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La colección pictórica del canónigo don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815)

Bassegoda i Hugas, Bonaventura

Abstract

Se presenta la colección pictórica del canónigo y capellán real don Pablo Recio y Tello mediante la publicación del inventario completo de la misma, que comprende 464 pinturas. Asimismo, se traza un breve perfil biográfico de este personaje que intervino en diversas empresas artísticas, tales como el traslado a la Academia de las pinturas incautadas por los franceses y almacenadas en diversos depósitos o la elaboración de un proyecto de museo en el palacio de Buenavista. El inventario nos revela a un coleccionista muy activo y a un experto en pintura española antigua.

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LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 233 - 264 Resumen Se presenta la colección pictórica del canónigo y capellán real don Pablo Recio y Tello mediante la publicación del inventario completo de la misma, que comprende 464 pinturas. Asimismo, se traza un breve perfil biográfico de este personaje que intervino en diversas empresas artísticas, tales como el traslado a la Academia de las pinturas incautadas por los franceses y almacenadas en diversos depósitos o la elaboración de un proyecto de museo en el palacio de Buenavista. El inventario nos revela a un coleccionista muy activo y a un experto en pintura española antigua. Palabras clave: pintura española, catedral de Toledo, conde de Altamira, marqués de Astorga, Pereda, Zurbarán, Francisco Barrera, Alonso Vázquez, Alonso de Santo Tomás, Alonso Cano, Andrea Vaccaro, Rubens, Escalante, Murillo. Abstract The Picture Collection of don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815) The author introduces the picture collection of the canon and royal chaplain, Pablo Recio y Tello, through the publication of the complete inventory of his collection, which includes 464 paintings. A brief biography of this collector is also outlined: he took part in different artistic enterprises, such as the transfer to the Academy of the pictures confiscated by the Frenchmen and stored in various warehouses, or the planning of a museum in the Buenavista Palace. The inventory discloses a very active collector who was also an expert in Ancient Spanish Painting. Key words: Spanish Painting, cathedral of Toledo, Conde de Altamira, Marqués de Astorga, Pereda, Zurbarán, Francisco Barrera, Alonso Vázquez, Alonso de Santo Tomás, Alonso Cano, Andrea Vaccaro, Rubens, Escalante, Murillo. La colección pictórica del canónigo don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815) Bonaventura Bassegoda Universitat Autònoma de Barcelona Departament d’Art 08193 Bellaterra (Barcelona). Spain [email protected] LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 234 Bonaventura Bassegoda El nombre de Pablo Recio es apenas conocido por los estudiosos del arte hispánico*. Se le recuerda por su breve actividad en la Real Academia de San Fernando durante el último año y medio del gobierno intruso y los primeros meses de la restauración borbónica. Fue nombrado académico de honor en la junta del 26 de septiembre de 18121, participó en las tareas de inventario y traslado a la Academia de los cuadros acumulados en los depósitos del convento del Rosario en mayo de 18132 y también en la selección y envío de los cincuenta cuadros de la escuela española que el rey José regaló a su hermano, el emperador, para figurar en el museo de París y que salieron de Madrid —tras diversos retrasos— el 26 de mayo de 18133. Su actividad más significativa, de las hasta ahora conocidas, tiene que ver con la frustrada propuesta de establecer un museo bajo el control de la Academia en el palacio de Buenavista con la denominación de Museo Fernandino4. El feliz hallazgo de una copia del inventario de su pinacoteca particular, que alcanzaba, tras su fallecimiento, el 10 de febrero de 1815, la significativa cifra de 464 pinturas, nos va a permitir comprender algo mejor la singularidad del personaje y las verdaderas causas de su protagonismo público en esa coyuntura histórica tan compleja políticamente y, al mismo tiempo, tan funesta para el patrimonio artístico y monumental como próspera para los mercaderes y coleccionistas de pintura. Noticias para su biografía Gracias a su expediente de limpieza de sangre, incoado con motivo de su nombramiento de canónigo de la catedral de Toledo, sabemos que Pablo Recio nació el 23 de enero de 1765 en Yunquera de Henares, ahora provincia de Guadalajara, hijo legítimo del matrimonio contraído el 19 de julio de 1755 entre Bernardo Recio y Josefa Tello. Fue su padrino de bautismo fray Miguel de San José, carmelita descalzo, residente en Madrid, que era tío carnal de su madre. Tres de sus hermanos alcanzaron el sacerdocio dentro de la orden cisterciense, mientras que otro hermano fue sacerdote secular. No debe sorprender, pues, la orientación de Pablo hacia la carrera eclesiástica. Nada sabemos de su formación ni de sus primeros destinos pastorales hasta su nombramiento dado en El Escorial el 20 de octubre de 1804 como «sumiller de cortina y oratorio de S.M.», es decir, como uno de los seis capellanes de servicio de la real capilla bajo la autoridad del responsable de la misma, el cardenal patriarca de las Indias e inquisidor general5. Este nombramiento llevaba aparejado el de canónigo de la catedral de Toledo, con el goce de sus rentas pero sin la obligación de residencia, pues el Rey tenía el privilegio de disponer de seis canonjías de la primada para eclesiásticos dedicados a su servicio. Tras el preceptivo expediente de limpieza y otros trámites, finalmente, en las actas capitulares de la catedral del 10 de julio de 1805, consta «se le diese la posesión de su canonicato quando acudiese a tomarla». Poco tiempo disfrutaría Recio de la tranquilidad del servicio religioso en la corte, pues la caída de Godoy, el 17 de marzo de 1808, y la sa lida de Carlos IV y Fernando VII hacia Bayona, iban a suponerle serios contratiempos personales. El 20 de junio de 1808, el gran duque de Berg, lugarteniente general del reino, le nombró para ir a Bayona a acompañar al nuevo rey José hasta Madrid, pero respondió dos días después mediante * Agradezco a Carlos Reyero y a Mari Santos García Felguera sus valiosas observaciones tras la lectura del original. Este trabajo se enmarca en el proyecto financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia BHA200309140-C02-02. 1. Véase Pierre Géal, La naissance des musées d’art en Espagne ( xviiixix siècles), Casa de Velázquez, Madrid, 2005, p. 119, n. 58. 2. Este inventario, firmado por Pablo Recio, Mariano Maella y Francisco Xavier Ramos, fue publicado por Vicente Vignau, «Manuel Napoli y la colección de cuadros del exconvento del Rosario», Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, noviembre de 1903, p. 372-376; agosto de 1904, p. 192-199, y febrero de 1905, p. 152-156. Y, de nuevo, por Ilse Hempel Lipschutz, La pintura española y los románticos franceses, Taurus, Madrid, 1988, p. 332-338. 3. El complejo episodio de los cuadros para Napoleón aparece explicado con todo detalle en la monografía de María Dolores Antigüedad del CastilloOlivares, El patrimonio artístico de Madrid durante el Gobierno Intruso (1808-1813), UNED, Madrid, 1999, p. 191-207. 4. Sobre esta iniciativa, véase Joaquín Martínez Friera, Un museo de pinturas en el Palacio de Buenavista: Proyecto de la Real Academia de las Nobles Artes de San Fernando, Madrid, 1942; Valentín de Sambricio, «El Museo Fernandino», en Archivo Español de Arte, 1942, p. 132-146, 262-283 y 320-335, y, más recientemente, las valoraciones del libro de Pierre Géal, ya citado. 5. Véase Archivo General del Palacio Real, Empleados, Caja 871/14. LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 235 La colección pictórica del canónigo don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815) un oficio al patriarca de las Indias solicitando, dado su precario estado de salud, dos meses de permiso para tomar las aguas en su pueblo natal, permiso que le fue concedido6. De forma casi simultánea, el capítulo de la catedral de Toledo, el 20 de julio de 1808, le reclamó su inmediata incorporación y residencia en su prebenda: «no hallándose actualmente el Sr. Recio ocupado en su destino de Sumiller de cortina por no haber a quien dirigir dicha servidumbre, como es notorio, parecía estar en obligación dicho señor de residir su prebenda». Sabemos, por una carta del propio Recio dirigida al patriarca de las Indias, su inmediato superior, y fechada en Yunquera el 4 de septiembre, que su retorno a Toledo fue bastante accidentado, pues el 30 de agosto, al llegar a la ciudad: «me hallé con la novedad de que aquel pueblo estaba imbuido en las ideas de que yo he hido acompañando a José Bonaparte; por fortuna no fui conocido porque de lo contrario hubiera sido sacrificado a su furor según los informes más verídicos». Al día siguiente, salió de madrugada hacia Yunquera, en donde se había refugiado ya desde julio, con permiso del propio patriarca extendido por motivos de salud, para así evitar dar cumplimiento a la orden de acompañar al rey José desde Bayona hasta Madrid. El Cabildo, a pesar de estas explicaciones, continuó el 26 de septiembre con su intención de desposeer de sus rentas a Recio, junto con otros dos canónigos ausentes, don Juan Antonio Llorente y don Pedro Estala. Pero mientras que, para estos dos destacados liberales, el proceso supuso el secuestro de sus bienes el 26 de octubre, a Recio se le restituyó el cobro de su prebenda el 31 de octubre, porque ya se había incorporado al servicio de la catedral7. Sin embargo, lo peor estaba por venir, pues, a finales de noviembre de 1808, fue encarcelado y sus bienes embargados por la Suprema Junta de Gobierno del Reyno, acusado de ser un íntimo de Godoy, en concreto, por «haberse entendido que tenía ocultos siete millones en onzas de oro pertenecientes a don Manuel Godoy»8. Unos días después, su residencia de Toledo fue también registrada y, de nuevo, sus rentas como canónigo, secuestradas9. Nada hemos podido averiguar sobre la resolución judicial del caso, pero parece ser que, una vez más, Recio consiguió salir airoso del conflicto. Es probable que su ascenso al cargo de sumiller de cortina fuera propiciado en su día por Godoy, pues, en esa época, el favorito lo decidía todo en palacio. No es seguro ni tampoco probable que fuera su directo testaferro, pues no nos consta un nivel tal de intimidad entre ambos personajes. Recio debió seguramente acreditar la propiedad de la crecida suma hallada en su poder y así pudo recuperar su estatus y su posición. A partir de 1809, seguramente reanudó su residencia en Madrid gozando de su canonjía, pero sin servir su oficio palatino. Su nombramiento como académico de mérito de San Fernando en septiembre de 1812 parece indicar un cierto reconocimiento en los ambientes artísticos madrileños, ocurrido precisamente poco después de la derrota francesa en Arapiles en julio de 1812, cuando ya se intuía próximo el fin del gobierno intruso. Un tiempo después de la salida definitiva del rey José el 23 de marzo de 1813, Recio solicita su rehabilitación como sumiller de cortina, gracia que le es concedida por la Regencia el 14 de febrero de 181410. Fernando VII entra en Madrid como rey absoluto en mayo y, justo entonces, el día 23, Recio escribe al mayordomo mayor de Palacio, porque desea restituir cinco cuadros de propiedad real, cuatro comprados por él en el agitado comercio de aquellos años y otro procedente de los depósitos públicos en los que intervino. La relación de los cuadros merece ser trascrita de forma íntegra, por la singularidad de varias piezas y por la forma en que justifica su posesión11: Retrato de Felipe V a cavallo de gran composición, de quatro varas de alto por más de tres de ancho, original de Vanlo, bien tratado y en estado de poderse colgar12. La Anunciata de María Santísima, de cinco varas y tercia de alto por quatro de ancho, original del Ticiano. Este quadro es el mismo que estaba en la capilla mayor de Aranjuez. Está maltratado y arrollado en un cilindro13. Vista del puerto de Cartagena de dos varas y tercia de ancho por una y quarta de alto, original y firmado por Sánchez. Está nuevo. Vista de la entrada de Granada por el Puerto de Beyra hasta Sierra Nevada del mismo tamaño que el anterior14. Estos quatro quadros los compró en esta revolución el Sumiller de Cortina de S.M. don Pablo Recio y Tello con conocimiento de que eran del Real Palacio, esperando el momento feliz de presentarlos al Rey nuestro Señor. Retrato de Napoleón de gran gala, original de David, que es el mismo que tenía el embajador de Francia Laforet, de ocho pies de alto por cinco y medio de ancho con marco de mucho luxo. Este quadro le recogió el Sumiller de Cortina de S.M. don Pablo Recio y Tello en virtud de la comisión que ha tenido de la Real Academia de San Fernando para reunir e inventariar todas las preciosidades artísticas que se hallasen en los depósitos que dexaron los franceses y casas sequestradas y lo pone en noticia de S.M. para que disponga de él. No está puesto en los inventarios que ha formado el Sumiller don Pablo Recio y Tello con la Comisión, por haberle recogido en estos últimos días15. Este gesto de restitución no acalló las diversas voces de la corte que ponían en duda el comporta6. Ibídem. 7. Véase AGP, Empleados, Caja 871/14, y Archivo de la Catedral de Toledo, Actas Capitulares, 1808, p. 162, 206 y 211. 8. Véase Archivo Histórico Nacional, Estado 53A, folio 59, Oficio al Tribunal de vigilancia del 30 de noviembre de 1808. 9. Véase Archivo de la Catedral de Toledo, Actas Capitulares, 11 de diciembre de 1808, p. 215. 10. Véase AGP, Empleados, Caja 871/14. 11. Los cuadros fueron recogidos por el pintor de cámara Antonio Carnicero. Véase AGP, Fernando VII, Caja 396/20. 12. En realidad, se refiere al cuadro de Jean Ranc con el retrato ecuestre de Felipe V del Museo del Prado (Cat. nº 2326, Inv. nº 1087), pues sus medidas, 335 x 270, coinciden con las ofrecidas por Recio, 334 x más de 250,7. 13. Esta tela de Tiziano se suponía perdida en la ocupación francesa. Ésta sería por ahora su última mención documental, que ya advierte de su fragilísimo estado de conservación. Véase Fernando Checa, Tiziano y la monarquía hispánica, Nerea, Madrid, 1994, p. 317. Agradezco a Miguel Falomir las precisiones sobre el cuadro. 14. Estos dos cuadros forman parte de la colección del Museo del Prado. El primero se titula La dársena de Cartagena (Cat. nº 7086, Inv. nº 2190), mide 96 x 191 —Recio da 104,4 x 196— y se encuentra depositado en la catedral de Valladolid. El segundo se titula Entrada en Granada por el puente de Deiso (Cat. nº 5944, Inv. nº 2105), mide 96 x 190 y está depositado en el Museo Naval de Madrid. 15. David realizó dos modelos acabados de Napoleón con los ropajes y los atributos imperiales: uno fue realizado en 1805 para la corte de Génova y ahora se conserva en el Museo de Lille, y el segundo es de 1807, compuesto para la corte de Kassel y está en el Fogg Art Museum, de Harvard. A partir de estos modelos, el taller de David realizaba los cuadros definitivos en formato grande. Véase Philipe Bordes, Jacques-Louis David. Empire to Exile, Yale University Press, 2005, p. 38, 39, 45, 63 y 100. En el Museo de la Real Academia de San Fernando, se conserva un retrato de Napoleón en pie y con los atributos imperiales (inv. número 691), mide 222 x 145 y consta que procede del Palacio Real. Puede identificarse con seguridad con esta pieza devuelta por Recio, pues las medidas coinciden (ocho pies por cinco y medio, es decir: 228 x 153). Véase reproducido en: Guía del Museo de la Real Academia de San Fernando, vol. ii, Madrid, 1991, p. 219. Agradezco a Carlos Reyero la localización de esta pintura. LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 236 Bonaventura Bassegoda miento del sumiller durante la etapa del gobierno intruso, de ahí que, tras presentar el afectado un memorial justificativo —que no hemos localizado—, se resolvió el 31 de diciembre que Recio fuera apartado del servicio y se sometiera, como tantos otros, al proceso de purificación para acreditar de forma clara su fidelidad al rey Fernando16. No parece que este proceso pudiera resolverse, ni quizás tan sólo iniciarse, pues Recio falleció el día diez de febrero de 1815 en su domicilio madrileño de la calle Fuencarral, número 1, «quarto principal». Sus enemigos en la corte consideraron que este suceso no cerraba adecuadamente el asunto y uno de ellos redactó esta venenosa nota anónima, conservada en el archivo de Palacio: El canónigo Recio ha fallecido oy a mediodía, en cuya casa se hallan las principales pinturas que tenía el Príncipe de la Paz pertenecientes al Palacio, y deben pasar a la Casa del Conde de Altamira, a quien ha dexado heredero de dos millones poco más o menos. Palacio, y Febrero 10 de 1815. De forma inmediata, el mayordomo mayor ordenó al juez de la Real Casa el secuestro temporal de la herencia y la revisión de la colección pictórica a cargo de los pintores de cámara, además de la obtención de una copia del inventario de los bienes relativos a las pinturas. El día 12, Vicente López y Zacarías González Velázquez, acompañados del conserje del Palacio Real, visitaron la casa de Recio sin identificar ninguna de las pinturas, aunque, para mayor seguridad, solicitaron la ayuda de otros dos pintores de cámara, y así, al día siguiente, junto con Francisco Gómez y Francisco Javier Ramos, declararon al juez que no había obras de propiedad real ni de los bienes del Príncipe de la Paz, por lo que finalmente el 9 de marzo se levantó el secuestro de los bienes de Recio, dando plena disponibilidad de los mismos al heredero, el conde de Altamira. Éste eligió la mayor parte de las pinturas y otros efectos, dejando el resto en almoneda para atender las limosnas y los legados píos que había establecido el canónigo en su testamento17. El conde de Altamira en ese momento era Vicente Joaquín Osorio de Moscoso y Guzmán, nacido en Madrid en 1756 y fallecido en la misma ciudad el 28 de agosto de 1816. Era también marqués de Astorga, duque de Sessa, de Sanlúcar la Mayor, de Medina de las Torres, de Maqueda, de Terranova y otros muchos títulos, aunque usaba preferentemente el de conde de Altamira y el de marqués de Astorga, por su mayor antigüedad. Goya lo retrató como director del Banco de San Carlos en 1787 y, poco después, retrató a su esposa y a dos de sus hijos, Vicente y Manuel18. El conde fue seguramente el más importante protector de Recio, pues consta que éste redactó, en 1789, un inventario de su biblioteca19 y que obtuvo el título de abad de Lodosa en la Ribera navarra, que era una villa de señorío vinculada a los condes de Lodosa y Altamira20. No debe sorprendernos, pues, que Recio nombrara heredero de sus bienes a esta noble casa, pues seguramente le debía buena parte de su posición y también porque en esa época era ya pública la delicada situación financiera en que se encontraba este aristócrata. Para preservar la memoria del canónigo, el conde de Altamira tuvo el gesto de regalar, en septiembre de 1815, seis cuadros procedentes de su herencia a la Academia de San Fernando21. La colección de Pablo Recio El inventario de los 464 cuadros que Pablo Recio tenía en su casa, y que publicamos completo al final de este trabajo, nos permite reconocer claramente en este personaje a un entusiasta coleccionista de pintura antigua. Las quince estancias del domicilio que se describen están repletas de cuadros, la mayoría de ellas decoradas con más de 25 telas, alcanzando en dos ocasiones, en la estancia sexta o salón, 52 piezas, y en la novena, también llamada «gabinete ochavado», 51 pinturas. La única excepción en este abigarrado conjunto la encontramos en la estancia décima o alcoba, en donde figuran descritas sólo dos piezas de tema religioso, la razón tal vez sería el carácter reducido de ese espacio para mejor combatir el frío, y también el uso devocional de esas dos imágenes, que aconsejaría su presentación en solitario, dado que el inventario no menciona ningún oratorio en el domicilio del canónigo. La colección del canónigo está claramente orientada hacia la pintura antigua española y seguramente construida con los parámetros de calidad establecidos en su día por Palomino y de algún modo revalidados en el Viaje de Ponz y en el Diccionario de Ceán Bermúdez. Criterios que fueron también los seguidos por los generales napoleónicos interesados por la pintura y por sus asesores, como Frédéric Quilliet, y por los primeros marchantes extranjeros, como JeanBaptiste Lebrun y G. A. Wallis. Sin embargo, Recio no se plantea una colección monográfica de pintura española del siglo xvii, sino que, como es lógico, recoge todas las piezas de interés que el mercado madrileño le ofrece, es decir, telas españolas, pero también pintura «primitiva», flamenca e hispanoflamenca, obras del siglo xvi italianas y alguna hispánica, y numerosas piezas flamencas del siglo xvii e italianas de los siglos xvii y xviii. Las obras de los artistas contemporáneos o algo anteriores no le interesan especialmente, pues son muy escasas las que encontramos: una cabeza de Francisco Bayeu, un boceto de Maella, un origi16. Véase el informe de Juan de Escoiquiz dirigido al patriarca de las Indias en, AGP, Empleados, Caja 871/14. 17. Véase AGP, Empleados, Caja 871/14. 18. Véase Gassier-Wilson, Vida y obra de Francisco de Goya, Juventud, Barcelona, 1974, p. 61 y 95. 19. Véase Gregorio de Andrés, «La dispersión de la valiosa colección bibliográfica y documental de la Casa de Altamira», Hispania, XLVI/164 (1986), p. 587-635, en concreto, p. 597. 20. Véase, en el apéndice, el nº 291, que describe el retrato de Recio. 21. Véase Esperanza Navarrete Martínez, La Academia de Bellas Artes de San Fernando y la pintura en la primera mitad del siglo xix , Fundación Universitaria Española, Madrid, 1999, p. 372. LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 237 La colección pictórica del canónigo don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815) nal de Antonio González Velázquez, unos animales de Mariano Nani, cuatro piezas de Andrés de la Calleja, una Virgen de Vicente López, y también apenas nada de los pintores reales extranjeros: dos telas de Amigoni, una de Mengs y tres de Giaquinto. En este último caso, también cabe pensar que los pintores reales tenían una cotización alta y sus obras eran escasas en el mercado de segunda mano. Éste sería el caso también de Goya, a quien sin duda conoció, pero del que no llegó a poseer pieza alguna. Nada sabemos sobre los mecanismos de adquisición utilizados por Recio, pues nunca se declara ninguna procedencia en el inventario, pero no cuesta imaginar que las incautaciones de las obras de los conventos madrileños y también de colecciones particulares, a menudo depositadas en lugares de difícil control, fueron el caldo de cultivo idóneo para una colección como la de Recio, que, a pesar de tener precedentes remotos en aficiones juveniles, pudo progresar a partir de su nombramiento como sumiller de cortina y el cobro de las sustanciosas rentas vinculadas a su prebenda toledana. Esta buena disposición económica del aficionado llegó en un momento óptimo de buenas oportunidades de compra a partir de 1808, con un mercado abierto y en buena parte subterráneo, dado el origen seguramente conventual de muchas piezas. La presentación de la colección, según el inventario, parece bastante esmerada, pues no se reseñan cuadros almacenados y sólo seis de los inventariados figuran colgados sin marco, lo que indica un evidente interés del propietario por cuidar la apariencia decorativa del conjunto, aunque siempre cabe la hipótesis suspicaz de que las piezas no colgadas fueran retiradas por algún familiar para evitar que entraran en la testamentaría. El grueso de la colección de Pablo Recio pasó a la casa de Altamira, uno de los patrimonios aristocráticos más antiguos y encumbrados, pero que sufrieron una lenta y progresiva dispersión a lo largo del siglo xix. La parte bibliográfica y documental de esta vergonzosa diáspora ha sido estudiada por Gregorio de Andrés y, aunque no disponemos de trabajos específicos sobre el patrimonio artístico, diversos datos relativos a pinturas concretas de esa casa apuntan a un proceso de continuas ventas por parte de los titulares de ese patrimonio. La pinacoteca de Recio existe sólo porque tenemos un inventario levantado en febrero de 1813. Ése es nuestro único y forzado punto de vista. Este inventario es un texto atípico en su género, no está levantado por un notario que anota lo que le dicen los expertos tasadores, sino que éstos —en este caso dos pintores menores de la época: Francisco Carafa y Domingo Antonio Velasco— simplemente se limitan a poner precio a una relación ya establecida de la colección, que incluso se cita como «un libro enquadernado en pasta, en donde se hallan descriptas todas las que se encuentran en la casa, con sus títulos y significaciones». Es decir que, en buena lógica, el autor de las descripciones de los cuadros, de sus atribuciones de autoría, de la reseña de sus medidas, de su soporte material y, a veces, de unos telegráficos comentarios sobre sus cualidades artísticas, fue su propietario, don Pablo Recio. El tono del discurso del inventario mismo avala claramente esta hipótesis, por lo que nos encontramos con el caso poco frecuente de un coleccionista que opina como experto sobre sus obras. La primera preocupación de cualquier aficionado de la época era la distinción entre original y copia, aspecto que nunca se olvida de establecer y que afecta de forma sustancial a la tasación de la pieza. En segundo lugar, se pretende una atribución de autoría. Como es natural, éstas son ampliamente generosas, aunque no indiscriminadas, pues también se recogen piezas con atribución de escuela —italiana, flamenca, española, sevillana, valenciana— y algunas se presentan como simplemente anónimas. Cabe lamentar que, en un inventario tan minucioso, no se consigne jamás si una obra está firmada o no, cuando es evidente que determinadas atribuciones muy sofisticadas para ese tiempo sólo serían posibles si hubiera una firma, y en algún caso en que hemos podido identificar la pieza descrita en el inventario, sabemos que ésta está firmada. Sobre el estado de conservación, apenas se menciona nada y sólo en dos o tres ocasiones se indica que el cuadro está maltratado. Los comentarios sobre la calidad artística de las obras, que únicamente aparecen en una cuarta parte de los descritos, son muy interesantes. Siempre son positivos y entusiastas, incluso para las copias, sólo en una ocasión se indica que una copia es seca y constituye la única valoración negativa explícita (la número 459). Tantos elogios despiertan en el lector cierta suspicacia, pues es evidente que la pinacoteca de Recio no posee ni de lejos el grado de excelencia que su propietario proclama al inventariarla, sin embargo, el vocabulario empleado y el tipo de valoración que formula son de un cierto interés, pues es el caso de un coleccionista opinando sobre las obras de su propiedad, una situación que tenemos documentada en muy pocas ocasiones. El ideal de perfección artística que se deduce de las diversas expresiones utilizadas por Recio es totalmente clásico, puesto que se elogia de manera especial la capacidad mimética de la representación, el simple ilusionismo que nos hace casi con fundir lo real con lo pintado de acuerdo con los antiguos tópicos al uso. Por eso se elogia con la expresión «es cuadro de mucha verdad», o «en el [cuadro] se LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 238 Bonaventura Bassegoda disputan la verdad unos a otros los objetos que contiene», o «la cruz se sale del quadro como si fuera corpórea, tanto que llega a engañar la vista», o —referido a una tela de Zurbarán— «el Niño disputa su naturalidad con el natural y las ropas puede decirse con verdad que exceden en el efecto y en la verdad de sus pliegues a las naturales». Esta alta valoración del efecto mimético de la pintura comprende no sólo los efectos texturales de la materia representada, sino también, como es lógico en una poética clásica, la verosimilitud e intensidad de las expresiones o pasiones humanas, por eso tropezamos con fraseos como: «todas las figuras hablan en este cuadro», «la caveza de la Virgen expresa con magisterio el dolor que agita su corazón» o bien «verdad y sencillez en la actitud y manifestación del dolor que siente la santa en su corazón». Respecto de los medios técnicos para conseguir este ideal, se menciona a menudo la bondad de la composición, la dulzura del color, la correcta perspectiva y la precisión en el dibujo. Para los cuadros que podrían estar dentro de la corriente genérica de la tradición bassanesca y del caravaggismo, se cita con elogio su fuerza de claroscuro y también los «accidentes de luz» o «bellas luces». La calidad del color y la propiedad de los valores lumínicos son independientes, pero, al mismo tiempo, se relacionan directamente con lo que Recio llama «tono de las tintas» o «dulzura o harmonía de las tintas», que podríamos interpretar como correcta graduación de los contrastes tonales del color a partir de su mayor o menor intensidad de luz. Lo que hoy trataríamos como valores gestuales de la pincelada, Recio lo denomina «valentía de pincel» o «soltura y buen manejo de pincel» y es una característica que a menudo usa para calificar las piezas atribuidas a Velázquez, aunque también se aplica a otros artistas. Este último valor parece que se opone de algún modo a la «delgadez» o «delicadeza» de la pincelada, propia, por ejemplo, del pintor flamenco de flores Daniel Seghers y de otros en esa misma tradición. Este recurso guarda seguramente relación con un alto grado de acabado que Recio describe como «quadro de mucha conclusión». Dos términos utilizados a lo largo del inventario son más inconcretos o generalistas: se trata del «buen o bello efecto» o «buen o bello partido». En el primer caso, parece que cabe relacionar «efecto» con los valores de claroscuro e iluminación y de colorido, mientras que, en el segundo, parece que «partido» debe asociarse a valores compositivos y de construcción en planos de profundidad de los cuadros, aunque esta última interpretación no es tan clara. En un par de ocasiones, Recio utiliza el curioso calificativo de «castizo». Habla de «color castizo» en una tela de Van Dyck y en otra dice «quadro castizo que acredita el estilo grandioso de la escuela española», refiriéndose a una obra atribuida a Herrera el Viejo. En ambas ocasiones nos resulta difícil entender a qué valores plásticos concretos se refiere, quizás lo más lógico es pensar que castizo, en este contexto, casi podría ser un simple sinónimo de bueno o bello. Estas valoraciones, aparte de su interés crítico y filológico, nos ayudan muy poco a conocer la importancia real de la pinacoteca de Pablo Recio. Esta cuestión capital sólo puede ser resuelta si tenemos la posibilidad de identificar el conjunto de obras que la componían o, al menos, una parte de ellas. El resultado que podemos presentar es muy limitado, pues sólo hemos logrado establecer esta identificación en dieciséis cuadros, y aún en dos de ellos se trata de una propuesta posible pero no indudable. La mejor pieza que Recio poseía (la número 163) es el cuadro de Pereda con la Piedad y lamentación sobre Cristo Muerto, firmado y fechado, que ahora se conserva en el Museo de Marsella, que había de ser uno de los cincuenta de la escuela española regalados a Napoleón, y que desapareció del palacio de Buenavista poco después del inventario realizado por Quilliet. Por caminos oscuros, pasó a propiedad de Recio, que lo tenía en gran estima: «Este solo quadro bastaría a dar honor a la escuela española», y fue el que obtuvo una mayor tasación: 210.000 reales. En el comedor de la casa, ocupaba un lugar destacado la serie completa de los doce bodegones de Francisco Barrera con los frutos y comestibles propios de cada mes del año (los números 67 a 78), de los que ahora están localizados y publicados seis de ellos. Se valoran a 2.000 reales cada uno, es decir, por un total de 24.000. Se pueden identificar tres de los varios Zurbarán que menciona el inventario: uno es con seguridad el Regreso de la Sagrada Familia de Egipto (número 126), que ahora se conserva en el Toledo Museum of Art (Ohio), otro sería la Virgen y el Niño (número 317), en alguna colección particular desconocida, y el tercero tal vez podría ser el San Francisco penitente (número 133), ahora en la colección Arango de Madrid. En ocasiones, la atribución dada por Recio ha variado, pero la singularidad de la iconografía ayuda a identificar las obras, como vemos en el cuadro de Rubens, Hércules y Onfala, ahora en la Academia de San Fernando, que en el inventario (número 164) se cita como de Jordaens. La prolija definición del motivo y la correcta atribución, al estar firmado el cuadro, nos ha permitido localizar la tela de Andrea Vaccaro, Santa Teresa con la Virgen y san José, también en la Academia, que encontramos inventariada por el canónigo con el número 161. Otra pieza curiosa e importante de la pinacoteca de Recio era el famoso y elogiado cuadro de Alonso Vázquez con el tema del Rico Epulón y el pobre Lázaro (número 165), ahora en paradero desconocido pero publicado en diversas LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 239 La colección pictórica del canónigo don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815) ocasiones. De las diez pinturas atribuidas a Cano, al menos una de ellas (Recio, número 177) podría ser el San Juan Bautista ahora conservado en la Academia de San Fernando, pues sus medidas son muy próximas. Una obra de posible identificación sería el Cristo muerto de Escalante (número 8), desde 1910 en el Museo del Prado; mientras que sería segura la identidad del retrato de fraile dominico (número 295) que ahora se presenta en el MNAC como retrato de fray Alonso de Santo Tomás, obispo de Málaga e hijo natural de Felipe IV, con quien guarda un evidente parecido. Sabemos, además, que este cuadro formó parte, en 1902, de la pinacoteca de José Estruch Cumella y que entró en ella en una fecha no conocida del siglo xix, procedente de la colección del conde de Altamira. La tarea de identificación de piezas queda todavía muy abierta, la dispersión de la colección Altamira y la falta de documentación sobre ella pueden dificultar esta labor a los investigadores, aunque éstos siempre podrán apoyarse en el carácter preciso de las medidas consignadas y en el detalle con que se describen las mejores piezas en el inventario de Recio. Ninguno de los siete Velázquez y los diez Murillo que se citan en el inventario son identificables, dato perfectamente lógico, dada la escasez de su obra original, en el primer caso, y de su alta valoración, ya desde mediados del siglo xviii, en el segundo. Recio aspiraba, como buen coleccionista de pintura española antigua, a tenerlos representados en su pinacoteca, y por eso tuvo que conformarse con obras que ahora nos parecen de muy dudosa atribución a esos artistas. Seguramente tuvo mejor suerte con las telas de Ribera, pero, en este caso, la parquedad en la descripción nos impide identificar las obras con seguridad. Merece destacarse el conjunto de doce filósofos antiguos que decoraba la «pieza octava» (números 254-265), que Recio consideraba «la colección más completa y apreciable, tanto por su autor quanto por la identidad de sus retratos y buena conservación». Mejor fortuna tuvo con los seis Zurbarán, pues parece que tres de ellos sí son identificables como originales, como ya hemos señalado. Respecto de los muchos otros autores castellanos inventariados, como Sánchez Cotán, Tristán, Orrente, Carducho, Arias, Pereda, Mazo, Antolínez, Camilo, Escalante, Coello, Carreño, Rizzi, Herrrera, Solís, Jiménez Donoso, Cerezo, del Arco, etc., no tenemos por qué dudar que fueran en gran parte buenos originales, a pesar de nuestras dificultades para identificarlos con obras conocidas. Respecto de los pintores andaluces y valencianos, nuestra posición quizás debería ser más cautelosa, pues su presencia en el mercado de la capital no sería tan frecuente y tal vez las atribuciones se verían forzadas por el deseo del coleccionista de presentar una panorámica de la pintura hispánica. Y casi lo mismo podríamos decir de algunos grandes nombres internacionales, como Bosco, Durero, Tiziano, Caravaggio, Carracci, Reni, Guercino o Rembrandt, que sólo cabe leer como significativos de escuela o taller, lo que no impide suponer que existiera en la colección de Recio alguna buena pintura italiana o flamenca de los siglos xvi y xvii, pues éstas existieron con una relativa abundancia en las colecciones españolas antiguas. Con el sólo inventario a la vista, es arriesgado opinar acerca de los criterios de ordenación o presentación de los cuadros en las estancias. No se deduce ningún criterio temático, estilístico, histórico o de formato en la decoración de las distintas habitaciones de la casa. En la llamada «pieza tercera» o «comedor», sí existe una predilección por los motivos de bodegón, pues ahí estaba la serie de los doce bodegones de Francisco Barrera, uno para cada mes del año, pero también se disponían otros cuadros de tema religioso, mitológico e incluso una serie de retratos al pastel atribuidos a Boucher. En la colección predomina el tema religioso, pero también encontramos numerosos bodegones y, en menor medida, temas de mitología, paisajes y retratos. El criterio de distribución de las pinturas en las estancias, de existir, estaría vinculado a su estructura dimensional y a la calidad e importancia de cada pieza. Sorprende, por su abundancia, el gusto por presentar telas que forman parejas, para situarlas creando efectos de simetría. También existe un gran aprecio por series temáticas completas de cuadros. Como ya hemos indicado, lo más valorado son las pinturas españolas antiguas (siglos xvi y xvii), pues a menudo son las piezas elegidas por Recio para un breve comentario elogioso, aunque éste también se propone a veces para algunos grandes pintores italianos y flamencos. La valoración económica, en principio realizada por los dos tasadores externos ya citados, nos parece, bastante a menudo y a la vista de las atribuciones de autoría, como muy errática y arbitraria. En algunas ocasiones en que la cifra propuesta es muy baja, da la impresión que ésta sea la manera utilizada por los expertos para sugerir que la atribución establecida por el propio Recio en su inventario fuera equivocada o excesivamente optimista. Pablo Recio encarna en Madrid un nuevo tipo de coleccionista, el de los eclesiásticos de origen más o menos humilde que intentarán la aventura del coleccionismo de pintura en una relativa gran escala, que en principio estaría fuera del alcance de sus posibilidades sociales. En el Antiguo Régimen, son el rey y la alta nobleza quienes se dedicaron al coleccionismo de arte. A veces, esta actitud la encontramos en algún obispo, pero estaba más en función de su propia cultura familiar y de su linaje que de su cargo eclesiástico. También, de forma LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 240 Bonaventura Bassegoda excepcional, algunos altos funcionarios intentaron crear pequeñas colecciones, movidos por un reflejo mimético respecto de los comportamientos de las capas sociales más elevadas. La acumulación patrimonial de la Iglesia y de los conventos nada tiene que ver con el coleccionismo de arte, pues responde a las cambiantes necesidades de mejora y actualización del ornato en los edificios de culto y en los monasterios. Las capas sociales intermedias, como los letrados, los médicos o algunos comerciantes de éxito, era muy raro que intentasen reu nir colecciones de arte, aunque, a finales del siglo xviii, veremos algunas excepciones, como Sebastián Martínez, amigo de Goya, o el también comerciante gaditano Pedro O’Cruley. El mejor paralelo a la figura de Recio la tenemos en el conocido deán de la catedral de Sevilla, don Manuel López Cepero (Jerez 1778 - Sevilla 1858), que llegó a reunir casi mil cuadros a lo largo de su dilatada vida22. Otro caso paralelo, menor y menos conocido, lo encontramos en Ramón Iglesias, canónigo de la iglesia colegial de Santa Ana de Barcelona, fallecido el 31 de octubre de 1820. Según el testimonio de Jaime Villanueva, tenía «una colección muy respetable de pinturas», de unos cien ejemplares23, que a su muerte fueron entregados al monasterio de Montserrat para reparar en lo posible las terribles pérdidas causadas por el saqueo de los franceses24. No seríamos justos con don Pablo Recio si nos quedáramos con la sola imagen de un entusiasta y ávido coleccionista de pintura antigua que, en un momento convulso, sabe aprovecharse de su posición para construir un patrimonio personal. Como ya dijimos al principio, un episodio importante de su biografía fue su participación en la iniciativa del frustrado Museo Fernandino. Recio apoyó, desde su condición de académico de honor de San Fernando, esa iniciativa encabezada por el protector de la Academia, el duque de San Carlos, que pretendía obtener la cesión del palacio de Buenavista, antigua propiedad de Godoy, para proceder a su urgente rehabilitación e instalar en él un museo a partir de las obras de arte recogidas durante las antiguas incautaciones realizadas por los franceses y ahora dispersas en distintos depósitos —San Felipe el Real, convento del Rosario, Casa Almacén de Cristales, palacio de Buenavista, Casa Chica de la duquesa de Alba, Casa de Godoy—, que se estaban centralizando por la misma Academia en el Almacén de Cristales. El palacio fue en principio cedido a la Academia con ese fin y, ante la falta de liquidez del erario público para iniciar las obras de reparación urgentes, fue el propio Recio quien se ofreció a prestar de su bolsillo, a solicitud de la Junta de Obras creada al efecto, la significativa suma de 200.000 reales para comenzar las reparaciones de forma inmediata25. Además, en función de los conocimientos ya acreditados con anterioridad, se le encargó un proyecto de museo. Esa breve memoria, escrita el 12 de julio de 1814, ya fue publicada completa por Martínez Friera y glosada por Sambricio y recientemente por Géal, pero tal vez vale la pena reproducir aquí de nuevo la segunda parte de la misma, en que propone la ordenación del museo, pues adquiere un nuevo sentido a la vista de la nueva faceta de coleccionista de su autor que ahora conocemos26: Este Museo se compondrá de Quadros, bustos, vajos relieves, medallas, modelos de arquitectura, ornatos, planos, diseños de arquitectura, gravados y demás relativo a las artes que posee la Nación. Todos estos obgetos artísticos se distribuirán con el mejor orden por Escuelas, principiando por la Española para la que se destinarán las piezas necesarias, colocando los Quadros por la serie que corresponda, y poniendo al frente su fundador, y sucesivamente los discípulos de éste con todas las demás ramificaciones, según el orden y antigüedad de cada una, a fin de que los profesores, aficionados, curiosos y demás puedan lograr de una ojeada la marcha y progreso de estas escuelas tan apreciadas de los extrangeros, y al intento se colocará al pié de cada Quadro una tarjeta con la descripción de su autor, asunto que representa, patria y grados de mérito, que cada uno tenga en sus respectivos ramos según la graduación general, que deberá hacerse de todos los autores en las partes en que cada uno haya sobresalido, o se haya aventajado a otro. Y para dar una justa idea del mérito de nuestros profesores se clasificarán las particulares escuelas que ha habido en nuestro Reyno a saber, la sevillana, valenciana, granadina, cordovesa y toledana. Esta clasificación de escuelas se hará por un orden, que nada deje de desear a los Profesores, aficionados, curiosos y extrangeros. Este mismo se observará con las escuelas italiana, florentina, veneciana, lombarda, napolitana, genovesa, flamenca, alemana, suiza, olandesa, inglesa y francesa; señalando a cada una la pieza o piezas que necesiten y en cada casos que ocupen más de una, como sucederá con la española, se señalarán con el numero 1, 2, 3, etc., tomando la denominación cada pieza de la escuela que la ocupa. Escultura. La escultura se colocará por el mejor orden, distribuyéndose la parte estatuaria por las piezas de la pintura, sin que aquella interrumpa la vista y luz de los Quadros. Todos los demás originales de este ramo, como los torsos, vajos relieves, medallas, partes sueltas y demás preciosos fragmentos de la antigüedad, ocuparán una o más piezas separadas. Arquitectura. Para la arquitectura, este ramo tan apreciado de todas las Naciones, por 22. Sobre López Cepero, véase el estudio de Regla Merchán Cantisán, El Deán López Cepero y su colección pictórica, Sevilla, 1979. 23. Así describe su contenido Jaime Villanueva, Viage literario a las iglesias de España, tomo xviii , Viage a Barcelona, Madrid, 1851, p. 444-445: «Este instruido eclesiástico supo sacar el debido fruto de varios viages que hizo fuera de España en su juventud y parte expendiendo algunos caudales, parte sábiendose aprovechar de algunas felices casualidades, ha recogido hasta cien cuadros originales de profesores célebres. Tal es un Buen Pastor que algunos creen de Ribera y yo no extrañaría fuese de Murillo. Del primero es indudablemente un San Antonio Abad de estatura colosal y del segundo una bellísima Anunciata. De Lucas Jordán una Rebeca y Eliezer; de Carlos Marata una Virgen con el Niño durmiendo en brazos; de Guido Rheni un San Juan Bautista que está por concluir; del catalán Viladomat una Santa Ana, un San Francisco Javier y dos figuras excelentes de Jesús y María con otros muchos cuadros; de Simon Vouet una Diana y Endimión, tres cuadros de sátiros, el carro del Sol y un Marte y Venus; de Joanes un Jesús coronado de espinas; una bellísima Concepción que parece de Mateo Cerezo; un san Francisco de Paula de Sebastián Conca; el convite del fariseo de Rubens. Y basta porque no puedo contar todo lo que allí hay, ni tampoco te servirá mucho esta noticia si no vienes a verlo, como hacen todos los curiosos e inteligentes que pasan por Barcelona». 24. Los cuadros llegaron al monasterio en noviembre de 1827, aunque no ha sido posible su completa identificación en los fondos del museo de Montserrat por falta de un inventario de la donación. Véase Josep de C. Laplana, Les col·leccions de pintura de l’abadia de Montserrat, Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 1999, p. 17-21, y Antonio Elías de Molins, «Un Museo de pinturas e histórico en 1815», Cultura Española, nº 3, 1906, p. 674675. 25. Sambricio, op. cit., p. 144. 26. Martínez Friera, op. cit., p. 41-45; sin citar referencia de archivo. Sí la señala Géal, op. cit., p. 128; es el Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 5-4/1. La primera parte del escrito trata de las reformas a realizar en el palacio de Buenavista. Como escritor, Recio sólo publicó un par de libros escolares en colaboración con Pedro Franco Salazar, Cartilla moral y política para uso de los Niños desde que empiezan a leer hasta los quince de edad, Madrid, 1813, y Año instructivo o estudio general para la juven- LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 241 La colección pictórica del canónigo don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815) ser el que proporciona el decoro y comodidad a la Sociedad, se eligirán una o dos piezas, en la que se colocarán por clases todos los originales, que puedan reunirse, como modelos corpóreos, trozos sueltos, ornatos arquitectónicos, modelos sobre papel, planos, perfiles y fachadas, de los mejores edificios y obras maestras de este ramo existentes en España y fuera del Reyno, a saber, palacios, cathedrales, conventos, aduanas, lonjas, puertas de poblaciones, arcos, fuentes, obeliscos, monumentos erigidos a la memoria de algún hecho glorioso o fúnebre, quarteles, arsenales, puentes, aqueductos, teatros, anfiteatros antiguos, vistas campestres o bien de ciudades, puertos, y demás obgetos pertenecientes a este noble arte. Gravado. En este mismo edificio y con la prosimidad posible a la galería de pinturas se pondría otra pieza de las estampas mejores que se conozcan en Europa, como también las que se vayan abriendo en España, de los quadros más sobresalientes del Museo, Palacios Reales o de cualquier otro parage, obligando a los autores o empresarios a que entreguen un exemplar antes de su venta al público. Todas estas estampas se irán colocando con sus marcos y cristales, según vayan entrando fondos en el Museo para cubrir estos gastos, advirtiendo que en esta colección debe ser uno de los obgetos principales, no tanto la multitud de gravados, sino una colección de estampas de los mejores gravadores, que forman la serie de éstos, desde Lucas de Olanda y Alverto, hasta la época presente, y que todas ellas formen la historia y progresos del gravado desde el primer oriente de este ramo hasta hoy. El amor que profeso a las nobles artes y mi decidida aficción a la pintura me han animado a formar este pequeño plan con el deseo de que V.E. lo considere útil, y de las que se verifique su ejecución porque miro con dolor, que teniendo todas las naciones un Monumento de esta clase, sólo España; que no es inferior en nada, carezca de un Museo Real, que debe exceder al más acreditado y que la Patria logre las ventajas que ofrece tan útil establecimiento, por medio del qual deberá eternizar su gratitud, así como la memoria de su primer Protector. Este proyecto tuvo una vida efímera. El palacio de Buenavista tuvo que ser devuelto a la Corona por la Academia, pues no estaba claro que ésta pudiera disponer de él, al ser una propiedad sujeta a un embargo judicial, y también porque los cuadros depositados en la Academia iban a ser reclamados y luego restituidos a sus legítimos propietarios, con lo que el proyecto quedó sin apenas contenido. La situación de Recio en palacio sufrió un grave percance, al ser obligado a someterse a la purificación, por lo que su probable aspiración de convertirse en director de un museo de la «Nación» en que podría demostrar su experiencia y prestigio como coleccionista y experto en pintura antigua, se esfumó en apenas cuatro meses. Su relativamente temprana muerte, a los cincuenta años recién cumplidos, tras el sonado fracaso del que sería un sueño personal largamente anhelado y en plena vorágine de su caída en desgracia en la corte, resulta un anuncio perfecto de los tiempos oscuros que ya se habían abierto con el regreso del Deseado. tud española, dividido en 365 lecciones, una para cada día del año, tomo i, Madrid, 1813. De esta obra, sólo llegó a aparecer este único tomo, que comprende las treinta primeras lecciones. LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 248 Bonaventura Bassegoda 248 Bonaventura Bassegoda 147. Quadro alegórico de bella composición, original de Solimena. Tiene de alto dos pies y tres pulgadas por dos y diez y media de ancho [62,6 x 80,0]; en quinientos reales. 148. El Señor recostado sobre el brocal del pozo convierte a la samaritana. Es original de Orrente. Tiene tres pies de alto por tres y nueve pulgadas de ancho [83,5 x 104,4]; tasado en ochocientos reales. 149. Oración del Huerto. Original de Bassan. Tiene dos pies de alto por dos y ocho pulgadas de ancho [55,7 x 74,2]; en seiscientos y quarenta reales. 150. Oración del Huerto. Original de González 20 . Tiene dos pies y tres pulgadas de alto por dos pies de ancho [62.6 x 55,7]; tasado en seiscientos y quarenta reales. 151. Degollación del Bautista. Original de escuela veneciana. Tiene de alto dos pies y tres pulgadas por uno y diez de ancho [62,6 x 51,0]; en quatro cientos. 152. El Señor echando a los mercaderes del templo. Es un quadro de bello color. Original de Claudio Coello. Tiene de alto dos pies y una pulgada por dos y diez de ancho [58,0 x 78,9]; en quatrocientos reales. 153. El Cenáculo, quadro bien alumbrado compañero de igual tamaño y del mismo autor que el anterior; en quinientos reales. 154. Retrato de escuela beneciana de dos pies de alto por uno y ocho pulgadas de ancho [55,7 x 46,4]; en trescientos y veinte reales. 155. Una cabeza de un viejo de escuela italiana. Tiene de alto un pie y siete y media pulgadas por uno y quatro de ancho [45,2 x 37,1]; tasado en sesenta reales. 156. Un quadro que representa un General que tiene a sus pies rendido a su adversario, de escuela flamenca. Tiene de alto un pie y nueve y media pulgadas por uno y ocho y media de ancho [49,9 x 47,5]; tasado en quatrocientos reales. 157. Una cabeza original de escuela veneciana. Tiene de alto un pie y nueve y media pulgadas por una y cinco de ancho [49,9 x 39,4]; en trescientos y veinte reales. 158. Una caveza de un pastor. Original de don Francisco Bayeu. Tiene de alto un pie y seis y media pulgadas por una y cinco de ancho [42,9 x 39,4]; en trescientos y veinte reales. 159. Una dolorosa de medio cuerpo, de escuela italiana, de dos pies y tres pulgadas de alto por una y ocho de ancho [62,6 x 46,4]; en quatrocientos reales. 160. San Gerónimo, de medio cuerpo, en tabla de medio punto. Original de escuela veneciana. Tiene un pie y nueve pulgadas y media de alto por tres y medio pies de ancho [49,9 x 97,5]; en ochocientos reales. Pieza Sexta. Salón 161. Santa Theresa de Jesús con la Virgen que le pone el collar y san José la capa. Es un quadro de una admirable y enriquecida composición de niños pintados con los más bellos accidentes de luz. Su color, su efecto y la dulzura de sus tintas le hacen un quadro muy recomendable y es de lo mejor de Andrea Bacaro; tiene de alto siete pies y una pulgada por nueve y dos de ancho [197,3 x 255,3]; en veinte mil reales21. 162. Santa Margarita de Cortona en medio de las horrorosas visiones con que el diablo la inquietaba, de las que triunfaba con la señal de la Cruz. Es original de Titiano Vecilio. La expresión de la santa, la belleza del colorido y la gracia de la caveza, le hazen un quadro apreciado de los profesores, conocedores y amantes de la pintura. Tiene de alto ocho pies y una pulgada por nueve y tres de ancho [225,2 x 257,7]; en diez y seis mil reales. 163. El Señor muerto tendido en el suelo y recostado sobre el regazo de su santísima Madre, san Juan que con la mayor timidez y respeto le saca una de las espinas y la Magdalena que amante y devota de su Señor le besa la mano; José y Nicodemo contemplando la corona de espinas y otras gentes piadosas en contemplación de la lanza que havía abierto el costado del Señor; una gloria de serafines llorosos por la muerte del hijo de Dios, y todos los demás objetos que concurren a la composición de este quadro admirable, todo es lo mejor, lo más estudiado y más bien desempeñado. El colorido no cede ni al mejor de la escuela veneciana, ni al más selecto de la flamenca. Este solo quadro bastaría a dar honor a la escuela española. Es original de Pereda y una de sus mejores obras. La altura de este quadro es de ocho pies y media pulgada por nueve y tres pulgadas de ancho [224,0 x 257,7]; tasado en doscientos diez mil reales22. 164. Hércules en el Palacio de Onfale a quien el amor le hace trocar su maza invencible por la rueca. Afeminado hasta este grado es la mofa de toda la familia. Es un quadro de una bellísima composición y de un excelente colorido; la lozanía de la juventud, la robustez y la belleza de las formas están reunidas en la figura del Hércules. Todas las cavezas que se hallan en este 20. Este González es seguramente Bartolomé González, pintor del rey fallecido en 1627 y sustituido por Angelo Nardi, aunque también podría ser aunque más improbablemente Antonio González Ruiz (1711-1788). No creemos que puedan ser los hermanos Luis, Alejandro y Antonio González Velázquez, pues a menudo eran más conocidos por su segundo apellido, como vemos más adelante en este mismo inventario en el número 214. 21. Esta descripción, la autoría y las medidas nos permiten tener la seguridad de que esta pieza es el cuadro de Andrea Vaccaro, firmado y fechado en 1642, Santa Teresa con la Virgen y san José (198 x 253), ahora conservado en la Real Academia de San Fernando (inv. número 375). Véase reproducido en: Guía del Museo de la Real Academia de San Fernando, vol. ii, Madrid, 1991, p. 199. 22. La completa descripción, la alta tasación y la proximidad de las medidas (218 x 258) nos inclinan a creer que éste sea el cuadro firmado de Pereda, Piedad y lamentación sobre Cristo muerto, ahora en el Museo de Marsella, procedente de la sacristía del convento de Portacoeli (Ceán, IV, p. 67) y cuya más antigua mención en el comercio es la venta del banquero Aguado en París en 1843. Conviene recordar que esta tela fue seleccionada para ser una de las cincuenta regaladas a Napoleón, pero desapareció del depósito del palacio del Príncipe de la Paz y hubo de ser sustituida por otra. Véase María Dolores Antigüedad del Castillo-Olivares, El patrimonio LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 249 La colección pictórica del canónigo don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815) 249 La colección pictórica del canónigo don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815) quadro concurren a expresar la acción de los dos héroes principales. Este quadro es de lo mejor y más esmerado de Jordán flamenco, pues en él iguala sino excede a Rubens y a Wandik. Tiene de alto siete pies y nueve pulgadas por seis y quadro de ancho [215,9 x 176,4]; en noventa mil reales23. 165. Representa a Lázaro sentado al pie de la mesa del rico avariento. La explendidez de la mesa, los objetos de oro, plata, cristal y barros finos que guarnecen dicha mesa, la variedad de frutas, la perspectiva y las demás figuras que componen este precioso quadro, todo es maravilloso, el buen efecto, las luces, el color y el tono, todo indica que el autor no cedía a Pablo Veronés de cuya mano parece ser este quadro por guardar en todo el carácter de este autor. Es original de Alonso Vázquez. Tiene de alto seis pies y diez pulgadas por diez y una de ancho [190,3 x 280,9]; en quarenta mil24. 166. El arcángel san Rafael y Tobías, figuras del natural, están pintadas con la mayor naturalidad; el colorido, el tono de las tintas y lo acordado del pays de este quadro, le hacen sumamente apreciable. Es original [y] de lo bueno de Bartolomé Murillo. Tiene siete pies y una pulgada de alto por cinco y once de ancho [192,3 x 164,8]; en veinte y seis mil reales. 167. La Transfiguración del Señor, una de las mejores copias del quadro de Rafael. Tiene cinco pies y ocho pulgadas de alto por quatro y tres de ancho [157,8 x 118,4]; tasado en ocho mil reales. [corregido al margen, 15.000] 168. Sacra Familia, tamaño del natural, de bella composición y de excelente colorido, original de Jordán flamenco. Tiene siete pies y dos y media pulgadas de alto por cinco y diez de ancho [200,8 x 162,5]; tasado en ocho mil reales. 169. Lavatorio del Señor a sus discípulos. Original de Tristán, quadro de buena casta de color. Tiene de alto tres pies y diez pulgadas por cinco y ocho de ancho [106,7 x 157,8]; en dos mil reales. 170. La resurrección del hijo de la viuda de Vain. Quadro de bella composición. Original del Pousino. Tiene quatro pies y quatro y media pulgadas de alto por cinco y seis y media de ancho [121,8 x 154,3]; en tres mil reales. 171. Representa el sentido de la vista en la figura de un anciano de medio cuerpo que tiene un espejo en la mano y unos anteojos y catalejo al pie, por lo que demuestra aludir al sentido de la vista. Es original de Miguel Angel Caravagio. Tiene de alto quatro pies y quatro y media pulgadas de alto por tres y medio pies de ancho [121,8 x 97,5]; en quatro mil y quinientos reales. 172. Un quadro que representa el sentido del tacto en la media figura de un anciano ciego que palpa con sus manos la caveza del Apolo, deduciendo la consequencia de tener más mérito la pintura que la escultura por ser ésta corpórea y representar aquella los mismos objetos en superficie plana. Es original, del mismo autor que el anterior, compañero y de la misma dimensión; en quatro mil quinientos reales. 173. El sentido del gusto representado en un anciano de medio cuerpo en acción de calentarse con diferentes objetos de frutos de invierno, sirviéndose el autor para expresar el gusto, el placer de calentarse al al fuego al que prepara para su alimento los frutos que tiene al pie. Es original del mismo autor, compañero y de igual dimensión de los dos anteriores; en quatro mil quinientos reales. 174. Representa el sentido del oído, expresado en el acuerdo y harmonía de una cítara que un anciano tiene en la acción de estarla templando. Es original compañero y de la misma dimensión que los anteriores; en quatro mil quinientos reales. 175. Representa la figura de un filósofo de medio cuerpo de igual medida que los anteriores, original de Caravagio. Estos cinco quadros tienen una admirable fuerza de claro obscuro y un colorido muy brillante. Son quadros que merecen el mayor aprecio. Éste fue tasado en quatro mil quinientos reales. 176. Otro que representa al Apóstol san Andrés, de medio cuerpo, de la misma dimensión que los que anteceden. Es original de Rivera y fue tasado en seis mil reales. 177. Otro de san Juan Bautista, figura colosal, admirable por su buen dibujo y excelente colorido. Es original y de lo bueno de Alonso Cano. Tiene siete pies y ocho y media pulgadas de alto por quatro y seis y media de ancho [214,7 x 126,5]; en diez y seis mil reales25. 178. El martirio de san Esteban representado en dos solas figuras, la del sayón que tiene la piedra en la mano para herir al santo. Está pintado con la mayor valentía e inteligencia en la anatomía, expresada en la espalda. Es quadro de excelente colorido y original de Herrera el joven. Tiene de alto seis pies y nueve y media pulgadas por quatro pies y medio de ancho [189,2 x 125,3]; en quatro mil reales. 179. La Magdalena recostada sobre una peña en contemplación de la muerte, cuya imagen la ofrece la calavera que tiene en la mano. Original de Solís. Tiene de alto seis pies por quatro de ancho [167,1 x 111,4]; tasado en mil reales. 180. Quadro que representa a la Virgen niña a quien presentan en el templo. Es original de don Diego Velázquez. Quadro de bella composición y pintado con el magisterio propio de su autor. artístico de Madrid durante el Gobierno Intruso (1808-1813), UNED, Madrid, 1999, p. 196; e Isadora Rose, «Desde el palacio madrileño de Godoy al mundo entero», en Miguel Cabañas (ed.), El Arte español fuera de España, CSIC, Madrid, 2003, p. 318. 23. Por la descripción y las medidas (215 x 173), este cuadro es el original de Rubens con este tema ahora conservado en la Academia de San Fernando (inv. número 686), en donde consta su procedencia de la colección del Marqués de Astorga. Véase reproducido en: Guía del Museo de la Real Academia de San Fernando, vol. i, Madrid, 1991, p. 103. 24. Este famoso cuadro de Alonso Vázquez ya fue citado con elogio por Francisco Pacheco en su Arte de la Pintura (ed. 1990, p. 511-512, n. 8) como propiedad del Duque de Alcalá. Se encuentra actualmente en paradero desconocido, aunque su fotografía ha sido reproducida en diversas ocasiones. Esta mención en el inventario Recio documenta su presencia en Madrid en esa fecha y nos ofrece el detalle de sus medidas. 25. Esta tela podría ser la atribuida a Alonso Cano con la figura monumental de san Juan Bautista conservada en el Museo de la Real Academia de San Fernando (inv. número 495), pues las medidas (204 x 128) son muy semejantes a las ofrecidas por Recio. Véase reproducido en: Guía del Museo de la Real Academia de San Fernando, vol. ii, Madrid, 1991, p. 72. LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 250 Bonaventura Bassegoda 250 Bonaventura Bassegoda Tiene de alto quatro pies y cinco pulgadas por tres y medio pies de ancho [123,0 x 97,5]; tasado en mil reales. 181. El martirio de santa Catalina, quadro de buena composición [y] bellas actitudes, original de la escuela flamenca. Tiene de alto quatro pies y cinco y media pulgadas por tres y medio pies de ancho [124,2 x 97,5]; tasado en novecientos reales. 182. Representa una borrasca de mar con bellos accidentes de luz en [un] peñasco que forma el primer término y en las peñas que forman el segundo y tercero. El ambiente de este quadro comunica una armonía a todas sus tintas. Es original de Vernet. Tiene dos pies y siete pulgadas [de alto] por tres y media pies de ancho [71,9 x 97,5]; en mil y quinientos reales. 183. Otra borrasca de mar, las aguas que se estrellan contra las piedras y el peñasco principal de segundo término, esto muy caprichoso y pintoresco; es quadro de bello accidente de luz, compañero de la misma mano que el anterior y de igual tamaño; tasado en mil y quinientos reales. 184. Frutero que contiene unas granadas abiertas y una codorniz, jarrón, alfombra y otro membrillo, con un bello trozo de pays; todo admirablemente pintado con la mayor verdad y el más bello gusto de tintas. Es original de Cotán. Tiene dos pies y siete pulgadas de alto por tres y siete de ancho [71,9 x 99,8]; tasado en tres mil reales. 185. Otro frutero compañero del anterior que contiene melones, ubas y melocotones; todo pintado con la mayor propiedad, blandura y bellísimo gusto de color. Es admirable la dulzura y el acuerdo de este frutero y el anterior. Es original y del mismo autor que el compañero y de la misma dimensión; en tres mil reales. 186. Moyses hiriendo la Peña hace producir agua para apagar la sed de los israelitas que caminaban por el desierto. Es uno de los bocetos más bien tocados y mejor coloridos que pintó don Corrado Guiacuinto. Su composición es la más rica y más bien ordenada. Tiene los más bellos accidentes de luz y un admirable tono reyna en todas sus tintas. Es de dos pies y tres y media pulgadas de alto por uno y ocho y media pulgadas de ancho [63,8 x 47,5]; en mil y cien reales. 187. Bocetto del mismo autor, compañero y de igual dimensión que el anterior, representa a Moisés libertando al pueblo hebreo de la peste de las serpientes que le afligía, exponiendo la serpiente de metal a la vista de los israelitas. Es quadro del mejor partido en su conposición y de una admirable harmonía en todas sus tintas; fue tasado en mil y cien reales. 188. Un quadro en cobre que representa la Virgen con el Niño acompañada de varios ángeles y un capuchino en oración como esperando en sus brazos al Niño Dios. Es una buena copia de Wandik. Tiene de alto un pie y once y media pulgadas de alto por uno y seis y media pulgadas de ancho [54,5 x 42,9]; en ochocientos reales. 189. El Señor con la cruz a cuestas, de medio cuerpo de tamaño. Original de Mateo Zerezo. Tiene de alto tres pies y nueve pulgadas por dos y diez pulgadas de ancho [104,4 x 78,9]; en quinientos reales. 190. El Niño [y] san Juanito dormido con el cordero al pie. Original de Guido Reni. Tiene de alto dos pies y diez y media pulgadas por dos y cinco y media pulgadas de ancho [80,0 x 68,4]; en seiscientos reales. 191. Un quadro apaisado que contiene siete apóstoles de menos de medio cuerpo del tamaño del natural. Original de Murillo. Tiene de alto dos pies y nueve y media pulgadas por seis pies de ancho [77,7 x 167,1]; en seis mil reales. 192. Otro quadro apaysado compañero del mismo autor e igual medida que el anterior. Contiene seis apóstoles de menos de medio cuerpo del tamaño del natural. Estos dos quadros están pintados con mucha dulzura y fuerza de claro obscuro, la naturalidad reyna en todas sus cavezas; en tres mil reales. 193. Santa Bárbara arrodillada con un rompimiento de glorias con algunos niños y serafines. Original de Pedro de Cortona, quadro de bello gusto. Tiene de alto dos pies y diez pulgadas por uno y nueve y media pulgadas de ancho [78,9 x 49,9]; en seiscientos reales. 194. San Pedro, de menos de medio cuerpo. Original de Tristán. Tiene un pie y once y media pulgadas de alto por ocho y seis pulgadas de ancho [54,5 x 236,8]; en quatrocientos reales. 195. La circuncisión del Señor, quadro de buena composición y fuerza de claro obscuro. Original de Ribalta. Tiene un pie y nueve pulgadas de alto por pie y medio de ancho [48,7 x 41,7]; tasado en mil reales. 196. El apóstol san Bartolomé. Original de Camilo. Tiene de alto dos pies y siete pulgadas por una y nueve de ancho [71,9 x 48,7]; en ochocientos reales. 197. El apóstol san Juan compañero del anterior y del mismo autor. Es quadro castizo ygualmente que su compañero y tiene la misma dimensión; en ochocientos reales. 198. Pizarra que representa la resureción del Señor. Es original del Parmesanino. Tiene de alto un pie y cinco pulgadas por uno y una pulgada de ancho [39,4 x 30,1]. Es pizarra de mucho mérito; en mil reales. 199. Un quadro que representa una caveza de apóstol, pintada con mucha livertad y de gran carácter. Es original de Herrera el viejo. Tiene de alto un pie y once pulgadas por uno y medio pies de ancho [53,3 x 41,7]; en quatrocientos reales. 200. Nuestra Señora, de menos de medio cuerpo. Original de Valdés. Cabeza bien dibujada de ermosa tinta y mucha dulzura de color. Tiene de alto dos pies y media pulgada por un pie y medio de ancho [56,8 x 41,7]; en seiscientos y quarenta reales. 201. San Antonio Abad. Original de Herrera. Tiene de alto un pie y nueve pulgadas por uno y cinco pulgadas de ancho [48,7 x 39,4]; en trescientos y veinte reales. LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 251 La colección pictórica del canónigo don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815) 251 La colección pictórica del canónigo don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815) 202. Dos niños en acción de medir o dibujar. De escuela española, original de autor desconocido. Tiene de alto dos pies y siete pulgadas por dos pies y dos pulgadas de ancho [71,9 x 60,3]; en doscientos quarenta reales. 203. Un quadro de san José con el Niño en los brazos. Original de Alonso del Arco. Tiene un pie y nueve pulgadas de alto por una y cinco de ancho [48,7 x 39,4]; en trescientos reales. 204. San Ildefonso reciviendo la casulla de mano de la Virgen, en tabla. Original de escuela antigua española. Tiene de alto dos pies y quatro y media pulgadas por un pie y ocho y media pulgadas de ancho [66,1 x 47,5]; en quatrocientos reales. 205. Retrato de perfil, en tabla, de medio cuerpo, que representa un personaje veneciano. Original de Holbein. Tiene de alto dos pies y quatro pulgadas por uno y nueve y media pulgadas de ancho [65 x 49,9]; tasado en mil reales. 206. Dos niños sobre una nuve. Original de escuela sebillana. Tiene un pie y diez y media pulgadas de alto por dos y quatro y media pulgadas de ancho [52,2 x 66,1]; tasado en quatrocientos reales. 207. Retrato de un joben colegial. Original de Alonso Cano. Tiene de alto dos pies y quatro y media pulgadas por un pie y once de ancho [66,1 x 53,3]; en mil reales. 208. El martirio de santa Bárbara de bella composición y buen colorido. Es original del Trevisano. Su gusto de tintas, su delgadez y su buen tono, le hacen recomendable. Tiene de alto tres pies y tres y media pulgadas por dos pies y siete pulgadas de ancho [91,7 x 21,9]; en quatro mil reales. 209. Un florero. Original de Van Kessel, en tabla. Tiene de alto un pie y diez pulgadas por pie y medio de ancho [51,0 x 41,7]; en mil y doscientos reales. 210. Florero compañero, de igual medida que el anterior y del propio autor, en tabla. Así este como el anterior son dos floreros de lo bien pintado de este autor; en mil y doscientos reales. 211. Una marina, en tabla. Original de don Bartolomé … [sic], de bello gusto, acuerdo y de gradación de tintas. Tiene de alto diez pulgadas por un pie y dos pulgadas de ancho [51,0 x 4,6]; en seiscientos y quarenta reales. 212. Una marina, también en tabla, compañera y del mismo autor que el antecedente, de igual gusto de tintas y dimensión; en seiscientos y quarenta reales. Pieza séptima. Primer Gabinete. 213. Martirio de san Bartolomé, del tamaño del natural. Original de Herrera el Viejo. Quadro admirable por su buena composición, fuerza de claro obscuro, valentía de pincel, belleza de colorido. Quadro castizo que acredita el estilo grandioso de la escuela española. El efecto de este quadro sorprende, siendo una de las mejores obras de este autor. Tiene de alto siete pies y dos y media pulgadas por ocho y quatro de ancho [200,8 x 232,1]; en quarenta mil reales. 214. San Bruno tomado de la estatua original de Pereyra, pintado por Velázquez el moderno26. Quadro bien pintado. Tiene de alto siete pies por quatro de ancho [195,0 x 111,4]; en tres mil reales. 215. La Concepción de Nuestra Señora con bella gloria y acompañamiento de niños. Es original de autor italiano desconocido. Quadro pintado con mucha soltura y buen manejo de pincel. Tiene de alto siete pies y una pulgada por cinco y una de ancho [197,3 x 141,6]; en dos mil reales. 216. Sacrificio de Isaac de hermoso colorido. Original de Murillo, imitando a Rubens. Tiene de alto seis pies y diez pulgadas por cinco pies de ancho [190,3 x 139,3]. Es el único quadro que se conoce de este autor imitando el colorido y carácter de la escuela flamenca, aunque en las cabezas de Isaac y el ángel manifiesta mucha parte de su estilo propio; en seis mil reales. 217. La sacra familia, original de Lorenzo Vila, murciano de la escuela sebillana. Tiene seis pies de alto por quatro y cinco pulgadas de ancho [167,1 x 123,0]; en mil y quinientos reales. 218. El Señor muerto tendido sobre las sábanas sostenido por un mancebo y acompañado de dos ángeles que adoran y lloran la muerte de su señor. La figura del Señor y la del mancebo forman el más bello contraste. Es quadro de un efecto maravilloso y de buen carácter. Es original de Bandik. Tiene de alto seis pies y una pulgada por ocho y siete y media de ancho [169,4 x 240,2]; en cinco mil reales. 219. Un quadro que representa una Sacra Familia acompañada de tres figuras de muger, un mancebo y un san Juanito; todas figuras bien agrupadas, de buen gusto de color. Original de Galli Bibiena. Tiene de alto cinco pies y nueve pulgadas por quatro y quatro de ancho [160,1 x 120,7]; en tres mil reales. 220. Nuestra Señora con el Niño, de bellísimo efecto y colorido. Original de Tovar, discípulo de Murillo, uno de los que más imitaron su carácter y colorido, aunque con más masa de color que su maestro. La Virgen con el Niño forman un bello grupo y una ermosa masa de claro. Tiene de alto seis pies por quatro de ancho [167,1 x 111,4]; en quatro mil reales. 221. La Virgen dedicada a la costura contemplando su precioso hijo que se clava una espina en el dedo, cuya consideración de las futuras espinas que habían de penetrar su sagrado cerebro, hacen derramar a esta Señora lágrimas de dolor y ternura. Es quadro de mucha verdad y la caveza de la Virgen expresa con magisterio el dolor que agita su corazón. Es original de Zurbarán y de su buen tiempo. Tiene de alto seis y medio pies por siete y tres pulgadas de ancho [181,0 x 201,9]; en seis mil reales27. 26. Se refiere a uno de los hermanos pintores: Luis, Alejandro y Antonio González Velázquez, probablemente Antonio, el más reconocido. 27. Describe el motivo de la Casa de Nazareth de la que existen dos versiones originales, en el Museo de Cleveland y en una colección particular americana, y al menos diez copias. Las medidas del inventario Recio no coinciden con las de los dos originales, por lo que se trataré sin duda de una de las copias. Véase el catálogo de la exposición, Zurbarán, Museo del Prado, 1988, p. 377-379. LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 252 Bonaventura Bassegoda 252 Bonaventura Bassegoda 222. San Pablo, original de Valdés, de bello color. Tiene de alto seis pies por quatro de ancho [167,1 x 111,4]; en tres mil reales. 223. San Sebastián, figura del natural, de formas grandiosas. Es original del cavallero Arpinas. Es figura de buen efecto, morvidez y dulzura en sus contornos. Tiene seis pies y diez pulgadas de alto por tres y medio pies de ancho [90,3 x 97,5]; tasado en quatro mil reales. 224. Quadro de noche que representa a Judit acompañada de su camarera en la acción de cortar el cuello a Holofernes. Es quadro alumbrado con el acha que tiene en la mano dicha camarera. Tiene mucha belleza de color. Es original de Juan Antonio Reguillo, llamado el Pordenón28. Tiene de alto dos pies y ocho y media pulgadas por tres y quatro y media pulgadas de ancho [75,4 x 94,0]; en mil y quinientos reales. 225. La Purificación de Nuestra Señora. Quadro de bellísima composición y hermosura de tintas. Original de Meléndez. Tiene de alto dos pies y tres pulgadas por dos y diez y media de ancho [62,6 x 80,0]; en tres mil reales. 226. Quadro compañero del anterior. Original del mismo autor y de la misma dimensión. Representa el descanso de Nuestra Señora en el camino de su viage a Egipto. Quadro de bello color e igual gusto de tintas que el compañero y ambos pintados con mucha livertad y franqueza; en mil y quinientos reales. 227. La Virgen en contemplación, de medio cuerpo. Quadro muy concluido, de buen gusto de tintas; y original de don Vicente López. Tiene de alto dos pies por uno y cinco y media pulgadas de anch [58,0 x 12,7]; tasado en tres mil reales. 228. El Nacimiento del Hijo de Dios. Es una buena copia del quadro de Rivera, hecha por Meléndez; quadro de mucha dulzura y ermosas masas de claro. Tiene de alto dos pies y diez y media pulgadas por tes pies y ocho pulgadas de ancho [80,0 x 102,1]; en quatro mil reales. 229. La Anunciación de Nuestra Señora. Original de Vicente Carducho. Quadro de buen colorido. Tiene de alto tres pies y tres y media pulgadas por quatro y nueve pulgadas de ancho [91,7 x 132,3]; en mil reales. 230. Representa un hombre embriagado, una muger que le alarga la copa y un niño que se burla de su gesto y actitud. Es original de Gerardo Seguers. Tiene de alto tres pies y quatro y media pulgadas por quatro y seis y media pulgadas de ancho [94,0 x 126,5]; en tres mil reales. 231. Sacra familia. Original de escuela italiana, en un círculo de diámetro de tres pies y siete pulgadas por tres y siete pulgadas de ancho [99,8 x 99,8]; en doscientos reales. 232. San José, la Virgen y el Niño, figuras de medio cuerpo, algo mayores que el natural. Original de Solimena. Tiene de alto tres pies y siete pulgadas por tres y siete pulgadas de ancho [99,8 x 99,8]; en trescientos reales. 233. Quadro que representa la Magdalena de medio cuerpo, menor que el natural. Este quadro es encantador por la belleza del colorido, verdad y sencillez en la actitud y manifestación del dolor que siente la santa en su corazón. Es original de Titiano Becilio. Quadro muy apreciado en todos los inteligentes; y tiene de alto dos pies y media pulgada por una y siete pulgadas de ancho [56,8 x 44,1]; en quatro mil reales. 234. Bodegón, en tabla, con un plato que contiene nueces enteras y partidas con dos pedazos de bollo y un baso con bino, un papel con tabaco picado, pipa y mecha encendida. Quadro de admirable dulzura y naturalidad en todos los objetos que contiene. Es original de Jacobo Vaenes29. Tiene de alto un pie y tres y media pulgadas por uno y nueve y media de ancho [35,9 x 49,9]; en mil reales. 235. La Virgen con el Niño, en tabla, llamada la gitanilla del Correggio; es una buena copia, tanto que es de las que más se aproximan al original. Tiene de alto un pie y tres pulgadas por un pie de ancho [34,8 x 27,8]; en novecientos reales. 236. San Nicolás de Tolentino, de menos de medio cuerpo, original de Mateo Zerezo; bella cabeza y de ermoso color. Tiene de alto un pie y quatro y media pulgadas por un pie y medio de ancho [38,3 x 41,7]; en quatrocientos reales. 237. Retrato de una monja, original de Alonso Cano. Quadro de buen color aunque algo deteriorado. Tiene de alto dos pies y una pulgada por uno y once pulgadas de ancho [58,0 x 53,3]; en ciento y cincuenta reales. 238. El Descendimiento del Señor de la cruz, en tabla, bocetto de un buen grupo y de bello color. Original de Titiano. Tiene de alto un pie y cinco pulgadas por diez pulgadas de ancho [39,4 x 23,2]; en seiscientos reales. 239. El Nacimiento del Señor, en tabla, original de escuela venreciana. Tiene un pie y dos pulgadas de alto por diez pulgadas de ancho [32,5 x 23,2]; en quinientos reales. 240. Bodegón que contiene un perol, pan, carne, asadura, longaniza, queso, perdices y un par de sesos, con unas berenjenas, dos medios limones, un cucurucho de papel. Todo pintado con la mayor verdad, el más bello efecto y mejor colorido. Original de Bartolomé Murillo. Quadro perfectamente conservado. Tiene de alto dos pies y once pulgadas por tres y ocho de ancho [81,2 x 102,1]; en tres mil reales. 241. Un Cristo, en tabla, clavado en la cruz. Original de Velázquez. Tiene de alto dos pies y quatro y media pulgadas por pie y medio de ancho [66,1 x 41,7]; en mil reales. 28. Parece referirse al pintor de ámbito veneciano Giovanni Antonio de Sacchis, conocido como Pordenone (ca. 14841539), por ser ése su pueblo de origen. El apellido que Recio le da, Reguillo, resulta para nosotros inexplicable. 29. Este nombre parece una corrupción de Otto van Veen, o latinizado Vaenius, pintor flamenco (Leiden, 1556-Bruselas, 1629). Pero también podría ser una mala lectura de Jacob Jordaens. LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 253 La colección pictórica del canónigo don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815) 253 La colección pictórica del canónigo don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815) 242. Un pays con una figura a cavallo de partida de caza, de escuela holandesa; tiene de alto un pie y cinco y media pulgadas por uno y dos de ancho [40,6 x 32,5]; en trescientos reales. 243. Quadro compañero y de la misma escuela y tamaño que el anterior, representa un cavallo y una muger ylando a la puerta de una casa de campo; tasado en ciento y sesenta reales. 244. Tabla que representa a san Lucas en la acción de retratar a la Virgen. Quadro de una admirable conclusión, buen dibujo y ropas, aunque del estilo del siglo catorce y principio del quince30. La verdad de la actitud sobre todo la de la cabeza, su definición color y dibujo le hacen un quadro de los más apreciables, tanto por su mérito quanto por su antigüedad. Es original de Bartolomé de la Porta de la escuela florentina. Tiene de alto tres pies y cinco pulgadas por uno y diez y media pulgadas de ancho [95,1 x 52,2]; en tres mil y quinientos reales. 245. Cristo clavado en la cruz. Original de Alonso Cano, de buen dibujo y colorido. Tiene de alto dos pies y una pulgada por un pie y cinco y media pulgadas de ancho [58,0 x 40,6]; en seiscientos reales. 246. Un pays, en ochavo, que representa las márgenes de un río bellamente tocado y de buen color. Original de Orizonte31. Tiene de alto ocho y media pulgadas por once de ancho [19,7 x 25,5]; en ciento sesenta reales. 247. Otro pays, en tabla como el anterior, del mismo autor y de la misma dimensión. Representa un castillo antiguo sobre un peñasco. Es un pays como el compañero de bellas tintas y bien tocado; en ciento y sesenta reales. 248. Pays de noche, en tabla, alumbrado de la luna, contiene las figuras de la Virgen con el Niño y san José en el camino a Egipto. Original de Pablo Bril. Tiene de alto once y media pulgadas por un pie y una y media pulgadas de ancho [26,6 x 31,3]; en trescientos reales. 249. Frutero en tabla, que contiene un canastillo con ubas blancas y con varios zorzales y otras aves. Es una excelente tabla de mucha conclusión, de bello efecto y mucha inteligencia en la imitación de la naturaleza en todos los objetos que contiene. Es original de Francisco Sniders. Tiene de alto dos pies y cinco pulgadas por tres y diez pulgadas de ancho [67,3 x 106,7]; en tres mil reales. 250. Un quadro en tabla que representa un soldado a cavallo a carrera tendida. Original de Rosa de Tiboli; tiene de alto cinco pulgadas y cinco líneas por quatro pulgadas de ancho [11,7 x 9,2]; en cien reales. 251. Otro que representa un soldado a cavallo con espada y broquel, compañero del anterior del mismo autor y de igual dimensión; tasado en cien reales. 252. Un retrato en tabla de mucha conclusión. Original de escuela holandesa. Tiene de alto seis y media pulgadas por cinco y dos líneas de ancho [15,0 x 12]; en dos cientos reales. 253. Pays y vista de un río navegable en tabla, pintado con mucha inteligencia, bello efecto y buen colorido. Original de Pedro Guesche32. Es un pays de amorosos accidentes de luz así en los terrazos como en las aguas. Todo tocado con ligereza, maestría y inteligencia. Tiene de alto un pie y nueve pulgadas por tres pies y quatro pulgadas de ancho. [48,7 x 92,8]. Es admirable el ambiente que corre por este pays. Es de lo bueno de la escuela flamenca en su clase; y tasado en mil reales. Pieza octava. Segundo gabinete de en medio. 254. Un quadro que representa al filósofo Jerecides, fino escritor, de medio cuerpo, pintado con mucha fuerza de claro obscuro y ermoso color. Es original del Españoletto José de Rivera. Tiene de alto quatro pies y quatro pulgadas por tres y quatro y media pulgadas de ancho [120,7 x 94,0]; tasado en quatro mil reales. 255. Otro que representa al filósofo Tales Milesio, de medio cuerpo, escritor, gran geómetra, compañero del mismo autor y de igual dimensión que el anterior. Es quadro pintado con la mayor fuerza de claro obscuro; sus extremos igualmente que sus ropas son admirables, tanto por la belleza de color quanto por su grande efecto y verdad; en quatro mil reales. 256. Licurgo, grande escultor [sic, por escritor], jurisconsulto, compañero de la misma mano e igual dimensión que los dos anteriores. Quadro pintado con maestría y fuerza de claro obscuro; en quatro mil reales. 257. El filósofo Archímedes, gran matemático e ingeniero, pintado con igual fuerza de tintas que los anteriores, del mismo autor y de igual medida que estos; en quatro mil reales. 258. Tholomeo, filósofo, gran matemático, pintado con gran fuerza de claro obscuro y admirable valentía de pincel, quadro de grande efecto, buen dibujo y mucha propiedad; compañero del mismo autor y de la propia medida de los quatro que anteceden; en quatro mil reales. 259. El filósofo Esopo, escritor de industriosa moralidad, y pintado con igual valentía que los demás; del mismo autor y dimensión que los cinco anteriores; en quatro mil reales. 260. Aristóteles, escritor de su filosofía y medicina, gran conocedor de la naturaleza. Quadro de admirable efecto y fuerza de claro obscuro; compañero del mismo autor e igual tamaño que los seis anteriores; en quatro mil reales. 261. Pitágoras, filósofo cinnico, quadro de admirable verdad, bella caveza, buen color y efecto; compañero del mismo autor y 30. En realidad, quiere decir «del siglo xv y principios del xvi». 31. Alude al pintor paisajista flamenco Jan Frans van Bloemen (1662-1749), conocido en Italia, —donde trabajó y murió—, con el nombre de Orizonte. 32. Este nombre no corresponde a ningún artista conocido, debe tratarse de un error en la copia del manuscrito original. LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 254 Bonaventura Bassegoda 254 Bonaventura Bassegoda de la misma medida que los siete anteriores; en quatro mil reales. 262. Platón, gran filósofo, escritor de su filosofía platónica. Quadro de buen efecto y buenas tintas; original compañero del mismo autor y medidad que los ocho anteriores; en quatro mil reales. 263. Esculapio, filósofo de gran talento y conocimiento de las cosas naturales. Quadro de buen efecto y gusto de tintas. Es original del mismo autor e igual medida que los nueve anteriores; en quatro mil reales. 264. Aspasio, bibliofilósofo y gran físico. Compañero del mismo autor e igual tamaño que los diez que le anteceden; en quatro mil reales. 265. Demóstenes, filósofo, escritor de bellas máximas. Quadro pintado con mucha verdad, valentía y buen efecto; compañero del mismo autor e igual dimensión que los once que le preceden. Estos doce quadros forman la colección de filósofos con sus retratos tomados de estatuas, bustos y bajos relieves conservados de la antigüedad. Es la colección más completa y apreciable, tanto por su autor quanto por la identidad de sus retratos y buena conservación; en quatro mil reales. 266. Un quadro que contiene los dos apóstoles san Pedro y san Pablo, y mayores que el natural. Son dos excelentes cabezas de grande efecto y fuerza de claro obscuro. Es original de Guido, de su primer estilo, en el que conservaba la manera de Caravaggio. Tiene de alto dos pies y dos pulgadas por dos pies y medio de ancho [60,3 x 69,6]; en dos mil reales. 267. Un quadro que representa dos muchachos pillos, que vienen de Murillo. Es de bello efecto y mucha naturalidad. Tiene de alto cinco pies y una pulgada por quatro pies de ancho [141,6 x 111,4]; en seis mil reales. 268. San Gerónimo, en tabla, de medio cuerpo, en contemplación de la muerte representada en la calavera que tiene en la mano. Original de Jacobo Palma el viejo, discípulo de Titiano. Tiene de alto dos pies y tres y media pulgadas por una y diez pulgadas de ancho [63,8 x 51,0]; en mil reales. 269. Sacra Familia, copia del Correggio. Tiene de alto tres pies y nueve pulgadas por tres pies de ancho [104,4 x 83,5]; en quatrocientos reales. 270. Un quadro de buena conposición alumbrado de la candela que la moza de Pilatos tiene en su mano. Representa la negación de san Pedro; tiene siete cabezas alumbradas con mucha inteligencia y pintadas con mucha verdad. Es quadro de gran tono y mucho efecto. Original de Gerardo la Nocte. Tiene de alto cinco pies por seis y diez y media pulgadas de ancho [139,3 x 191,5]; en quatro mil reales 271. Santa Lucía de medio cuerpo, tamaño del natural. Original de Julio César Proccacino; bella cabeza, formas grandiosas y bello gusto de color. La cabeza de la santa es hermosa y de buen efecto y todo está pintado con inteligencia y buen dibujo. Tiene de alto quatro pies por tres y pulgada y media de ancho [111,4 x 87,0]; en cinco mil reales. 272. Otro que representa un niño dormido de bello efecto y de dulce y hermosa masa de claro. Es original de Murillo. Tiene de alto dos pies y una pulgada por dos y cinco pulgadas de ancho [58,0 x 67,3]; en dos mil y quinientos reales. 273. Otro que representa a los dos filósofos opuestos en ideas: Eráclito y Demócrito. Original de escuela veneciana. Tiene de alto tres y medio pies por quatro y tres y media pulgadas de ancho [97,5 x 119,5]; en seiscientos y quarenta reales. 274. Una Dolorosa, de medio cuerpo, tamaño del natural, circunscrita en un óbalo. Tiene bello gusto de tintas, efecto y expresión. Es original de Ciro Ferri. Tiene de alto tres y medio pies por dos y ocho pulgadas de ancho [97,5 x 74,2]; en ochocientos reales. 275. Sacra Familia, en tabla, grupo de buen color y buen efecto. Original del Gholtio. Tiene de alto dos pies y cinco y media pulgadas por uno y nueve y media pulgadas de ancho [68,4 x 49,9]; en mil y quinientos reales. 276. Otra Sacra Familia, en tabla. Quadro de bella conposición y mucha corrección de dibujo en el todo, de mucha verdad y bellas actitudes, excelente copia de Perin del Vaga. Tiene de alto tres pies y ocho pulgadas por dos y nueve de ancho [102,1 x 76,6]; en mil y cien reales. 277. Representa una vieja llamada comunmente la huevera. Original de Murillo. Tiene una cesta de huevos con una gallina, todo pintado con verdad, dulzura y buen color. Tiene de alto tres pies y diez pulgadas por dos y nueve de ancho [106,7 x 76,6]; en tres mil reales. 278. Una Sacra Familia del tamaño del natural. Original de Andrea Bacaro. Quadro de buena composición y buen efecto. Tiene de alto cinco y medio pies por quatro y cinco pulgadas de ancho [153,2 x 123,0]; tasado en seis mil reales33. 279. La Virgen con el Niño, en tabla. Original de Alonso Cano. Quadro de bello color. Tiene de alto un pie y media pulgada por nueve pulgadas de ancho [29,0 x 20,8]; en seiscientos reales. 280. Un florero de diez y media pulgadas de alto por dos pies y tres y media pulgadas de ancho [24,3 x 63,8]. Original de Segers llamado el jesuita. Tiene bellas flores y pintadas con delgadez, grande inteligencia y mucha delicadeza; en quinientos reales. 33. Este cuadro no puede ser el ejemplar conservado, con este motivo y atribución dudosa a Murillo, en la Pinacoteca de Munich. Las medidas son menores (79 x 63) que el cuadro de Recio y porque además su procedencia está acreditada desde el siglo xviii en colecciones alemanas. Véase Halldor Soehner, Spanische Meister. Alte Pinakothek, München 1963, vol. I, p. 135-137, vol. II, lám. 61. 34. Se refiere al pintor flamenco Joris van Son (Amberes, 1623-1667). 35. Este cuadro se conserva en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, mide 94 x 61 cm y representa a fray Alonso de Santo Tomás, obispo de Málaga e hijo natural de Felipe IV. Hace poco ha sido presentado con la atribución a Juan Bautista Maíno (Caravaggio y la pintura realista europea, LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 255 La colección pictórica del canónigo don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815) 255 La colección pictórica del canónigo don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815) 281. Otro florero compañero del anterior del mismo autor y de igual magnitud. Tiene muy bellas flores y hojas pintadas con mucha belleza y delicadez; en quinientos reales. 282. Un pequeño perro faldero. Original de Matías de Torres. Tiene de alto diez y media pulgadas por un pie seis pulgadas y dos líneas de ancho [24,3 x 42,18]; en ciento y veinte reales. 283. Un pays, en tabla, de bello partido, pintado con mucho manejo, inteligencia y buenas tintas. Original de Miranda. Tiene de alto un pie y una pulgada y dos líneas por once y media pulgadas de ancho [30,1 x 27,0]; en quinientos reales. 284. Otro pays compañero del anterior del mismo autor y de igual tamaño. Tiene una cascada de agua en el primer término, rebajada, pintada con mucha inteligencia; en quinientos reales. 285. Un pays, en cobre, vista de un patio de una casa, con diferentes figuras en distintas ocupaciones; así éstas como la casa, pays y demás accesorios, todo está pintado con grande inteligencia, gusto de tintas, naturalidad y bello efecto. Es quadro muy apreciable por lo bien desempeñado que están todos los objetos que se propuso el autor reunir en él. Es original y de lo más esmerado en esta clase de Martín de Vos. Tiene de alto once y media pulgadas por un pie y tres y media pulgadas de ancho [26,6 x 35,9]; tasado en novecientos reales. 286. La Virgen con el Niño, san Juanito y un ángel, pintada, en un óbalo en tabla, con mucha frescura de color, bello gusto de tintas y buena conposición. Original de Tadeo Zúcaro. Tiene de alto un pie y una pulgada y dos líneas por diez pulgadas de ancho [30,1 x 23,6]; en seiscientos y quarenta reales. 287. Un frutero, en tabla, que contiene setas, un membrillo, ubas, una rama de fresa, guindas y unas bellotas; todo ello pintado con la mayor dulzura, delicadez y ermoso color. Es original de Wanson34. Tiene de alto un pie y una pulgada por una y once de ancho [30,1 x 53,3]; en mil reales. 288. La Virgen con el Niño, san José y san Juanito; es una buena copia de Guido Renni; pintada sobre cobre. Tiene de alto un pie y tres y media pulgadas por un pie de ancho [35,9 x 27,8]; en quatrocientos reales. 289. El Nacimiento, en tabla, con un bellísimo pays y adoración de los pastores. Quadro pintado con mucho saber y buen acuerdo. Es original de Julio Romano. Tiene de alto un pie y una pulgada por un pie y cinco pulgadas de ancho [35,9 x 39,4]; en tres mil reales. 290. Incendio de Troya, pintado sobre pizarra. Original de Juan de la Corte. Tiene de alto un pie por un pie y tres pulgadas de ancho [27,8 x 34,8]; en quatrocientos reales. Pieza novena. Tercer gabinete ochavado 291. Retrato del señor don Pablo Recio y Tello, caballero pensionado de la Real y distinguida orden de Carlos Tercero, sumiller de cortina y real oratorio de S.M., canónigo de la santa Iglesia primada de Toledo y abad de Lodosa, a la edad de quarenta años, pintado por don Francisco Carrafa. Tiene de alto seis pies y diez y media pulgadas por quatro pies y quatro pulgadas de ancho [191,5 x 120,7]; adornado de un buen marco; tasado en seis mil reales. 292. Nuestra Señora de medio cuerpo con el Niño dormido en los brazos, original de Amiconi. Es un quadro de bello gusto de color, hermosas masas de claro y de buen efecto. Tiene de alto dos pies y nueve y media pulgadas por dos pies y media pulgada de ancho [77,7 x 56,8]; tasado en mil y quinientos reales. 293. Santo Domingo, de medio cuerpo, figura del natural. Quadro bien pintado, en particular la cabeza, cuyo valor y efecto son admirables. Es original de Carreño. Tiene de alto tres pies y siete pulgadas por dos y quatro y media pulgadas de ancho [99,8 x 66,1]; en mil y cien reales. 294. La Virgen de medio cuerpo al pie de la cruz con el Señor muerto en sus brazos, del tamaño del natural. Original de Murillo. Quadro de hermoso color, bellas formas y buen efecto. Tiene de alto tres pies y dos pulgadas por dos pies y una pulgada de ancho [88,2 x 58,0]; en tres mil reales. 295. Retrato de un fraile dominico de la familia Real de la Casa de Austria. Quadro de admirable belleza. Original de Alonso Sánchez Coello. El gusto de tintas y el bello efecto de la cabeza son singulares y en todo él reyna la verdad y la naturaleza. Tiene de alto tres pies y dos y media pulgadas por dos pies y dos pulgadas de ancho [89,3 x 60,3]; en seis mil reales35. 296. Un florero en tabla, original de Vantielen36. Tiene de alto dos pies y dos y media pulgadas por uno y diez y media de ancho [61,5 x 52,2], en mil y quinientos reales. 297. Un florero en tabla, compañero del anterior. Tiene bellas flores y mariposas, todo pintado con mucho gusto, verdad y delicadeza de pincel; así éste como su compañero son floreros apreciables y ambos tienen igual medida y son de un mismo autor; en mil y quinientos reales. 298. Un pays Marina, pintado sobre porcelana a fuego, pays de mucha dulzura, delicadez y buen partido. Original de Sauvage37. Tiene diez pulgadas de alto por un pie y tres pulgadas de ancho [23,2 x 34,8]; en dos mil reales. 299. Otra Marina, compañera de la anterior y pintada igualmente sobre porcelana, del mismo autor e igual tamaño. Tiene una hermosa degradación de tintas y bello partido; en dos mil reales. MNAC, 2005, p. 212). Desde su primera exposición en 1902 (Exposición de arte antiguo, Barcelona), con la curiosa atribución a Sassoferrato, sabíamos de su pertenencia a la pinacoteca de José Estruch Cumella. En el inventario manuscrito de esta colección (Archivo Municipal de Sant Boi de Llobregat), figura con el número 156 y ahí se declara su procedencia de la pinacoteca del Conde de Altamira, el heredero de Recio, por lo que tenemos un nuevo elemento para reforzar esta identificación. 36. Se refiere al pintor flamenco de flores Jan Philips van Thielen (1618-1667). 37. Tal vez aluda al pintor francés JeanPierre Sauvage (1699-1780). LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 256 Bonaventura Bassegoda 256 Bonaventura Bassegoda 300. Una pintura a fuego sobre porcelana, ymitando un bajo relieve bronceado; representa a Cupido sobre un pedestal con un niño y dos sacerdotes en acción de ofrecerle ofrendas de flores. Es quadro de mucho mérito por su buena imitación, bello gusto y hermosas formas. Es original de Alfre de Diehl et Gerhard. Tiene de alto un pie por un pie y quatro y media pulgadas de ancho [27,8 x 38,3]; en dos mil y doscientos reales. 301. Nuestra Señora al pie de la cruz y el Señor muerto sobre su regazo con dos niños que le sostienen. Tabla original pintada por Marcelo Venusta y dibujada por Raphael. Quadro de buen dibujo y expresión, tiene las qualidades que recomiendan a la escuela italiana y ha sido siempre apreciada de los conocedores y amantes de las artes nacionales y extrangeros. Tiene de alto quatro pies y cinco pulgadas por tres y dos y media pulgadas de ancho [123,0 x 89,3]; en diez mil reales. 302. Quadro de noche alumbrado de una candela que representa al Señor después de haberle coronado de espinas en acción de mofarse los sayones del Señor, dándole la caña en lugar de cetro, tratándole como a Rey de farsa. Es quadro de bellísima composición y de un fondo de color admirable. Es original de lo mejor que pintó Jacobo Bassan. El alumbrado de la luz artificial y los bellos accidentes que causa manifiesta el mucho saber de este autor. Tiene de alto dos pies y once y media pulgadas por quatro y pulgada y media de ancho [82,4 x 114,9]; en quatro mil reales. 303. Sacra Familia, de cerca del tamaño natural, quadro de admirable color y hermosas masas de claro. Es de bella composición y de un tono y acuerdo excelentes. Es original de Ribalta, imitando a Raphael. Tiene de alto seis pies y una y media pulgadas por quatro pies de ancho [170,6 x 111,4]; tasado en diez y seis mil reales. 304. La Virgen de la silla, excelente copia de la de Raphael, hecha por Pompeyo Battoni, que a no tener el original nada se puede tener que sea mejor. Está en un círculo cuyo diámetro tiene de alto dos pies y ocho pulgadas por dos pies y siete pulgadas de ancho [74,2 x 71,9]; en dos mil y quinientos reales. 305. Una Virgen con el niño y san Juanito, en círculo, pintado para compañero del anterior por don Antonio Raphael Mens. Es de igual diámetro del compañero y de bello gusto de tintas y conposición; en tres mil reales. 306. La Virgen con la costura, el Niño y san Juanito, en tabla. Original de Antonio Allegri. Quadro bien pintado y de mucha verdad. Tiene de alto dos pies y nueve y media pulgadas por dos y dos de ancho [77,7 x 60,3]; en mil y quinientos reales. 307. San Diego de Alcalá, figura de medio cuerpo y del tamaño del natural. Quadro bien pintado y mucha dulzura de color. Original de Alonso Cano. Tiene de alto tres pies y quatro pulgadas por dos y quatro pulgadas de ancho [120,7 x 65]; en mil y quinientos reales. 308. El Apóstol san Pablo. Original de Carducho. Tiene de alto un pie y ocho pulgadas por nueve pulgadas de ancho [46,4 x 20,8]; en tres cientos reales. 309. San Jerónimo, compañero del mismo autor e igual medida que el anterior. Son dos bocetos castizos de buen color; en tres cientos reales. 310. Un florero, en tabla, con una media figura al medio de claro obscuro. Original de Segers el jesuita. Es uno de los floreros más bien pintados y de más bello gusto. La elección de las flores, su hermoso color y su delgadez y hermosura exceden los mejores de los demás autores de esta clase. Tiene de alto un pie y nueve pulgadas por un pie y dos y media pulgadas de ancho [48,7 x 33,6]; en mil y quinientos reales. 311. Un florero, en tabla, con una media figura en medio, compañero del mismo autor e igual dimensión que el anterior. Las flores de diferentes especies, el color local de cada una, los cardos y las hojas que contiene todo es maravilloso y tocado con el mayor chiste e inteligencia, siendo admirable en todo, el gusto y el mérito de estos dos floreros; en mil y quinientos reales. 312. Nuestra Señora con el Niño, de medio cuerpo, en cobre, con su cristal. Original y del más bello gusto de don Conrrado Guiaquintus. Tiene de alto once pulgadas por ocho y media de ancho [25,5 x 19,7]; en quatrocientos reales. 313. La Virgen con el Niño y san Juanito, en cobre con su cristal. Original de escuela italiana, quadrito de mucha gracia y buen color. Tiene de alto nueve y media pulgadas por siete y media de ancho [22,0 x 17,4]; en tres cientos veinte reales. 314. Nuestra Señora con el Niño, pintado en cobre. Original de Rubens, quadro de mucha gracia y buen color. Tiene de alto un pie con tres pulgadas y once y media de ancho [34,8 x 26,6]; en seiscientos reales. 315. Lámina en cobre con un juguete de niños con la cruz; quadro de bello color y buena composición. Original de Wandick. Tiene de alto siete pulgadas por nueve de ancho [16,2 x 20,8]; en tres cientos reales. 316. Un quadro pintado sobre cobre que representa el desafío de Marsias con Apolo, acompañados de los tres jueces. Es de bella conposición y hermoso colorido. Original de Rubens. Tiene un bello pays y árboles bien tocados, es quadro de buen efecto y buen partido. Tiene de alto un pie y once y media pulgadas por un pie y seis y media de ancho [54,5 x 42,9] en mil reales. 317. Quadro de la Virgen con el Niño, tamaño del natural, de grande efecto. Es original y de lo mejor de Zurbarán. La cabeza de la Virgen es admirable por su hermoso color, naturalidad y dulzura; el Niño disputa su naturalidad con el natural y las ropas puede decirse con verdad que exceden en efecto y en la verdad de sus pliegues a las naturales. La dulzura y acuerdos que reynan en este quadro son admirables, así como la dulzura y naturalidad de un plato de metal con frutas que hay sobre una mesa. Tiene de alto cinco pies por tres y diez y media pulgadas de ancho [139,3 x 108,2]; en veinteseis mil reales38. 318. Baco acompañado de una figura de muger y niño, figura LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 257 La colección pictórica del canónigo don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815) 257 La colección pictórica del canónigo don Pablo Recio y Tello (Yunquera de Henares 1765 - Madrid 1815) desnuda menor que el tamaño natural, con bello pays y un bacanal con diferentes figuras de mugeres, niños y sátiros que acompañan a Sileno con alegres festejos. Es quadro de bellísimo efecto y hermosa composición. Original de Tiziano. El color de este quadro y de todos los objetos que contiene es admirable. Tiene de alto tres y medio pies por quatro pies y cinco pulgadas de ancho [97,5 x 123,0]; en seis mil reales. 319. San Antonio con el Niño en los brazos. Quadro de admirable color, efecto y hermoso tono de tintas. Es original y de lo mejor de Alonso Cano. Tiene de alto quatro pies y una y media pulgadas por tres pies y siete pulgadas de ancho [31,3 x 99,8]; en quatro mil reales. 320. Santa María Magdalena, hermosa figura de grande efecto y fuerza de claro obscuro. Es original y del primer estilo de Guido Reni. Tiene todas las qualidades que pueden recomendar el mérito de un quadro. Tiene de alto quatro pies y tres y media pulgadas por tres y medio pies de ancho [119,5 x 97,5]; en diez mil reales. 321. El niño san Juanito con el cordero de bello efecto. Original de Meléndez. Tiene de de alto dos pies y dos y media pulgadas por dos pies y ocho pulgadas de ancho [61,5 x 14,2]; en dos mil reales. 322. Un frutero que representa los frutos alegóricos o el Sacramento, con dos ángeles de claro-obscuro. En este quadro todo es soberanamente pintado. El oro del cáliz, su cincelado, las ubas, hojas, mazurcas de maíz, espigas, cardo y quanto contiene este singular frutero, todo es admirablemente bueno. Es original de Teodoro Aembank39. Tiene de alto tres pies y siete pulgadas por dos pies y siete pulgadas de ancho [99,8 x 71,9]; en seis mil reales. 323. Bonbochada, representa una taberna con varias figuras sentadas a una mesa y otras en la chimenea, entre ellas una muger dormida. Tabla bien pintada, original de van Ostade. Tiene de alto un pie con una pulgada por once y media pulgadas de ancho [30,1 x 26,6]; en mil y dos cientos reales. 324. El apóstol Santiago, de medio cuerpo, figura del natural. Quadro bien pintado y formas grandiosas. Original del cavallero Máximo. Tiene de alto quatro pies por tres y dos pulgadas de ancho [111,4 x 88,2]; en tres mil reales. 325. El Nacimiento del Hijo de Dios, de bella conposición y buen color, con una gloria de ángeles y vistas a lo lexos en la parte superior que representan la venida de los Reyes con toda su comitiva y anunciación de pastores. Es original del Parmesiano. Tiene de alto tres pies y nueve y media pulgadas por tres pies y media pulgada de ancho [105,6 x 84,7]; en tres mil reales. 326. San Juan, del tamaño del natural, escriviendo el Evangelio en la isla de Patmos. Quadro de ermoso color y mucha naturalidad. Tiene de alto quatro pies y diez y media pulgadas por tres pies y diez pulgadas de ancho [135,8 x 106,7]; en seis mil reales. 327. Nuestra Señora con el Niño sobre el pesebre. Original de Carlos Maratti. Quadro de buen efecto. Tiene de alto tres pies y tres y media pulgadas por dos pies y diez y media pulgadas de ancho [91,7 x 80,0]; en dos mil reales. 328. La Virgen con el Niño, santa Ana y san Juanito y dos ángeles, el uno con una flauta en la mano. Quadro de bella conposición y de gran corrección de dibujo; admirable en todas sus partes. Es original de Andrea del Sarto. Tiene de alto quatro pies y once pulgadas por tres pies y ocho pulgadas de ancho [136,9 x 102,1]; en ocho mil reales. 329. Quadro, en tabla, que representa el Descendimiento del Señor de la cruz sostenido de José, acompañado de la Virgen desmayada y sostenida por san Juan y una piadosa muger, la Magdalena, Nicodemus y otras figuras de hombres y de muger. Quadro de mucha conclusión, buenas formas y bellas cabezas. Original de Lucas de Holanda. Tiene de alto dos pies y once pulgadas por tres pies y una pulgada de ancho [81,2 x 85,9]; en tres mil reales. 330. Cabeza de un apóstol, de hermoso color y bello efecto. Original de Murillo. Tiene de alto pie y medio por un pie y dos pulgadas de ancho [41,7 x 32,5]; en tres cientos veinte reales. 331. Cabeza del Salvador, de hermosas formas dulzura y belleza de color. Original de Murillo. Tiene de alto dos pies por uno y diez pulgadas de ancho [55,7 x 51,0]; en quinientos reales. 332. Cabeza de un apóstol. Original de escuela italiana. Tiene de alto un pie y cinco y media pulgadas por un pie y dos y media pulgadas de ancho [40,6 x 33,6]; en doscientos reales. 333. La negación de san Pedro, de menos de medio cuerpo. Quadro de buen color y efecto. Original de la escuela de Guerchino. Tiene de alto dos y medio pies por tres y cinco pulgadas de ancho [69,6 x 95,1]; en mil reales. 334. Una cabeza del Señor con la cruz a cuestas, de Sebastián del Piombo. Tiene de alto pie y medio por un pie y quatro pulgadas de ancho [41,7 x 37,1]; en seiscientos y quarenta reales. 335. San Sebastián, de menos de medio cuerpo. Original de escuela italiana. Tiene de alto dos pies y dos pulgadas por uno y siete pulgadas de ancho [60,3 x 44,1]; en dos cientos reales. 336. Retrato. Original de Velázquez, pintado con belleza de color y fuerza de claro obscuro. Tiene de alto pie y medio por un pie y media pulgada de ancho [41,7 x 29,0]; en tres cientos y veinte reales. 337. San Pedro. Original de Tristán. Quadro bien pintado. 38. Este cuadro seguramente es el de este tema e iguales medidas (142 x 109) que se encuentra en paradero desconocido y figura catalogado en José Gudiol y Julián Gállego, Zurbarán, Barcelona, 1976, p. 121, cat. nº 539, fig. 479. Esta composición es la única en que aparecen la Virgen, el Niño y un plato con frutas sobre una mesa, pues en otras semejantes aparece también san Juanito. 39. No hemos logrado identificar ningún artista con este nombre. LOCVS AMŒNVS 8, 2005-2006 264 Bonaventura Bassegoda 264 Bonaventura Bassegoda Cano, Alonso (copia de): 58. Carafa, Francisco: 291. Caravaggio: 171-175. Carducho, Vicente: 19-21, 84, 85, 229, 308, 309, 410. Carracci, Agostino: 128, 449. Carracci, Agostino (copia de): 431. Carracci, Annibale: 417. Carracci, Annibale (copia de): 446. Carreño de Miranda, Juan: 293. Cerezo, Mateo: 189, 236, 401. Cesari, Giuseppe, cavalier d’Arpino: 223. Coello, Claudio: 152, 153, 418, 424. Conca, Sebastiano: 426. Corte, Juan de la: 290. Cortona, Pietro da: 90, 106, 193. Correggio: 306. Correggio (copia de): 235, 269. Domenichino: 427. Durero, Alberto (escuela de): 399, 400. Dyck, Anton van: 218, 315, 390. Dyck, Anton van (copia de): 188, 443. Escalante, Antonio de Frías: 8. Escuela española: 66, 204, 414, 202, 357, 380, 419, 445, 455. Escuela flamenca: 11, 156, 181, 359. Escuela holandesa 17, 18, 242, 243, 252, 367, 377, 378, 411. Escuela italiana: 52, 60, 64, 65, 80, 81, 139, 140, 155, 159, 215, 231, 313, 332, 335, 343, 348, 353, 358, 408. Escuela sevillana: 116, 117, 144, 145, 206, 369, 406, 407, 428. Escuela valenciana: 3. Escuela veneciana: 22, 63, 151, 154, 157, 160, 239, 273, 440. Fernández de Navarrete, Juan (el Mudo): 135. Ferri, Cirro: 274. Gallego, Fernando: 338. Galli Bibiena, Ferdinando: 113, 114, 219, 404, 405. García Hidalgo, José: 460. García de Miranda, Juan: 59, 283, 284, 447. García de Miranda, Juan (copia de): 111. Giaquinto, Corrado: 186, 187, 312. Giorgione: 7. Goltzius, Hendrick: 275. González, Bartolomé: 150. González Velázquez, Antonio: 214. González Velázquez, Luis: 55. Guercino: 103, 429. Guercino (copia de): 457. Guercino (escuela de): 333. Hamen, Juan van der: 91. Herrera el Viejo, Francisco de: 12, 199, 201, 213, 346. Herrera el Joven, Francisco de: 178, 201, 346, 396. Holbein, Hans: 205. Honthorst, Gerrit van: 125, 270. Jiménez Donoso, José: 56, 57. Joanes, Juan de: 5, 371, 372, 397. Joanes, Juan de (escuela de): 13-16. Jordaens, Jacob: 124, 164, 168, 347. Jordaens, Jacob (escuela de): 110. Jordán, Lucas: 53, 54, 87, 388, 452. Kessel, Jan van: 209, 210. Leonardo (escuela de): 366. Leyden, Lucas de: 1, 2, 329, 413. López, Vicente: 227. Maella, Mariano: 339. Maratti, Carlo: 143, 146, 327, 392. March, Esteban (copia de): 93. Martínez del Mazo, Juan Bautista: 433436. Matteis, Paolo de: 361. Meléndez, Miguel Jacinto: 130, 131, 225, 226, 228, 321, 442. Mengs, Antón Rafael: 305. Morales, Luis de (copia de): 356. Murillo, Bartolomé Esteban: 166, 191, 192, 211, 212, 216, 240, 267, 272, 277, 294, 330, 331, 340, 341. Murillo, Bartolomé Esteban (copia de): 86, 120. Murillo, Bartolomé Esteban (escuela de): 132. Muziano, Girolamo: 79. Nani, Mariano: 360. Orozco, Eugenio o Mateo: 393. Orrente, Pedro: 136, 148. Ostade, Jacob van: 323. Palma il vecchio, Jacopo: 268. Pantoja de la Cruz, Juan: 352, 373, 374, 375, 376. Parmigianino: 198, 325. Peña, Juan Bautista de la (copia de): 395. Pereda, Antonio de: 163, 389. Pordenone: 224. Perino del Vaga (copia de): 276. Piombo, Sebastiano del: 334. Porta, Bartolommeo della: 244. Poussin, Nicolas: 170, 439. Prado, Blas de: 61, 62. Procaccini, Giulio Cesare: 271. Rafael (copia de): 129, 167. Recco, Giuseppe: 82, 83. Rembrandt: 464. Reni, Guido: 190, 266, 320. Reni, Guido (copia de): 92, 288, 349, 363, 364, 412, 430, 459. Ribalta, Francisco: 195, 303, 365, 441. Ribalta, Francisco (copia de): 385. Ribera, Jusepe de: 176, 254-265, 384, 416. Ribera, Jusepe de (copia de): 115. Ricci, Francisco: 350. Román, Bartolomé: 141, 142. Romanelli, Francesco: 409, 415. Romano, Giulio: 289. Roos, Philipp Peter (Rosa de Tivoli): 250, 251. Rubens, Pieter Paul: 314, 316. Sánchez Coello, Alonso: 295. Sanchez Cotán, Juan: 184, 185. Sarto, Andrea del: 328, 421. Seghers, Daniel: 280, 281, 310, 311. Seghers, Gerard. 230. Simón, Ildefonso fray: 37. Snayers, Pieter: 402, 403. Snyders, Frans: 249. Solimena, Francesco: 147, 232. Solís, Juan de: 119, 179, 383, 391. Son, Joris van: 287. Sassoferrato (copia de): 362, 370. Stanzione, Máximo: 324. Stanzione, Massimo (copia de): 109. Sauvage, Jean-Pierre: 298, 299. Theotocopuli, Domenico (El Greco): 386. Thielen, Jan Philips van: 296, 297. Tiziano: 162, 233, 238, 318, 345. Tiziano (copia de): 398, 423. Tobar, Alonso Miguel de: 220. Toledo, Juan de: 420. Torres, Matías de: 137, 138, 282. Trevisani, Francesco: 208. Tristán, Luis: 169, 194, 337, 432. Vaccaro, Andrea: 161, 278. Vaenius, Otto: 6. Valdés Leal, Juan de: 123, 200, 222. Valpuerta, Pedro de: 450, 451. Vázquez, Alonso: 165. Velasco, Antonio Domingo: 100. Velázquez, Diego: 88, 89, 134, 180, 241, 336, 344, 355, 387. Velázquez, Diego (copia de): 105. Venusti, Marcello: 301. Vernet, Joseph: 182, 183. Veronese, Paolo: 354. Vila, Lorenzo: 217. Vos, Martin de: 108, 285, 394. Vos, Paul de: 101, 102. Vos, Simon de: 38-43. Wouters, Frans: 44-49. Zuccaro, Taddeo: 286. Zurbarán, Francisco: 126, 133, 221, 317, 351.