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Caza, actividad agraria y geografía en España

López Ontiveros, Antonio

Abstract

Pour des raisons complexes, l'activité cynégétique en Espagne a expérimenté dans ces demikres années une croissance extraordinaire qui implique plus d'un million de chasseurs et le 80 % du temtoire national et dont l'importance économique n'est pas negligeable.

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DOCUMENTS D'ANALISI GEOGF~FICA 24,1994, pp. 11 1-130 Caza, actividad agraria y geografia en España Antonio López Ontiveros* Résumé /Abstract / Resumen /Resum Pour des raisons complexes, l'activité cynégétique en Espagne a expérimenté dans ces demikres années une croissance extraordinaire qui implique plus d'un million de chasseurs et le 80 % du temtoire national et dont l'importance économique n'est pas negligeable. Cest B cause de cela que la géographie et d'autres disciplines revendiquent une considération scientifique pour la chasse, dont l'étude devrait Ctre assumé par la géographie des loisirs, la géographie rurale et la géographie agraire. Sous cette optique, cet article développe quelques aspects fonamentaux de l'activité cynégétique espagnole -les espkces de gibier mais aussi les espaces de chasse gardéeet d'autres qui se rapportent ?i l'activité agraire (puisqu'on peut la considérer comme telle) ainsi que les importants probltmes idéologiques liés ?i sa pratique. La chasse est, finalement, une activité trks importante en Espagne et son étude ne peut pas rester en marge de la réflexion du géographe et des autres scientifiques sociaux. For complet reasons, hunting in Spain has recently experienced an extraordinary expansion, with over a million hunters now involved, with over eighty per cent of the country's temtory classified as game reserves, and with a not insignificant economic importance. For this reason Geography and other disciplines claim a scientific treatment for hunting, wich in our case must be assumed by Leisure, Rural and Agrarian Geography. From this perspective the key features of the geography of Spanish hunting are developed in this article, dealing with both hunting species and hunting spaces; the different aspects of hunting as a fanning activity, * Departamento de Ciencias Humanas y Experimentales del Territori0 (Área de Geografia), Facultad de Filosofia y Letras, Universidad de Córdoba, Plaza Cardenal Salazar, s/n, 14003 Córdoba. 11 1 given that it is taking shape as such; together with the important ideological problems and 'specific conflicts generated by its practice. In fact, it could be said that it is an activity of real significance for Spain, and should therefore be given serious consideration by both geographers and other social scientists. Por razones complejas, la actividad cinegética en España ha experimentado en 10s dltimos años un crecimiento extraordinari0 que implica en la actualidad a más de un millón de cazadores y al 80 % del territori0 nacional, y su importancia económica no es despreciable. Por ello, la geografía y otras disciplinas reclaman una consideración científica de la caza, que deberían asurnir la geografía del ocio, la geografía mral y la geografia agraria. Desde esta perspectiva, el articulo desarrolla algunos aspectos fundamentales de la actividad cinegética en España -la especie de caza y también 10s cotos de cazaasi como otras cuestiones relacionadas con la actividad agraria (de la cual forma parte) y 10s importantes problemas ideológicos vinculados con su práctica. En definitiva, la caza es una actividad muy importante en España y su estudio no puede permanecer al margen de la reflexión del geógrafo y de otros científicos sociales. Per raons complexes, l'activitat cinegbtica a Espanya ha conegut en els darrers anys un creixement extraordinari i implica ara més d'un milió de caqadors, el 80 % del temtori i té una gran importhcia econbmica que no és gens negligible. Per aixb la geografia i altres disciplines reclamen una consideració científica de la caqa, que haurien d'assumir la geografia del lleure, la geografia mral i la geografia agriria. Des d'aquesta perspectiva, l'article desenvolupa alguns aspectes fonamentals de l'activitat cinegbtica a Espanya -les espbcies de caqa i també les kees privades de caqai altres qüestions relacionades amb l'activitat agriria (de la qual forma part) i els importants problemes ideolbgics lligats amb la seva priictica. En definitiva, la caqa és una activitat molt important a Espanya i el seu estudi no pot quedar al marge de la reflexió del gebgraf i dels altres científics socials. El fuerte auge de la caza en España durante 10s últimos años plantea numerosas cuestiones de interés desde el punto de vista de la geografia rural y la geografía del ocio. Este articulo presenta las características principales del mencionado auge, es- CAZA, ACTIVIDAD AGRARIA Y GEOGRAF~A EN ESPARA boza 10s rasgos básicos de la geografia cinegética en España, examina la caza como actividad agraria y, por último, hace algunas consideraciones sobre la problemática y 10s conflictes que origina. No entra, en cambio, en la importante dmensión histórica de esta actividadl, ni pretende sintetizar toda la abundante bibliografia que ya existe. LA EXPANSION RECIENTE DE LA CAZA EN ESPAÑA Los indicadores del boom cinegético Se ha abordado este aspecto de la caza en López Ontiveros, obras antes citadas; Urquijo, 1981 y 1986; Metra Seis, 1976 y 1985; Cecilia y Martinez Garrido, 1986; actas de las distintas jornadas y congresos sobre caza regional y nacional; Garcia Munuaga, 1988; Mulero Mendigorri, 1991; Rivera Mateos, 1991; etc. Y todos 10s autores están de acuerdo en que el punto de partida para la comprensión actual de la caza en España nos viene dado por un hecho incontrovertible: el crecirniento espectacular y sostenido de la actividad cinegética tras la guerra civil, que la convierte en una de las más importantes de la recreación rural y que es 10 que se ha dado en llamar el boom cinegético español. El10 se puede constatar con tres indicadores claros pero de valor desigual: 1" Licencias de caza, que en el periodo 1940 a 1987 han pasado de 139.918 en 1946 --el número más bajo-- a 1.283.353 en 1987. El aumento es especialmente vigoroso con posterioridad a 1960, siendo rigurosamente coetáneo con el desarrollismo y el incremento esplendoroso de la motorización. Aunque no coinciden exactamente licencias con cazadores, aquéilas denotan fehacientemente que el aumento de la caza en España ha sido fantástico. 2" Respecto a 10s espacios cinegéticos o tierras sometidas a régimen especial según la vigente Ley de Caza de 1970, hasta indicar que suponen en tomo al 80% de la superficie nacional. Analizando con detalle las distintas figuras de estos espacios se observa: el alto porcentaje de tierras acotadas, bien para cazar o para evitar que se cace; dentro de ellas el predomini0 abrumador de 10s cotos privados -mis del 90%- y la correlativa debilidad de acotados con fines de protección o fomento por causas cientificas, turísticas o cinegéticas, como para satisfacer la caza popular y de 1. Sobre este aspecto, véase Upez Ontiveros, 1981,1985,1986,1991 y 1992; Upez Ontiveros y Garcia Verdugo, 1991; López Ontiveros y Valle Buenestado (direc.), 1989; López Ontiveros y otros, 1990; asirnismo, véanse las siguientes obras de conjunto: Etudes Rurales, núm. 87-88,1982; Agricultura y Sociedad, núm. 58, 1991; y la sección <<Aprovecharniento y gestión de la caza en Españaw dentro de la Segunda Ponencia en Actas del VI Coloquio de Geografia Rural, Universidad Autónoma de Madrid, 1991, PP. 181-270. DOCUMENTS D'ANALISI GEOGR~ICA 24,1994 carácter social. De aquí, en consecuencia, que según este indicador sea también obvio el boom cinegético, pero que la estructura de 10s acotados propicie un conflicto social inevitable, ya que no puede satisfacerse la demanda popular de caza con tan pocos cotos de tip~ social y abrumadora mayoría de cotos privados. 3" El significado económico de la caza, por su complejidad, es mucho mis difícil de calcular y además 10s estudios detallados sobre el tema son escasos (10s existentes recogidos en López Ontiveros, 1992, pp. 112 y SS.), acostumbrándose a abordar10 en tres aspectos: caza y generación de renta, caza y creación de puestos de trabajo y turismo cinegético. Respecto a 10s dos primeros temas, por dar alguna cifra, sépase que en 1985 la renta generada se evaluó en 78.891,4 millones de pesetas, y el empleo de 10s diferentes sectores relacionados con la caza y de 10s cotos en 27.823 puestos de trabajo (Metra-Seis, 1985). De esta renta Andalucía, Castilla-León, Castilla-La Mancha y Extremadura concentraban el 66%, ocurriendo otro tanto en el empleo, en el que, no obstante, se disparaba la participación de Castilla-La Mancha. Quizás ésta sea la comunidad en la que destaca la caza como importante actividad económica, no s610 por su potencialidad cinegética intrínseca sino por la importancia y peculiaridad de su demanda al socaire de la proximidad de Madrid (Martínez Garrido, 1991). Las cifras apuntadas antes son modestas y, por ello, cabe concluir con Bromberger y Lenclud, 1982, p. 13: [. . .] 10s gastos en material, transporte, tiempo sobrepasan ampliamente el valor de 10s productos obtenidos. Dicho de otra forma, si la producción aparece como económicamente importante, por utilizar 10s ténninos de Max Weber, no es en razón de la ganancias que procuran a sus usuarios, sino por 10s gastos que ocasionan [. . .] (de 10s que) es sin duda la inversión en tiempo, mucho mis difícilmente cifrable, la que tiene las incidencias económicas más importantes. Respecto al turismo cinegético, aunque tampoc0 disponemos de estudios de detalle (López Ontiveros y Garcia Verdugo, 1987; López Ontiveros y Valle Buenestado, 1987; Mulero Mendigorri, 1991), se sabe que el número de turistas cinegéticos extranjeros fue en 1984 de 22.300 -insignificante en relación con 10s más de cuarenta millones de visitantes de igual año-, produciendo unos ingresos de 5.362 millones de pesetas, 8% de la renta total generada por la caza (Metra-Seis, 1985), y, sin poder cuantificarlas, sin duda son muy numerosas las corrientes de cazadores dentro de España, con regiones receptoras principales en Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla-León, y principales focos emisores en Madrid, Cataluña y País Vasco. Ciertamente, desde el punto de vista de la oferta, España cuenta con elementos atractivos: abundancia de tierras cinegéticas, piezas de caza de interés, amplio elenco CAZA, ACTIVIDAD AGRARIA Y GEOGRAF~A EN ESPmA de modalidades venatorias, posibilidad de completar la oferta turística general con jornadas de caza, etc. Pero, pese a ello, de apasionado y peligroso califico, como se ha dicho, considerar a España como <<Coto de Europan, porque las objeciones al turismo cinegético también son serias: s610 dos especies de verdadero interés -perdiz roja y cabra hispánicasiendo las demás o escasas o de rnás calidad sus trofeos en 10s paises de origen de 10s turistas; conflictividad que genera este tipo de turismo por la oposición frontal de nuestros modestos cazadores sin espacios en que cazar; turistas de baja capacidad de gasto como, por ejemplo, es ya proverbial en el caso de 10s italianos; especulación de cotos que estas corrientes generan; riesgos ecológicos que conlleva; etc. Por todo ello, nuestro juicio respecto al turismo cinegético siempre ha sido cauto. Es actividad que, desde luego, está coadyuvando al boom cinegético y que interesa porque, pese a todo, se trata de un turismo más selecto, principalmente si es de trofeos, porque es complemento magnifico del turismo general, ya que se realiza en especial en invierno que es temporada baja y porque actúa de líder de imagen para la promoción turística general. Pero no hay que olvidar ni su modestia en cuanto a la renta generada y número de cazadores, ni sus riesgos agrarios, ecológicos y sociales, por 10 que España no debe convertirse en coto de Europa ni la Administración refugiarse respecto a 61 en una política de laissez faire y dejar campo libre a la iniciativa privada. De cuantos datos preceden, pues, se deduce claramente que el boom cinegético español ha sido extraordinari0 en 10s últimos años, claramente por el número de cazadores y espacios cinegéticos implicados y matizadamente por su significado económico. Todo ello, además, confiriendo gran singularidad a España en el diseño de su recreación rural. Las causas del boom cinegético Entre ellas unas son compartidas con el aumento de la recreación rural y otras específica~ de la caza; algunas son generales para todas las sociedades avanzadas y otras peculiares para España; las hay también rnás permanentes o de geografia física, y rnás mudables y pasajeras; y, por fin, junto a las genuinamente agrarias aparecen también las urbanas. Concretemos algunas de entre tantas (mis por extens0 análisis de ellas en López Ontiveros, 1981). , Las causas comunes a la expansión cinegética y a la recreativa son: descens0 de horas de trabajo y aumento del tiempo de ocio, asi como las pautas mis flexibles por las que se rige éste; aumento de la renta familiar disponible e incremento de la movilidad por la generalización del automóvil, tanto por 10 que se refiere al desplazarniento hasta 10s cazaderos como a la facilidad de acceder a todos 10s rincones dentro de éstos con el todo terreno. Respecto a las causas específicas del boom cinegético en España, todo apunta a la confirmación de la idoneidad geogrgica de parte de su territori0 para esta actividad, por razones físicas y humanas (como certera y bellamente glosaron Chapman y Buck, 1893 y 1910; el Duque de Almazán, 1934, y el Conde de Yebes, 1948), a la adecuación de las estructuras agrarias -de propiedad especialmentede buena parte de la montaña media española para 10s acotados de caza, y al papel desencadenante y primordial que la crisis agraria de la sierra española desempeñó en la configuración del susodicho boom (López Giménez, 1972; Zamora, Barasona y Medina, 1976; Valle Buenestado, 1977; Rivera Mateos, 1991). Por otra parte, el boom cinegético ha sido protagonizado por un amplio elenco de tipos de cazadores que en su dia (López Ontiveros, 1981) intent6 caracterizar sociológica, económica y cinegéticamente, en base a una literatura dispersa y variopinta que existe al respecto. Estos tipos de cazadores son: ilustrado o distinguido, que pueden representar el Conde de Yebes, 1948, y Chapman y Buck, 1893 y 1910; cazador modesto rural o urbano que nadie ha perfilado mejor que Miguel Delibes; furtivo tradicional (antológicamente descrit0 en Berenguer, 1981, y Garcia Munuaga, 1988) o neofurtivo (Urquijo, 1986); cazador y montero actuales, preferentemente urbanos, cuyo perfil demográ.i?co, económico y social, procedencia geogrSica, motivaciones, etc. conocemos al menos para Córdoba y Jaén (López Ontiveros y Valle Buenestado, Direct, 1989), y cazador turista extranjero, cuya caracterización empírica ofrece Metra-Seis, 1985. Pero ademb de todo esto verdaderamente significativo a efectos del boom cinegético es que poc0 seguimos sabiendo de las razones precisas por las que buena parie de 10s rurales y 10s urbanos que practican la rural recreation se inclinan en España con preferencia por la caza. La reciente y precipitada emigración a la ciudad, la tradicional práctica de esta actividad en el campo español, el amor a las mas de fuego de un pueblo que no renuncia fácilmente a la violencia, al efecto demostración desencadenado por políticos y financieros cazadores, etc. son sugerentes pero incompletas explicaciones de un hecho profundo, no s610 geogr@ico y sociológico, sino también antropológico. Generalizando la interrogación de Bomberger y Lenclud, 1982, pp. 7 y 11, podemos preguntamos: ~Puede la caza [. . .] constituir en la sociedad moderna un campo de investigación científica? [...I Unas actividades poc0 serias porque econórnicamente están al margen, porque son prácticas simbólicamente desposeidas o al menos débilmente codificadas, CAZA, ACTiVIDAD AGRARIA Y GEOGRAF~A EN ESPmA porque constituyen unos conjuntos de hechos a 10s cuales parece difícil conferirles al fin de cuentas algún estatuto: tales serían, quizás, algunas de las razones que han frenado la exploración <<científica>> de este espacio de la realidad contemporánea. En principio, pues, prosiguen estos autores, no siendo la caza y las actividades recolectoras <<econÓmica y socialmente estratégicas>>, se puede pensar que s610 hay que considerarlas como <<actividades residualem y <<vestigios de otra época>>. Pero el10 en absolut0 es así por las siguientes razones generales y específicas de España: 1" Económicamente y en cuanto a su significado temtorial reitero su importancia, aunque con 10s matices aludidos en el primer aspecto. 2" Socialmente s610 enfatizar que cuando en España se levanta la veda el más de un millón de cazadores impregnan con su actividad de ocio toda la vida nacional, rural y urbana, sin olvidar que, de forma permanente, originan comportamientos de alto valor politico, tanto por la amplitud de 10s confiictos y confrontaciones que -como veremosoriginan, como por la precaución que, sobre todo en momentos de emergencia, ha de inspirar un colectivo, legalmente armado, que sin duda es el más amplio de la sociedad civil. En este sentido es evidente la relación que en Francia se ha establecido tras la Revolución Francesa entre el libre acceso a la caza y la supresión de 10s privilegios, y en Alemania, como mostró Kaustky, 1899, su significación para la burguesía emergente, sin olvidar para España la apasionada literatura cinegética del siglo XIX, por ejemplo Argullós (1884), que resalta la gran significación sociológica, histórica, ética, etc. de la caza. 3" Por último, todo apunta, desde un punto de vista antropológico, a que no se ha originado en las sociedades modernas <<una pérdida del valor simbólico de la caza>>, como trasunto del fenómeno general del <<desencantamiento del mundon del que hablara M. Weber, sino que sigue siendo objeto de ctelaboración simbólica~ bajo otras formas y con otros materiales. De aquí la pertinacia de su practica y pasión de su defensa e incluso en algunos cqsos indlitos la relación indudable entre tipos de caza e identidad local, comarcal o regional (Murm Corriga, 1982; Pradelles de Latour, 1982; Bucher, 1982; Traimond, 1982). En conclusión, pues, al ser tantos 10s factores que confieren importancia individual, social y espacial a la caza, oportuno es que se intente estudiarla científicamente, aunque bajo Ópticas muy diversas, dada su complejidad. En efecto, es fácil probar por la bibliografia existente que la actividad venatoria ha sido estudiada desde un punto de vista histórico, económico, etnológico, literari0 y artística, jurídica, sociológic~, tecnológico, etc. Quizás deba enfatizarse, no obstante, su comprensión antropológic'a profunda, pues constituye como el fundamento filosófico de la caza rnisma. Una formulación radical en este sentido es la de Ardrey (1983) DOCUMENTS FANALISI GEOGRAFICA 24,1994 con su tthipótesis del cazadorl) y otra la de Ortega y Gasset (1943), el ensayo rnás brillante que conozco sobre el tema. Para él <<la caza es asunto serio)). Es diversión pero ccel problema de la diversión nos lleva al fondo de la condición humana>), <<la caza ocupa el rango rnás alto en el repertori0 felicitario de 10s hombres)), etc., etc. Pero también, como muchas otras actividades, la caza tiene una manifestación espacial y de aqui que pueda ser considerada objeto de la geografia -piénsese en ese 80% del territori0 nacional que est6 acotadoy ser explicadas científicamente las distribuciones a que da lugar. En mi opinión, dentro de ella, hay que referirla a tres ámbitos complementarios entre sí: el natural, el de la geografia del oci0 y el de la geografia agraria. En el primer aspecto, con predomini0 de 10s factores físicos, se trataría de estudiar la adaptación al contexto ecológico de 10s recursos faunistico-cinegéticos, espacios de caza y técnicas y prácticas de la misma. En el caso español, esta óptica de estudio tiene el inconveniente que prácticamente 10s geógrafos han abandonado 10s estudios zoogeográficos --con valiosa tradición, no obstante [Gómez Mendoza, J. y Ortega Cantero, N. (Direct, 1992)l-, 10 que les ha hecho también preferir la fauna cinegética. En cambio, Hernández Pacheco (1952 y 1956), a caballo entre esta tradición casi olvidada y la premonición del advenimiento de una óptica biogeográfica integral, estudi6 la caza espaííola, histórica y actual, con esta visión naturalista, así como Terrón Albarrán (1975) para Extremadura, precisarnente inspirado en el primero. Y muy Útiles son las observaciones sobre fauna cinegética que hace Rubio (1988), concibiendo integralmente la biogeografia, en su vertiente vegetal y zoogeográfica. El campo de estudio aqui, no obstante, es amplio y nada trillado, amén de comprender no s610 aspectos teóricos, sino también aplicados, ya que 10s planes de ordenación cinegética de explotaciones ineludiblemente tienen que contemplar 10s parámetros ecológicos. Pero la caza es también objeto de estudio de la geografia del ocio, que tan apasionadamente ha reivindicado Luis Gómez (1988), y en concreto dentro de su importante capitulo de tcrecreación rural), o outdoor recreation. Al respecto, entre una copiosa literatura sigue siendo Útil la obra de Simrnons (1975), que yo utilicé para la cinegética espaííola (López Ontiveros, 1981). No obstante, toda esta literatura sobre recreación rural, con frecuencia escrita en un contexto como el anglosajón, tan distinto al nuestro y donde la caza puede tener muy poca importancia, exige precisiones como las siguientes: 1" No deben, creo, hacerse sinónimos tcrecreación rural>> y ttrecreación al aire libre)> (outdoor recreation), pues muchas actividades comprendidas en ésta no tienen relación con el ctmundo rural)), al menos con 10 que esto significa en Espaíía. La especificidad sobre todo de la caza est5 en que utiliza el mismo espacio que las actividades mrales y especialmente las agrarias. 2" La caza consume mucho espacio, quizás rnás que ninguna otra actividad al aire libre y de aqui su potencial conflictividad y el cargo que se le hace a 10s cazadores CAZA, ACTIVIDAD AGRARIA Y GEOGRAF~A EN ESPAÑA de que intentan usar en exclusiva un espacio y una fauna que son <<capital común)) (Chamboredon, 1980 y Bozon, 1982). 3" Pero la caza hoy también es ccactividad rural)) en un sentido rnás preciso, en el que ha sido causa de que hablemos de geografia rural y no de geografia agraria, comprendiendo aquélla cuanto acaece en las <<áreas de menor densidad de población, las cuales, en virtud de sus componentes visuales, se reconocen como el "campo")) (Clout, 1972, p. 12). En este campo español importantes cambios funcionales han originado la crisis agraria, el éxodo masivo y la despoblación. Pero de nuevo éste se ve invadido por población urbana en demanda de residencias secundarias, retiro y esparcimiento, nuevas actividades rurales junto a las tradicionales agrarias. Y en Espaiia, desde luego, entre las de esparcimiento y oci0 destaca sobremanera la caza. Pero además, pese a 10 último dicho, la caza es también actividad agraria, del ager, como la agricultura, la ganaderia o la silvicultura, distinta de otros usos rurales no agrarios, porque su territori0 tiene tal carácter. Acertadamente advierte Martínez Gamdo (1988, p. 258) que la caza <<no s610 podrá abordarse desde una perspectiva de actividad recreativa y de ocio, sino también como aprovechamiento de las explotaciones agrarias, ya sea exclusivo o complementario~~. Insistiremos en epigrafe especial sobre esta perspectiva. Baste ahora indicar que la geografia agraria cinegética estudiaria (López Ontiveros, 199 1, p. 8 1): Cotos y sus titulares que se correspondenan con estructura de la propiedad (de la geografia agraria en general); especies cazables con las ganaderas en el caso de la actividad pecuaria; cazadores y usuarios, licencias, rentas cinegéticas, sistemas de caza, etc. que genéricamente quedarían comprendidos en 10s temas de explotación y rentas generadas o percibidas. OBSERVACIONES SOBRE LA GEOGRAFÍA CINEGETICA DE ESPARA Apenas, como digo en el titulo del epigrafe, puedo trascender aquí unas simples <<observaciones)) sobre la geografia cinegética de España, previniendo que ellas no pueden ir mis alli de una breve reseña bibliográfica, la glosa sintética de 10 que recientemente he escrito sobre el tema (López Ontiveros, 1991) y la advertencia de que todo está aún en mantillas por ser 10s estudios no muchos y parciales, y por no haberse desarrollado éstos según un& metodologia sistemática y coherente. Por otra parte, enfatizo una vez más que el reciente boom cinegético español, por mor de las causas permanenres y especialmente las de tip0 fisico que 10 fundamentan, enraiza históricamente con el hecho de que España siempre ha sido un excelente país de caza, aunque adaptándose su concreta geografia a 10s variables parámetros que im- DOCUMENTS D'ANALISI GEOGR~CA 24.1994 Los tres problemas claves de la caza En el momento actual, evidentemente, se recuperan estas objeciones tradicionales y muchas otras contra la caza, pero según el certero análisis de Ortega y Gasset (1943, pp. 31 y SS.) éstos son 10s tres problemas claves de la caza hoy: 1" <<Ahora se trata --dicede una drarnática realidad: que la caza desaparece; que la venación agoniza; que pronto el hombre tendra que dejar de ser cazador [...]D. Y el10 porque el planeta se ha ido <<humanizando [...I y desaloja, velis nolis, la espontaneidad de la Naturaleza,,. Cierto que con la caza como actividad agraria se pueden ofrecer muchas piezas cazables, pero asi queda <econtraida la venación a sus ingredientes menos suculentos: la excursión de alpinismo y el tiro al blanca>>. Y más aún: si en momentos de emergencia la caza se descontrola, el hombre tiene capacidad suficiente para extinguir ipso facto la fauna cinegética; la I1 República y la Guerra Civil españolas, la Revolución de 10s Claveles en Portugal, y la situación de Francia tras la liberación prueban suficientemente este aserto. 2" En la linea de 10 dicho por Sancho, Ortega afirma que <cel cazador es mortifero* y hay que preguntarse cesi es licito hacer eso>>. Ciertamente que hay un retraso en 10s estudios de moral sobre <<como orientar y regular nuestro trato con [...I el mineral, el vegetal y el animal>>, pero también es verdad la repulsión que el hombre siente por la muerte espontánea, natural, por el hecho de matar. Y, más aún, en la caza hay algo sin par, <<pues es el Único caso normal en que matar a una criatura constituye la delicia de otra. Esto lleva ya al Último paroxismo las dificultades de su ética,,. En mi opinión, pese a estas dificultades éticas, en la cultura occidental, impregnada de cristianisme, la caza se justific6 por una actitud de dominio en relación con la naturaleza, que proviene de la interpretación parcial y literal del capitulo 1" del Génesis (ce[. . .] sometedla y dominad sobre 10s peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre cuanto vive y se mueve sobre la tierra,)). Pero desde que Ortega escribiese su obra, dos lineas de pensamiento coadyuvan a una fuerte oposición contra la caza: la tradición -también cristiana y judiaecológica que preconiza un respeto casi absolut0 por el animal y la naturaleza (Moltman, 1987) y otra laica, que se concreta en la defensa de 10s ctderechos del animal>>. 3" Por Último, incontestable me parece también el problema que Ortega formuló respecto a <<la caza como privilegion. Dice sobre ello: [. . .] Con máxima frecuencia a 10 largo de 10s siglos no se ha dejado cazar a todo el mundo y se ha hecho de esta ocupación un privilegio, uno de 10s privilegio~ más característicos de 10s poderosos. [. . .] De aquí y de allá, es decir, de todas las zonas revolucionarias en la Historia sale brincando el odio fiero de las clases inferiores hacia las superiores porque había ésta acotado la caza. CAZA, ACTIVIDAD AGRARIA Y GEOGRAFÍA EN ESPAÑA [. . .] La caza reclama esencialmente limitación y privilegio. Dispdtese, peléese cuanto se quiera sobre quiénes han de ser 10s privilegiados, pero no se pretenda que 10s cuadrados sean redondos y que la caza no sea privilegio. El problema, pues, est6 en cómo se establece y regula en el momento actual el derecho a cazar, supuesto que fácticamente el ejercicio indiscrirninado es inviable y supuesto que jurídicamente no puede ser exclusivo derecho de 10s poderosos desde la Revolución Francesa. Los conflictos actuales de la caza Los anteriores tres grandes problemas de carácter histórico-filosófico, subyacentes en cualquier forma de tratamiento que se haga de 10 venatorio, se concretan en múltiples conflictos específicos, sociales o espaciales, de 10s cuales vamos a reseñar 10s más importantes. Conflictes territoriales estrictos, procedentes de las amputaciones y seccionamiento del espacio tradicional de caza, de la concurrencia de usos y especialmente del fenómeno que se conoce como rururbanización, cuyos usuarios no soportan una actividad violenta como la caza, incompatible con su modo bucólico de consumo de la naturaleza. ConJZictos entre sociedades de cazadores y formas de explotación de caza burguesa, que en Espafia podria reducirse a usuarios de cotos privados y modestos cazadores, males y urbanos, agobiados por la escasez de terrenos cinegéticos (Bozon, 1982; Fernández Garcia, 1986; Mulero Mendigorri, 1991). Campesinos frente a forasteros urbanos, con agudos conflictos desde que la caza se ha generalizado como actividad de ocio urbano y las sociedades males se han desorganizado con el éxodo emigratorio. Derecho de uso versus derecho de propiedad, pletórico problema de carácter jurídic~, que socialmente desemboca en múltiples oposiciones: de quienes son propietarios de la tierra y no titulares de cotos, entre éstos y 10s modestos cazadores que no tienen tierras ni cotos, entre 10s poseedores de cercados cinegéticos y todos 10s demás, entre urbanos sin tierras y rurales con tierras y caza, etc. Cazadores frente a agricultores, que es pugna de siempre y hoy aún mis aguda en múltiples aspectos. Rivera Mateos (1991) ha desarrollado el tema con extensión y acierto. Ecologistas frente a cazadores, pues 10s primeros autoerigidos en <<guardianes de la fauna>> y queriendo la naturaleza para ccobservación, lectura y contemplación~, acusan a 10s segundos de destruir el equilibri0 del medio natural (Bages y Nevers, 1982; Charnboredon, 1982). DOCUMENTS D'AN~ISI GEOGR~ICA 24,1994 Los cazadores acusan a la Administración, pues el Estado, altamente burocratizado y debiendo proteger el medio ambiente y regular 10s muchos conflictos, choca con sus intereses y no satisface a nadie. El resultado de una encuesta en este sentido fue contundente (López Ontiveros y Valle Buenestado, direct., 1989). Otros conflictos entre cazadores, además de 10s reseñados, surgen entre el cazador tradicional y el nuevo cazador deportivo, más entroncado con el jogging y el ecologismo que con la cccaza naturab. Fabiani (1982) 10 ha caracterizado no s610 certera sino deliciosamente. Y, por supuesto, entre el furtivo y todos 10s demás, aunque en el fondo todos acarician el sueño de hacer 10 que 61 hace: cazar en todo tiempo, lugar y por todos 10s medios. Además de 10s autores antes citados muy interesante para el furtivismo es Bromberger y Dufour, 1982. BIBLIOGRAFIA ALVARADO CORRALES, E. 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