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La Praefatio de la traducción latina del Corán de Germán de Silesia

García Masegosa, Antonio

Abstract

Como anticipo de la edición crítica de la traducción al latín del Corán, realizada por Domingo Germán de Silesia, se presentan algunos datos importantes sobre el autor y la obra, con un comentario a la misma, que contiene interesantes datos sobre los motivos que indujeron a su composición, así como su intención y estilo. Termina el trabajo con la edición de la mencionada Praefatio.

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Resumen Como anticipo de la edición crítica de la traducción al latín del Corán, realizada por Domingo Germán de Silesia, se presentan algunos datos importantes sobre el autor y la obra, con un comentario a la misma, que contiene interesantes datos sobre los motivos que indujeron a su composición, así como su intención y estilo. Termina el trabajo con la edición de la mencionada Praefatio. Palabras clave: Corán latino, Germán de Silesia, Cristianum armarium. Abstract. The Prefacio in the Latin Translation of the Koran by Germanus of Silesia As an advance to his forthcoming critical edition of the Latin translation of the Koran by Germain of Silesia, the author presents relevant data both on the translator and on his work. Besides, he includes an analysis of the translation’s Praefatio, which provides interesting information on the reasons of the translation, as well as on its purpose and style. The paper concludes with the edition of the Praefatio itself. Key words: Latin Koran, Germanus of Silesia, Cristianum armarium. Hace más de 120 años el profesor Marcel Devic daba un aldabonazo al mundo de la cultura, avisando a quienes quisieran leerle que existía una traducción inédita del Corán al latín, realizada ya hacía bastante tiempo, en 1660 según su opinión, por un religioso franciscano llamado Germán de Silesia. Añadía entre otras noticias que los manuscritos que contenían dicha obra, posiblemente autógrafos del autor, descansaban plácidamente, uno de ellos en la Biblioteca del Escorial y el otro, el que él tenía ante si, el H-72, de la biblioteca de la Facultad de Medicina de la Universidad de Montpellier1. Afirmaba Devic que no era su intención editar el trabajo de Germán, porque el manuscrito que contiene la obra consta de casi qui- * Este trabajo se ha realizado con la ayuda de los Proyectos de Investigación «Percepción del Islam en la Europa cristiana» HUM2004-03957-C02-02 de la DGI del MEC y 2005SGR00538 de la AGAUR de la Generalitat de Catalunya. 1. Marcel DEVIC, Une traduction inédite du Coran. Journal Asiatique, huitième série, tome premier, París, 1883, p. 342-406. Faventia 27/2, 2005 121-131 La Praefatio de la traducción latina del Corán de Germán de Silesia* Antonio García Masegosa Universidad de Vigo Data de recepció: 4/7/2005 Faventia 27/2 001-150 5/12/06 16:23 Página 121 nientos folios (488), pues al texto del Corán hay que añadirle los numerosos escolios explicativos que siguen a cada uno de los capítulos, superando en extensión al propio texto sagrado. No es el momento de hacer una crítica del artículo, que nos da esta noticia, pero no me resisto a comentar brevemente una afirmación. Cuando el autor trata de resaltar la importancia de este trabajo escribe: «C’est la première traduction du Corán digne de ce nom; e les commentaires qui l’accompagnent sont pour la plupart empruntés à des documents arabes qui, s’ils existent dans nos bibliothèques, restent tout au moins inédits».2No es la primera traducción del Corán digna de ese nombre, ni siquiera es la primera traducción al latín. No se pueden ignorar trabajos anteriores, como los de Robert de Ketton, Marcos de Toledo3y Juan de Segovia. También existía una traducción del Corán al aragonés realizada a comienzos del siglo XVI por un árabe del reino de Valencia, convertido al cristianismo con el nombre de Juan Andrés.4Quizás Devic trata de sobrevalorar la importancia de la traducción de Germán, precisamente porque va acompañada de los scholia (les commentaires qui l’ accompagnent) tomados directamente de documentos árabes y que le aportan un valor sobreañadido. He asumido la compleja tarea de preparar una edición crítica de la obra5. Tarea, repito, que se presume larga y por ello hemos creído oportuno adelantar a los lectores interesados una mínima parte del texto, concretamente el de la Praefatio, porque en ella Germán de Silesia hace una clara manifestación de intenciones, a la vez que adelantamos a los estudiosos algunos datos específicos de la obra. Dominicus Germanus de Silesia nació en Shurgast6, aldea del obispado de Breslau, sin que sepamos la fecha exacta, aunque podemos deducir que fue a finales del siglo XVI o comienzos del XVII. Pronto abrazó la vida religiosa en la orden de los fratres minores de la observancia reformada. Se dedicó al estudio de las lenguas orientales poniendo las bases de sus futuros conocimientos en el monasterio de san Pietro in Montorio, en Roma, donde recibió lecciones de Thomas Obicini 122 Faventia 27/2, 2005 Antonio García Masegosa 2. Ver op. cit., p. 344. 3. Ver MARTÍNEZ GÁZQUEZ, J., Las traducciones latinas medievales del Corán: Pedro el VenerableRobert de Ketton, Marcos de Toledo y Juan de Segovia. EVPHROSYNE, 31. Lisboa, 2003. M.TH. D’ALVERNY, «Deux traductions latines du Coran au Moyen Age», Archives d’histoire doctrinale et litteraire du Moyen Age, XVI (1947-48), p. 69-131. 4. Posiblemente se trata de la primera traducción del Corán a una lengua vulgar. La hizo a ruegos del obispo de Barcelona e inquisidor de Aragón, Martino García. El testimonio lo da el propio Andrés: «Et io per non stare otioso, mi conversi a translatar d’arabico in lingua aragonese tutta la lege di Mori, cioe l’Alcorano con le sue giose e li sette libri della Zunna» (Devic, op. cit., p. 386). 5. Como miembro del grupo de trabajo que integramos los componentes del proyecto Islamolatina, coordinado por el profesor Martínez Gázquez, con sede en la Universidad Autónoma de Barcelona. 6. Este dato de su biografía y algunos otros aparecen en la presentación de la obra: «…per fratrem Dominicum Germanum de Silesia, episcopatus Wratislauiensis, ex oppido Schugart. Ordinis Minorum prouinciae Romae reformatae. S. Theologiae lectorem et linguarum orientalium magistrum. Prouinciae suae ac totius ordinis patrem et olim S. sedis Apostolicae autoritate, missionis Tartariae praefectum. In regio conuentu Sancti Laurentii Escurialensi, ordinis R.R P.P. S. Hierononymi, Ecclesiae doctoris maximi». Faventia 27/2 001-150 5/12/06 16:23 Página 122 sobre la lengua árabe y posiblemente de copto y sirio. En 1630 marchó a Oriente, donde estuvo cuatro años en un país de lengua árabe, sin que podamos decir exactamente dónde7. De vuelta obtuvo el título de lector linguarum orientalium en el mismo colegio de san Pedro y posiblemente sustituyó como profesor en el mismo al propio Obicini, que había muerto en 1638. Sabemos que en 1639 seguía en el monasterio y que en 1647 estaba ya en la capital de Persia, sin que tengamos datos para saber nada de su actividad durante ese intervalo. Antes de esta segunda partida publicó sus obras. Pasó en Ispahan gran parte de esta segunda estancia en Oriente, pues todavía estaba en esta ciudad en 1650. Allí desempeñó la función de prefecto apostólico de la misión en la gran Tartaria, según podemos leer en uno de los escolios de su traducción del Corán. Aquí se nos acaban los datos y ya lo volvemos a encontrar en España, concretamente en el monasterio de los jerónimos del Escorial, donde pasó los últimos años de su vida y compuso sin duda la obra que estamos estudiando, la Interpretatio Alcorani, entre los años 1650 y 1669 como fechas post y ante quam respectivamente, si hacemos caso al explicit del principal manuscrito que dice textualmente: «explicit Interpretatio litteralis Alcorani, in vigilia S. Mathiae Apostoli Anno Milesimo Sexcentesimo Sexagesimo nono». He podido averiguar que murió en el monasterio del Escorial, donde yacen sus restos en la sepultura número 43, sexto nivel. No se han encontrado hasta el momento sin embargo datos sobre la fecha de su muerte. No me resisto a transmitir una opinión personal de Casiri en la que afirma sin desdoro de Germán que era: Theologus sane insignis, sed Arabica eruditione non adeo excultus8. Parecida opinion tiene F. Richard: Le P. Germanus a été jugé meilleur théologien qu’il ne fut philologue ou grammairien…9 Germán, sin embargo, no hubiera compartido esta opinión de haberla llegado a conocer, ya que personalmente estaba convencido de que tenía conocimientos no mediocres no sólo de la lengua árabe sino también del turco y del persa: Et ego de me ipso fateor non obstante commoditate tam diuersarum expositionum et non immediocri etiam praxi linguae Arabicae nisi quoque Persici ac Turcici10. La Praefatio de la traducción latina del Corán de Germán de Silesia Faventia 27/2, 2005 123 7. «Quod tempus, quattuor annorum curriculo, transegi in Oriente, linguae arabicae exercitationibus dandum existimavi». In Fabrica linguae Arabicae cum interpretatione latina… Dedicatoria, p. 1. 8. Biblioteca Escurialensis, t. I, 543. 9. RICHARD, F., Le Franciscain Dominicus Germanus de Silesie grammarien et auteur d’Apologie en persan. Islamocristiana 10, 1984, p. 91-107. 10. Ver texto de la Praefatio. Faventia 27/2 001-150 5/12/06 16:23 Página 123 Tampoco Devic comparte la opinión de Casiri y argumenta que éste escribe un siglo después, habiendo conocido otros arabistas insignes y sin haber leído, posiblemente, la Interpretatio Alcorani11. Enlazando con estas afirmaciones podríamos hacernos la gran pregunta: ¿Estamos ante una buena traducción latina del Corán? En estos momentos me es imposible contestar, pero la mejor forma de cooperar a que algún arabista lo haga en su momento es contribuir con mi trabajo de divulgación editando la obra e informando con este trabajo a los lectores interesados de su próxima aparición. Devic afirma que la traducción del texto del Corán es por lo general muy fiel y literal.12 Afirmación que, por el momento, queda en el aire, pues en su momento será imprescindible hacer un estudio concreto, con la contribución de un arabista, para determinar hasta qué punto es cierta. Siempre tiene que quedar una duda relativa, cuando se trata de una traducción realizada por alguien con fines hostiles, para poder atacar los puntos débiles de la doctrina islámica. En este aspecto ya se han constatado traducciones forzando o tergiversando deliberadamente el texto de la traducción, para que éste resulte más repulsivo o erróneo.13 En el fondo la razón que le lleva a hacer este trabajo es luchar contra la doctrina islámica, nefanda, depravada, perniciosa y sacrílega —son palabras suyas en la Praefatio igual que las que siguen— que durante mucho tiempo ya estaba infectando al mundo, dando respuesta vengativa a ese oprobio, al que los pérfidos islámicos sometían a los cristianos en general, de lo que él se siente particular testigo, sin duda debido a los dos periodos de estancia en tierras árabes. Es indudable que, cuando escribe Germán de Silesia, ya el mundo cristiano había producido una estimable cantidad de trabajos antiislámicos, el conocido christianum armarium, que propugnaba Pedro el Venerable.14 No sólo se habían hecho traducciones, aspecto que ya hemos tocado de pasada, sino que existía un número considerable de trabajos: citemos los de Hermann el Dálmata15, colaborador de Robert de Ketton; Pedro el Venerable, como escritor él mismo y como promotor de este tipo de escritos; dos dominicos, Raimundo Martín, catalán muerto en 1281, y el toscano Riccoldo de Montecroce, cuya obra fue traducida al alemán por Lutero16; o el obispo de Jaén, Pedro Pascual, autor del libro en lengua castellana 124 Faventia 27/2, 2005 Antonio García Masegosa 11. Devic, op. cit., p. 360. 12. La traducción «du texte même du Corán est généralement assez fidèle et littérale» (Devic, op. cit., p. 400). 13. Ver MARTÍNEZ GÁZQUEZ, J., «Observaciones a la traducción latina del Corán de Robert de Ketene», Les traducteurs au travail. Leurs manuscrits et leurs methodes, Brepols, 2001, p. 117. 14. «Quod si forte haec de qua agitur scriptura aut interpretes non habuerit, aut translata non profuerit, habebit saltem Christianum armarium etiam aduersus hos hostes arma quibus aut se muniat, aut quibus si forte ad certamen uentum fuerit, inimicos confodiat» (Liber contra sectam, p. 230). 15. Se le atribuyen las obras Doctrina Mahumet y De generatione Mahumet, publicadas por Bibliander. 16. De este texto existe una traducción latina. J. EHMANN,Riccoldus de Montecrucis «Confutatio Alcorani» (1300) – Martin Luther, «Verleguns des Alcoran» (1542), Nürzburg – Attenberge, 1999. Faventia 27/2 001-150 5/12/06 16:23 Página 124 La impugnación de la secta mahometana,17 de finales del siglo XIII. Raimundo Lulio había engrosado ya el «armarium» en el siglo XIV con su obra Disputa del cristiano Raimundo con el sarraceno Hamar (1308) en la que prueba la certeza de los dogmas cristianos y la falsedad de los mahometanos. Y si estos eran lejanos en el tiempo a Germán, mucho más próximos le son Juan Germán de Cluny, muerto en 1460,18 Dionisio el Cartujano, autor de Contra Perfidiam Mahumeti (1394-1471)19, etc. A pesar de todo esto, Germán en la Praefatio se considera un innovador, pues lamenta que ya durante más de mil años nadie se haya atrevido a lanzar su lengua y su pluma contra el Corán, ni siquiera para hacer un estudio serio del estilo y del contenido del mismo. Y esto ha sucedido por voluntad divina (Deo sic disponente). Y no destaca precisamente por su humildad el traductor franciscano: de entre tantos ilustres doctores de los que en vano nos gloriamos (de quibus uane gloriamur) ninguno ha sido capaz de hacer algo definitivo contra esta doctrina a causa de su carencia de conocimientos, por la escasez de raciocinio o por los problemas de la lengua árabe. Por tanto él va a emprender la tarea, la gran y difícil tarea, porque el Corán no guarda en absoluto el orden en la narración y hace una gran ostentación de palabrería, no hay en él conexión de ideas, más bien confusión, y acaba todos los periodos con unas frases hechas, que exaltan los atributos divinos. Todo esto hace que los expositores lleguen a conclusiones totalmente diversas. Lo que lleva además a que muchos, que se consideran eminentes conocedores de la lengua árabe, cometan serios errores al traducir (frequenter labi facit magnos interpretes). Él, sin embargo, no los va a cometer. Se siente, una vez más, capacitado para realizar su obra, porque tiene conocimientos no mediocres no sólo de la lengua árabe, sino también del turco y del persa, como ya hemos adelantado. Además, posee algo esencial para hacer una buena traducción de este libro, tiene un amplio conocimiento de todas las circunstancias que lo rodean y está dispuesto a prestar su atención y una intensidad máxima a su obra, como el arquero que tensa su arco. Es consciente e insiste de nuevo en que ha elegido una labor ardua y difícil en la que otros han fracasado. En lo que respecta al estilo, él mismo nos dice que expondrá las sentencias y opiniones de todos de forma llana, sencilla y fiel, con un estilo y una exposición rústica, mostrando las palabras y las construcciones desnudas de adornos, con los escolios que pongan de manifiesto la mente del autor según la interpretación de sus comentaristas. Curiosamente acaba la Praefatio con una minatio al estilo tradicional: «Si quis autem impie hanc meam germanam litteralem interpretationem calumniari uoluerit», lo que le da pie una vez más a manifestar sus conocimientos de la lengua La Praefatio de la traducción latina del Corán de Germán de Silesia Faventia 27/2, 2005 125 17. Sancti Petri Paschasii martyris, Giennensis episcopi, ordinis Beatae Mariae de Mercede Redemptionis captivorum opera, Madrid, 1976. 18. Autor de las obras Aduersus Mahometanos et infideles y Aduersus Alcoranum. 19. Opera omnia, Turnholt, 1908. Faventia 27/2 001-150 5/12/06 16:23 Página 125 árabe, de la que había compuesto y editado un diccionario20, y para mostrar su convencimiento de que va a realizar un trabajo perfecto. El final, formulista, nos da datos precisos del lugar de su composición, o al menos dónde Germán terminó la obra, así como de la fecha aproximada de su terminación. Hay un agradecimiento protocolario normal al monarca reinante, Felipe IV, que murió en septiembre de 1665. Por tanto en esa fecha la obra debía estar terminada, a no ser que el rey muriera durante el periodo de composición, en cuyo caso hubiera sido de esperar que Germán rectificara y pusiera el nombre del monarca sucesor, sobre todo si tenemos en cuenta que este párrafo final no tiene ni una sola variante en los manuscritos estudiados, mientras que el resto de la praefatio contiene algunas variantes que atestiguan que el autor hizo diversas correcciones, léxicas y de erratas sobre todo. Trabajamos con cuatro manuscritos. El primero y más importante es el de 1624 del monasterio del Escorial. Está perfectamente descrito en la obra Les Manuscrits Arabes de l’Escurial21. Consta de 520 folios en papel, con una escritura de 29 líneas por página y unas dimensiones de 0,30 ×0,21 m. Es autógrafo de Germán y de su estudio debemos deducir que debió hacer correcciones en él prácticamente hasta su muerte. El número de correcciones es tan grande en algunos párrafos que, por ejemplo, el folio 131 vuelto tiene adherido otro folio escrito de nuevo y a su vez con correcciones sobre el original, que ya eran ininteligibles. Estas correcciones nos deben explicar el porqué de las diferencias entre los tres manuscritos restantes, ya que posiblemente fueron copiados en momentos diferentes antes y después de que Germán hiciera algunas de sus correcciones. El explicit de este manuscrito dice: «Explicit interpretatio litteralis Alcorani in uigilia S. Mathiae Ap. anno milesimo sexcentesimo nono». Debemos pensar que se trata del momento en que acaba de terminar la obra, pero, dado el número de correcciones, es de suponer que siguió trabajando en ella durante bastante tiempo. Lo citaremos con la letra E. El segundo es el ya mencionado H-72, de la biblioteca de la Universidad de Montpellier. Digamos que las correcciones y los textos en árabe se acaban bruscamente en el folio 55. Posiblemente fue iniciada su copia en vida de Germán y es casi seguro que las correcciones y las anotaciones en árabe sean de la mano de éste, pero bien porque Germán murió o porque hubo necesidad de enviarlo con urgencia, éstas se acabaron bruscamente, como acabamos de decir. Lo vamos a citar con la letra M. 126 Faventia 27/2, 2005 Antonio García Masegosa 20. En realidad escribió dos obras con una separación de tres años, cuyas referencias son éstas: Fabrica overo Dittionario della lingua volgare arabica et italiana, copioso di voci e locutioni, con osservare la frase dell’una e dell’altra lingua. In Roma. Nella stampa della Sac. Congr. De Propag. Fede, 1636. Fabrica linguae Arabicae cum interpretatione latina et italica, accommodata ad usum linguae uulgaris et scripturalis. Romae. Typis Sac. Congreg. De Prop. Fid. MDCXXXIX. 21. Les Manuscrits Arabes de l’Escurial, tome troisième, E.L.-P. (ed.), Publications de L’École Nationale des Langues Orientales, VIme série, vol. II, Rabat, décembre 1927. Faventia 27/2 001-150 5/12/06 16:23 Página 126 El tercero, con dos versiones de la obra, es el L.I.3 del Escorial. Curiosamente contiene una versión muy incompleta de la obra y sin terminar, no sabemos por qué. Falta el texto de la obra a partir del folio 113v, a la altura del capítulo cuarto, que se corresponde con la azora quinta: la mesa. Esta primera versión carece de todo tipo de escritura en árabe, conservando sin embargo los huecos para ser rellenados después. También carece de correcciones. Lo nombraremos con la sigla A. Se reanuda el texto en el folio 122r, pero con una nueva versión de la obra desde el principio, lo que nos lleva a pensar que fueron encuadernados y numerados los folios con posterioridad. Esta segunda versión sí tiene todos los comentarios en lengua árabe hasta el final. Tenemos la certeza de que esta copia fue escrita también por la propia mano de Germán de Silesia, ya que la letra es inconfundiblemente la misma, y tenemos que pensar que la volvió a escribir para poner en limpio todo el fárrago de correcciones del que hemos hecho mención más arriba al hablar de manuscrito E. Y el hecho de que quedara sin terminar nos lleva a sugerir que por motivos de enfermedad o muerte no tuvo tiempo de terminarla. Tiene incluso algunas correcciones comunes con el manuscrito E, lo que nos indica que Germán siguió corrigiendo hasta el final. Se interrumpe en el Textus decimus, textus II, que se corresponde con la azora 11: Hud, a la altura del versículo 51/49, según ediciones. Lo nombraremos con la letra B. A continuación hay unos folios en blanco y en el folio 333 empieza otra copia con sólo dos folios que contienen un «ad lectorem». Tanto el manuscrito Mcomo el Ay el Bestán escritos en el mismo tipo de letra pero sin lugar a dudas, confirmado por un experto calígrafo, por manos distintas. Hay un cuarto manuscrito, el &. IV. 8 del Escorial, que ofrece una obra cuyo título es Lex Saracenorum, que contiene curiosamente sólo la Praefatio de la obra que estamos editando. Lo nombraremos con la letra L. Estas apreciaciones nos han llevado a utilizar el manuscrito primero como base para la edición. En cuanto a la Praefatio, de la que vamos a adelantar la edición, hay un dato curioso. El folio 153v del manuscrito L.1.3 del Escorial termina así: «Iudaei aut» y adelanta «Christiani» para el comienzo del siguiente, pero curiosamente el siguiente, o sea el 154r, comienza con una nueva versión de la Praefatio que ocupa hasta el 155v. El 156r comienza, como era de esperar por el Christiani anunciado. Lo que nos confirma la encuadernación posterior a que hemos aludido y deja un interrogante sobre esta Praefatio aislada y fuera de lugar. Utilizaremos la letra Ppara nombrar esta versión en la edición de la Praefatio. Vamos a ofrecer como texto de la Praefatio el que propone Germán en el manuscrito E, que es el autógrafo, lo que inhabilita un posible aparato crítico que podría corregir la auténtica versión del autor. Sin embargo, en aras de la curiosidad científica, ofrecemos como notas a pie de página en esta edición las variantes que aparecen en todos los manuscritos. La Praefatio de la traducción latina del Corán de Germán de Silesia Faventia 27/2, 2005 127 Faventia 27/2 001-150 5/12/06 16:23 Página 127 PRAEFATIO Non male me otium ac studium meum impendisse arbitratus sum, si interpretationem Alcorani non ex dictionariis lexicisque22, sed ex ipsiusmet autoris, discipulorum, aliorumue ipsis coaeuorum uel aeuo proximorum ac ipsiusmet Alcorani domesticorum expositorum sententia et declaratione uenatus fuero. Tot namque (cum sit sermo Arabicus purus et elegans in suo genere, breuissimus ac neruosus) includit insulsas suppositiones, reciprocationes, allusiones ad personas gentesque particulares, nec non et dictorum aequiuocationes plurimum distantes in materia proposita, ad se inuicem comparatas23. Quia saepe de eadem24 re disserens, semper in uno loco aliquid25 addit, in alio demit uel aliud quippiam26 ad rem nihil faciens immiscet, quales sunt exclamationes, admirationes, superlationes prorsus insipidae. Item27 historiae ex Veteri ac Nouo Testamento extortae, contortae atque retortae, uitiatae confictis nominibus, eneruatae fabulosis narrationibus et applicationibus. In quibus expositores ipsius domestici, relationes respectusque a longe trahentes, ut aliquem sapidum sensum eliciant: plurimas implectunt28 amphibologias de personis, locis, actionibus executioni mandatis uel mandandis29, deque earum modo ac ratione mordaciter30 certantes31 interdum32 magis sensum literae obscurant quam declarant. Ratio est: cum uix in aliquo seruet ordinem narrationis et magnam prae se ferat uerborum ostentationem, incompta nonnumquam connexione, imo confusione, concludendo omnes periodos, quas33 ipsi signa seu oracula uocant, exaltatione attributorum diuinorum. Qua de causa expositores horum indicationes citantes, cum sint tam diuersae, diuersas quoque eliciunt conclusiones34. Magis autem certam ex proxime35 antecedenti36 uel inmediate consequenti propositione uel narratione per oppositam37 non nunquam significationem38 colligere oportet, prout diligens lector in hac nostra litterali uersione facile aduertere poterit. Vnde mirum non est quod multi in lingua Arabica alioquin peritissimi atque studiosissimi uiri in uocum hymonymia, ad quae39 dicta factaque ueluti scopum referuntur, hallucinentur. Fereque fit ut quae sciri putantur aut certe ignorantur historiae phrasisque proprietas frequenter labi faciunt magnos interpretes. Et ego de me ipso fateor, non obstante commoditate tam diuersarum expositionum et non immediocri etiam praxi linguae Arabicae nisi 128 Faventia 27/2, 2005 Antonio García Masegosa 22. lexicisque: lexiconibusque AL. 23. comparatas: comparate A. 24. saepe de eadem re: de eadem re saepe BPL. 25. aliquid: aliquit A. 26. quippiam: quidpiam ABPL. 27. item: itemque P. 28. implectunt: implectentes P. 29. mandatis vel mandandis: mandandis vel mandatis B. 30. mordaciter: om. B. 31. mordaciter certantes: om. AL. 32. interdum: quod interdum P. 33. quas: quos AP. 34. eliciunt conclusiones: conclusiones eliciunt APL. 35. ex proxime: ex proximi M. 36. antecedenti … consequenti: antecedente … consequente APL. 37. post oppositam ad. intelligentiam B. 38. significationem: om. AB. 39. quae: quam B. Faventia 27/2 001-150 5/12/06 16:23 Página 128 quoque Persici ac Turcici40 idiomatis aliqualem haberem notitiam, adhuc fortassis sicut et alii, eidem hallucinationi41 obnoxius essem, quia hae duae linguae magis enucleate enodant non solum uim uerborum, sed42 etiam energiam phrasis, quam ipsi Arabes idiomatistae aut etiam ipsius Alcorani expositores. Quapropter rem ad uerbum recensere animum ut arcum intendens, omnia circumspiciat beneque cognita habeat oportet, qui hunc librum cum laude interpretari uelit. Atque ita haec tam deprauata, perniciosa ac sacrilega43 lex, cuius nefanda doctrina iam fere omnes partes mundi infecit atque corrupit nullo44 labore confutari propriisque armis impugnari quibit45. Simulque tolletur illud communissimum opprobium46, quo nos Christianos lacessere sunt soliti (me etiam inter alios auriculari47 teste)48, seseque in sua perfidia confirmant, nempe: quod iam per mille et ultra annos (Deo, aiunt, sic disponente) tum per timiditatem, tum uero ob carentiam litterarum rationisque inopiam ac linguae impedimentum: inter tot doctores, de quibus uane gloriamur, non sit ausus quispiam soluere linguam, multo minus calamum contra49 Alcoranum, librum caelitus datum, lucem atque recte uiae ducem omnibus hominibus. Imo nec comprehendere intellectu doctrinae illius profunditatem, argumentorum subtilitatem, demonstrationum ac rationum irrefragabilitatem, uerborum energiam, sententiarum ac phrasis elegantiam, allegoriarum conuenientiam, historiarum ueritatem et accuratam descriptionem. Praeceptorum denique auctoritatem, interdictionum grauitatem et rigorem promissionum a Deo factarum ipsius obseruatoribus et factoribus certitudinem. Sed nec ulla uis Christianorum aut Iudaeorum uel quarumcunque aliarum sectarum ualuit unquam nec ualebit50 inhibere illius aestuantes fluctus, totum iam pene orbem inundantes neque obscurare splendoris ipsius ubique lucentes radios: iuxta ueridicum et irreuocabile legis huius latori caelitus datum oraculum. Atque ex his similibusque statuunt legis suae durationem usque ad finem mundi; libros de hoc replentes ac ubique gentium disseminantes. O utinam hoc xaenium ante pedes eorum effundamus!51 Et hoc nos (iuxta opinionem ipsorum) a sermonibus prohibiti depromamus! ut uideant ac re ipsa experiantur nos non in finem usque tacituros, neque timiditatis aut irrationabilitatis condemnandos: liberam aliquando emittentes uocem, stultitiae ipsorum atque infamis caecitatis redargutricem. Haec itaque praecipua ratio est cur tam arduam susceperim prouinciam, in qua tam multi alii interpretes (salua omnium pace) sunt lapsi: Cum non possit aliquando, ut in aliis libris, haberi recti sensus diuinatio, ex eo quod antececit, aut sequitur, quidue sibi uoluerit autor rusticus et illiteratus, (nam sic52 se ipsum appellat in Alcorano suo) nemo facile ex ipsius uerbis assequi possit. La Praefatio de la traducción latina del Corán de Germán de Silesia Faventia 27/2, 2005 129 40. Turcici: Turci A. 41. hallucinationi: allutioni M. 42. sed: om. A; verum BL. 43. perniciosa ac sacrilega: ac perniciosa sacrilega PL. 44. nullo labore: nullo non labore AL. 45. quibit: poterit B. 46. illud comunissimum opprobium: comunissimum illud opprobium ABL. 47. auriculari: articulari A. 48. (me etiam inter aliosarticulari teste): post Christianos in AL; om.B. 49. contra: in ABPL. 50. ualebit: ualuit B. 51. effundamus: refundamus ABL. 52. sic: om. P. Faventia 27/2 001-150 5/12/06 16:23 Página 129