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Ressenyes

Paniagua Mazorra, Ángel

Abstract

Index de les obres ressenyades: P. CLOKE ; J. LITTLE, The rural state? Limits to planning in rural society.

Full text

la contribuci6 de la geografia dins dels estudis de la medicina preventiva i la recerca dels processos de propagaci6 de les malalties. El paper de la geografia dins d'aquest camp d'investigaci6 6s una preocupaci6 que l'autor aboca al llarg del llibre. Alhora fa una crida als grups de treball interdisciplinaris, on la tasca del gebgraf -amb l'aportaci6 del seu enfocament i tkcniques d'anhlisien pot abragar uns nivells de comprensi6 m6s amplis. D'altra banda, marca uns llindars massa alts en voler tractar un nombre tan ampli de temes i deixar-ne molts d'oberts perquk el lector els pugui aprofundir. En aquest cas, perb, l'autor no es reprimeix gens en suggerir altres referencies bibliogrhfiques sobre els temes específics. També s'ha de destacar l'hmplia documentaci6 cartogrhfica que, sens dubte, enriqueix profundament l'explicaci6 dels models espacials. I per Últim, cal destacar la -no gens menyspreabletasca compilatbria que ha realitzat l'autor de totes les obres dutes a terme dins d'aquesta línia d'investigaci6, la qual cosa és prou evident en veure l'extens apartat de referkncies bibliogrhfiques adjunt. M" José González Ldpez Cloke, P ; Little, J. (1990), The rural state? Limits to planning in rural society, Clarendon Press, Oxford, 287 p. La diferenciacidn entre espacio rural y espacio urbano ha sido objeto de una gran controversia desde la I1 Guerra Mundial. En esta polémica han surgido diferentes planteamientos para definir 10 rural y 10 urbano. Baste a este respecto recordar la teoria del rural-urban continuum o la que, negando Csta, plantea variables sociales comunes entre ambas categorías, concediendo mayor importancia a la diferencia de escala, a la diferencia entre pequeño y grande. Recientemente, debido por un lado a 10s cambios ocurridos en el espacio rural, fruto de nuevos procesos demográficos y ocupacionales, y por otro lado a la revisi6n, en todo el mundo, durante 10s aiios ochenta, de la relaci6n entre el Estado y la economia, así como el papel del propio Estado en la política y planificaci6n rural, se ha reavivado el debate sobre la naturaleza del espacio como categoria analítica con valor propio. Tales procesos sedan, entre otros, 10s problemas relacionados con las regiones marginales y la aparici6n de manera generalizada de 10s nuevos pobres en el medio rural, y la compleja interaccidn entre la reestructuraci6n del capital y el cambio en la naturaleza de la intervenci6n estatal en el mercado. De esta manera, se redescubre una polCmica que parecia zanjada a finales de 10s años sesenta y de la que forma parte el libro de Cloke y Little The rural state? Este es el marco en el que es preciso contextualizar nuestros breves comentarios, debido a la amplitud y profundidad que este debate ha alcanzado en 10s últimos años, principalmente en 10s círculos de soci6logos y ge6grafos anglosajones. El libro analiza tres grandes temas: 1) planteamiento de 10s problemas analíticos del espacio rural y de la conceptualizaci6n de las categorías urbana y rural, resolvitndolos desde una pespectiva político-econ6mica. 2) El Estado y la política rural. Apartado en el que estudia la importancia del Estado en el planteamiento rural y en la formulaci6n, generaci6n e implementaci6n de políticas. Para el10 analiza las diversas interpretaciones del Estado y la relaci6n poder estatal-poder local. 3) Por Último, 10s anteriores planteamientos de carácter te6rico se ejemplifican con el análisis de dos casos a distinta escala: a) el desarrollo de planes estructutrales en la regi6n de Gloucestershire (Inglaterra), y b) a mayor escala, se realiza un análisis comparativo entre diversos paises (Nueva Zelanda, Canadá, Holanda y Hungría). El libro se abre entrando de inmediato en el debate sobre la ruralidad, del que 10s autores NYES ya se habían preocupado en anteriores publicaciones. En aquéllas, definían la especificidad de las áreas rurales como marcos de estudio con la misma conceptual que las áreas urbanas o regionales, dado que a pesar de las diferencias de escala, culturales y económicopolíticas, las áreas rurales tienen una problemática y unas caractensticas comunes. En esta línea argumenta1 Phillips y Williams habían insistido previamente en cuatro razones para mantener las áreas rurales como unidades de investigación: a) la necesidad de estudios rurales para equilibrar en 10 posible la predominancia de 10s urbanos; b) un requerimiento pragmático para analizar de manera conveniente categorías tales como cerurab y ccurbano*; c) la necesidad de mantener la tradición de estudios males; d) por último, se apunta que las áreas rurales tienen características distintas y propias respecto a las urbanas. Cloke y Little avanzan respecto a esos análisis anteriores al indicar que la diferencia analítica entre categorías <turbano>> y cerurab s610 tiene sentido desde una perspectiva político-económica (o de la economia-política). En esa perspectiva, la relación entre Estado, sociedad y relaciones (o confictos) de clase es detenninante para entender la validez de 10s estudios rurales. Para el10 es necesario revisar 10s cambios producidos en las relaciones sociales desdeprincipios del siglo XX -tradicionalmente definidas por la propiedad del suelo o de 10s medios de producción, o por las ceclases de servicio>>, y que en la actualidad tienen un grado de complejidad mucho mayor, así como incorporar a 10s análisis la distribución de la necesidad en las comunidades rurales (necesidad respecto a vivienda, empleo, transporte y una variedad de servicios). En la conclusión se deja entrever una definición del territono rural: ce ... territono rural, por 10 tanto, vendría a ser definido por el carnbio en la naturaleza del Estado y de las relaciones sociales en las localidades concernientes. (Sin embargo) Estado y relaciones sociales no pueden ser definidas en si mismas por ningún factor causal de ruralidadn (p. 253 en el iibro). De esta forma, 10s autores incorporan a sus plantemientos, aunque parcialmente, críticas anteriores que negaban el uso del espacio rural como categoría analítica. Postura desde la que se indica que al estar basado el concepto ecrural>> en manifestaciones empíricas, no es usado de una manera precisa en la delimitación de áreas rurales y no está imbuida de capacidad explicativa en relación a las diferencia~ geográficas de las condiciones socioeconórnicas. La asunción de lo rural como una categoria causal explicativa supone implícitamente que la escala local ( o comarcal) es la mis siginificativa desde el punto de vista espacial en la determinación de las condiciones socioeconómicas; hecho que provoca que las diferencias intrarurales asociadas a procesos socioeconómicos nacionales o transnacionales no reciban la atención suficiente. Es decu, la dirección e intensidad de 10s procesos socioeconómicos que se generan en el medio rural son diferentes debido, sobre todo, a la actuación del mercado y del Estado, por 10 que se niega en sí una concepción unidimensional de la ruralidad que distraiga de las significativa~ discrirninaciones entre locaiidades. Tales críticas reaiizadas en distinFos medios, entre ellos la revista geográfica Area, sobre la posición de Cloke, en el debate sobre la ruralidad, no las asume y resuelve dentro del texto, al dejar en un segundo plano el anAlisis del mercado, su influencia en el comportamiento del Estado y en las circunstancias de la familia e individuo rural, ni explica si el predominio de un sector u otro de mercado es en reaiidad un factor de diferenciación entre localidades males, si determina el comportamiento de las instituciones locales y, por último, si este proceso causal se produce de igual forma, aparte de las divisiones que se quieran realizar entre el espacio rural y el espacio urbano. La parte del libro dedicada al análisis de la actuación del Estado y su influencia en el planteamiento es, en realidad, la recopilación de una serie de artículos aparecidos principalmente en la revista Journal of Rural Studies. De acuerdo con el plantearniento de economia-política que se adopta, 10s autores realizan una crítica de 10s estudios realizados sobre plantearnientos y política rural, los cuales siguen el siguiente esquema: 1. Seleccidn de una política determinada. 2. Se averigua si 10s objetivos de esta política son acordes con la política de producci6n. 3. Se comparan estos objetivos con otros mis generales. 4. La diferencia entre aquell0 que podia haber sido y lo que ha ocumdo representa el problema de la política analizada. De una forma rnás adecuada a la realidad se propone el análisis de la elaboraci6n de políticas y su implementaci6n como un fen6meno político complejo, enmarcado de poder entre el centro y las localidades, entre el sector públic0 y el privado, y entre las diferentes instituciones que desarrollan una política. No obstante, en ningún momento se responde de una manera tenninante y definida sobre la naturaleza de un estado rural, o sobre si el Estado, independientemente de su forma de análisis, desarrolla una política rural en sí misma. Los autores repasan de una forma más o menos exhaustiva 10s diversos modelos de intervenci6n del Estado en la agricultura, distinguiendo cuatro tipos en cuanto a la naturaleza del Estado: a) pluralista o democrática; b) elitistalinstrumental; c) bwocrática-profesional; d) estructuralista. Entre estas teorías pueden existir puntos de contacto o complementareidad. Para responder la cuesti6n sobre si el Estado desarrolla una política rural expresa, adquiere considerable importancia el análisis de las posibles formas de relaci6n entre poder local y poder estatal. Se definen tres tipos de actuaci6n de las instancias locales: I) el Estado local es una mera agencia de la central; 2) el Estado local es ocasionalmente aut6nom0, dentro de unos limites definidos por la sociedad y el propio Estado central; 3) el poder local tiene considerable autonomia para generar políticas. Opci6n, Csta última, rechazada en sí misma, dado que conceptualmente diversas localidades rurales no pueden ser consideradas reflejo del espacio rural. En todo caso, pienso que la aceptaci6n o no de la especificidad de la política y la planificaci6n estatal, en relaci6n al espacio rural desde el punto de vista analítico, dependerá de la aceptaci6n o no de la propia ruralidad. De cualquier forma, la necesidad de un planteamiento estatal se asocia a la soluci6n de desequilibrios en la distribuci6n de recursos y la desigualdad social en las comunidades rurales, problema que se amplia cuando muchas funciones pasan del control público al privado y se reduce la capacidad de 10s gobiernos locales. Toda la discusi611 te6rica se ejemplifica en diversos casos, entre 10s que se nota la falta de alguno que hiciera referencia a paises de la Europa Meridional. Por Último, no quiero cerrar esta breve reseña sin destacar el interés que se concede a la revisi6n de 10s planteamientos tradicionales de la geografia agraria y las alternativas que se proponen. A este respecto, se afirma de manera terminante que tradicionalmente la geografia agraria ha dado más importancia a la descripcidn que a la explicaci6n. De esta tendencia natural, ha surgido en buena parte el problema analítico respecto al espacio&ral, y de conceptualizaci6n de las categorias ccurbano>> y cerural*, puesto que 10s investigadores rurales nos empeñamos en definir 10 rural según sus rasgos distintivos -y muchas veces visuales. Tan s610 -según 10s autoresdesde una perspectiva de la economia política, 10 ccurbano>> y 10 ~cruralv existen como categorías analíticas, como ya se indic6 anteriormente. Ángel Paniagua Mazorra