisfacción personal de lo que uno percibe que es y que es capaz de hacer, por un lado, para lo cual debe conseguir el saber necesario, y, por otro, hacerlos conscientes de que deben ser útiles a la sociedad, tanto desde un punto de vista laboral como político, cultural y social. Y con ello estaríamos hablando de desarrollo personal integral, concepto que es habitual que se incluya en los objetivos generales de los principales sistemas educativos de los países de nuestro entorno. Y es en esta línea como concebimos que se afronte la educación y/o la formación a lo largo de la vida. Y con este planteamiento no nos alejamos del concepto de Educación Permanente que se preconizaba ya en el Libro Blanco sobre la Educación de Adultos (MEC, 1986) en nuestro país, donde a la misma se le asignaban las características del cuadro 1. Como conclusión de lo que podemos entender como formación a lo largo de la vida, podemos decir que se puede emplear como sinónimo de Educación La formación a lo largo de la vida: exigencias sociolaborales-desarrollo personal Educar 38, 2006 21 Cuadro 1. Contenido del concepto «Educación Permanente» (MEC, 1986). La expresión educación permanente Y algunas consecuencias 1. Designa un PROYECTO. 2. GLOBAL. 3. Encaminada tanto a reestructurar el sistema educativo como a desarrollar TODAS las posibilidades de formación FUERA del sistema educativo. 4. En ese proyecto, el HOMBRE es el SUJETO de su propia educación, por medio de la interacción permanente de sus acciones y su reflexión. 5. La EDUCACIÓN PERMANENTE, lejos de limitarse al periodo de escolaridad, 6. Debe abarcar TODAS las dimensiones de la vida, TODAS las ramas del saber y TODOS los conocimientos prácticos que pueden adquirirse por TODOS los medios. 7. Y contribuir a todas las formas de DESARROLLO de la personalidad. 8. Los procesos educativos que siguen a lo largo de su vida los niños, los jóvenes y los adultos, cualquiera que sea su forma, deben considerarse como un TODO. 1. No es un sistema cerrado. 2. No sectorizado. 3. Va más allá del sistema educativo y, en consecuencia, más allá de las posibilidades de un Ministerio de Educación. 4. Es participativo, descentralizado e incardinado en las demandas sociales reales. 5. Es transescolar. 6. Es integral. Abarca todos los campos de la formación, por lo que responsabilizaría a todas las instituciones implicadas y grupos sociales. 7. Vinculación de los proyectos de formación con los proyectos de desarrollo en todos los ámbitos. 8. Vinculación de todos los procesos educativos entre sí.
Permanente según los contextos y los autores que se tomen como referencia, y que se emplea como formación asociada a la actualización profesional, si consideramos otros contextos y otros autores e, incluso, otras denominaciones como por ejemplo la de educación continua. Nosotros la entendemos como una formación que comienza desde la enseñanza infantil y que debe acompañar a la persona durante toda su vida, con objetivos que van más allá de la mera cualificación profesional, aunque esta dimensión tenga una presencia fundamental, impregnando todas las dimensiones que pueden influir en el desarrollo integral de las personas; es decir, se refiere a los procesos educativos necesarios para dar satisfacción a las expectativas que tengan planteadas las personas en cualquier momento de su existencia. 3. ¿Por qué la formación a lo largo de la vida? Si tomamos las últimas ideas expresadas en el punto anterior, la respuesta es sencilla: el motivo principal es tomar a la persona como eje central de cualquier sistema de relación que se establezca en cualquier grupo o sociedad, y ello nos remite directamente a la formación como derecho de toda persona a crecer en cualquiera de sus dimensiones, sean éstas personales, sociales, laborales, políticas, etc. Sin embargo, si tomamos como criterio la formación a lo largo de la vida como mejora de la dimensión profesional, sea ésta como proceso de Formación Profesional ocupacional o continua, es decir, en el sentido como la considera el Consejo de Europa, cuando la conceptualiza como formación continua, es decir, «como preparación, actualización y perfeccionamiento profesional en la etapa postescolar», la cosa cambia. Hasta hace no mucho tiempo, esta pregunta no era necesaria, probablemente porque el concepto de la relación laboral que se establecía entre empleador y empleado no requería de este último más que un aprendizaje a la entrada, o ni eso, situación que podía prolongarse en el tiempo de manera indeterminada y, en todo caso, hasta que el empleador lo considerase oportuno en función de intereses exclusivamente empresariales, y su mayor cualificación en la actividad objeto del empleo se conseguía siempre, o casi siempre, a través del ejercicio de su actividad laboral, bien como aprendiz de, o con, un empleado de mayor rango profesional, bien como resultado del ejercicio mismo de la actividad en el peor de los casos. Esto era así porque, aunque los objetivos del empleador no hayan variado, es decir, conseguir el mayor nivel de producción en su empresa, y, por tanto, mayor rentabilidad, las necesidades en los procesos de producción, y, sobre todo, de distribución y consumo antes eran relativamente estables y, por tanto, no requerían de un nivel distinto de cualificación del que ya tenían sus empleados. Ahora, sin embargo, estos procesos demandan niveles de competencia cada vez mayores o más especializados y ello genera nuevas necesidades en los procesos de capacitación de sus empleados. Ahora no basta con tener buenos productores; además se debe invertir en canales de información y de distribución de los productos que se desea 22 Educar 38, 2006 Blas Bermejo Campos
situar en el mercado, todo ello compitiendo con los colegas del sector en un mundo globalizado. Así, pues, si aceptamos que esto sucede, a grandes rasgos, así, desde el punto de vista del empleador la situación ha cambiado tanto que tendrá que enfrentarse a su tarea de empresario teniendo en cuenta que ha de competir abiertamente en una sociedad que, si bien consume más, también exige más y, por tanto, los procesos de producción, distribución e información, al ser más complejos, le van a exigir mayores niveles de inversión. Ello no obstante, que es cierto, hay que hacer notar que en nuestras sociedades desarrolladas los niveles de protección de la actividad empresarial son cada vez mayores y que, en consecuencia, aminoran ostensiblemente el nivel de riesgo que esta actividad tiene. Dicho esto, convendría reflexionar sobre esas nuevas necesidades que las relaciones laborales demandan en el mundo actual, cómo son afrontadas por los responsables políticos, sociales y laborales y, sobre todo, qué implicaciones tienen en los productores, es decir, en los empleados. Pero no es nuestro objetivo en esta reflexión hacer un balance completo de tales necesidades ni de cómo son afrontadas por sus responsables. En estos momentos nos interesa saber que el papel de los empleados en dichas relaciones ha cambiado casi de manera radical, al menos en lo que respecta a sus funciones productoras: ha de ser mejor productor, ha de saber trabajar en equipo, ha de conseguir niveles cada vez más cualificados de competencia profesional, etc. Y, para ello, ha de formarse más y mejor y, como quiera que los cambios en la sociedad tecnológica que le ha tocado vivir son constantes y cada vez más acelerados, habrá de adoptar, además, una actitud favorable hacia las demandas de especialización, y, consecuentemente, de formación que las relaciones laborales le hacen cada día. Así pues, un hecho que convendría tener presente es que la persona, en estas condiciones de trabajador o empleado, no ha tenido la posibilidad de elegir que la situación sea ésta, sino que más bien, en la mayoría de los casos, se ha visto abocada a la misma, y se ve obligada a estar cada vez más formada si desea entrar primero al mercado laboral y, segundo, conservar su puesto de trabajo después, o también, si tomamos otro criterio, si desea convertirse en persona integrada, que participe de los parabienes que la nueva sociedad le ofrece, o quedarse al margen del modelo de vida que la sociedad genera y estimula. Sea como fuere, tendríamos que admitir que, en el modelo de sociedad de consumo —también del conocimiento— en la que estamos inmersos, se ha generado una nueva necesidad, que es la de estar preparado para el cambio y, para ello, es necesario formarse continuamente en las demandas que esos cambios demanden en cada momento. En consecuencia, admitimos que esa es una realidad actual a la que debemos dar respuesta desde todos los ámbitos implicados, sean éstos educativos, laborales o sociales. La persona, en su papel de trabajador, habrá de cumplir una serie de requisitos que demandan los nuevos tiempos, pero, además, en su condición de persona, también deberá verse satisfecha en otras facetas de su vida. De manera que adaptación al cambio sí, La formación a lo largo de la vida: exigencias sociolaborales-desarrollo personal Educar 38, 2006 23
Sólo un par de matizaciones más. La primera: yo he pasado por procesos de selección de becas FPI-FPU de la Junta y del Ministerio (obtuve las dos, y tuve que renunciar a una) y de plazas de ayudante «no doctor», y te puedo asegurar algo, con el currículo con el que yo obtuve las becas no hubiera ganado el contrato de ayudante jamás. Para ganarlo tuve que competir con otros siete doctores, cada uno de ellos con un buen número de publicaciones. Así que, por favor, no comparemos lo incomparable. La segunda: el trabajo (y digo trabajo, no estudio) que realicé como becario y la responsabilidad que tenía entonces no tiene absolutamente nada que ver con lo que hago ahora. Entonces daba algunas clases (un total aproximado de 1,5 créditos cada curso) en asignaturas en las que no tenía plena capacidad docente, cuyas actas eran firmadas por profesores titulares o catedráticos, y que me ocupaban afortunadamente poco tiempo, dejando la mayor parte del año libre para la investigación, gracias a lo cual pude leer la tesis a tiempo. Ahora, como profesor ayudante, tengo varias asignaturas íntegras a mi cargo, incluidos cursos de doctorado (hasta un total de 21 créditos este curso), y el tiempo que puedo dedicar a la investigación se ha visto muy reducido, cuando la ANECA me pisa los talones. Además, sinceramente, creo que la formación que he adquirido en estos años debería verse reflejada en mi salario, y que el hecho de que esté desempeñando bien mi trabajo, obteniendo acreditaciones de las agencias de calidad y certificados de calidad docente, debería tener como efecto la estabilización de mi puesto de trabajo. Eso es lo que pedimos, no podría ser más simple. En todo caso, te agradezco sinceramente que manifestaras tu desacuerdo. Un cordial saludo. El ejemplo me parece ilustrativo de lo que estamos comentando, y pone de manifiesto la variabilidad de intereses y puntos de vista ante numerosas facetas de las relaciones laborales en general, y de los procesos de formación en particular. Para terminar esta humilde reflexión, rescatamos las palabras que, en mi opinión, ilustran adecuadamente los principales argumentos que favorecen la aplicación del concepto de formación a lo largo de la vida como Educación Permanente: Para adaptarse realmente a las necesidades de las sociedades modernas, la educación permanente no puede ya definirse por referencia a un periodo particular de la vida —por ejemplo, la educación de adultos, por contraposición a la educación de los jóvenes— o una finalidad demasiado circunscrita, cuando se distingue, por ejemplo, la Formación Profesional de la formación general. En lo sucesivo, el periodo de aprendizaje cubre toda la vida, y cada tipo de conocimiento invade el ámbito de los demás y los enriquece. (…) la educación (…) abarca (…) todos los medios que permiten a una persona adquirir un conocimiento dinámico del mundo, de los demás y de sí misma,… (Delors, 1996: 112). 30 Educar 38, 2006 Blas Bermejo Campos
En definitiva, …la meta del desarrollo humano (…) lleva a superar toda concepción de la educación que sea estrechamente utilitaria. La educación no sirve únicamente para proveer al mundo económico de personas calificadas; no se dirige al ser humano como agente económico, sino como finalidad del desarrollo. Realizar plenamente los talentos y aptitudes que cada persona lleva en sí responde a la vez a su misión fundamentalmente humanista, a la exigencia de equidad que debe guiar toda política… (Delors, 1996: 90-91). Así pues, el reto de los procesos educativos y formativos habrá de pasar —en una sociedad como la nuestra, tecnológicamente avanzada, donde la transformación se está produciendo en todos los órdenes de la vida— por no perder de vista lo fundamental, la integración de los individuos que la componen en la complejidad de los procesos que se establecen, desde una concepción humanista, donde la persona es el referente principal, alrededor del cual deben girar todos los procesos, sean estos productivo-económicos, participativo-culturales o sociales en general. Como nos indica Delors (1996), la educación y la formación en la actualidad debe construirse en torno a cuatro pilares básicos: —Aprender a vivir juntos, conociendo y comprendiendo las particularidades de los demás, que nos lleven a solventar los posibles conflictos que puedan surgir en las relaciones interpersonales e internacionales. —Aprender a conocer, fundamentado en un aprendizaje de materias básicas que nos sirvan de poso para el aprender a lo largo de toda la vida. —Aprender a hacer, en un sentido de adquisición de competencias, más allá del aprendizaje de un oficio, que nos permitan hacer frente a numerosas situaciones y que nos faciliten poder trabajar en equipo. — Y, sobre todo, aprender a ser, en un doble sentido, en el social, en el que cada vez se nos va a exigir más respecto de nuestra autonomía, capacidad de juicio y responsabilidad personal en la realización del destino colectivo, y en el personal, en el sentido de desarrollo de todas las potencialidades individuales. Referencias ASUA BATARRITA, B. (2002). «Globalización, sociedad de la información y formación en las organizaciones». En: PINEDA, P. (coord.): Pedagogía laboral. Barcelona: Ariel, 65-83. BERMEJO, B. (2002). «Orientación y desarrollo profesional». En: RODRÍGUEZ, J. y otros (coords.): Formación y orientación profesional: de la escuela al trabajo. Sevilla: GID/Fete-UGT (CD-ROM). CASTAÑO, C. (1997). «Transformaciones productivas y empleo. Importancia de la formación permanente». Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 1, 89-101. DELORS, J. (1996). La educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la educación para el siglo XXI. Madrid: Santillana Ediciones-UNESCO. La formación a lo largo de la vida: exigencias sociolaborales-desarrollo personal Educar 38, 2006 31
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