scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Ecofilosofías : la formación de las actuales ideas y actitudes ecológicas

Mata, Tomás

Abstract

Afin d'esquisser le tableau des principales idées et debats qui ont actuellement lieu autour de ce que l'on appelle -Crise Ecologiquen-, cet article suggère la convenance de distinguer trois niveaux dans les approches les plus courantes, en fonction de l'importance que les différents auteurs accordent à l'existence des limites physiques, sociales et psychologiques, que l'on considère ici comme des conditionnants du rapport entre l'être humain et son environnement.

Full text

Documents d'Analisi Geogrilfica 10, 1987 pp. 25-55 Ecofilosofias: la formacion de las actuales ideas y actitudes ecologicas Tomas Mata Martinez* Résurné / Abstract Afin d'esquisser le tableau des principales idées et debats qui ont actuellement lieu autour de ce que l'on appelle ccCrise Ecologiquen, cet article suggkre la convenance de distinguer trois niveaux dans les approches les plus courantes, en fonction de l'importance que les différents auteurs accordent A l'existence des limites physiques, sociales et psychologiques, que l'on considkre ici comme des conditionnants du rapport entre 1'Ctre humain et son environnement. A partir de ce schéma, l'analyse de l'origine et de l'histoire de ces idées -avec ses aspects, nouveaux les uns, résurgeants les autresmontre une certaine continuité en deux lignes de pensées essentiellement différentes: -L'une, qui assume les limites physiques et, pour quelques cas, les limites sociales. Son objectif est la gestion rationnelle des recours de l'environnement pour permettre la survie du mode de vie actuel, qui se fonde sur une vision instrumentale de la Nature et de I'Ctre humain. -Cautre, qui veut démontrer I'étroite interrelation existante entre les trois niveaux antérieurement cités, mais qui insiste particulikrement sur le papier prépondérant des limites psychologiques. Elle se pose des questions et propose des idées alternatives sur l'ensemble des ccbesoins)) et des croyances qui semblent soutenir ce mode de vie. Cette seconde vision, plus humaniste, est jntensément debattue ac- * Geógrafo, revista Integral. tuellement dans les milieux anglosaxons, mais elle a un caractltre plut6t minoritaire. Portée jusqu'A ses ultimes conséquences, elle peut remettre en question les fondaments de la perception scientifique du monde et les valeurs qui s'en dérivent, parmi lesquelles se trouvent les actuels modeles économiques et technologiques. Comme conclusion, on fait résumé des formulations et des valeurs alternatives soutenues par cet cthumanisme écologique~, qui est represente par les courants les plus récents de la penste géographique, et plus particuliltrement ceux de la géographie humaniste. In an attempt to outline the panorama of the principal ideas and debates currently appearing on the subject of the so-called tcecological crisis)), this article recommends three levels of approach, based on the degree of importance that each author places on the existence of physical, social and psychological limits, identified here as conditioners of the relation between man and his surroundings. On the basis ,of this definition, two essentially different lines of thought tend to recur in the analysis of the origin and history of these ideas (which include both new and resurgent aspects): -The line based on the assumption of physical and, in some cases, social limits. Its objective is the rational management of environmental resources as a means of maintaining present life-styles, and based on an instrumental vision of nature and man. -A second line which attempts to demonstrate the close interrelation among the tree levels indicated, with special emphasis on the governing role of the psychological limits. This gives rise to questions and alternative ideas concerning the block of etnecessities)) and beliefs which apparently make up this way of life. This second, more humanist viewpoint is under intense debate in English-speaking circles, albeit among a minority group. lhken to its limit, it places in doubt the very foundations of the scientific perception of the world and the scale of values there by generated, including present economic and technological models. The article concludes with a resum6 of the alternative premises and values implied in this ctecological humanismn, and which, within the sphere of geographical thought, find expression in the most recent currents, and particulary in humanistic geography. A 10 largo de estas dos últimas décadas, y en un proceso que parece ser creciente, ha ido extendibndose e intensifichndose una sensibilizaci6n hacia 10s pro- blemas que presenta la actual relacion del hombre con su entorno. Este fenomeno de generalización se ha visto impulsado, sin duda,, por una larga serie de hechos y circunstancias acontecidas durante este tiempo, cuyos componentes esenciales podrian sintetizarse en: a) Experiencia, cada vez mas directa, de que el entorno que sostiene la vida humana se deteriora rapidamente, presentando signos de destrucción irreversible. b) Conocimiento de que 10s abusos que se estan haciendo con 10s recursos no renovables son tales que pueden llevar a serios cuellos de botella y a su agotamiento virtual en un futuro cercano. c) .Recrudecimiento de algunos conflictos ocasionados en la dinamica de 10s modelos tecnologicos y políticos vigentes (aquí se incluirían cuestiones que van desde el campo de la salud, hasta otras -ya tópicascomo el desempleo, el hambre o la guerra atbmica). Esta situacion constituye, de hecho, un conjunt0 y a menudo es designada con la apropiada pero ambivalente expresión de ((crisis ecolÓgica>). Las connotaciones médicas de la palabra crisis (ccgravedad, mal momento))) son comunes en la mayor parte de las acciones que a este respecto se han ido multiplicando y que tienen cada vez una repercusion social mas amplia. Ejemplos claros de esto son: el considerable incremento de las publicaciones dedicadas a estos temas y, en general, su alusión cotidiana en todos 10s medios de comunicación; la proliferacion de grupos y organismos, en el ámbito local, regional, nacional e internacional, que celebran reuniones y manifestaciones, tanto por iniciativa oficial como por sectores marginales; la promulgación de una creciente legislación al respecto y el éxito relativo de 10s partidos politicos ((verdes)), basados en esta problematica como motivo electoral, asi como la inclusión reciente de cuestiones ecologicas en partidos de larga tradicion; la creación de cursos en diversas universidades con el objeto de instruir especialistas en problemas ambientales, y la tendencia a la incorporación de algun tip0 de educacion ambiental en todos 10s niveles de enseñanza. Sin embargo, la acepcion etimologica de crisis (((momento en el que se juzga y decide algo fundamental))) no es la primordial en todos estos valiosos esfuerzos que han conseguido extender la expresión <<crisis ecológica)) hasta hacerla formar parte del vocabulario corriente, lo que da lugar -a modo de efecto secundarioa una cierta trivialización de estos temas (PARRA, 1984, pp. 9-39). Este articulo es el resumen de un trabajo con el que se intentaba reflexionar e indagar acerca del sentido y el origen de esas ideas que hoy empiezan a tener un peso especifico propio sobre la sociedad. También, complementariamente, se trataba de estudiar sus relaciones con el pensamiento geografico. TRES NIVELES DE LA CRISIS ECOMGICA En una primera aproximación al tema, mediante la recopilación y analisis de textos que de algun modo hacian referencia a la situación descrita, sorprendió la heterogeneidad y disparidad de 10s planteamientos hechos por 10s diferentes autores. Lejos de estar ante una cuestión perfectamente acotada y definida, el conjunt0 de ideas que confluyen en relación a la crisis ecológica aparece como una mezcla caleidoscópica de elementos provenientes de marcos teóricos muy diversos, entre 10s que, sin embargo, no es difícil establecer pronto algunas simetrias. En concreto, al atender a las consideraciones que cada autor hace acerca de las causas de la situación actual, fue posible observar tres grandes tendencias: una que se centra en 10s factores fisicos del problema, otra que insiste en la existencia de factores sociales, y una tercera que situa como causa principal factores que, de un modo muy general, pueden ser considerados de indole psicológica. Esta diferenciación, advertida, en este caso gracias a 10s consejos de José Luis Sampedro', mostró un esquema en tres niveles que resultaria muy útil y sugerente a la hora de abordar el tema. Por una parte, el avance de la ecologia y de otras ciencias dedicadas al estudio de las interacciones en el medio natural ha puesto suficientemente de manifiesto la existencia de unos límitesfisicos en la naturaleza que, de ser sobrepasados por una excesiva o inadecuada presión humana, pueden llegar a poner en peligro las propias condiciones de vida de esta especie. Ya en la obra del geógrafo George Perkins Marsh, Man and nature, or Physical Geography as Modvied by Human Action, publicada en 1864 (dos años antes de que Haeckel utilizase el termino ctoecologie))), se hace una explicación sistematica sobre estos extremos, siendo considerado como el primer libro en el que se ataca el mito americano de la superabundancia y la inexhaustibilidad de la tierra, precedente de las actuales actitudes conservacionistas en 10s EEUU (LOWENTHAL, 1965). También, a partir de 10s años 60, la multiplicación de estudios como 10s divulgados por Rachel Carson en su célebre Primavera Silenciosa (1962), supuso la alarma general en cuanto a 10s peligros que pueden acarrear para el mismo hombre las aplicaciones técnicas no meditadas bajo una visión ecológica, como era el caso del DDT. Gracias al desarrollo de estas ciencias, es posible disponer hoy de datos para el control de esos limites fisicos y para la formulación de balances o predicciones sobre el impacto humano en 10s ecosistemas. Debo agradecer al profesor Sampedro el interés y el tiempo que tuvo a bien dedicarme. Un resumen de estas conversaciones fue publicado en forma de entrevista en la revista Integral 66, abril 1985, p. 11-15. Pero otros autores no han dejado de indicar que la ecologia, como ciencia planteada en esos términos, es insuficiente para dar solución a la problematica ecológica, ya que ignora completamente el discurso critico sobre la sociedad y el modo de producción, realidades que obstaculizan, a modo de limites sociales, cualquier tentativa de respetar esos limites físicos puestos en evidencia (PACCINO, 1972; TIBALDI, 1975). Existiria, pues, una diferencia entre 10s problemas que estudia la ecologia y 10s problemas ecológicos en si mismos, cuyo origen estaria en la satisfacción de las demandas sociales y en el modo en que la competencia por el reparto de 10s recursos ocasiona desequilibrios ecológicos. En la obra geográfica de Kropotkin, contemporánea al nacimiento de la ecologia como ciencia, se enfatiza ya en la profunda interrelación entre procesos naturales y procesos sociales, asi como en la influencia del modelo politico y económico sobre la forma de utilización del entorno (BREITBART, 1981). De ahi que se sugiera que la solución de 10s problemas ecológicos ((reposa sobre el esfuerzo unanime de cientificos, tecnólogos, economistas, hombres de Estado y administradores)) (PASSMORE, 1974, p. 197). En sus concepciones mas radicales, de este enfoque se desprende que un cambio en la estructura social es el paso previo para conseguir una relación equilibrada del hombre con su entorno, bien mediante la propia desaparición del Estado (BOOKCHIN, 1978), mediante una estrategia de tipo socialista (COMMONER, 1976) o, incluso, mediante un capitalismo autoritari0 o fascista (EHRLICH, 1968; HARDIN, 1968). Ahora bien, otros puntos de vista van mas lejos en el analisis y apuntan explicitamente, por encima de esos limites fisicos y limites sociales, unos limites psicologicos. Argumentan que un cambio en la estructura social que asegure el equilibri0 entre el hombre y su entorno es utópico o infructuoso si no esta previamente fundamentado y generado en el campo de 10s deseos y valores centrales del individuo que forma el tejido social: la pretensión de una relación equilibrada con un medio físicamente limitado no deja de ser contradictoria para una civilización cuya característica cultura diferencial es, precisamente, el colocar la competencia por la producción y consumo del mayor número de bienes materiales en el centro de la existencia del individuo. Según el ejemplo puesto por Castoriadis: Un árabe o un hindú ahorrarán dinero durante toda su vida para hacer una peregrinación a La Meca o a un templo. Para ellos esto es una ttnecesidad)). En cambio, no 10 es para un individuo fabricado por nuestra cultura, quien considera esta peregrinacion como una superstición o una chifladura. Para ese mismo individuo, tener coche o cambiarlo cada tres años, tener television en color en cuanto esta television aparece, deja de ser una supersticion o chifladura para convertirse en una ctnecesidadn absoluta. (CASTORIADIS, 1982, p. 21). La solución a la problematica ecológica se basaria, segun estos autores, en la reorientación de 10s valores centrales de la vida individual y colectiva hacia un punto distinto de 10 material y 10 competitivo (ILLICH, 1985; ROSZAK, 1978; SCHUMACHER, 1977; SAMPEDRO, 1985). Esto equivale a poner en duda toda la ctmitologia)) en la que se fundamenta el actual sistema social (MICHELL, 1980), en la practica inmediata, su economia -basada en la competencia y en el crecimiento sin limitesy su tecnologia -basada en la cantidad y no en la cualidad de las cosas (GUENON, 1945; BURCKHARDT, 1979). La critica dirigida desde este punto de vista tiende a mostrar como la econonaia de la explotación -de la naturaleza y del hombreva de la mano con una creencia firme en 10s valores representados por la tecnologia de alto poder, una de cuyas caras es la eficiencia industrial, la otra el desequilibrio ecológico y la deshumanización de las condiciones de vida. Asi, cuando se habla de escasez de energia y de materias primas, de peligro nuclear, de contaminación, de desequilibrio territorial, etc., se estaria haciendo referencia no s610 a un problema para el que todavia no se ha encontrado la respuesta técnica y política adecuada, sino, mas bien, a todo el modo de vida y a muchos de 10s habitos de razonamiento del hombre contemporaneo (SKOLIMOWSKI, 1981). Valores instrumentales y valores intrínsecos: el debate ecológico como problema filosófico En esa ultima doble posibilidad de planteamiento que se ha indicado, subyace, quiza, uno de 10s principales debates de fondo que hoy se producen con respecto a la crisis ecológica. Algunos autores han intentado aludir a 61 al contraponer términos como ccecologia/ecologismos~~ (TERRADAS, 1984) o (recologistas/ambientalistas)) (BOOKCHIN, 1984). La diferencia entre ecologia y ecologismo, por ejemplo, se establece frecuentemente para señalar dos formas distintas de aprensión de la realidad, la primera de caracter cientifico y la segunda definida sobre todo por planteamientos ideológicos (TERRADAS, 1984). Sin embargo, esta habitual diferenciación merece ser mas meditada, sobre todo si se tiene en cuenta que su aceptación implica compartir el supuesto de que el método cientifico es -frente a la ambigüedad de las ideologiasla forma de conocimiento segura y neutra por excelencia, en razón de 10 cua1 esta desprovista de cualquier tipo de ideologia. Los planteamientos criticos hechos, entre otros, desde la llamada Escuela de Frankfurt -ya en la década de 1920atribuyen a ((la ciencia)) un caracter de ideologia en si misma, fruto desde sus origenes históricos de una filosofia muy particular que implica ciertas creencias acerca del hombre y de la naturaleza: En la perspectiva anterior etla naturaleza)) era percibida como un conjunt0 de fuerzas que actuaban de un modo algo arbitrario. Una visión de campesino, podríamos decir. Un dia hace buen tiempo; otro dia llueve. Así es como suceden las cosas y hay que adaptarse a ellas. Tanto mejor si ((la naturaleza)) se muestra este año generosa y da ricas cosechas, tanto peor si ocurre 10 contrario. Para 10s representantes del pensamiento calculador, sin embargo, la idea de una ctnaturaleza)) que respondia a sus propios caprichos fue perdiendo credibilidad. Estando ellos mismos preocupados por la ttracionalidad)), traspusieron esas exigencias al mundo fisico: como el mundo social, ala naturalezan debia responder a un orden teracional)) ... Y de ahi el éxito de una ontologia de otro tipo. Se acabó etla naturaleza)) como fuente de dones gratuitos; se acabaron 10s milagros. A partir de entonces ala realidadn tendria que someterse a las normas de 10s nuevos practicos. Como el burgués, ctla naturalezan obedece espontanearnente a las exigencias de una sana gestión contable ... Todo ocurrió como si hubiera hecho falta que 10s comerciantes adquirieran un gran poder social para que ctla naturaleza)) se convirtiera por fin en objeto de una física de ctintercambios racionales)). Como siempre, una feliz coincidencia quiso que la verdadera ecciencia)) fuera experimental. Es decir, maravillosamente adaptada a 10s ideales practicos de una sociedad de mercaderes, industriales e ingenieros (THUILLIER, 1983, p. 99). Quizá una visión más rigurosa y critica de ((la ciencia)) que la desprendida de 10s términos ttecologia/ecologismos~~ permite definir la polémica señalada de una forma más ajustada, tal y como hace Donald Worster al dedicar su obra Nature's Economy (1977) al estudio de la historia de las ideas ecologicas. Coincidiendo de hecho con las tesis de Adorno y Horkheimer, Worster muestra la bifurcación que se produce ya en el siglo XVIII, en 10s albores de la teoria eco16gica, entre lo\que llama <<ciencia arcadiana)) y ccciencia imperialista)): una, interesada en descubrir y preservar 10s valores intrinsecos de la naturaleza y el hombre, en ((dejar que 10s seres sean)) en la visión de Heidegger (FOLTZ, 1984); la otra, dedicada a la creación de un mundo instrumentalizado y a su explotación. La polémica entre estas diferentes percepciones de la relación hombrehaturaleza recuerda bastante a la oposición filosofica marcada por Spengler en La decadencia de Occidente, al hablar del (tespiritu fáustico)) contrapuesto al ttespiritu apolineo)), 10 que sugeriria remontar 10s origenes de este debate muy lejos en la historia de la cultura occidental, hasta la Grecia antigua. Aunque todo esto pueda parecer exagerado para hacer referencia a la situación actual, no faltan autores que asi 10 hacen (NASR, 1978; PASSMORE, 1974; SKOLIMOWSKI, 1981). En este sentido, quizá la aportación mas sobresaliente hecha por un geografo sea la del norteamericano Clarence J. Glacken, que en Traces on the Rhodian Shore (1973) expone su visión del desarrollo de las ideas me- dioambientales en la cultura europea, precisamente desde la antigüedad hasta el siglo XVIII. En cualquier caso, a partir de todo esto se entenderá por qué las ideas y actitudes que se producen alrededor de la crisis ecológica salieron pronto del marco estricto de las ciencias biológicas, para ser abordadas tarnbién desde las ciencias sociales, la filosofia y la historia de la ciencia. Un buen ejemplo de este fenómeno es el representado por la revista norteamericana Environmental LPhics, cana publicación interdisciplinaris dedicada a 10s aspectos filosóficos de 10s problemas ambientales>>, en la que desde 1979 se vienen desarrollando vivos debates alrededor de las visiones filosóficas implicadas en las diversas propuestas que se hacen frente a la crisis ecológica, a la vez que se profundiza en las posibles raíces históricas de ésta. Con ese mismo propósito, 10s apartados siguientes estan dedicados a trazar 10s rasgos básicos de la aparición de aquellas concepciones y problemas esencialmente nuevos que resultan más relevantes para comprender las actuales posiciones frente a la crisis ecológica. EL DESCUBRIMIENTO DE LOS LIMITES FISICOS: LA ECOLOGIA EN EL CONTEXTO DE LAS IDEAS SOBRE LA NATURALEZA En estas páginas se ha hecho ya alguna referencia al siglo XVIII, que aparece como un momento clave. La ccEdad de la RazÓn>>, como se la llama a menudo, sorprende todavia hoy por la fertilidad de las ideas que produjo, y en realidad mucho del mundo actual empezó entonces: política, artes, aparato industrial, ciencia y filosofia. Este fenómeno, sin duda, es inseparable de la socialización de las ideas a través de la educación que a partir de ese momento empieza a iimponerse2. Entre esas innovaciones no 10 fue menos la ciencia de la ecologia. Al indagar en el origen de las actuales actitudes ecológicas, la importancia de este periodo formativo es esencial. Efectivamente, hace más de doscientos años -con la idea de cceconomía de la natura1eza))- se estaban empezando a construir 10s primeros conceptos ecológicos. Con la evolución posterior de esta idea básica, como señala TERRADAS (1984), fueron 10s ecólogos 10s primeros en detectar con claridad, a partir de datos experimentales y de explicaciones científicas, la existen2 El impacto de esta tendencia en la enseñanza de la geografia en España ha sido estudiado por Horacio CAPEL, y otros: Ciencia para la burguesía. Renovacidn pedagdgica y enseiianza de la geografia eR la revolucidn liberal espaiiola, 1814-1857 y Geografia para todos. Lo enseiianza de la geografia en Espaiia durante la segunda mitad del siglo XIX. cia de toda una serie de procesos ambientales en 10s que una determinada alteración del medio acarreaba una serie de repercusiones en segmentos insospechados del sistema ecológico. De este modo, pareceria obligado empezar la historia de las ideas ecológicas en este punto. Sin embargo, en función de todo 10 expuesto en 10s apartados anteriores, quiza sea necesario hacer algunas consideraciones previas que ayuden a situar el nacimiento de la ciencia ecológica en el contexto general de las ideas acerca de la naturaleza. Ciencia moderna y sabiduria tradicional Ciertamente, la ecologia, gracias a la aplicación del método cientifico, ha propiciado una visión de la naturaleza como conjunto, donde todo esta relacionado, o, mejor dicho, donde 10s aspectos experimentales -física y matemhticamentede ese todo esthn relacionados. Esta Última puntualización es esencial, ya que constituye en si misma la principal novedad de la ecologia actual con respecto a otras visiones tradicionales de la naturaleza que, de otro modo, también consideraban la existencia de una interrelaci6n entre todos sus elementos. Tal como se entiende en las culturas tradicionales occidentales y orientales3, la cosmologia hace referencia a todos 10s ordenes de la realidad existencial del hombre, tanto fisicos -pertenecientes al mundo corp6reo y sensiblecomo metafisicos -pertenecientes al mundo interior y trascendentaly, sobre todo, a la relaci6n y continuidad entre ambos (ELIADE, 1957; BURCKHARDT, 1979). Asi, en la mayoria de las cosmologias antiguas y medievales de Occidente, el hombre estaba interrelacionado con la totalidad del cosmos, no s610 por vivir en él en tiempo y espacio, sino, particularmente, porque participaba de un mismo destino y esencia, de ((la obra del Creador)) en la tradición cristiana. El principio de plenitud inherente a esas cosmologias implicaba la necesidad de todos 10s eslabones de la Cadena del Ser (LOVEJOY, 1933), no Única ni principalmente para beneficio de ningún otro eslabdn, sino por su valor intrínsec0 o, en la tradición medieval cristiana, en nombre de la completud de la serie de formas cuya realizaci6n era el principal objetivo de Dios al crear el mundo. La lógica de estas concepciones se oponia firmemente al supuesto, que empieza a aflorar socialmente a finales del siglo XIII y principios del XIV, de que el resto de la creación era un instrumento al servicio del hombre. El proceso histdrico que de un modo muy general se denomina ((Renacimiento)), aunque Se ha preferido aqui, conscientemente, centrar la atención sobre la cultura occidental, a pesar de 10 sugerentes que a este respecto resultan las cosmologias orientales. den hacer planteamientos globales o integrados en geografía física mediante la aplicación del analisis derivado de la teoria general de sistemas7. ILIMITES FISICOS Y LÍMITES SOCIALES. LAS ACTITUDES CONSERVACIONISTAS Dentro del contexto científic0 que se ha descrit0 cabe enmarcar la aparición paulatina de diversas actitudes acerca de la conservación de la naturaleza, destinada~ a satisfacer las demandas ((sociales)) de cada época. Por ejemplo, centrando el caso en España, hay algunos autores que advierten cierto tip0 de política consewvacionista ya a lo largo de los siglos xv y XVI, bien destinada a la proteccidn de bosques por razones de tipo militar (construcción de barcos y armas), para la salvaguarda de 10s cotos de caza reales y otras propiedades privadas, o para el buen mantenimiento de 10s pastos de las dehesas (LE FLEM, 1975; GONZALEZ BERNALDEZ, 1984; FR~AS, 1984). Sin embargo, no es hasta la Ilustración c'uando se empieza a formar un pensamiento bien definido sobre la conservación del medio, coincidiendo -no casualmentecon el salto paralelo en la capacidad y voluntad de explotación de la naturaleza. La gesti6n racional de 10s recursos y las caecesidades sociales)) Tal como señala Urteaga en su tesis doctoral sobre Las ideas acerca de la conservacidn de la naturaleza en la ciencia espaiiola del siglo XVZZI (1983): Un somero estudio de 10s textos m8s representatives de la Ilustracidn pone de manifiesto cdmo para un buen número de autores el examen del impacto ambiental del hombre se hace desde una nueva perspectiva ideoldgica, en la que la nocidn de progreso desempefia un papel esencial, y desde una nueva ((moral econ6mica)) que privilegia la idea de rentabilidad. Por otra parte, en la misma época se dibuja claramente una linea de pensamiento que, defendiendo la explotacidn racional de 10s recursos naturales, pone el acento en la necesidad de una prktica conservacionista en las relaciones del hombre con el medio natural (pp. 28 y 29 del capitulo publicado en el núm. 50 de Geocritica). Como es sabido, a partir de la nocidn de progreso y de la moral económica Algunas muestras de estudios de planificaci611 física realizados en Espafia intentando aplicar una visibn eco-geogdfica (una geografia en la que se consideran las relaciones dinlmicas interacnuantes entre las variables) estln presentadas en el articulo ((En torno a la eco-geografia y la planificaci6n territorial,) (DE MIR~ y DOMINGO, 1984), publicado en el núm. 5 de Documents dHncilisi Geografica, Universitat Autdnoma de Barcelona. implicitas en ese racionalismo, fue posible el desarrollo espectacular de la produccion, sobre todo tras la Revolucion Industrial que propicio. Pero ese desarrollo se hizo a costa de la sobreexplotación de 10s recursos naturales (10s partidarios de una gestion conservacionista no fueron muy atendidos por el momento) y, también, a costa de la sobreexplotacion de la mayor parte de la humanidad (obreros de 10s paises industrializados, esclavos en las colonias, etc.) (SAMPEDRO, 1984). Estas circunstancias, que aun hoy se mantienen, estan en la base del sistema economico capitalista. En su obra L'ecologisme i /'economia, MART~NEZ ALIER (1984) muestra, sin embargo, como muchos de 10s movimientos que historicamente se han opuesto al capitalismo, y particularmente 10s derivados del marxismo (Cap. XII), han centrado mas su atencion en la forma de asignacion de 10s recursos y del producto del trabajo que en las motivaciones o consecuencias de la explotacion social -inclusa igualitariade esos recursos. Señala que es el propio contexto científic0 del que partieron 10s fundadores del marxismo 10 que ha llevado, por un lado, a hacer participes a sus seguidores de la idea burguesa de progreso, contribuyendo a expandir el mito del crecimiento sin limites; por otro lado, en 10s paises llamados socialistas, ha permitido retrasar la lucha por la igualdad con la esperanza de que la continua expansion de la esfera de la produccion llevara a un comunisrno de la abundancia (MARTINEZ ALIER, 1984, p. 265). En razon de todo ello, no es extraño que la reciente publicación de un informe oficial sobre la problematica de la URSS de cara al año 2000 y otros estudios referidos a la gestion del entorno en 10s paises socialistas (SINGLETON, 1976) pongan de manifiesto la existencia de unos problemas ecologicos similares a 10s expresados al mismo nivel por el informe Global 2000 de 10s EEUU. Las primeras demandas ambientales que se producen en Europa con un cierto carácter de movimiento social son las hechas por 10s sindicatos britanicos ya a 10 largo del siglo XIX, exigiendo mejores viviendas y condiciones sanitarias en el trabajo. También existia la preocupación paralela por parte de algunos grupos filantropicos y reformistas que propusieron al Parlamento Británico que legislara en favor de mejoras de las condiciones ambientales de la clase obrera, pero se sospecha que estas iniciativas estaban motivadas principalmente por el miedo a que las plagas y epidemias se extendieran desde 10s tugurios de la clase obrera hasta 10s barrios de la clase media (LEMKOW y BUTTEL, 1983, pp. 19 y 20). Como resultado de estas presiones y de 10s estudios de 10s conservacionistas que proponian una gestion racional de 10s recursos, se acelera el proceso de legislacion sobre 10s problemas ambientales que ya se habia iniciado en el siglo XVIII, y cuyos primeros hitos habian sido la proposicion de ley basada en el estudio de J. EVELYN (1661) sobre la necesidad de un cinturón verde para actuar contra el hum0 de Londres, o la promulgacion de las ordenanzas fran- cesas sobre bosques en 1669 (GLACKEN, 1973). El desarrollo posterior de estas legislaciones se ha producido coincidiendo con la evolución de 10s conocimientos ecológicos y, sobre todo, con el crecimiento vertiginoso de 10s problemas ambientales, en especial desde comienzos del siglo xx. A partir de la conferencia de Berna en 1913 sobre la protección de 10s paisajes naturales, la discusión de la problematica ecológica adopto una dimensión internacional que tomaria el actual empuje tras la célebre Conferencia de Estocolmo, en 1970. Pero para algunos autores, tanto la creación de leyes medioambientales como el aumento del prestigio del ((paradigma cientifico-ecológico~~ no supone necesariamente la solución de 10s problemas y desigualdades sociales inherentes a la actual forma de desarrollo economico. Es mas, sospechan que la actual sensibilización ecológica que se esta imponiendo, cada vez mas fomentada por el Estado y el Capital (GARC~A CALVO, 1985), (taparte de ser una caracteristica de falsa conciencia, es también una tentativa de plantear el problema de un modo que tengan que pagar las consecuencias 10s damnificados y é1 (el patrono) consiga lucrarse)) (PACCINO, 1972, p. 50). No es difícil pensar que la solución de la problematica ecológica corra el peligro de abrir vias políticas autoritarias en las que 10s científicos y planificadores tendrian el papel de decisión y control (PACCINO, 1972; COMMONER, 1976; GORZ, 1980, TIBALDI, 1980). Así, el ((paradigma ecológico~~, con su metafora de ((la nave espacial Tierra)), puede ser mixtificador al dejar de lado el componente social, poniendo el control y el rumbo de la (castronave)) en manos de 10s expertos, únicos capaces de manipular el cibernético tablero de mandos que ellos mismos han creado. La gran objeción a esta imagen es la que plantea Gorz, parafraseando a Ivan Illich: ~Vale la pena sobrevivir en un mundo transformado en hospital planetario, en escuela planetaria y en la que la tarea principal de 10s ingenieros del espiritu sera fabricar hombres adaptados a esa condición? (GORZ, 1980, p. 9). En definitiva, de algun modo vuelve a resurgir la polémica entre valores instrumentales y valores intrinsecos que, como señala WORSTER (1977), ha estado presente desde el inicio de las ideas ecológicas. Demandas sociales y valores intrínsecos De hecho, la crítica acerca de la destrucción de 10s valores intrinsecos frente a una visión materialista y utilitaria de la naturaleza no es algo esencialmente nuevo del (~ecologismo~) de hoy, pudiendo contar ya entre sus precursores a Rousseau (SKOLIMOWSKI, 1980). Esta concepción de la naturaleza fue muy discutida desde finales del siglo XVIII y a 10 largo del siglo XIX, sobre todo por el movimiento romántico. Goethe ha sido considerado como el antinewtoniano por excelencia (THUILLIER, 1983), al promover métodos de investigación ctcientifica)) ajenas al método analitico, que trataban de ctescuchar)) a la naturaleza mas que de cthacerla hablar)), con un cierto parecido a 10 que después haria la fenomenologia. En la obra de Holderlin, Schiller, Schelling, Ruskin o Novalis, la naturaleza es un tema central, ya que, para ellos, cada uno de sus fenomenos es la plasmación de la unidad total del cosmos, de la nocion de Dios de 10s teósofos. En este sentido, su aproximación es similar a la de 10s alquimistas (ROSZAK, 1972), es esotérica y no exotérica, es decir, se interesa por la cualidad, esencia y unidad de las cosas, mas que por sus aspectos formales y cuantitativos: no es por medio de ellos que se alcanzan 10s conocimientos que dan sentido a la existencia del hombre. Estos Naturphilosophen quieren adherirse a todos 10s procesos del cosmos, estar al unisono, descubrir en todas partes analogias, ecos, resonancias, conocer las cosas en su entorno y con las emociones e imagenes que provocan, hacer una especie de síntesis en la que se ve implicado todo 10 que existe, incluso el propio observador. Se trata de una visión espiritualista o simbolica de la naturaleza. Aunque por ser mas sentimental que intelectual la actitud romantica no pudo vencer a la corriente cientifica predominante, 10 cierto es que su influencia sobre las ciencias de la época es hoy reconocida, como es el caso de Humboldt (CAPEL, 1981), de Darwin (LOVEJOY, 1933) y Haeckel. Éste, en su Historia natural de la Creación, cita a Goethe como inspirador de sus ideas: Pensemos ante todo en que jamas 10 intelectual puede separarse enterarnente de 10 corporal; son dos lados de la naturaleza humana indisolublemente unidos y que reaccionan profundamente uno sobre otro. Goethe 10 ha dicho ya muy claramente: ccla materia sin el espiritu, el espiritu sin la materia, no podrian existir ni obrar. (p. 341). Pero 10 irregular del asunto es que el argumento de Goethe es utilizado por Haeckel -haciendo una lectura simplista de la frasepara justificar unas lineas mas adelante (pp. 345-346) la ccpoca inteligencia, similar a la de 10s animales)), de 10s miembros de otras razas humanas. Se ha especulado sobre la medida en que la teoria expresada por Darwin (o al menos el modo en que fue formulada) responde a una corriente general de pensamiento de una generación que creia y tenia necesidad moral de creer con verdadera fe en que la civilización cristiana y cientifica era de calidad superior a cualquier otra presente o pasada (LOVEJOY, 1933; MICHELL, 1980). De ahi que la teoria de Darwin, sin ser mas que una hipotesis de trabajo, fuese utilizada con una rapidez y satisfacción sospechosas para justificar un desarrollo semejante en el contexto politico y económico. El propio Marx, que ofreció dedi- car Das Kapital a Darwin, concebia la historia como una lucha en la que vencerian 10s mas aptos (MICHELL, 1980). Una visión de la naturaleza mas de acuerdo con la visión romantica seria la representada por Kropotkin. En su Apoyo mutuo (1902), Kropotkin discutia la base misma del darwinismo afirmando que, por el contrario, el primer principio de la naturaleza es el de solidaridad. Las relaciones que tienen lugar dentro de las especies y entre ellas no son primariamente agresivas, sino cooperativas. No se trata tanto de lucha como de simbiosis. La naturaleza es una, y sus diversas partes se corresponden sutil y beneficiosamente con las demás. El conflicto social surgiria al no seguir el hombre este principio de la naturaleza, que explica su perfecta unidad. De hecho, una de las constantes del anarquismo es el tema de la naturaleza, que es tomada a la vez como punto de referencia ideológica y como fuente de emoción estética. Su visión de la naturaleza le provee de la lógica científica con la que argumentar contra el sistema capitalista, el maquinismo y la industrialización despersonalizante. Pero además, ctsiguen obsesionados por un instinto de eternidad, de trascendencia de 10s actos humanos, percibiendo intuitivamente que esto 10 podrian encontrar en el lazo vital que une al hombre con la naturaleza)) (LITVAK, 1981). A partir de estas corrientes de pensamiento que de algun modo derivan de 10s principios del romanticisrno, aparecen diferentes actitudes de claro componente ccecológico)). Asi, González Bernaldez, al estudiar el desarrollo de la Conciencia ecológica de la sociedad española (1984) advierte la influencia de estas ideas que se producen en la transición de 10s siglos XIX al xx, que pueden sintetizarse en: a) La recepción de las modas naturistas e higienistas de origen nórdico y centroeuropeo por parte de las clases alta y media de Madrid y Barcelona. Se promueven actividades al aire libre como 10s deportes, el excursionismo, el reposo en balnearios y las estancias en hotelitos de la Sierra (Madrid) o en la costa (Barcelona). En Cataluña, asociado al excursionismo, resurge al mismo tiempo el interés por el conocimiento de la propia identidad nacional (CASSASAS, 1977). b) En círculos intelectuales, el influjo de la masoneria, el krausismo y la teosofia se haria notar sobre todo a través de la Institución Libre de Enseñanza, que, en general, promueve una pedagogia que fomenta el nivel de respeto por la naturaleza. c) Con carácter tipico español, sobre todo catalan, y afectando también a las clases proletarias, 10s movimientos naturistas, higienistas y vegetarianos relacionados con el anarquismo. De 1920 a 1936, la mayoria de organizaciones politicas obreras poseen comités especializados en el excursionismo y actividades afines. De un modo similar, el inicio de las demandas ambientales en 10s EEUU a finales del siglo XIX esta en relación -al menos inicialmentecon una percepción no exclusivamente economicista de entorno. Por un lado, existe toda una tradición ejemplificada por Thoreau, Whitman o Emerson (MILLER, 1946) que comparte una cierta visión arcadiana de la relación hombrehaturaleza (WORSTER, 1977): América es todavía un país muy despoblado, una tierra con abundantes bosques, rios, lagos, desiertos, montaiías, praderas, donde un hombre de buena voluntad, con un minimo de fatiga, y confianza en sus fuerzas, puede gozar de una vida profunda, tranquila, rica, siempre que siga su camino. No es necesari0 pensar, no hace falta llevar una vida bondadosa, sino crearse una vida bondadosa. Los hombres sabios vuelven siempre a la tierra. (MILLER, 1946, p. 10). Estos autores creen en una vida sencilla y en armonia con la naturaleza. Thoreau da un inmenso valor a las potencialidades intrínsecas del hombre, 10 que tiene su maxima expresión en el ensayo Del deber de la desobediencia civil, en el que encontrarian inspiración Gandhi y la mayoria de 10s pacifistas actuales. En ese mismo escrito sostiene también que cclas ocasiones de vivir disminuyen en la medida en que crecen 10s llamados medios)) (p. 358), 10 que no deja de ser una resurgencia de la idea de ccpobreza voluntaria>> a la que ya se ha aludido al hablar del Renacimiento italiano. Por otro lado, una corriente fundamentalmente preservacionista se desarro116 en Norteamérica desde mediados del siglo XIX, sobre todo apoyada por la preocupación de algunos progresistas y reformadores que eran conscientes de la destrucción anarquica del territorio, en gran parte cedido o vendido a propietarios particulares, de manera que las decisionts en cuanto a la disposición de las mejores zonas naturales quedaban en manos del sector privado. Una buena parte de estos conservacionistas, principalmente de clase media y alta, eran miembros de grupos excursionistas y, por 10 tanto, hacian una valoración emotiva, deportiva o estética de la naturaleza. Bajo la inspiración de excursionistas y naturalistas como John Muir, se fundaron grupos que conseguirian hacer la presión gubernamental suficiente para propiciar la creación del primer parque nacional del mundo, el de Yellowstone, en 1872 (RONALD, 1984). Estas instituciones, como el propio Sierra Club o la Audubon Society son aun hoy influyentes organizaciones conservacionistas en 10s EEUU. Todas estas demandas sociales han sido absorbidas de un modo desigual por 10s gobiernos, siendo frecuentemente reconducidas hacia la idea ya expresada de ccgestión racional de 10s recursos)). La polémica entre estos dos diferentes tipos de valoracion de la naturaleza estaba ya presente tras la creacion de ese primer parque nacional, con las posturas contrapuestas de John Muir y de Gifford Pinchot, nombrado primer director del US Forest Service (DEVALL & SESSIONS, 1984). En general, todo el proceso de legislacion medioambiental realizado a 10 largo del siglo xx y la creacion de parques nacionales en todo el mundo se realizan con grandes contradicciones de fondo que no escapan a 10s autores mas críticos: Una aplicación practica de todo esto se ha venido dando en 10s Últimos decenios con 10s procesos de conservacion, cada vez mas promovidos y promocionados por el Estado y el Capital, ya no s610 con las viejas reservas de indios de Norteamerica, sino con las reservas de la naturaleza, 10s parques nacionales protegidos, la naturaleza, en fin, encarcelada para su protección y de esa manera integrada en el orden total de 10 abstracto y dominante. Proceso paralefo al de la conservación cultural de algunas placitas o iglesias romanicas frente a 10s desafueros del urbanismo, como complemento de la destrucción por la construcción, del hacer 10 que ya esta hecho, que vemos representado, por ejemplo, en 10s bloques de pisos (GARCIA CALVO, 1985). LIMITES PSICOLÓGICOS Y LIMITES SOCIALES Este tipo de contradicciones provenientes de una maximalización de 10s valores instrumentales en detriment0 de 10s valores intrínsecos estallo o tomo un nuevo empuje recientemente, en la década de 10s 60-70. Sin entrar aquí en las ya muy discutidas motivaciones historicas de 10 que se dio en llamar movimientos contraculturales, surgidos en Europa y en EEUU, la raiz ultima del fenomeno era que: Una generación de jóvenes peculiarmente sensibles (o chicos consentidos y mimados, si se prefiere) descubrieron que eran objeto de sutiles maniobras para acceder a profesiones y roles sociales, gustos y valores, todo el10 en un sentido global de realidad que habia sido prefabricado para ellos por 10s imponentes poderes de una alta economia industrial. Descubrieron que eran procesados y adaptados sistematicamente, utilizados por fuerzas sin rostro, instituciones insensibles que no sabian quiénes eran ni les importaba saberlo. Algo se les estaba robando ... jcómo denominarlo? Sus almas ..., sus yoes ..., su derecho a hacer 10 que quisieran. Y a esto, a pesar de las recompensas por el sometimiento, ellos (o un número suficiente de ellos) dijero ccjno!)) de una forma sonora y pública (ROSZAK, 1977, pp. 18-19). Se trata de toda una crítica a un sistema de racionalidad que reducia al hombre a un elemento de una serie (positivismo cuantificador), que funcionaba motivado por leyes economicas y sociales (Marx), o sometido a impulsos y represiones (Freud). Con ella se abrio una fisura en la tecnocracia, a través de la cua1 se deslizó una imagen de autonomia personal anhelando un tipo de sociedad cuyo proyecto fundamental no seria el de la producción sino el del descubrimiento de uno mismo, cuya principal riqueza no seria el tener sino el ser (FROMM, 1978). De ahi que si desde la 2" Guerra Mundial hasta 10s años 60 las principales criticas al sistema vigente fueron invariablemente marxistas, la situación cambió a partir de la simbólica fecha de mayo del 68, dando lugar a planteamientos hechos desde otro nivel conceptual: 10 psicologico (la vida interior) como guia frente al mundo social y material. Theodore Roszak, en su obra Persona/Planeta (1978), hace un balance de 10 que puede quedar del movimiento contracultural en el momento presente. De un modo similar a 10 que alguna vez ha dicho Federica Montseny con respecto a 10s valores del anarquismo8, Roszak afirma que las ideas que entonces se defendian estan conservadas hoy en el seno del temperamento publico, conservando un cierto poder transformador. Según 61, el cinismo y la desafectación que caracterizaron a la contracultura de 10s años 70 son solo la mitad de su historia: Mas alla del ((no,) ha habido un cesi,, emergente, la afirmación de una visión de la vida que pertenece a una corriente continua y subterranea de pensamiento y arte heterodoxo que en la sociedad occidental se remonta por 10 menos al movimiento romántico, si no a tradiciones mas antiguas. (p. 16). Conscientes de la problematica ecológica, estas ideas y actitudes tienden a establecer una reciprocidad vital entre el hombre (con sus aspectos ((racionales)) y sus aspectos emocionales o espirituales) y su entorno, entre la persona y el planeta: ((las necesidades del planeta son las necesidades de la persona, 10s derechos de la persona son 10s derechos del planeta)). Asi se hacen converger muchas de las lineas de pensamiento que se han descrito, incluso el propio ((paradigma cientifico-ecológico~~ equilibrado por el contrapeso personalista. Sin llegar a haberse planteado una filosofia formal coherente con esa visión -aunque existen algunos intentos (SKOLIMOWSKY, 1981; NAESS, 1973; DEVALL & SESSIONS, 1985)- 10 cierto es que ha llegado a configurarse un determinado y característic0 tipo de actitud existencial. Car1 Rogers, uno de 10s iniciadores de la psicologia humanista, habla de ((una nueva persona)) cuya descripción resume muy bien el fenómeno que se ha descrito en este apartado: Al estar en contacto con estos individuos, he hallado ciertos rasgos en común. Tal vez ninguno de ellos posea todas estas cualidades, pero creo que la habilidad para vivir en ese extremadamente revolucionado mundo del maña8 En su intervención en el programa ((La clave)) (TVE), dedicado al anarquismo español (1984). na esta definida por ciertas caracteristicas. Describiré algunas brevemente, según yo las he percibido y experimentado. Tales personas viven la vida como un proceso, como un torrente de energia, una transformación. La vida rígida, estatica, no les atrae. Viven en una confortable relación con la naturaleza, un responsable parentesco con el entorno. La ccconquista de la naturalezav les resulta un concepto aborrecible. Estas personas consideran que el poder sobre 10s demás es simplemente otra forma de conquista, igualmente aborrecible e inaceptable. Su meta es reforzar el poder del individuo, compartir el poder en proyectos comunes. Como una faceta de su parentesco con la naturaleza, experimentan su parentesco con las demas personas. Esta relacion sienta las bases para la conformacion de comunidades a escala humana y para afrontar con flexibilidad 10s problemas comunes. Estas personas rehusan vivir en un mundo compartimentado: cuerpo y mente, salud y enfermedad, intelecto y sentimiento, ciencia y sentido común, grupo e individuo, cordura y locura, trabajo y esparcimiento ... Luchan mas bien por una vida totalizadora, donde pensamiento, sentimiento, energia física, energia psiquica, energia curativa estén integrados en la experiencia. Tales individuos son fundamentalmente indiferentes a las posesiones materiales, al confort y a las recompensas. El dinero y 10s simbolos del status material no son su meta. Son investigadores, su búsqueda es por naturaleza, esencialmente espiritual. Son conscientes y estan influenciados por 10s ritmos del universo. Estan a sus anchas con 10s estados alterados de consciencia, con la energia psiquica, con las experiencias misticas y meditativas. Desean hallar un proposito y un sentido que trascienda 10 individual. Estas personas son solícitas, deseosas de ayudar a todos cuando hay necesidad. La suya es una atención gentil, sutil, no moralista. Desconfían de 10s profesionales de la ayuda. Tales individuos manifiestan su antipatia por cualquier institución burocrática, inflexible y sumamente estructurada. Consideran que las instituciones han de existir para la gente y no 10 contrario. Estas personas confian en sus propias experiencias y desconfían profundamente de la autoridad externa. Hacen sus propios juicios morales aun desobedeciendo aquellas leyes que consideran injustas. Su vida esta fundamenada en una filosofia adherente: una confianza basica en la naturaleza, constructiva del organisme humano, el respeto por la integridad de cada persona, la convicción de que la libertad de elección es esencia1 para una existencia plena, la creencia en que la comunicación armoniosa entre 10s individuos puede ser favorecida, un reconocimiento de 10 esencial que es la comunidad íntima para el desarrollo de nuestra vida. (ROGERS, 1980). CONCLUSION: VALORES ALTERNATIVOS Y HUMANISMO ECOI~GICO Este breve análisis de la formación histórica de las ideas y actitudes ecológicas pone de manifiesto que el pensamiento ecológico actual es un conglomerado de tradiciones y formas de valorar la relacion hombrehaturaleza frecuentemente contradictorias, pero dependientes unas de otras. Hacer un enfoque de las cuestiones referentes al deterioro de la relación del hombre con su entorno atendiendo Únicamente a una de estas tradiciones -presentandolo, por ejemplo, como un problema estrictamente cccientifico))- puede suponer el ofrecer una visión distorsionada (para algunos autores, intencionadamente distorsionada). A 10 largo de este articulo, la crisis ecológica ha aparecido mas bien como una crisis cultural en sentido amplio, como un problema filosófico. NAESS (1973) ha llamado a este tip0 de planteamientos ccecología profunda)) (deep ecology) para diferenciarlos de la ccecologia superficial)) (shaNow ecology) que no entra a cuestionar sustancialmente la posición del hombre frente a la naturaleza. Otros autores 10 suelen denominar con el nombre de cchumanismo ecologico)) (SKOLIMOWSKY, 1981). Quiza sea preciso admitir que este debate de fondo no es sino la resurgencia de ancestrales y periódicas discusiones filosóficas de la humanidad, o, en dltimo caso, un intento mas de encontrar una posición de equilibrio dentro de la ambigiiedad que el existencialismo atribuye a la vida y al pensamiento humanos (VILLEGAS, 1978). Pero ese equilibrio entre 10s tres diferentes niveles en que se desarrolla también la existencia humana -fisico, social y psicologico-9 parece mas que nunca necesario en un momento en que el hecho mismo de la vida del hombre sobre el planeta parece amenazado por el deterioro del entorno. La única via posible exige rectificar nuestra actitud explotadora y sustituirla por la visión del mundo expresada, por ejemplo, en la frase de Ortega: ciYo soy yo y mi circunstancia),. En consecuencia, respeto esta circunstancia y la protejo, porque así me defiendo a mi mismo. (Eso exige) corregir la visión del hombre como dominador y explotador del mundo, adoptando otia basada en un concepto equilibrado del hombre. Ni exclusivamente mística (yo sin mi circunstancia) ni explotadora (yo por encima de mi circunstancia) (SAMPEDRO, 1979). 9 En el analisis de la psicologia existencial, Binswanger distingue entre el Unwelt (mundo de las leyes de la naturaleza y de 10s objetos), el Mitwelt (mundo de la relacion del hombre con sus semejantes) y el Eigenwelt (relacion del hombre consigo mismo).