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Documents d'Anilisi Geografica 11, 1987 pp. 5-12 El espacio y 10 politico: una geografia de la legitimidad social* Jacques Lévy * * Résumé l Abstract - - - - - Malgré la résistance de la géographie classique francaise au politique, un champ s'est peu ?i peu développé dans les travaux anglosaxons, qui ont longtemps minimise les conflits intérieurs aux Etats. I1 convient aujourd'hui de bien distinguer la géographie du politique, qui s'intéresse 5 la manibre dont les forces sociales internes cherchent a recevoir consensus et légitimité de la part des citoyens, de La géopolitique, qui traite des conflits -presque toujours marqués par les logiques militairesentre Etats, pour la domination de territoires. Dans le cas de la géographie du politique, I'espace peut constituer une grille de lecture de la fonction politique, non pour ajouter un <<facteur,, supplémentarie A ceux que I'approche statistique a déja identifiés, mais pour démonter les logiques des processus. Cela permet notamment de relier deux plans habituellement disjoints, celui de la représsentation et celui de I'exercice du pouvoir. On peu enfin comparer les espaces politiques aux autres espaces sociaux et tenter ainsi d'évaluer la contribution du politique au mouvement des sociétés. In spite of the resistance of French classical geography to politics, the field has been gradually explored by Anglo-Saxons, whose works minimized, for some time, internal conflicts of the state. Today, one must push fonvard and clearly distinguish between geography of sthe * Traducido del original francés por Lluís Riudor. ** Espaces-Temps, CNRSIParís 10.
politicab, which deals with the manner whereby interna1 social forces attempt to obtain consensus and legitimacy from the citizens, and geopolitics, which treats of conflict between states, almost always with military logics, for territorial rule. In the case of geography of politics, space may represent a grid to ccread, the political function. This is not intended to add a supplementary <<factor* to those already identified by statistical approaches, but to ccstrip downn the logics of the political processes. Thus political representation and exercise of power -two spheres commonly separatedcan be connected. In this way, one will, at last, be able to compare political spaces to other social spaces and to appraise the contribution of the political to the movement of societies. Mientras que la geografía clasica francesa, a pesar de algunas brillantes vacilaciones, se resistia a la consideración de 10s hechos politicos (GUILLOREL, 1984; CHEVALIER, 1985), 10s investigadores anglosajones asimilaban poc0 a ploco la geografia política alemana. Gracias a 10s debates llevados a cabo en 10s años 30, especialmente en el seno de la Asociación de Geógrafos Americanos, y a las aportaciones moderadoras de Richard Hartshorne (1935), aparecio un ambito de estudio concebido como intersección del territori0 y del Estado. En éste encontramos la mayoria de 10s temas ratzelianos considerados . en 10 sucesivo dentro de una perspectiva teórica mas flexible y en un marco ideológico menos limitador. Nace entonces toda una generación de manuales constituidos por una suma de capitulos independientes sobre la forma y las fronteras del Estado, la población y 10s recursos, la guerra y las relaciones internacionales. El concepto de ccraison dJCtre>) (en francés en 10s textos originales) de un Estado permite evitar el analisis de 10s conflictos en el interior de 10s Estados: la existencia de un Estado es casi percibida como el resultado de una predeterminación, del desarrollo de una idea de Estado, llevada a termino definitivamente en un momento dado y que señala el fin de la historia. Las casualidades son menos acusadamente naturalistas que en Ratzel, pero, en cambio, la filiación hegeliana de derecha es tan clara como en 10s autores alemanes. La definición por medio del Estado -es decir, de todo 10 que concierne al Estade tiene, por otra p. .te, el inconveniente de centrarse en un objeto casi material, cuyas funciones son múltiples y complejas, mas que en una probleniática. El empirismo de la geografía política americana de 1930 a 1980 consis-
te en privilegiar una cosa mas que unas relaciones entre cosas tales como el poder, la representación, el conflicto, etc. La polisemia de la palabra político en francés (como creo, en español) es un inconveniente porque engloba bajo el mismo vocablo cinco o seis nociones diferentes. De ahi el legitimo recurso o neologismo: ccpolicia,) (politie) o ccgobierna,) (gouverne), por ejemplo (BERGERON, 1977). Frente a una geografia francesa que pretendia ser ante y contra todo c<apolitica>>, la reivindicación del ccTodo es politico,, tuvo sin duda unas consecuencias beneficiosas, pero tuvo también el inconveniente de limitar las nuevas preguntas sobre el problema, bastante limitado, del compromiso personal del investigador. Soberania, legitimidad: geopolítica, geografia de 10 politico Para una mayor claridad, creo que es particularmente útil distinguir dos funciones referidas al ambito politico: la soberanía nacional y la legitimidad <esocietal,>. La problematica de la soberania considera a la sociedad como un todo, como una unidad de base que interactúa con otras para definir unas relaciones internacionales. Todo 10 que esta en juego se va definiendo a 10 largo de la historia de estas relaciones; 10s Estados pueden tener diferentes estrategias, en las cuales, hasta ahora, 10s procesos de dominación y de resistencia a la dominación han jugado un papel esencial. La actuación de un Estado, real o virtual, es regulada desde el exterior por las relaciones de fuerza internacionales estructuradas a distintas escalas. No se trata, por eso, de una ccsociedad mundial,, que so10 existe en forma de esbozo, sin un ejército, sin unas solidaridades economicas reconocidas, con una ccopinión pública,, demasiado sesgada por las situaciones nacionales particulares, con unas instituciones supranacionales poc0 eficaces, dominadas por un solo Estado o simplemente interestatales. La dimensión espacial de estos procesos, que podríamos denominar geopolítica, se encuentra pues organizada alrededor del concepto de cecontrol>>, militar o no, ya que la actuación política internacional tiene un objeto, la mayoria de las veces, intentar poner bajo control la mayor parte posible de la vida social del mundo. Los problemas que se plantean una vez integrados estos territorios son de otro tipo, basicamente 10s de gestión de las contradicciones internas de una sociedad. Se observara ademas que la guerra pocas veces queda excluida de las relaciones entre Estados; salvo algunos casos de alianzas estables, una acción militar representa todavia un horizonte fundamental, incluso si 10s conflictos no se llevan hasta sus últimas consecuencias. Por esto, el espacio de las armas -espacio tecnológico, espacio percibido por
10s diferentes actoresjuega un papel estructurante en geopolítica. Así se ha podido observar hace años, con ocasión del debate sobre 10s euromisiles (PoIRIER, 1984). En general, la relación militar con el espacio -basada en la búsqueda de un control territorial continuo y 10 mas exhaustivo posible por parte del Estado para facilitar las otras actividades sociales y sus espacialidades propiasse encuentra siempre presente en la forma en que un Estado define su estrategia frente a otros Estados. En el caso de la legitimidad societal, el objetivo de 10s actores consiste en transformar 10s conflictes que resultan de las otras dimensiones de la sociedad -económica (riqueza) , sociológica (relaciones sociales), geográfica (espacio) , histórica (temporalidad) y psicológica (individuos)- de acuerdo con 10s fines que se promueven. Se trata de transformar la oposición en ccdisensow, y éste en consenso. La unidad no es aquí un presupuesto sino un objetivo, nunca realizado totalmente. Son posibles varias hipótesis, ya que 10 que esta en juego es la eventual substitución ¿le una legitimidad por otra, ya sea inducida por 10s que intervienen de forma reconocida en la escena política o por cualquier otro actor que ofrezca una alternativa de legitimidad societal, que afirme que su gestión del consenso-disenso producido por la puesta en practica de sus objetivos se traducira finalmente por un refuerzo en la unidad de la sociedad. Por otra parte, esta función experimenta una regulación interna a la propia sociedad a que concierne. Es evidente en 10s sistemas de c<democracia representativa,>, que a pesar de sus limites (GAXIE, 1978), erigen al menos a una parte importante de la sociedad civil como arbitro de juego politico. Numerosos ejemplos muestran igualmente que procesos similares se producen en sistemas dictatoriales con fachada democratica (Nicaragua 79, Filipinas 86) o sin ella (Iran 79, Argentina 83, Haití 86). Lo que es determinante, a fin de cuentas, nd es el poder de las armas, sino la capacidad de asegurar una hegemonia irtdiscutible en la representación política; si ésta es aplastante, antes o después abordará 10s instrumentos de represión mas brutales y seguros. Se puede, pues, invertir la propuesta weberiana clásica según la cua1 el amonopolio de la v~~olencia legitima,, seria el núcleo irrenunciable de todo poder estatal por mas que se adornara de unas instituciones y buenas palabras. Podemos ,plantearnos, con Gramsci, si la gestión de la violencia legitima es un atributo -y no una cundiciónde la construcción hegemónica. Añadamos que su uso abre las puertas a una situación limite y, si no conduce a la conquista de 10s espiritus -les decir, a una nueva legitimidad-, se vuelve a la larga, y a veces rápidamente, contra sus propios autores. En una sociedad democratica representativa, la función política se presenta, pues, bajo la forma de un sistema politico, que proporciona la oferta, y de representaciónpolítica, que representa la demanda (véase grafico 1). La metá-
fora del mercado es interesante en la medida en la que sugiere, en primer lugar, una interdependencia entre 10s dos polos: esto permite rechazar como insuficientemente dialectizadas dos tipos de posturas: a) Las que presentan el juego politico como simple resultado de las libres opiniones emanadas del libre albedrio de ciudadanos libres. b) Las que representarian a la política como un simple juego entre manipuladores y manipulados. La primera postura ha retrocedido mucho gracias a la intrusión de la sociologia en una ciencia política un poc0 adormilada. La segunda, igualmente, est5 retrocediendo aunque aparezca, bajo una forma atenuada, en 10s trabajos de 10s marxistas británicos (TAYLOR, 1984). Otro interés de la metáfora del mercado reside en la idea de una regulación ccautomática>>: hay forzosamente adecuación entre la oferta y la demanda (incluso si esto debe traducirse en graves conflictos) y, como ocurrió en Alemania Federal con 10s Verdes, una fuerte modificación de la demanda puede modificar rápidamente el panorama de 10s partidos e incluso el del poder. El10 no significa -y aquí es pertinente la analogiaque 10s agentes presentes en este mercado se encuentren en igualdad de condiciones entre ellos; pueden darse, pues, distintos tipos de mercados politicos ccprotegidos>> o en situación de monopolio. Lo esencial es identificar las fuerzas externas a la función política, pero internas a la sociedad, que determinan el funcionamiento del mercado.
La lucha por la soberania y la búsqueda de la legitimidad son fundamentalmente diferentes, ya sea por 10s objetivos, por 10s medios o por 10s procesos. Todos ellos tienden a interesarse por el conjunt0 de 10s fenómenos políticos, pero no de forma exhaustiva. Asi, el debilitamiento de la unidad interna de la isla de Granada, resultado de enfrentamiento en las esferas diferentes, hizo posible la invasión estadounidense. En sentido inverso, la forma en que las fuerzas sociales internas trataron las cuestiones de la guerra y la paz tuvo como resultado modificar el panorama politico de Alemania Federal y, más recientemente, de España, con ocasión del referéndum sobre la OTAN. EI, ESPACIO, MATRIZ DE LECTURA Definiria, pues, a la geografia de lopolítico como el estudio de la dimensión espacial de 10s fenómenos de legitimidad ((societal>>. ¿De qué manera la perspectiva espacial puede aportar aqui algo especifico? Esencialmente me parece, si la desarrollamos no s610 como elemento suplementari0 de un razonamiento ((factorial>>, sino como una verdadera matriz de lectura de la función política (LEw, 1969a). Los politicólogos redescubren actualmente el espacio como una variable pertinente para explicar el comportamiento electoral; 10 añaden a su arsenal, ya muy provisto de ((factores explicatives>>: categoria socioprofesional, edad, sexo, relegión, patrimonio, etc. Que el espacio demuestra su fuerza en ese tip0 de test es indiscutible. Esto no significa que sea necesario quedarnos aqui. Aquí: es decir, a un nivel empirico de producción de indicadores, de sintomas de un problema que únicamente unos modelos explicativos podrán poner de manifiesto. Pasar al nivel conceptual supone compr~ender la lógica interna de 10s procesos. Cuando nos interesamos, por ejemplo, por el comportamiento politico, es necesario, en un momento dado, intentar unificar la forma de representación política de un individuo, porque éste no hace varias elecciones en función de distintas adhesiones, sino una sola, arbitrada por una funcionalidad sistemática. Esto es cierto respecto a todas las aproximaciones de 10 politico: quien quiera comprender, explicar y, en la medida de 10 posible, preveer, debe ir más alla del cóm0 y averiguar el porqué. Si no sabemos por qué 10s católicos practicantes votan a las derechas y 10s ateos a las izquierdas, seremos incapaces de anticipar 10s cambios de actitud y menos aún de modificarlos. El espacio puede aclararnos si éste constituye una manera de comprender como la sociedad en su totalidad, con sus dimensiones y sus lógicas, genera su dimensión política; es, pues, el caracter ccsocietaln de la espacialidad 10 que será necesario movilizar -y no so10 la proyección espacial de 10s fenómenos no
espaciales-. De ahi la necesidad de proceder a un doble nivel: en primer lugar, abarcando el conjunto de espacios de 10 politico, 10s de representación y 10s de poder, las divisiones administrativas asi como las áreas de influencia, la espacialidad de 10s discursos asi como las de prácticas. A este nivel, el análisis de 10s partidos es particularmente estimulante, porque éstos se sitúan a caballo del sistema politico y de la representación política. Ahora bien, podemos constatar que 10s indicadores de su especialidad son particularmente complejos, refractarios a unos modelos demasiado simples que 10s archivarian rápidamente. Como 10 ilustra el caso de la oposición interna en el Partido Comunista Francés, que estoy estudiando actualmente, es, en definitiva, el mapa de la relación partidolsociedad 10 'que 10 mostraria de forma más clara. Esto implica un segundo nivel, consistente en comparar 10s espacios de 10 politico con 10s de otras dimensiones de la sociedad e incluso con construcciones sintéticas que resuman la espacialidad ccsocietal>>. Es en la concordancia o en 10s desajustes entre estas dos grandes categorias de mapas donde se encuentran las claves de la explicación del espacio politico. Asi, por ejemplo, he formulado la hipótesis según la cua1 (LEw, l984,1986b), para comprender la evolución del voto en Paris, podria ser útil referirse a una identidad urbana central que situa la vida política parisiense en un conjunto de proximidades, en un sistema de medida de las distancias que, por otra parte, organiza las oposiciones Parislextrarradio, Paris/provincias, Parislgrandes ciudades mundiales. Los geógrafos pueden asi intentar construir las métricas propias de 10 politico y compararlas a las de otras dimensiones de la sociedad; contribuiran a poner de manifiesto 10s mecanismos de funcionamiento según 10s cuales cada acontecimiento constituye un <<hecho salarial total,), utilizando la expresión de Marcel Mauss. Parece, pues, que la geografia de lo politico tiene ante ella un futuro muy prometedor, por poc0 que se dote con 10s medios teóricos para explorarlo. BERGERON, Gérard (1977), La gouvernepolitlque, Paris, La Haya, Québec, Pul. CHEVALLIER, Michel (1985), ~Probli.mes de la géographie électorale fran~aise*, Revue Géographique de ['Est 111985, pp. 93-118. GAXIE, Daniel (1978), Le cens caché, Paris, Seuil.
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