scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Aproximación conceptual e identificación de predictores de riesgo teóricos en jóvenes conductores : un punto de partida para contribuir en la reducción de accidentes de tráfico

Rodríguez Parrón, Montserrat

Abstract

Para evaluar el riesgo entre el colectivo de jóvenes que actualmente están cursando los últimos cursos de la ESO y que, en la mayoría de los casos son conductores habituales de bicicleta y/o ciclomotor así como potenciales conductores de coche, creemos necesario para este colectivo identificar, aquellos predictores de riesgo que pueden tener una incidencia directa en los accidentes. Pensamos que el análisis de predictores, nos ha de permitir evaluar la predisposición al riesgo de los jóvenes, a efectos de posibles intervenciones posteriores al respecto.

Full text

Resumen Para evaluar el riesgo entre el colectivo de jóvenes que actualmente están cursando los últimos cursos de la ESO y que, en la mayoría de los casos son conductores habituales de bicicleta y/o ciclomotor así como potenciales conductores de coche, creemos necesario para este colectivo identificar, aquellos predictores de riesgo que pueden tener una incidencia directa en los accidentes. Pensamos que el análisis de predictores, nos ha de permitir evaluar la predisposición al riesgo de los jóvenes, a efectos de posibles intervenciones posteriores al respecto. Palabras clave: factores de riesgo, predictores de riesgo, educación vial. Resum. Aproximació conceptual i identificació de predictors de risc teòrics en conductors joves: un punt de partida per a contribuir en la reducció d’accidents de trànsit Per a avaluar el risc entre el col·lectiu de joves que actualment estan cursant els últims cursos de la ESO i que, en la majoria dels casos són conductors habituals de bicicleta i/o ciclomotor així com potencials conductors de cotxe, creiem necessari per a aquest col·lectiu identificar, aquells predictors de risc que poden tenir una incidència directa en els accidents. Pensem que l’anàlisi de predictors, ens ha de permetre avaluar la predisposició al risc dels joves, a l’efecte de possibles intervencions posteriors. Paraules clau: factors de risc, predictors de risc, educació vial. Abstract. Conceptual approach and theoretical identification of predicting of risk in conductive young people: a departure point to contribute in the reduction of traffic accidents In order to evaluate the risk between the group of young people who at the moment are attending the last courses of the ESO and that, in most of the cases is habitual drivers of bicycle and/or moped as well as potential drivers of car, we create necessary this group to identify, those predicting ones of risk that can have a direct incidence in the accidents. We thought that the analysis of predicting, are us to allow to evaluate the predisposition to the risk of the young people, with the object of possible later interventions on the matter. Key words: factors of risk, predicting of risk, road education. Educar 37, 2006 189-203 Aproximación conceptual e identificación de predictores de riesgo teóricos en jóvenes conductores: un punto de partida para contribuir en la reducción de accidentes de tráfico Montserrat Rodríguez Parrón Universitat Autònoma de Barcelona Departament de Pedagogia Aplicada 08193 Bellaterra (Barcelona). Spain Sumario 1. Delimitación conceptual del predictor de riesgo Entendemos que los predictores de riesgo quedarían constituidos por un conjunto de variables «que incluyen ideas, emociones y comportamientos y que, en relación con los principales factores de riesgo, permiten la aproximación o anticipación de una potencial situación de riesgo en un determinado colectivo objeto de estudio, todo ello con el propósito de guiar una intervención que incida en la reducción de los accidentes de tráfico» (Rodríguez, 2001). De la citada definición, se desprenden, a su vez, los principales rasgos distintivos del predictor de riesgo: 1. El predictor de riesgo incluye los tres elementos básicos para promover el cambio de actitudes en relación con una potencial conducción de riesgo: las ideas, las emociones y los comportamientos. 2. El predictor de riesgo requiere de la información previa, proporcionada en gran medida por los diferentes factores de riesgo. Dicha información nos ofrecerá una primera radiografía o un primer diagnóstico global del riesgo potencial. 3. El predictor de riesgo partirá del estudio de aquellos aspectos que pueden comportar un riesgo en una determinada población. En nuestro caso, la evaluación del riesgo potencial se lleva a cabo en el colectivo de jóvenes que actualmente está cursando los últimos cursos de ESO. 4. Permite una intervención de carácter preventivo que incida en la reducción de los accidentes. 5. Entre sus principales finalidades, destaca el importante papel que cumple en la prevención de los accidentes. Al hablar de prevención —es decir, tratar de eliminar los factores de riesgo antes de que se produzca el accidente—, resulta necesario detenernos un poco y establecer la siguiente diferenciación al respecto. Cuando hablamos de prevención, resulta habitual identificar los siguientes niveles preventivos (Jariot, 2001; Montoro y otros, 2000): — El primer nivel preventivo, denominado de prevención primaria, hace referencia a la adopción de las correspondientes medidas preventivas para reducir la posibilidad de que se produzca el accidente, antes de que aparezca una 1. Delimitación conceptual del predictor de riesgo 2. Diferencias entre factor de riesgo y predictor de riesgo 3. Proceso de identificación de predictores de riesgo 4. Descripción de los predictores de riesgo en la ESO 5. Bibliografía 190 Educar 37, 2006 Montserrat Rodríguez Parrón situación problemática. En el ámbito que nos ocupa, la prevención primaria implica acciones informativas y formativas, como, por ejemplo, explicar la influencia del alcohol en los accidentes de tráfico. — La prevención secundaria incluiría el establecimiento de medidas una vez se ha detectado la situación problemática. Son medidas que sirven para reducir la posibilidad de que se produzca el accidente. Por ejemplo, cuando detectamos que un joven consume habitualmente alcohol. — Por último, la prevención terciaria incluye medidas encaminadas a garantizar que aquellas personas que han cometido una infracción de tráfico no reincidan de nuevo. De acuerdo con lo expuesto, creemos que los predictores de riesgo deben permitirnos intervenir en los tres niveles preventivos aludidos, pero también es necesario que esta intervención se produzca lo más tempranamente posible, especialmente en los dos primeros niveles, y es aquí donde la formación desde la escuela cobrará especial sentido. 2. Diferencias entre factor de riesgo y predictor de riesgo Una vez definido el predictor de riesgo y los tres niveles de actuación, creemos necesario realizar una distinción entre factor de riesgo y predictor de riesgo, dada la estrecha relación que guardan entre sí, y porque a menudo son términos que pueden llegar a confundirse. Para ello, hemos intentado establecer una diferenciación entre ambos, en función de la finalidad que persigue cada uno de ellos en el ámbito de la accidentalidad. En este sentido, consideramos que los factores de riesgo están formados por aquellas variables que se encuentran presentes en los accidentes, de forma que, incidiendo en estos factores, se reducen considerablemente los accidentes. (Montané, Martínez, Jariot y Rodríguez, 1999), con lo que, por tanto, su finalidad es eminentemente descriptiva, puesto que su objetivo último consiste en ofrecer una descripción de las circunstancias que determinan el accidente de tráfico. En cuanto a los predictores de riesgo, apuntábamos al principio que están formados por un conjunto de variables que, puestas en relación con los factores de riesgo, nos permiten identificar la predisposición que tiene un grupo de personas de experimentar un accidente de tráfico. Por tanto, la identificación de predictores supone la explicación de los factores que intervienen en los accidentes de acuerdo con un diagnóstico previo que nos permita tomar decisiones sobre aquellos predictores que se han identificado como los de mayor incidencia en los accidentes, así como sobre qué predictores resulta prioritaria la intervención. De forma esquemática, la diferenciación entre factor y predictor de riesgo que acabamos de comentar queda reflejada en el esquema 1. Aproximación e identificación de predictores de riesgo en jóvenes conductores Educar 37, 2006 191 3. Proceso de identificación de predictores de riesgo El proceso de identificación de predictores de riesgo engloba las siguientes fases: 1. Identificación de los predictores de riesgo a partir de los factores de mayor incidencia en los accidentes La información proveniente de los factores de riesgo que inciden en la accidentalidad constituyen el punto de partida en el proceso de identificación de predictores de riesgo y, por su estrecha vinculación, los predictores deberán ir en consonancia con la clasificación propuesta en el esquema número 2. 2. Identificación de predictores en función del colectivo objeto de estudio. Uno de los aspectos más importantes en el proceso de identificación de predictores de riesgo, consiste en considerar al colectivo que va a ser objeto de estudio. En este sentido, los predictores relacionados con los jóvenes presentarán diferencias significativas con los predictores relacionados, por ejemplo, con un grupo de niños, o incluso ancianos, de ahí que los predictores deban adaptarse a los grupos de riesgo objeto de estudio. 3. Identificación de predictores de aproximación al riesgo La última fase del proceso de identificación de predictores de riesgo consiste en determinar aquellos predictores que, teóricamente, más se aproximen al riesgo. La secuencia descrita queda reflejada en el esquema 2. 192 Educar 37, 2006 Montserrat Rodríguez Parrón Esquema 1. Diferencias entre predictor de riesgo y factor de riesgo en función de la finalidad que persiguen. ACCIDENTE EXPLICACIÓN Explica la probabilidad de que ocurra un accidente. DESCRIPCIÓN Describe las circunstancias que condicionan o determinan el accidente Factor de riesgo Predictor de riesgo 4. Descripción de los predictores de riesgo en la ESO La descripción de predictores que presentamos está directamente relacionada con el colectivo de personas de edades comprendidas entre los catorce y los dieciséis años que cursan la segunda etapa de la ESO. Entendemos que dicho colectivo pueden presentar una mayor predisposición al riesgo de accidente que el resto de personas más jóvenes. Resulta importante señalar que estas personas pasarán a ser conductores de un vehículo en un plazo corto de tiempo, por lo que el diagnóstico de la predisposición al riesgo a partir del estudio de predictores devendrá clave en la reducción de la accidentalidad. En un estudio llevado a cabo por el equipo de investigación viaria de la Dirección General de Tráfico, se llegó a identificar el perfil de la población de jóvenes (Generalitat de Catalunya, 1992). Las conclusiones indicaron: — Necesidad de autoafirmación, que expresan siendo competitivos, negándose a acatar las normas y rechazando a la autoridad. — Baja tolerancia a la frustración. — Sobrevaloración de su capacidad para compensar su inseguridad. — Conducta exhibicionista en grupo: el grupo explica los comportamientos individuales. — Son sensibles al mensaje publicitario de los fabricantes de automóviles, ya que este mensaje refuerza su necesidad de autoafirmación1. Aproximación e identificación de predictores de riesgo en jóvenes conductores Educar 37, 2006 193 Esquema 2. Proceso de identificación de predictores de riesgo. Predictores de riesgo en función del colectivo objeto de estudio. Clasificación de los predictores relacionados con: Grandes factores: — ALCOHOL — VELOCIDAD — RIESGO Resto de factores: — Conductor — Vehículo — Vía — Tráfico — Señales Identificación de predictores de aproximación al riesgo. FACTORES DE RIESGO 1. No es casual el contenido que los publicistas explotan en los anuncios dirigidos a este segmento de población, donde se destaca, en muchos casos, la asociación de la autoafirmación con el riesgo, la competitividad, etc. — Asumen un alto nivel de riesgo. Psicológicamente, están más predispuestos que otro grupo de edad a asumir el peligro hasta alcanzar cotas muy elevadas. Las conclusiones de dicho estudio ponen de manifiesto la vulnerabilidad que tienen los jóvenes frente a la accidentalidad . De hecho, las cifras de accidentes son una buena muestra de ello, por lo que no nos faltan motivos en la elección de este colectivo para abordar el proceso de identificación de predictores de riesgo, si bien defendemos que este proceso preventivo debería iniciarse mucho antes. 4.1. Predictores relacionados con el alcohol Actualmente, el consumo de alcohol entre los jóvenes se ha convertido en un problema de especial relevancia social, que tiene consecuencias directas sobre la accidentalidad. Según diversas investigaciones, entre las principales motivaciones que llevan a los jóvenes a consumir alcohol, destacarían: una mejor integración en fiestas o celebraciones, mejora de la comunicación, evasión de los problemas diarios, rebeldía contra el sistema y disfrute de los efectos directos que proporciona el alcohol, entre otras (Montoro y otros, 2000). Las cifras que existen al respecto indican que, en España, hay alrededor de tres millones de personas alcohólicas, de las cuales un millón son jóvenes (García Campos, 1999). De acuerdo con la Memoria de 1998 del Plan Nacional sobre Drogas, realizada por la Delegación del Gobierno, lo que más llama la atención sobre el consumo de alcohol entre los jóvenes es la forma en que éste es consumido, ya que, normalmente, se trata de consumos de fin de semana, que se producen fuera del ámbito familiar, en espacios o locales públicos, y son casi la única motivación de la diversión (Plan Nacional sobre Drogas, 1999). Pero lo más preocupante en relación con el alcohol, se refiere a la precocidad en cuanto a su consumo. Así, sobre una población total de 3.400.000 menores, el 36,3% declara haber consumido alguna bebida alcohólica antes de cumplir los dieciséis años (Plan Nacional sobre Drogas, 1999). Igualmente, algunos estudios han demostrado cambios importantes en los modelos de consumo de alcohol por parte de los jóvenes en los últimos años, puesto que, además de disminuir la edad de inicio —que, generalmente, suele darse en el núcleo familiar hacia los doce o trece años—, el consumo se concentra durante los fines de semana (Vázquez, 2000). Resulta interesante resaltar la creciente incorporación de las mujeres al consumo de alcohol, de forma que empieza a presentarse cierta equivalencia entre géneros. Veamos algunos de los datos disponibles a nivel nacional (véase tabla 1). Como se desprende del cuadro anterior, las distancias en cuanto al consumo de alcohol se estrechan en el grupo de edad más joven (de quince a dieci194 Educar 37, 2006 Montserrat Rodríguez Parrón nueve años), hasta el punto que las cifras prácticamente se equiparan entre hombres y mujeres. De esta forma, únicamente en dos años ha aumentado en un 13% el número de adolescentes bebedoras. Contrariamente, las diferencias son mayores a medida que la edad avanza, específicamente, a partir de los treinta años. Pero, a pesar de los datos presentados anteriormente, parece persistir una escasa percepción entre los jóvenes sobre el riesgo que comporta el alcohol, de forma que beber, para ellos, se ha convertido en algo normal y natural. En el caso del alcohol, existe, con frecuencia y por parte de los jóvenes, una «búsqueda intencionada de la embriaguez». El alcohol se consume para sentir sus efectos de forma exagerada, y por ello se suele beber rápidamente, con exceso y desmesura, sin límites y como paso previo a la diversión. Ni que decir tiene que, este tipo de comportamientos, tendrá repercusiones directas sobre la accidentalidad (Plan Nacional sobre Drogas, 1999). Mayoritariamente, los jóvenes consumen alcohol durante los fines de semana y fuera de las comidas, y se mantienen abstemios durante el resto de la semana. En muchos casos, salir y beber se asimilan. Podemos señalar que la ingestión de alcohol durante el fin de semana no es casual, sino el resultado de importantes cambios sociales y culturales que se han producido en la última década, los cuales han provocado que los jóvenes hayan sido socializados en la cultura del fin de semana, cultura que ha sido utilizada en su beneficio por el marketing del alcohol (Vega, 2001; Megías, 2000). Generalmente, el consumo de alcohol se produce bajo la influencia del grupo de iguales y en lugares en donde prácticamente «todos beben». Este comportamiento gregario en cuanto al consumo de alcohol (beber porque beben los demás) puede constituir el primer paso para seguir bebiendo en un futuro. En un estudio dirigido por Megías (2000) sobre los valores de la sociedad española, se identifica al perfil de ciudadano denominado «aventurero». Dicho Aproximación e identificación de predictores de riesgo en jóvenes conductores Educar 37, 2006 195 Tabla 1. Evolución porcentual de las prevalencias de consumo de alcohol, según género e intervalo de edad. Intervalo 1995 1997 1999 de edad Hombres Mujeres Hombres Mujeres Hombres Mujeres 15-19 56,8 37,7 52,8 46,2 54,9 50,9 20-24 75,6 53,2 79,1 60,4 76,5 65,3 25-29 77,9 46,0 76,9 55,1 77,6 62,6 30-34 80,2 39,8 80,3 52,3 79,2 55,7 35-39 73,1 42,1 80,3 53,7 83,0 52,0 40-65 65,2 29,6 73,3 41,5 74,5 42,1 Fuente: Plan Nacional sobre Drogas. perfil corresponde a una tipología de personas generalmente jóvenes, que buscan la aventura en la vida, tener sensaciones y experiencias distintas a las habituales, que manifiestan «considerar importante que, en una fiesta, las copas estén siempre llenas». A título ilustrativo, recogemos el testimonio de un joven refiriéndose a las sensaciones que le produce conducir bajo los efectos del alcohol. Ello puede relacionarse con el perfil «aventurero» identificado por Megías: […] Jo condueixo millor borratxo que sobri… És emocionant! Et puja l’adrenalina i veus que tot va més ràpid i penses que… Jo sóc Déu. És com pujar a una atracció […]. L’home és així, com més perill hi ha, més bé t’ho passes. (Testimonio recogido en el programa de televisión Trànsit: retrat d’una epidèmia. Julio de 2001) Una de las principales motivaciones de los jóvenes en cuanto al consumo de alcohol, consiste en considerar que favorece las relaciones interpersonales En este sentido, recogemos los comentarios al respecto de García Campos (1999): A través de la bebida colectiva, el adolescente hace grupo. Alrededor de una mesa de un parque, junto a la barra de un bar o sentado en los escalones de una plaza, la botella de cerveza o el litro de combinado permiten reducir incomodidades, tensiones, a la vez que se facilita el hermanamiento y la identificación con los otros iguales. (García Campos, 1999) El mayor problema radica en la forma natural en que se produce el consumo de alcohol por parte de los jóvenes, muchas veces en lugares donde no tiene porqué haber música. A pesar del notable incremento del alcohol en la calle, su ingesta también se sigue produciendo en lugares tales como bares o discotecas, entre otras razones, porque resulta el entorno más favorable para conocer a otras personas, y esto suele producirse mayoritariamente por la tarde-noche. Por la enorme gravedad de los hechos apuntados, creemos que existen suficientes razones para que dirijamos todos nuestros esfuerzos a informar y concienciar de los efectos del alcohol a la población joven. A nuestro entender, el ámbito educativo, en general, y el escolar, en particular, son los más apropiados para llevar a cabo cualquier actuación al respecto. En síntesis, pensamos que los principales indicadores de aproximación en relación con el alcohol en la población de jóvenes son los siguientes: — Elevado consumo de bebidas alcohólicas por parte de los jóvenes entre catorce y dieciséis años. — Consumo de alcohol durante los fines de semana. — Consumo de bebidas alcohólicas bajo la influencia del grupo de iguales y como una forma de relacionarse. — Consumo de alcohol en fiestas, discotecas o celebraciones. 196 Educar 37, 2006 Montserrat Rodríguez Parrón 4.2. Predictores relacionados con la velocidad Como hemos venido apuntando anteriormente, el exceso de velocidad es uno de los aspectos de mayor incidencia en la accidentalidad en general y, especialmente, entre los jóvenes. Como ocurre con el resto de factores identificados, el exceso de velocidad a menudo se encuentra asociado a otros comportamientos de riesgo, como, por ejemplo, exceso de velocidad, no-utilización del cinturón de seguridad y consumo de alcohol, entre otros. Al igual que ocurría con el alcohol, los jóvenes desconocen los efectos que comporta conducir a una velocidad excesiva. Este hecho puede deberse a dos razones fundamentales: por un lado, a la percepción errónea sobre la velocidad alcanzada y la consecuente falsa seguridad y, por otro, por el fuerte poder de seducción que la velocidad adquiere para ellos. El fuerte atractivo que supone un vehículo para los jóvenes, ya sea ciclomotor o, más tarde, un coche, puede llegar a convertirse en el leitmotiv de sus conversaciones, de manera que, en muchos casos, simboliza poder y ampliación del círculo de amigos. En relación con este aspecto, en un estudio llevado a cabo por la Dirección General de Tráfico sobre la influencia de la publicidad de automóviles en niños y jóvenes, el coche y la moto aparecen entre todos los objetos que los encuestados no tienen y desean, o bien entre los objetos que tienen y les producen más satisfacción (Romero, 1995). De igual forma, los jóvenes tienden a expresar que el tipo de coche preferido ha de ser rápido, moderno y seguro, siendo muy poco habitual su preferencia por coches lentos. Otro de los comportamientos habituales en los jóvenes en relación con la velocidad, consiste en provocar a los miembros de otros vehículos, ya sean acompañantes o conductores. Este tipo de provocación, que normalmente se suele producir cuando los jóvenes se desplazan en grupo, generalmente tiende a agudizarse bajo los efectos del alcohol, entre otras razones porque el nivel de desinhibición es mayor. Los datos disponibles al respecto indican que alrededor de un 50% de los jóvenes se «pica» habitualmente con otros conductores, y un 12% afirma que se «pica» a menudo cuando conduce, y que disfruta haciéndolo (Montoro, 1995). En definitiva, los principales predictores relacionados con la velocidad son: — Conducción habitual por encima de la velocidad permitida. — Percepción errónea de la velocidad en los jóvenes. Sentir la velocidad como un placer. — Adquisición de un vehículo en función de la potencia. — Incitar a otros a circular a velocidades elevadas. Aproximación e identificación de predictores de riesgo en jóvenes conductores Educar 37, 2006 197