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La fenomenología existencial de M. Merleau-Ponty y la sociología

Lopez Saenz, M. Carmen

Abstract

El artículo expone la visión de Merleau-Ponty sobre la sociedad, clarificando los fundamentos intersubjetivos de la misma, así como la influencia de este filósofo en la sociología contemporánea al tratar temas de recurrente actualidad como las relaciones yo-otros y sus consecuencias (empatía, amor, etc.).

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Papers 50, 1996 209-231 La fenomenologia existencial de M. Merleau-Ponty y la sociologia Ma Carmen López Sáenz Universidad de La Rioja Resumen El articulo expone la visión de Merleau-Ponty sobre la sociedad, clarificando 10s fundamentos intersubjetivos de la misma, así como la influencia de este filósofo en la sociologia contemporánea al tratar temas de recurrente actualidad como las relaciones yo-otros y sus consecuencias (empatia, amor, etc.) Palabras clave: Merleau-Ponty, intersubjetividad, alteridad, fenomenologia. Abstract. The Merleau-Pon$ existentialphenomenology ant the sociology The article present Merleau-Ponty vision of society and the intersubjectivity foundation of modern societies. It also deals with the influence of this philosopher in contemporary sociology as fas as the self-alter relationships are concerned. Key words: Merleau-Ponty, intersubjectivity, alterity, phenomen~log~. Sumario 1. La distancia de la fenomenologia 4. La Carne: intersubjetividad como husserliana fenómeno originari0 2. El yo y el otro como comportamientos 5. La relación entre filosofia y sociologia 3. Critica de la teoria sartreana del alter ego M. Merleau-Ponty (1908-1961) he uno de 10s seguidores de Husserl que quiso compaginar la fenomenología con el existencialismo con objeto de superar el idealismo y el solipsismo. Aplic6 la fenomenologia al estudio de la existencia humana, tanto individual como social. No entendi6 la fenomenologia como una descripción neutra, como una simple percepción de 10 inmediato, sino como una descripción que juzga y valora la realidad. Por eso su filosofia no puede equipararse con el positivismo, sino que pasa por la crítica de la metafísica tradicional (del espiritualismo y del materialismo), del racionalismo abstracto, del irracionalismo, etc. 210 Papers 50, 1996 Ma Carmen L6pez Sdenz En el presente trabajo nos ocuparemos de su visión de la sociedad y, en concreto, de su clarificación de 10s fundamentos de esta última. Su interés por el hombre y por su dimensión colectiva bien merecen un lugar en la teoria sociológica contemporánea. Asi 10 han reconocido algunos pensadores actuales, como Schütz, Berger y Luckmann, 10s etnometodólogos, etc., que se han inspirado en él para desarrollar sus teorias y superar las limitaciones a las que conducen 10s reduccionismos. La fenomenologia aporta ricas reflexiones a la sociologia. Nosotros queremos resaltar el tratamiento que aquélla realiza de la intersubjetividad. La tesis husserliana en sociologia es que la sociedad está formada por sujetos y no por objetos y que, para comprender la sociedad, no hay que recurrir a entidades distintas de la interrelación entre egos. Así es como 10s fenomenólogos responden a Hegel. El paralelismo con Weber es evidente: la sociologia comprensiva es la única capaz de dar cuenta del sentido de las acciones sociales y éstas no s610 son significativas para el individuo, sino que también están orientadas al otro. Si Husserl aporta el estilo formal aprioristico, 10s tipos ideales de Weber suministran el contenido empirico. La teoria fen~menoló~ica de la sociedad descansa, pues, en la intersubjetividad y ésta se explica fundarnentalmente por la analogia del ego. En nuestros dias, esta explicación cobra un valor de protesta; significa que, por muy reificadas que estén las relaciones humanas, este hecho s610 define un mal histórico, no su constitución primordial. 1. La distancia de la fenomenologia husserliana Merleau-Ponty realizó una revisión muy personal de la fenomenologia de Husserl. No es éste el momento de referirnos a ella; tan s610 aludiremos a aquellos puntos relacionados con la critica de Merleau-Ponty a la teoria husserliana de la intersubjetividad, porque ambos filósofos consideran que esta es la base del mundo social y que de su dilucidación depende también la de éste. Merleau-Ponty intent6 completar la teoria husserliana de la interrelación entre sujetos y aclarar cómo llegamos al otro en cuanto a subjetividad real (no s610 transcendental). Merleau-Ponty pensaba que la distinción husserliana, dentro del ego transcendental, del ego propio y de la otredad era artificial. Es ininteligible cómo pueden constituirse otros egos absolutos como yoes dentro del campo transcendental, como correlato de mis actos transcendentales. Si únicamente la conciencia es la realidad autofundante, s610 podrá ser real mi conciencia. Ahora bien, Merleau-Ponty no habia comprendido, quizás, que el argumento del solipsismo tiene en Husserl un papel comparable al malin génie de Descartes, es decir, es una suposición hiperbólica que nos ayuda a comprender cuan pobre de sentido seria una experiencia que s610 fuera mia, una experiencia al margen de la comunidad de hombres y de la naturaleza. Husserl y Merleau-Ponty abordaron el problema de la intersubjetividad porque, aunque evidentemente hay otros hombres, es preciso también compren- La fenomenologia existencial de M. Merleau-Ponty y la sociologia Papers 50, 1996 211 der cómo y con qué sentido. S610 una vez respondidas estas preguntas podremos construir un firme concepto de la sociedad. La diferencia entre ambos estriba en que Husserl parte de la subjetividad, mientras que Merleau-Ponty parte de la coexistencia. Considera que Husserl no resuelve el problema del paso de la conciencia de sí al otro e intenta transformar la enigmática intersubjetividad de Husserl en una intersubjetividad social e histórica. Emprende, además, una revalorización del mundo social que habia descuidado el existencialismo y ve la relación yo-otro como inserción común en un mundo histórico y social en el que se realiza, pues ((la fenomenologia existencial es también fenomenologia de la historia))'. La fenomenologia de Merleau-Ponty pretendió ser, en efecto, una interpretación crítica de 10s fenómenos sociales y, para ello, intent6 superar la dternativa entre 10 subjetivo y 10 objetivo y volver a la única realidad colectiva. Sabemos que ésta no puede analizarse como un objeto, tampoc0 es una mística conciencia colectiva, sino que es intersubjetividad, es decir, relación viviente y tensión hacia el otro. Por eso consideramos que 10s fenómenos sociológicos s610 son accesibles a una reflexión radical, a la comprensión. El sociólogo, por tanto, no ha de hipostasiar 10s mdtodos explicativos, ya que su tarea principal no es la de determinar leyes, sino mis bien la de comprender a 10s hombres como individualidades para entender sus acciones. En una conferencia pronunciada en 1959 sobre la$losofia de la existencia, Merleau-Ponty elogiaba las aportaciones de la filosofia de Marcel destacando su tratamiento de las relaciones con el otro. Afirmaba que este tema no apareció en filosofia hasta finales del siglo XIX~. Merleau-Ponty piensa que el concepto de la intersubjetividad es inseparable del problema del otro, de la Lebenswelt compartida y de la historia. Esto es asi debido a la complejidad misma de la cuestión, ya que no basta con decir que la sociedad se reduce a una suma de individualidades o que el individio es un simple producto social. Merleau-Ponty posee una concepción dialéctica de la sociedad en la que 10 social es interior a 10 individual y 10 individual es interior a 10 social; en otras palabras, todo es social y todo es individual. ((No hay un hecho de psicologia individual que no sea un hecho de psicologia social))3. Esto significa que la sociologia y la psicologia tienen objetos comunes: ((la sociologia suministra hechos, la psicologia permite ~om~renderlos)~~. Hay una sola realidad en la que se mezclan cuerpos, almas, sociedad, etc. Hay fenómenos de totalidad. Como buen fenomenólogo, Merleau-Ponty concede cierta prioridad a la subjetividad sobre la objetividad, pero considera que la subjetividad mis profunda coincide con 1. Vtase, por ejemplo, CENTINEO, E. (1959). Unafenomenologia della historia. Palermo: Palumbo, 1959, p. 78. 2. Recogida en Dialogue n. 3 (1966). 3. MERLMU-PONTY, M. (1964-65). ~Merleau-Ponty h la Sorbonnea, Bulktin de P~chologie, 18, p. 219. 4. Ibidem, p. 224. 212 Papers 50, 1996 Ma Carmen Mpez Sáenz la socialidad, con las relaciones vivientes de todo singular y, en definitiva, con el ser-en-el-mundo que somos. El conocimiento del mundo histórico-social implica, al mismo tiempo, la inmanencia y la transcendencia del yo y del mundo. Lo que da sentido al mundo y a nuestras acciones es la racionalidad y ésta se verifica realizándola. Al igual que su maestro, Merleau-Ponty no niega en absoluto la razón, pero tampoc~ quiere identificarla con una facultad dogmática. La razón se va haciendo a través de nuestra existencia. Pero, jcómo se realiza la universalidad de la razón? Por el esfuerzo de 10s hombres hacia su unificación y hacia una comprensión mutua, hacia una armonia, un cierto consenso. El germen de la universalidad se halla en el diálogo y en el intento constante del yo de unirse con el mundo. Por eso, en Merleau-Ponty, hay interrelación entre intersubjetividad y lenguaje. Aquella es el medio en el que el habla se producirá, pero esta producción, a su vez, nos ofrece un univers0 en el que la preeminencia de la relación yo-otro sobre el plano egológico llega a su cumbre. Hablar y entender no son procesos que representen 10 que se produce, sino que consisten en una intercorporeidad y una comunicación potencialmente universales. La expresi6n verbal instituye un nuevo mundo de comunicación en el que la relación con el otro no es s610 de participación en un mismo mundo, sino la presencia en acto de una relación en la que la expresión singular puede convertirse en un sentido universal. Hablar y comprender implican la capacidad de dejarse deshacer por un otro actual, por numerosos otros posibles y presumiblemente por todos. La palabra prolonga y transforma la muda relación con el otro, en ella se realiza el imposible acuerdo de dos totalidades rivales. Sin embargo, nuestro filósofo está de acuerdo con Husserl en que la intersubjetividad se constituye antes que el lenguaje; aquella es la predisposición a éste y se proyecta a través de la historia y de la cultura. La primera palabra de la humanidad no se apoyaba en ninguna lengua establecida; esto significa que el principio de comunicación estaba ya dado de antemano. El lenguaje se sustenta, pues, en una serie de conductas comunes y en un mundo que no es en absoluto un mundo privado. No cabe duda, sin embargo, que el lenguaje es la operación gracias a la cual el pensamiento adquiere valor intersubjetivo. A través de él, el otro se convierte en alter ego, se hace plenamente ~i~nificativo. A pesar de la importancia del lenguaje, Merleau-Ponty asegura que el yo encuentra al otro en la experiencia vivida. Somos dos conciencias en situaciones comunes. Gracias a las manifestaciones existenciales y a la posibilidad que tiene mi conciencia de reaccionar, puede acceder a la del otro sobre un fondo intersubjetivo, aunque el conocimiento lógico y absoluto de la conciencia del otro sea, por eso mismo, imposible de concebir. De este modo, Merleau-Ponty reconoce la imposibilidad de una completa explicación del fenómeno intersubjetivo. Siguiendo a Husserl, Merleau-Ponty considera central el fenómeno del cuerpo propio para explorar la intersubjetividad. Conciencia y cuerpo están interrelacionados en el comportamiento. La conciencia que tenemos de nuestro La fenomenologia existencial de M. Merleau-Ponty y la sociologia Papers SO, 1996 213 cuerpo constituye un esquema corporal, es decir, una percepción de mi posición con relación a las coordenadas de su medio envolvente. A través de la imagen visual del Otro percibo que éste es también la envoltura visible de otro esquema corporai semejante al mio. La psicologia evolutiva nos demuestra esta tesis y nos confirma que cuando el nifio aprende a objetivar su cuerpo (en la imagen reflejada en el espejo), comienza a constituir al otro y sus diferencias con respecto a 61. Para Merleau-Ponty, hay correlación entre la conciencia del cuerpo propio y la percepción del otro5, o 10 que es 10 mismo, la experiencia de mi cuerpo y la experiencia del otro forman una totalidad, una Gestalt. El mundo vivido es un mundo en el que el otro se nos da con evidencia, a diferencia de 10 que piensa Husserl. fiste se interrogaba por la constitución del fenómeno de las otras subjetividades; Merleau-Ponty, en cambio, las toma como un dato preestablecido. Esto es asi porque la fundación de la intersubjetividad, en Husserl, es paralela a la primacia del dominio transcendental sobre el dominio natural. En cambio, Merleau-Ponty busca la intersubjetividad en la percepción del otro más que en sus condiciones transcendentales de posibilidad, porque la percepción no es, para él, aprehensión de un objeto por un sujeto, sino que, en ella, el cuerpo aprehende la significación de 10s fenómenos que forman su mundo. La percepción de las conductas de un cuerpo no tiene que constituirse como percepción del otro yo en la vida del yo, sino como una manifestación de la vida del otro. Esta orientación merleau-pontyana permite comprender la intersubjetividad según tres aspectos: 1. El fenómeno del cuerpo del otro se presenta como una especie de duplicado de mi vida corporal. La presencia del otro no se comprende, pues, a partir de la aparición de un objeto frente al sujeto consciente (esto no aclararia cómo un objeto percibido puede convertirse también en un sujeto perceptor), sino a partir de la manera que tiene el yo de descentrarse. De este modo, la presencia del otro es el término último de esta propagación. 2. Los otros se le dan directarnente al yo. La percepción del otro no es, como quiere Husserl, una apresentación de la subjetividad a través de la presentación de aspectos que son fenómenos dados, sino la posición del otro implicada en una copercepción. 3. La apertura a una presencia común que hace posible el entrelazamiento de la experiencia del cuerpo propio y su repercusión en la percepción de otro. Dicha repercusión seria s610 una modificación interna del ego si no presupusiera un ser que engloba a éste y al otro: hay una generalidad primordial en la que el yo y el otro se confunden, hay algo que precede a la intersubjetividad, pero que no puede distinguirse de ella; en ese nivel, no hay individuación ni distinción numérica. La constitución del otro no sigue a la constitución del cuerpo, sino que el otro y mi cuerpo nacen conjun5. MERLEAU-PONTY, M. (1951). Les relations avec I'autrui ohez I'enfant. Paris: CDU, p. 26. 214 Papers 50, 1996 Ma Carmen L6pez Slenz tamente en ese éxtasis original6 que seria la Carne. Merleau-Ponty recoge 10 fundamental de las últimas obras husserlianas y transforma el Leib y el Leben husserlianos en Chair, porque la idealidad no puede existir sin encarnarse. Por la percepción del otro, me encuentro en relación con otro yo mismo, con el mismo ser que yo. Desde el fondo de mi subjetividad, Veo aparecer otra subjetividad con idénticos derechos, otro comportamiento que yo comprendo y que actúa, al igual que el mío, como centro de las intencionalidades hacia el mundo. Cuando observo otro cuerpo en su comportamiento, aprehendo una estructura bipolar, como la mia, que vive continuarnente en un intercambio dialéctico entre su conciencia interior y el mundo exterior. Esto significa que Merleau-Ponty otorga al comportamiento vivido y al observado en el otro el mismo estatuto fenomenológico. Del mismo modo que mi cuerpo, como sistema de mis aprehensiones del mundo, funda la unidad de 10s objetos que percibo, el cuerpo del otro, en tanto que portador de conductas simbólicas, confiere a mis objetos la dimensión nueva del ser intersubjetivo o de la objetividad7. Para nuestro filósofo, al igual que para Husserl, intersubjetividad equivale a objetividad. Sin embargo, Merleau-Ponty no cree que sea la introducción del otro la que produzca la transcendencia objetiva, sino que el mundo está ya ahí antes que cualquiera de estos análisis, antes que nuestra propia reflexión sobre él. iPodemos decir que Merleau-Ponty afirma que el otro es un sujeto que yo pongo en el exterior como hago con el resto de 10s objetos? Merleau-Ponty no dice esto explícitamente, aunque reconoce gue la ambiguedad es inevitable cuando intentamos comprender a 10s otros , porque la propia condición humana es ambigua: el hombre es un interior inseparable de un exterior, un sujeto-objeto-en-el-mundo. Hay continua reciprocidad entre el yo y el otro: el sujeto se constituye en sociedad y ésta se inaugura en la intercorporeidad y en la percepción. La experiencia de la intercorporeidad es experiencia de intersubjetividad, ya que hay una transgresión intencional que, a través de la percepción del cuerpo del otro, me lleva a la totalidad hombre sin necesitar una mediación intelectual entre el yo y el otro. La raíz de 10 social se halla en la dialéctica entre interioridad y exterioridad. Dicha dialéctica es 10 que define al hombre mismo. Tenemos una experiencia directa del otro a través de su comportamiento. Como ocurria en Husserl, estamos en relación con el otro por mediación del cuerpo. Sin embargo, el cuerpo no es algo objetivado. Entre el yo y el otro hay perpetua comunicación carnal dentro de un mundo común. A diferencia del objeto, que es agotable, el otro nunca 10 es, siempre sigue siendo otro. Lo que sí es agotable es la experiencia que yo tengo de él. Para aprehender al otro he 6. fdem, Signes. París: Gallimard, 1960. p. 220. 7. MERLEAU-PONTY, M. (1989). Leprimat de kzpreception. Grenoble: Gnara, p. 52-53. 8. Ibídem, p. 101. La fenomenologia existencial de M. Merleau-Ponty y la sociologia Papers 50, 1996 215 de distinguirlo de mi, he de situar10 en el mundo de las cosas y, al mismo tiempo, he de pensar10 como conciencia. Después de todo, si mi conciencia posee un cuerpo y s610 a través de éste cobra existencia y existen para ella las cosas, ¿por qué 10s otros no han de tener conciencia? La evidencia del otro es posible, en Merleau-Ponty, porque mi cuerpo no me permite contemplar el mundo como pura objetividad. Al no considerar el cuerpo como objeto, sino como comportamiento, la percepción del otro como tal se impone sin problemas a mi conciencia. A diferencia de Husserl, la subjetividad transcendental merleau-pontyana supone la existencia empirica del yo y del otro y se construye con respecto a éstos. Precisamente la existencia --categoria fundamental para la fenomenologia existencialconsiste en estar-en-el-mundo-y-con-los-otros. Esto quiere decir que mi existencia implica, sin más, la de 10s otros objetos y sujetos. Además la ek-sistencia se define como salir de si, como transcendencia inmanente al mundo intersubjetivo o mundo de las coexistencias situadas en el Único universo existente. En 61 descubro que las cosas no estan ahi s610 para mi, que este mismo mundo que se ordena para mi de una manera peculiar, se organiza de otra (desde otro punto de vista) para el otro. Nuestra concepción del yo y de 10s otros deriva de un campo de experiencias parcialmente intersubjetivo que nos abre a un mundo común. Los otros son un horizonte permanente de mi existencia individual. De esta forma, se subraya la co-existencia yo-otro sin priorizar ninguno de 10s polos de esta relación. Mi existencia se caracteriza por su descentramiento, es decir, por estar situada entre la generalidad y la individualidad y mi experiencia se abre a otras experiencias que, por supuesto, incluyen las de 10s otros. 2. El yo y el otro como comportamientos iQué experiencias tengo del otro sujeto? Sus acciones son un indicio de su existencia, aunque la prueba mis evidente es su comportamiento. Además, el otro no es, como 10s objetos, s610 para mi, sino que, en tanto que es para mi, es ya para si. Penetro en él a través de su comportamiento, es decir, a través de su participación activa en nuestro mundo. Podríamos decir que Merleau-Ponty, como Husserl, prueba la existencia del otro por analogia con el comportamiento del ego; no obstante, la analogia merleau-pontyana no es un argumento o un razonamiento absoluto, sino un hecho. Su intersubjetividad es, en el fondo, inter~or~oreidad: mi cuerpo es el que me ofrece la presencia del otro. E. Bel10 ha caracterizado la filosofia de Merleau-Ponty como filosofia de la relaci6n9, como filosofia del encuentro; es más, su categoria central, la existencia, s610 se realiza en comunicación con 10s otros; la misma percepción es una forma de intercambio entre el sujeto y el mundo, es el suelo natal del sentido. Por eso el otro es mi complemento en el 9. BELLO, E. (1976). *Estudio sobre la relación Sartre y Merleau-Pontyn, Arbor, 361, p. 14. 216 Papers 50, 1996 Ma Carrnen L6pez Sáenz mundo; es mis, el ser s610 puede ser definido en términos de intersubjetividad; la posibilidad de la subjetividad presupone la intersubjetividad y no a la inversa, como parecia ocurrir en Husserl. Efectivamente, el punto de partida de Merleau-Ponty es la relación como algo ya dado. Asi, por ejemplo, afirma que para instaurar significaciones, el cuerpo necesita al otro. La pluralidad de existencias no supone, pues, ninguna inferencia, simplemente se experimenta de manera directa e irrefleja. Pluralidad no equivale, empero, a reversibilidad: que podamos ser varios no significa que podamos ser el otro, no podemos penetrar totalmente en 61, porque vivimos como formas peculiares de comprometernos con la situación. Del mismo modo que mi cuerpo es, a la vez, objeto para otro y sujeto para mi, hay dialéctica entre la existencia individual y la coexistencia social. Esta dialéctica no implica contradicción, sino tensión entre dos existencias que se afirman negándose. El otro no es la negación de mi yo, sino la entrada de éste en la constelación de la alteridad. Por eso 10 social se diferencia de 10 natural: no existe en tercera persona, sino en el seno de un ámbito de coexistencia. Lo social no es una cosa, sino una forma; pertenece a la Lebenswelt. El ser del otro no consiste en ser constituido por mi en la síntesis de mis vivencias. No hay sujeto transcendental fuera del mundo, no hay cogito separado de una situación. De este modo, Merleau-Ponty dz carne a la intersubjetividad de Husserl: 10s otros son carne de mi carnel0. Al comenzar reconociendo a 10s otros, se afirma que se es otro que 10s otros, se demuestra el ego. Guardo una relación distante con ellos, pero verdadera; somos capaces de salir de nuestro reducto, pero el otro siempre continúa siendo tal, porque ael verdadero sujeto es sin segundo,)ll. He ahi un nuevo ejemplo de la tensión que caracteriza toda la filosofia merleau-pontyana. Incluso mi propio pensamiento -aquell0 que en Descartes evidenciaba mi existenciame habla de la existencia del otro. Esto nos demuestra que el solus ipse es un sujeto construido y no un dato de nuestra experiencia. La verdadera y transcendental soledad sólo tiene lugar si el otro es inconcebible y no existe un ego capaz de afirmar esto. Por consiguiente, el solipsismo niega, a la vez, al ego y al ipse. La esfera solipsistica no puede postularse absolutamente porque seria ininteligible: anteriormente a cualquier juicio hay un mundo social, dialógico en el que la alteridad es constitutiva. La soledad de la que emerge el yo y que 10 conduce a la vida intersubjetiva no es la de la mónada. La existencia del otro es un hecho, pero un hecho para mi, está entre mis propias posibilidades y s610 tiene el valor de hecho porque es vivida y comprendida por mi. Me resulta imposible vivir la presencia del otro tal y como es para si mismo. S610 10 experimento a través de mi cuerpo, pero esto no significa que sea yo quien 10 constituya. El otro existe para mi como medio de coexistencia irrenunciable; el otro y yo, soledad y comunicación son momen10. MERLEAU-PONTY, M., Signes, p. 24. 1 1. fdem, Phénoménologie de la perception. Paris: Gallimard, 1945, p. 401. La fenomenologia existencial de M. Merleau-Ponty y la sociologia Papers 50, 1996 217 tos de un único fenómeno. Es preciso que mi experiencia me dé de alguna forma al otro, porque, de 10 contrario, la misma palabra soledad careceria de sentido. Merleau-Ponty es consciente de que, tanto el racionalismo como el empirismo, se quedan en el solipsismo. El primero parte del presupuesto de una conciencia constituyente y convierte el cuerpo en objeto del pensamiento; de ahi que, para 61, sea inconcebible la pluralidad de conciencias: para una conciencia constitutiva, el cuerpo es tan s610 un objeto. El empirismo, por su parte, no va más alla de la experiencia privada y, por consiguiente, es incapaz de comprender la experiencia del otro. Ambas tendencias no han podido liberarse del sualismo conciencia-objeto. Sin embargo, el sentido comdn comprende que el mundo que yo percibo no puede estar clausurado en mi punto de vista y que es preciso que haya otros sujetos perceptores. Merleau-Ponty no cree que el otro surja simplemente de la experiencia que yo tengo de 61, pero está convencido de que s610 de ésta nace el sentido que ese otro tiene para mi. La presencia del otro es un dato irrefutable, pero, <cóm0 salgo de mi para acceder a él? Para responder a este interrogante, MerleauPonty no se contenta con la idea sartriana de la relación yo-otro como una alienación reciproca (cada uno es meramente un objeto para la conciencia del otro). fi1 está convencido de que no hay soledad absoluta, pero tampoc0 comunicación total. Nuestra existencia tiene una dimensión social porque existimos en un mundo cultural, porque el sentido de mi vida depende de mi presente, de mi pasado y también de las relaciones que establezco con 10s otros. Merleau-Ponty piensa que hay una correspondencia global (no parcial) entre la imagen del cuerpo del otro y la imagen introceptiva de mi propio cuerpo. Si tenemos en cuenta el carácter intencional de la conciencia quedan superada las dificultades de la psicologia clásica, ya que constatamos que la conciencia es un continuo interrelacionarse con el mundo y con 10s otros. Asi pues, el mundo social es nuestro horizonte simpre presente. Antes de cualquier objetivación o de caulquier reflexión, ya estamos en 10 social. El verdadero transcendental de Merleau-Ponty es esa vida plena de ambigiiedades, la Lebenswelt, que no es el ser puro, sino el sentido que se teje en la intersección de mis experiencias y en el nudo de mis experiencias con las del otro. Los otros son, pues, las coordenadas permanentes de nuestra vida. Es más, la verdad es el yo con 10s otros en el mundo, en el devenir incesante de la historia y de la sociedad. Aunque la verdad se encuentra presente de modo informe en el sujeto singular, su cuna está en la intersubjetividad. 3. Crítica de la teoria sartreana del alter ego El otro, en cuanto que se halla en mi campo perceptivo, no es un yo en el mismo sentido en que yo 10 soy para mi; si deseo pensarJo como un yo, es necesario que yo me piense primero como objeto para 61. Esta seria la idea de Sartre. Para 61, como para Heidegger, la comunicación está destinada a afirmarse a mi y a negar al otro. 224 Papers 50, 1996 Ma Carmen Lbpez Sáenz Si se parte del yo transcendental, como hace Husserl, no se puede decir que el otro le roba el mundo al descentrar10 con relación a él, pues la transcendentalidad del yo (su intersubjetividad transcendental) va más allá del aquí de cualquier centralización empírica. Pero, iqué relación hay, entonces, entre ese yo transcendental y el yo empírico? Esta es la pregunta fundamental que nosotros le planteábamos a Husserl. En términos sartreanos, s610 podemos decir que el otro se me da como un objeto que probablemente es un sujeto. iCómo descubro al otro como sujeto? Cuando miro al otro actúo como sujeto, pero convierto al otro en objeto. Cuando soy mirado por é1,lo experimento como sujeto. El conocimiento de la subjetividad del otro desde otra subjetividad cognoscente es, pues, imposible. El cuerpo es mi acceso al otro y, a la vez, el otro es la ocasión para tomar conciencia de mi cuerpo. ¿CUA es la función del otro en relación con mi cuerpo? El otro no es, como piensa Sartre, el que me recuerda la dimensión alienante de mi cuerpo. Es cierto que el hecho de tener un cuerpo me hace vulnerable a la mirada de 10s demás y que, para apropiarme de mi cuerpo, necesito la estimulación activa y hasta el permiso del otro. No obstante, creemos que la mirada entre dos sujetos no conduce necesariamente a la objetivación, sino que también puede ayudar a promover nuestra subjetividad y aceptar nuestro cuerpo y nuestra finitud y, en definitiva, a superar nuestra alienación. El cuerpo no es nuestra caida, sino nuestra condición humana. Quizás deberiamos retornar al Hegel que afirmaba que el requisito de la autoconciencia es el reconocimiento mutuo. No somos s610 para-el-otro, sino también para-nosotros-mismos; para lograr esto Último, necesitamos la mediación del otro. Finalmente digamos que la teoria sartreana concede primacia a la mirada, pero su análisis de ésta no garantiza la posibilidad de una verdadera intersubjetividad y tampoc0 de una autentica subjetividad, ya que la subjetividad real es posible en el contexto de la intersubjetividad porque yo necesito al otro para que interactúe con mi propio cuerpo. El otro no es el enemigo de mi subjetividad, sino la condición de ésta. Es verdad que la mirada adquiere un papel importante en la mediación entre yo y mi cuerpo con la ayuda del otro; sin embargo, hay que aiíadir que la función de la mirada es similar a la del tacto, el sonido y la dialéctica del deseo humano. Merleau-Ponty nos diria que Sartre no puede justificar al otro, porque concibe la conciencia como algo absoluto. Si el cuerpo del otro no es un simple objeto-para-mi ni el mío es tal para él, seremos dos comportamientos, no dos objetos. Yo no soy un yo absoluto, sino una existencia limitada, una intencionalidad. Soy con otro y 10 que me caracteriza es ese movimiento hacia el otro, que es una prolongación de mis intenciones. No hay autoconciencia ni comunicación privadas. La pluraliad constitutiva de 10s yo no excluye, sin embargo, la individualidad y la originalidad de cada uno. Soledad y comunidad son dos momentos dialécticos de nuestra vida, porque el otro es, a la vez, inmanente y transcendente para mi. Merleau-Ponty pretende, como Sartre, fundar La fenomenologia existencial de M. Merleau-Ponty y la sociologia Papers 50, 199G 225 un humanismo existencial, pero no se ve su posibilidad si se presenta la alteridad como infierno. Sartre se ha olvidado de la dialéctica humana, de que otro es para mi el tormento y la gloria, el infierno y el paraiso. Asi pues, el otro es tan evidente como la percepción que yo tengo de él; esta es indudable y anterior a toda analogia; gracias a ella, sentimos inmediatamente que coexistimos con 10s otros. Merleau-Ponty pretende superar el dualismo sartreano del en-si y del para-si mediante la percepción del otro, en la cua1 el en-sí se halla unido intencionalmente al para-si. La oposición irreductible de Sartre deriva de la irreductibilidad de la oposición sartreana entre mi cuerpo (cuerpo-sujeto) y el cuerpo del otro (cuerpo-objeto). 4. La Carne: intersubjetividad como fenómeno originari0 El primado merleau-pontyano de la percepción está intimarnente relacionado, como acabamos de ver, con el tema de la intersubjetividad. Percibir es contactar con la diferencia: percibo al otro y puedo ser percibido por 61, pero el perceptor se diferencia, en este mismo acto, del ser percibido; hay contacto porque hay reversibilidad, pero hay diferenciación. La sola presencia del mundo cultural requiere una experiencia vivida de la intersubjetividad, por eso en Le Visible et l'lnvisible, Merleau-Ponty afirmará que no existe problema del alter ego19. En esta obra, Merleau-Ponty desarrolla una filosofia de la presencia como profundidad ontológica de la estructura subjetivo-objetiva del acto del uno-frente-al-otro y de la dimensión intrinsecamente intersubjetiva del significado. La mirada se agrega a la corporeidad al hacerse instrumento de conocimiento del otro y del diálogo; la mirada misma es lenguaje y expresividad. La visión es asi un acto perfectamente comparable con la palabra: del mismo modo que percibimos en el acto de ver, gracias a la luz, pensamos en el acto de hablar, gracias al otro; del mismo modo que la luz es condición de posibilidad de la visión, la intersubjetividad transcendental posibilita el lenguaje. En esta última etapa, el concepto clave de su filosofia es el de carne o reversibilidad Dicho termino es caracterizado siempre mediante metáforas e imágenes que expresan duplicidad: dentro y fbera, anvers0 y reverso, identidad y diferencia, sensación e intelección, yo y otro, etc. La pregunta que podemos hacernos ahora es la siguiente: jes suficiente la alteridad reversible del sintiente y de 10 sentido, del vidente y de 10 visible, que descubrimos a través del cuerpo propio, para comprender la alteridad de las otras personas y del mundo objetivo? Merleau-Ponty contestaria afirmativamente porque la propiedad primordial de la Carne es la visibilidad, la cual nos habita a todos 10s seres ya que irradia por todas partes. El yo y el otro nacen conjuntamente gracias a ese éxtasis original, a esa capa de anonimat0 transcendental de la que surgen todas las cosas, a la Carne. Este es el parentesc0 que tengo en común con 10s otros y por él tenemos un mismo mundo. 19. MERLEAU-PONTI, M.(1960). Le Ksible et Envisible. Paris: Gallirnard, p. 187 226 Papers 50, 1996 Ma Carmen L6pez Sáenz Al tener el cuerpo propio como un tercer género de ser (distinto del ser-ensi y del ser-para-si), Merleau-Ponty evita la comprensión del cuerpo propio y del ajeno como objetos. Mi cuerpo y el del otro forman una sola estructura circular, porque pasan por el mundo y, en el fondo de su ser, son relación. ¿No resulta negada así la subjetividad y afirmada la vida general y anónima que no puede constituir una verdadera intersubjetividad? Merleau-Ponty no explica el surgimiento de la conciencia de si y del otro partiendo de ese fondo de indiferenciación primitiva, no desea negar la individualización de las conciencias, pero tampoc0 absolutizarla. Creemos que su obra da cumplida cuenta de la subjetividad y no contribuye en absolut0 a negarla. Es verdad que hay un fondo de semejanza, una matriz polimorfa de la que emergen tanto el yo como 10s otros, pero la relación yo-otro se da entre papeles complementarios que se necesitan mutuamente para existir. Puesto que 10 verdaderamente existente es el Ser Vertical o la Carne, no soy yo el que constituyo al otro frente a mi, sino que el otro está ya ahí conmigo y el ego se conquista gracias a 61. El otro es leiblich en esa carne que excluye la separación entre alma y cuerpo; su presencia es paradójica, ya que es presencia de una cierta ausencia en la que también yo soy. Merleau-Ponty piensa ahora en una intersubjetividad verticai, no perspectivística, en una eternidad existencial. Merleau-Ponty considera que el problema yo-otro es tipicamente occidental2', incluso absurdo, porque el conocimiento del otro surge sobre algo ya constituido, sobre un campo, y esto es 10 que hay verdaderamente. El yo y el otro están separados por la misma superficie que constituye su unión, por una bisagra en la que giran mi vida y la de él interpenetrindose; esta especie de bisagra es el armazón de la intersubjetividad21, la estructura carnal primera en la que reposan todas las interrelaciones humanas y la sociedad entera. Podríamos decir que, en realidad, Merleau-Ponty no pretende resolver el problema del otro, sino transformarlo. Para ello, construye una nueva noción de subjetividad como contacto con el ser a través de sus distintas modulaciones o relieves. De esta forma, el otro deja de concebirse como una libertad exterior opuesta a la mía; ahora se entiende, al igual que nosotros, como parte del mundo y, por tanto, como parte nuestra, porque el mundo es común: c,Hay transitividad por generalidad ¿Retorna asi Merleau-Ponty a la vieja e insuficiente noción de empatia? En todo caso, s610 tangencialmente; la empatia no es, para 61, una forma de dar cuenta de nuestras relaciones con 10s otros, sino una de las muchas caracteristicas de esta situación que, como hemos visto, no requiere demostración. Es cierto que Merleau-Ponty admite que hay analogia entre la primacia de la percepción en el ámbito cognitivo y la primacia de la empatia en las relaciones afectivas. Este postulado esta estrecha20. Ibidem, p. 274. Con esto alude Merleau-Ponty a esa fusión del yo individual del yo universal o cósmico que existe en la filosofia oriental. 21. Ibidem, p. 287. 22. Ibídem, p. 322. La fenomenologia existencial de M. Merleau-Ponty y la sociologia Papers 50, 1996 227 mente ligado a la primacia de la intencionalidad operativa, la cua1 significa que el mundo de la vida es el origen de la distinción temitica derivada entre mi subjetividad constituyente y 10s objetos intencionales. Del mismo modo que la fenomenologia se funda en la ontologia, la empatia primordial es la base de las relaciones humanas deliberadas y téticas. La empatia en el adulto no disuelve las diferencias entre el yo y el otro; esto puede comprobarse en el amor: amar es entrar a formar parte de una situación indivisa con el otro. En este sentido, amar implica siempre una cierta alienación, ya que se vive en las intenciones del otro, el ego es desposeido legitimarnente por el otro; mi identidad se constituye exigiendo la del otro y nuestra reciprocidad no anula nuestras diferencias. La fenomenologia del amor de Merleau-Ponty es una indicación de su posición frente a la alteridad. La empatia, el amor, la existencia vivida expresan significaciones que yo no constituyo, sino que forman mi identidad y el campo en el que puedo establecer deliberadamente relaciones con 10s otros. MerleauPonty piensa que la intersubjetividad s610 se convierte en paradoja para una filosofia que concibe abstractamente al sujeto como un objeto. En cambio afirma que 10 humano emerge de una situación anónima previa en la que no me conozco a mi mismo ni al otro, sino que vivo en ambos. Esa empatia primordial o esa sociabilidad sincrética es anterior a cualquier acto tético. Frente a Husserl, que abordaba la intersubjetividad como un problema de conocimiento, Merleau-Ponty recupera el valor de la afectividad para esclarecer este concepto. Levinas se opone a esta explicación merleau-pontyana de la alteridad centrada en la primacia de la empatia y de la percepción. La alternativa que él nos ofrece consiste en afirmar que la aproximación al otro se realiza a través del sentimient~~~. Asi, el amor, y especialmente el amor de Dios, seria el prototip0 de cualquier relación de reversibilidad. Frente a Merleau-Ponty, Lévinas opina que la reversibilidad no equivale a sustituibilidad, sino a intercambiabilidad con diferencias porque la relación yo-otro es asimétrica. En nuestra opinión, la relación yo-otro en Merleau-Ponty también reúne estas caracteristicas. El yo y el otro no son homogéneos, peto tampoc0 son completamente heterogéneos. La relación entre ambos no se reduce sin mis a la sensación o a la primacia de la percepción, ni excluye dimensiones de la intersubjetividad tan importantes como el sentimiento o la ética. Es mis, ni la percepción, en Merleau-Ponty es una dirnensión ajena al sentimiento, ni el Ser es pura presencia o aspiración narcisista; el otro es tan importante, para Merleau-Ponty, como el propio yo. Levinas cree que 10s fenomenólogos priorizan la conciencia y, por consiguiente, entienden la relación intesubjetiva como una simple relación de conocimiento mutuo2*. fi1 opina que el amor es mis importante, ya que explica la 23. LEVINAS, E. (1945). Le tempset I'autre. Totalité et in$ni (1961). 24. LEVINAS, E. (1990. Intersubjectivity. Notes of Merleau-Evanston: Northwestern Univ. Press, p. 58. 228 Papers 50, 1996 Ma Carmen López Sdenz relación interpersonal y preserva la diferencia. Yo diria que el amor es s610 una de las múltiples dimensiones de la intersubjetividad y que, aunque efectivamente reconozcamos su importancia, no es precisamente la relación más extendida entre todos 10s hombres. Además, creemos que seria necesario describir mis detalladamente en qué consiste dicha relación. En una primera aproximación, podríamos decir, por ejemplo, que la relación amorosa puede efectivamente salvaguardar las diferencias yo-otro, pero también puede anularlas si se trata de un enamoramiento narcisista, egoista, etc. Si hiciéramos un anáiisis de las relaciones amorosas fácticas descubririamos que Cupido no dispara sus flechas al azar, sino que parece conocer muy bien sus objetivos, es decir, las coincidencias culturales, espaciales, temporales, sociales, etc. entre 10s enamorados son mayores que las diferencias. Levinas piensa que no se puede hablar de un otro en abstracto, porque cada otro es Único y su unicidad no puede ser representada o conocida por una ciencia de la generalidad, tampoc0 puede ser apresentada (la apresentación es el resorte Último de una representación deficiente). Levinas ropone la aproximación responsable, la obligación hacia 10s P otros y el amor2 . C. Lefort acusa, a su vez, a Merleau-Ponty de olvidar, en sus análisis del fenómeno intersubjetivo, la explicación psicológico-genética y, en concreto, la percepción infantil26. Para el niiio, el otro no es originariamente un alter ego; la mirada del otro abre un mundo para 61, y en ese mundo no hay distinción entre el cuerpo propio y el cuerpo materno. Según Lefort, MerleauPonty obvia la función del tercero, el que da 10s nombres, en el desarrollo infantil. El nifio mismo es nombrado desde su nacimiento, se le impone una ley exterior. Lefort parece concebir la reversibilidad como una relación entre dos términos (el interior y el exterhr); en su opinión, la otredad no encaja en ella, porque requiere un término mediador, un tercero. Asi se 10 demuestra la experiencia infantil en la que no hay diferencia entre el dentro y el fuera y, por tanto, no se explica en la ontologia de la carne sugerida por Merleau-Ponty. Aunque no fue su objetivo prioritario, la obra de Merleau-Ponty es rica en estudios sobre la psicología infantil que hacen referencia a la intersubjetividad (Piénsese, por ejemplo, en Las rehciones con el otro nin'o). Además, no hay por qué presuponer, como hace Lefort, que el modelo de encuentro verdadero con el otro haya de ser el niiío. Para concebir adecuadamente la alteridad, es necesario incluir la identidad y la diferencia o la inmanencia y la transcendencia, porque el otro ha de ser un otro genuino y, a la vez, un sujeto como yo. De este modo, persiste la ambigiiedad: el mundo del otro y el mio son idénticos y diferentes; el conocimiento del mundo intersubjetivo me habla de mi contingencia: el otro es el que me sobrepasa y asi me afirma en el ser ai mismo tiempo que en la angustia. 25. Ibidem, p. 66. 26. LEFORT, C., ((Flesh and Othernessn, en JOHNSON, G.A.; SMITH, M.B., op. cit., p. 9. La fenomenologia existencial de M. Merleau-Ponty y la sociologia Papers 50, 1996 229 Lefort asegura que Merleau-Ponty no logra el error de Husserl: el cuerpo realiza la función transcendental de constitución que Husserl atribuia al ego transcendental, es decir, se proyecta en el mundo y atribuye diferencia y otredad a las cosas. El resultado es idéntico: una ontologia que niega la transcendencia de las cosas y que, por 10 tanto, es incapaz de explicar la alteridad. Pero Lefort no comprende que Merleau-Ponty se interesa por la alteridad verdadera y esta no es la de 10s objetos, sino la de 10s otros sujetos. Además, no es cierto que niegue la transcendencia de las cosas; el carácter intencional de la conciencia fenomenológica 10 prohibe. En nuestra opinión, el problema surge porque la carne no puede ser comprendida en una ontologia realista, pero rechazar el realismo no equivale sin más a caer en el idealismo. Precisamente, toda la filosofia merleau-pontyana se niega a reducir la realidad a una u otra visión del mundo. Merleau-Ponty afirma que somos en el mundo con 10s otros. Tanto las cosas como 10s hombres son transcendentes, pero sólo tengo información sobre ellos a través de mi percepción. La dialéctica circular de la inmanencia en la transcendencia define, pues, la teoria merleau-pontyana de la intersubjetividad; una dialéctica ambigua, quizás, pero adecuada para dar cuenta de nuestra realidad interpersonal. 5. La relación entre filosofia y sociologia La fenomenologia merleau-pontyana consigue, a nuesto modo de ver, dar cuenta de esa realidad y por eso constituye una contribución imprescindible para la interpretación critica del fenómeno sociológico. Es más, pensamos que la sociologia es posible s610 si 10s fenómenos científicos se reinterpretan desde el plano de la historia y se introducen explicitamente en ellos categorias tan imprescindibles como valor, fin, racionalidad, etc. La perspectiva humanistico-existencialista se integra en Merleau-Ponty con la perspectiva sociológico-estructuralista. Sin embargo, no hipostasia la estructura; ésta es tan s610 un esquema, un instrumento de lectura de la naturaleza social del sujeto. Lo social, para nuestro filsófo, es la intersubjetividad, la comunidad simultánea y sucesiva de la conciencia. La sociabilidad define nuestra esencia como nudo de relaciones. Bstas son sumamente variables como nuestra propia existencia social, la cual se funda en nuestra existencia corporal. La sociabilidad realiza la esencia del hombre en el mundo. Una vez mis, observamos el inmanetismo radical de Merleau-Ponty. La sociabilidad es elaboración colectiva de objetos culturales, intencionalidad práctica que caracteriza el comportamiento humano. Según nuestro filósofo la investigación sociológica no puede desvincularse de la experiencia que tenemos como sujetos sociales; es decir, no podemos ser espectadores desinteresados. La sociologia será, entonces, una ciencia esencialmente dialéctica, porque su objeto es la sociedad que está llena de contradicciones, de tensiones y cambios. El mundo social es otra de las múltiples dimensiones de nuestra existencia y no requiere un sujeto constituyente por- 230 Papers 50, 1996 Ma Carmen L6pez Sienz que nunca está plenamente acabado, sino que se va haciendo. Los roles de 10s otros son complementarios de 10s mios (por ejemplo, masculinidad implica feminidad, etc.). La autonomia solitaria es imposible, ya que ser autónomo no es otra cosa que asumir el propio comportamiento ante 10s otros, dar testimonio de si. Estamos viendo, y de hecho asi 10 afirmaba Merleau-Ponty, que la fenomenologia puede prestar una inestimable ayuda a la sociologia, y a la inversa. Después de todo, cctodo sociólogo hace filosofia cuando no se limita a anotar hechos, sino que intenta comprenderlos para interpretarl~sn~~. La filosofia suministra a la sociologia (y a la ciencia, en general) una experiencia global para que no pierda de vista sus verdaderos objetivos. A su vez, la filosofia no puede renunciar a juzgar el presente si no quiere perder su sentido. La filosofía y la sociologia no se definen por unos campos de estudio que les sean propios; únicarnente hablan del mundo, de 10s hombres y de sus obras. La sociologia comprensiva necesita, pues, filosofia y el fundamento de toda comprensión es para Merleau-Ponty 10 social originario. Para Merleau-Ponty, 10 social no es un objeto, sino nuestra situación vivida en un presente vivido, por cuya mediación también el pasado histórico se hace accesible para mi. Lo social se me aparece siempre como una variación de mi vida particular en la cua1 participo y en ttrminos de la cual mi semejante es siempre otro Yo, un alter ego. La socialidad es un modo de proyectarse y de ser-en-el-mundo irreductible a las situaciones naturales. Por el solo hecho de que existimos estamos en contacto con otros. Esta situación social en la que vivimos es fruto de una dialéctica entre situación circundante y conciencia. Incluso nuestras relaciones con la naturaleza están ligadas a nuestras relaciones con 10s otros y a la inversa. Puesto que Merleau-Ponty concibe el yo como comportamiento, la intersubjetividad estará basada, en su opinión, en la continua comunicación con el otro: esta tiene lugar porque estamos en el mismo mundo, porque percibimos y coexistimos con él. Merleau-Ponty ha subrayado 10s inconvenientes de la separación -operada por el positivismoentre las ciencias sociales y la filosofia. Este filósofo defendió siempre la necesidad de restablecer la conexión entre conocer y ser, entre la reflexión y el mundo prerreflexivo del que proviene. Nunca hizo de la sociedad una mera colección de entidades monádicas, sino una estructura fundamental de la experiencia, un campo permanente para cualquier acción, para cualquier subjetividad, del mismo modo que el mundo es el horizonte permanente de toda percepción. A la sociedad asi entendida, como un todo, Merleau-Ponty la llamó estructura, porque conecta 10s significados sociales que operan en diferentes niveles y articula 10s significados actuales con 10s significados posibles y con 10s fenómenos sociales. Para conduir, digamos que la intersubjetividad que Merleau-Ponty acepta es, ante todo, intercorporeidad. Esto hace que el otro de Merleau-Ponty sea expli27. MERLEAU-PONTY, M., Signes, p. 127. La fenomenologia existencial de M. Merleau-Ponty y la sociologia Papers 50, 1996 231 cito y abierto, frente al yo solitari0 de Sartre. La lengua común que hablamos es, para Merleau-Ponty, semejante a la corporeidad anónima que compartimos con 10s otros. Pero, además, concibe la intersubjetividad como una estructura dialéctica: la autorrealización del hombre se basa en el carácter intersubjetivo de nuestra existencia y comunicación con 10s otros, pero, a la vez, la verdadera intersubjetividad supone la conciencia clara de la propia y distinta subjetividad. En realidad, 10s hombres somos siempre uno para el otro, colaboradores en una reciprocidad perfecta, coexistencias en el seno de un mismo mundo compartido. Merleau-Ponty intent6 encontrar la Einfihlung del yo en el otro y se dio cuenta de que la relación yo-otro s610 se da entre roles complementarios. De este modo, rechazó toda posible constitución del otro ante ego y reconoció que, para ser nosotros mismos, necesitamos aproximarnos a 10s demás y reconocerlos como otros sujetos.