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In memoriam Andrés de Haro Vera (1925- 2006)

Munilla León, Tomás; Palomo González, Alejandro

Abstract

Munilla León, Tomás; Palomo González, Alejandro

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IN MEMORIAM ANDRÉS DE HARO VERA ( 1 9 2 5 - 2 0 0 6 ) Orsis 21, 2006 1 0 3 - 1 0 4 El día 11 de septiembre del año 2006, falleció en la ciudad de Terrassa el Dr. Andrés de Haro Vera, víctima de una septicemia. Tenía ochenta años y era profesor emérito de la Universidad Autónoma de Barcelona desde el año 1994. Se había jubilado a los 65 años (octubre de 1991), cuando era catedrático de Zoología (Artrópodos) en la citada universidad; entonces aún no era potestativo jubilarse a los setenta. A pesar de su retirada oficial, el Dr. de Haro seguía viniendo con entusiasmo por su despacho. Lo hacía diariamente al principio, más tarde espaciando los días, y últimamente sólo venía los lunes por la mañana. Pero la capacidad de trabajo, el espíritu científico y la ilusión por publicar los mantuvo intactos hasta que pudo. Prueba de ello son sus dos últimos trabajos del año 2005 sobre el descubrimiento de una nueva especie de hormiga, Cataglyphis cubicus, publicado en O r s i s,y el segundo acerca de las relaciones filogenéticas moleculares de las especies ibero-marroquíes C a t a g l y p h i s d e l grupo albicans, en el boletín de la Asociación Española de Entomología. Recordamos que venía a nuestros despachos a explicarnos los problemas y progresos de sus investigaciones. La mente la tuvo lúcida hasta el final, tanto, que se las ingenió para pedirle al rector que le ayudase en la financiación de sus trabajos, y lo consiguió. Los ocho años de diálisis hicieron mella en su fenotipo pero no en su afán investigador. Andrés de Haro nació en Mazarrón, Murcia, el 27 de diciembre del año 1925. Se casó con M. Josefa Ollé y tuvo tres hijos, Juan José, Josefina y Sebastián, el primero también biólogo. Acabó la licenciatura de Ciencias Biológicas en Barcelona en el año 1958, quedando contratado como profesor ayudante de clases prácticas hasta terminar el doctorado en 1962, con una tesis relacionada con los braquiópodos testicardinos, dirigida por el que fue su maestro el Dr. Enrique Gadea Buisán, que aún vive y también acude de vez en cuando a su laboratorio. A él recientemente le dedicó una especie de hormiga, Cataglyphis gadeai. A sus cuarenta años, en 1965, ganó una cátedra de Zoología (Artrópodos) en la Universidad de Salamanca, adonde se trasladó el curso siguiente junto con Carmen Bach. En dicha universidad creó el Departamento de Zoología e impartió las tres asignaturas clásicas de Invertebrados no Artrópodos, Artrópodos y Vertebrados, a la primera promoción de biólogos. En el año 1970 se trasladó a la Cátedra de Zoología de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde impartió las asignaturas de Artrópodos y Etología, también a los primeros biólogos. Evidentemente, contribuyó a edificar y dirigir el Departamento de Zoología, hoy Unidad a nuestro pesar, junto a algunos profesores que se trajo de Salamanca: Jesús Matallanas, Alejandro Palomo, José Antonio Barrientos, Cristina Vicente (fallecida), hoy profesores de dicha universidad. Por otro lado, en 1982 fue el padrino del doctor h o n o r i s c a u s a Francisco Español, nuestro entomólogo más conocido internacionalmente. En cuanto a su investigación, pasó por varias etapas en función de la localización de su trabajo. Empezó con los braquiópodos en la Universidad de Barcelona, desde donde realizó distintas estancias en centros marinos de investigación (Rosscoff, Banyuls sur Mer, Plymouth). En Barcelona también publicó algunos trabajos de picnogónidos, fruto de sus estancias en Blanes. Una vez en Salamanca, al no haber mar, se dedicó primero a los oligoquetos y después, con más entusiasmo, a los formícidos. Al llegar a la UAB ya no los dejó nunca. Profundizó en ellos, primero a nivel faunístico, luego etológico y finalmente filogenético, realizando distintas estancias en museos y centros de investigación de París, Toulouse y Tours. Podemos decir que fue su grupo más productivo, pues aproximadamente la mitad de sus trabajos y la mitad de sus doctorandos se dedicaron a las hormigas. En total, ha publicado alrededor de cincuenta trabajos en revistas nacionales e internacionales y ha dirigido trece tesis doctorales: seis en formícidos y otras en tisanuros, nematodos, peces, picnogónidos, diplópodos, aves y lepidópteros. Su c u r r i c u l u m v i t a e está publicado en el Boletín de la Sociedad Entomológica Aragonesa ( 2 7 : 101-106), a raíz de una entrevista que le efectuó el Dr. Antonio Melic. Hubo tres temas que apasionaban a Andrés de Haro y que los defendía incluso con vehemencia, él, que precisamente no era un hombre agitado: la filogenia, la etología y la evolución, que aúna a las anteriores. A las dos primeras les dedicó bastantes esfuerzos, y organizó, por un lado, el primer Simposio Internacional de Zoofilogenia en Salamanca (1969), al que asistieron y apoyaron científicos de la categoría de Grassé, Ayala, Simpson, Crusafont, etc.; igualmente, impartió cursos de doctorado sobre zoofilogenia y filogenia morfológica y molecular. Por otro lado, organizó dos congresos internacionales de etología (sección francesa) junto al profesor Xavier Espadaler, y publicó el primer libro de texto en el Estado español sobre este tema: Introducción a la etología (Barcelona: Omega, 1983). Finalmente, era un defensor furibundo del evolucionismo, en el que también implicaba sus creencias religiosas, como hacía Teilhard de Chardin, en el inicio de la vida. De Haro perteneció a media docena de entidades científicas nacionales e internacionales y estuvo adscrito a varias revistas personalmente, lo cual le daba una visión actual del mundo científico que le interesaba. Como epitafio nos deja sus recuerdos y enseñanzas, que podríamos resumir en una frase suya: «Los estudios faunísticos reflejan factores sistemáticos, ecológicos y etológicos que interactúan en un fondo evolutivo». Andrés de Haro Vera, descansa en paz. Tomás Munilla Alejandro Palomo 1 0 4 Orsis 21, 2006 T. Munilla; A. Palomo