¿Deberían interesarse los sociológos por el marxismo analítico?
Abstract
El escrito presenta una visión crítica del marxismo analítico, de sus bases metodológicas y de sus consecuencias no deseadas.
Full text
¿Deberían interesarse 10s sociólogos por el marxismo analitico? F.J. Miguel Quesada Universitat Autbnorna de Barcelona. Departament de Sociologia 08 193 Bellaterra (Barcelona). Spain Resumen El escrito presenta una visión crítica del marxismo analitico, de sus bases metodológicas y de sus consecuencias no deseadas. Palabras clave: marxisrno, individualismo, acción colectiva. Abastract. The interest of the sociologists for the analitic marxism The text shows a critical review on analytical marxism, her methodological basis and nonwanted consequences. Key words: marxism, individualism, colective action Sumario 1. Metodologia: individualismo, 3. Consecuencias no deseadas mecanisrnos y explicación y acción colectiva 2. Modelo de conducta individual: Bibliografia el racionalisme rnetodológico La recepción del marxismo analitico por parte de la sociologia ha presentado, desde el principio, recelos y cautelas múltiples, dando lugar, con el paso del tiempo, a una relación incómoda que podria resumirse como sigue: 10s representantes del marxismo analítico reclamaban trabajo sociológico para nutrir su teoria, y entretanto la sociologia reclarnaba un marco teórico acabado y consistente para fundarnentar sus análisis. Mientras tanto, Elster ha escrito manuales de introducción a la sociologia1, Wright y Przeworski trabajan en un proyecto internacional de estudio de estructura social, Taylor ha desarrollado una ccteo1. Aunque excluye referencias a estudios ernpiricos (Elster, 1989b).
156 Papers 50, 199G F.J. Miguel Quesada ria de las revoluciones)) de carácter clararnente sociológico, etc. ¿Que sentido tiene hoy dia para un sociólogo el interesarse por el marxismo analítico! A continuación se expone parte de un catálogo básico de ámbitos plenamente sociológicos que incluyen producción por parte del marxismo analítico, o bien presentan posibilidades de aplicación. El catálogo completo esta ordenado siguiendo un criteri0 lógico y comienza con dos cuestiones de base (la metodologia y el modelo de conducta humana), para pasar después al tema de 10s resultados de la agregación de acciones sociales (la acción colectiva y la formación social de preferencias), concluyendo con la configuración de la estructura social2. Es preciso advertir que, en general, el marxismo analítico tiene una tendencia clara de avanzar en sus explicaciones del nivel ccmicroa hacia el nivel ccmacro*, por 10 que es importante considerar detalladamente tanto su metodologia como su modelo de conducta humana, objeto del presente resumen. 1. Metodologia: individualisrno, mecanismos y explicación Desde la perspectiva metodológica, el punto claramente diferencial del marxismo analitico respecto a otras escuelas marxistas es el abandono de la ccdiaIéctica)). Revisando la historia de este rechazo puede descubrirse cómo su argumentación fluye a través de tres lineas diferentes: respecto a la uniúad analitica minima, la defensa del individualismo frente al colectivismo, o la acción estratégica como ccátomo explicativon de la realidad social; respecto al formato eqlicativo, la defensa de 10s mecanismos frente a 10s enunciados legaliformes; y respecto a las hipótesis o conjeturas íündamentales que íüncionan como mecanismos de inteligibilidad de la explicación, la defensa de la intencionalidad, o el momento ineludiblemente hermenéutico de la explicación en ciencias sociales3. El marxismo anaiítico desplaza el peso de la explicación del colectivo ai individuo, así como de las leyes generales a 10s mecanismos explicativos. Esto pretende ser un acto de refinamiento epistemológico coherente con las nuevas tendencias de la filosofía analítica. En este contexto, el marxismo analitico ha dado muestras de una actitud cerealista) relacionando su propuesta ante todo con las llamadas condiciones de aceptabilidad de 10s enunciados por parte de la comunidad científica. De este modo queda claro que el marxismo analítico tiene una concepción al menos tan sociológica como filosófica de la ciencia y la metodología. Según el marxismo analítico, la ccaceptabilidad)) científica de una explicación está vinculada explícitamente a las condiciones formales de la explicación. A diferencia de las condiciones materiales de la explicación, que aluden a la verdad o falsedad de la misma, las condiciones formales hacen referencia a la cccorrección)), o ccpropiedad)) establecida por una cierta comunidad 2. Este articulo forma parte de un trabajo mis amplio. 3. En este último punto hay que mencionar expresamente la postura contraria de Cohen y de Van Parijs, al aceptar el modelo de explicación funcional o teleológica (Cohen, 1978, 1982).
;Deberian inreresarse las sociólogos por el marxismo analítica? Papers 50, 1996 157 cientifica. Van Parijs seiíala dos condiciones formales de la explicación, a saber, el vinculo causal y el mecanismo de inteligibilidad (Van Parijs, 198 1). Una regularidad detectada apunta hacia el vinculo causal, que hace referencia a conjuntos de condiciones de necesidad y suficiencia para producir el fenómeno en cuestión. Por su parte, 10s mecanismos son requeridos como marcos de inteligibilidad que han de ser reconocidos por la comunidad cientifica. Este modelo epistemológico permite conjeturar diferentes mecanismos de inteligibilidad fundamentales para diferentes ámbitos científicos. Ordenadas de mayor a menor en fünción de la información disponible para establecer las condiciones explicativas y deductivas, tenemos tres ejemplos de conjeturas (Elster, 1983a): la hipótesis de invarianza en la explicación causal de las físicas teóricas, la hipótesis de seleccidn natural en la explicación funcional de la biologia, y la hipótesis de comportamiento racional en la explicación intencional de las ciencias sociales. No todos 10s representantes del marxismo analitico suscriben tan tajante diferenciación. Sobre todo Elster acepta 10s formatos causal e intencional en las ciencias sociales, pero excluye el formato funcional. En la discusión metodolÓgica sobre el formato de la explicación4, pueden encontrarse las claves para la exclusión de la dialéctica como ccmétodoa y para la configuración de una estrategia explicita de explicación común a las ciencias sociales. Lo que no gusta a Elster5 de la propuesta adialéctican es que no son las propiedades de las macroentidades sometidas a leyes teleológicas las que permiten explicar 10s fenómenos sociales, como tampoc0 10 son las propiedades de 10s individuos considerados aisladamente, sino la lógica que genera la interacción entre individuos desigualmente dotados (de recursos, de preferencias y de información). Esta concepción de explicación recoje un pretendido sentido weberiano, y se muestra estrechamente ligada a la concepción de individuo y a la idea de racionalidad. Hay varias alternativas a 10 que el marxismo analitico llama marxismofincionalista (Elster, 1982); por ejemplo, si se consideran, desde una perspectiva ccintencionalistaa, fenómenos que impliquen situaciones conflictuales de interacción estratégica, puede ser útil la formulación de explicaciones en términos de teoria de juegos. Por el contrario, si se consideran comportamientos como la interaccion entre agentes paramétricamente racionales o la formación de las preferencias, las explicaciones marxistas son de tip0 causal y no funcional6. 4. Una buena parte de la discusión ha sido publicada en España en la revista Zona Abierta. Puede encontrarse la posición de Elster, 1982, 1986b, Cohen, 1982, Van Parijs, 1982, Przeworski, 1985, Roemer, 1985b, Wood, 1986, Levine, Sober y Wright, 1987. 5. Elster, 1978, cap. 5; 1979, caps. 1 y 2; 1983b, apéndice 1. 6. Van Parijs aplica explicaciones de tip0 aevolucionarios como alternativa a las explicaciones funcionalistas. Desde posiciones alejadas del marxismo analitico, a estas explicaciones Fararo las llama aprincipio conductista de la racionalidad adaptativas (Fararo, 1989) y Homans, simplemente, aconductismos (Homans, 1961). Una explicación evolucionaria (EE) presupone un mecanismo de filtro a partir de las consecuencias efectiva de una acción. Existen dos
158 Papers 50, 1996 F.J. Miguel Quesada 2. Modelo de conducta individual: el racionalisrno rnetodológico En términos genéricos, el modelo explicativo del marxismo analítico se sustenta en 10s supuestos de la teoria matemática de 10s juegos de estrategia y configura un determinado ((modelo de conducta individual)). Este modelo se define explicitarnente en contraste con el llamado enfoque económico de la conducta racional humana, que aplica el análisis económico estándar a distintas realidades sociológicas '. El problema es, precisamente, el concepto de racionalidad utilizado, o mejor planteado: 10s limites de la hipótesis de racionalidad que fundamenta las teorías de la acción (Jordana, 199 1). El marxismo analítico supera el problema de la economia neoclásica que aqueja a 10s economistas desde principios de 10s afios cincuenta al adoptar un modelo de conducta no comprometido con la hipótesis dura de la racionalidad optimizadora. Existen diversas hipótesis o conjeturas potencialmente utilizables como componentes de la explicación de la conducta en ciencias sociales. Van desde la aceptación de un mecanismo de inteligibilidad mínimo hasta el racionalisrno tipico de la economia neoclásica y pueden ordenarse de menor a mayor dureza en sus requerimientos. A todas ellas es común la consideración de que toda explicación científica en ciencias sociales asume la intervención de algún tip0 de mecanisrno (condición general de inteligibilidad). Sin embargo, pueden asumirse diversas ampliaciones: 1. Algún tip0 de mecanisrno que opera a través del individuo (la hipótesis del comportamiento que caracteriza a todo individualismo rnetodológico). 2. Algún tip0 de mecanism~psicoló~ico que opera a través del individuo (posición calificable, en general, como psicologismo rnetodológico). 3. Algún tip0 de mecanismo psicolÓgico que opera a través de las intenciones del individuo (intencionalismo rnetodológico). 4. Algún tip0 de mecanisrno psicolÓgico de generación de La acción que opera a través de las intenciones del individuo (accionalismo rnetodológico), en tal caso todo fenómeno social puede ser explicado directamente a partir de las acciones (racionales o no), o bien a partir de 10s efectos agregados de las mismas8. 5. Algún tip0 de mecanisrno psicológico de generación de la acción que opera a través de las intenciones del individuo, y que en última instancia consiste en decisiones racionales en un sentido amplio (racionalisrno rnetodológico). 6. Algún tip0 de mecanisrno psicológico de generación de la acción que opera subtipos: las EE de selección natural y las EE de refuerzo. Las primeras operan a través de un mecanismo de selección de características por selección de 10s individuos que son portadores. Las últimas operan a traves de un mecanisrno de selección de características en el interior del individuo (Van Parijs, 1981). 7. Para hacerse una idea cabai de esta perspectiva, se puede consultar (con precaución) McKenzie y Tullock, 1980, o Becker, 1973-4, 1976. 8. Como interaccionismo metodoMgico, Boudon le presta la máxima atención (Boudon, 1979), mientras que Van Parijs declara su insuficiencia como modelo explicativo en ciencias sociales sin explicar el porqui (Van Parijs, 1990, p. 41).
iDeberian interesarse 10s soci6logos por el marxismo analitico? Papers 50, 1996 159 a travds de las intenciones del individuo, y que en última instancia consiste en decisiones racionales en un sentido restringid2 (economicismo metodológico) . El tip0 de racionalidad restringida exigida por 10s modelos de la economia neoclásica implica la concurrencia de seis condiciones, lógicamente independientes entre si, a saber: 1. Racionalidad egoista, referida siempre a la utilidad del propio individuo. 2. Orientada a intereses estrictamente materiales. 3. Maximizadora de la utilidad. 4. Arquimediana, es decir, se asume que 10s diferentes factores interninientes en la composición de la función de utilidad son intercambiables, por 10 que se puede establecer un patrón monetario para expresar esta utilidadlO. 5. Objetiva, con información perfecta del ambiente. 6. Pararnétrica, con caracteristicas dadas del ambiente, es decir, estados del mundo con probabilidadjja, bien sea p = 1 (ambiente determinista, o de certidumbre), bien sea p > 1 (ambiente estocástico, o de riesgo). Tomando como referente 10s ((manuales de sociologia)) de Elster (Elster, 1989a, 1989b) y el modelo epistemológico de Van Parijs (Van Parijs, 1981, 1990), el manrismo analitico tendria actualmente un compromiso con el ccracionalismo metodológico)), y no con la hipótesis de racionalidad económica en sentido restringida. La racionalidad asumida, en general, por el marxismo analític~ es de tip0 no estrictamente egoista, orientada por diversos subconjuntos de intereses, satisfactora antes que maximizadora, difícilmente reducible a un patrón monetario, subjetiva en términos de información imperfecta, y estratégica, es decir, se desarrolla en un ambiente de interacción con otros agentes racionales. En realidad 10s mecanismos explicativos buscados por el marxismo analítico tienen menos que ver con las intenciones de 10s individuos que con 10s resultados de las acciones generadas por tales intenciones, y, al igual que en Pareto, tales intenciones no necesariamente deben ser conscientes al individuo, ni necesariamente están piadas por un cálculo finalista, 10 que abre la posibilidad a la consideración de normas sociales internalizadas que no hacen referencia a racionalidad alguna, así como a otros mecanismos explorados por el marxismo analitico (compromiso previo, debilidad de la voluntad, recompensas diferidas, preferencias de segundo orden, ordenaciones lexicográficas de preferencias, entre otros). 9. Es interesante hacer notar cómo diferentes desarrollos de la teoria económica de la segunda mitad del presente siglo han violado algunas de estas condiciones; especialmente el concepto de "racionalidad satisfactora" (Simon, 1982) y las aplicaciones de la teoria matemática de 10s juegos de estrategia (Neumann y Morgnestern, 1944). 10. El término proviene de Borch (Borch, 1968) y hace referencia al principio básico de la hidrostática o equivaiencia entre el volumen del fluido desaiojado por un cuerpo en inmersión y el volumen del cuerpo en cuestión.
- 160 Papers 50, 1996 F.J. Miguel Quesada 3. Consecuencias no deseadas y acción colectiva Acabamos de afirmar que el punto de mira de la explicación del marxismo analític~ se sitúa sobre las consecuencias de la acción intencional. Sin entrar en mayor detaüe, el marxismo analítico acepta que toda acción genera efectos materiales sobre el mundo social y, simultáneamente, cambios en las dotaciones ccmentalesu de 10s individuos. El problema de las consecuencias materiales de la acción social, cuestión esencialmente sociológica, se inscribe en este ámbito, así como las paradojas de las consecuencias no-deseadas y el problema de la acción colectiva. Esta idea, por otro lado, no es enteramente ajena a Marx, quien hace referencia a mecanismos de agregación de resultados, como el de la ccmano invisible)) del mercado. Esta simple idea puede formalizarse sin excesivas complicaciones utilizando la teoria matemática de 10s juegos de estrategia, hacién- ~ dola aún mis atractiva al marxismo analitico. Otros autores no-marxista, a 10 largo de 10s aiíos setenta, han tratado las mismas ideas. En este sentido, buena parte del trabajo de Elster desde 1978 -que se sintetiza en Elster, 1985bpuede entenderse como un diálogo constante con Boudon, Hirschman, Olson, o Schellingl', autores dedicados a la sustentación de esta perspectiva. El interés para la sociología de este tema es considerable, dada la importancia de estos contextos sociales en 10s que se enfrentan 10s intereses individuales contra la acción común. La paradoja esencial de la acción colectiva puede resumirse en que este tip0 de acción suele presentarse como individualmente irracional. El marxismo analítico propone la utilización de la teoria de 10s juegos de estrategia para desentrafiar la lógica de la situación de la acción cooperativa, de forma que se evidencie cómo 10s intereses de 10s individuos influyen en la decisión de cooperar estratégicamente. Hay aún, al menos, otros dos aspectos del problema que podrian tener interés sociológico. El primero es 10 que Elster denomina la ccdebilidad de voluntad)), en referencia a la consideración del modelo de ccacción colectiva)) en el interior de una persona, de forma que un individuo tenga preferencia por recompensas inmediatas pequefias sobre recompensas mayores diferidas. Tomando a cada persona como una sucesión de individuos momenthneos, se puede entender que una acción actual tendd que guiarse por un contexto estratégico en que se incluyan otros ccyos, seiíaladamente 10s posteriores. De esta forma se pueden modelizar interesantes procesos que tienen relación con el consumo --en especial casos como el tabaco y otras drogas-. Por otro lado, una extensión de esta última visión a las decisiones políticas, puede aportar una forma nueva de entender 10s modelos de crecimiento sostenible y el sentido general del ecologisme, como problema de acción colectiva temporal12, 11. Las referencias esenciaies de estos autores no-marxistas pueden encontrarse en Boudon, 1977; Hirschman, 1970; Olson, 197 1; Schelling, 1978. 12. Una cuesti6n relevante en esta linea seria: iQué mecanismos gobiernan las decisiones actuales de colaborar con un habitante de este planeta dentro de cincuenta aiios? Puede parecer desencaminado, pero ilumina una via de estudio sobre aspectos como el reciclaje de residuos, o las actitudes frente a las nuevas energfas.
;Deberían interesarse 10s socióloeos or el marxismo andítico? Paoers 50, 1996 161 Cuadro 1. Beneficios egoístas Beneficios no egoístas Orientados a la acción Activismo Altruismo/moralidad Orientados al resultado Racionalidad restringida Normas sociales es decir, acción colectiva entre actores actuales y las generaciones venideras. Para abrir una via de análisis de la acción colectiva, el marxismo analític0 debe alejarse del modelo de racionalidad restringida. La ruptura puede efectuarse sobre varias de las condiciones vistas anteriormente. Elster afronta la cuesti6n proponiendo un análisis conceptual de la utilidad, estableciendo diferentes categorías de ((beneficios)) (Elster, 1985b, p. 54-5). Así, existen dos dimensiones, correspondientes a: a) a 10s beneficios egoístas frente a 10s noegoístas, y 6) a 10s beneficios orientados al resultado frente a 10s orientados al proceso de la acción (cuadro 1). Estas dos distinciones generan una cuatrilogía clasificatoria de motivaciones para la acción. Si se acepta la subclase de motivaciones egoístas orientadas al resultado como la única relevante para la explicación, 10s actores racionales, egoístas y orientados a 10s resultados jamás elegirían cooperar13. fista es la perspectiva del anteriormente llamado cceconomísmo metodológico~~. Pero como la acción colectiva existe, resulta necesario explorar 10s otros tres subconjuntos de motivaciones. En primer lugar, es posible que 10s motivos egoístas para la acción se orienten hacia el proceso mismo de la acción, y no hacia el resultado. Esta perspectiva nos podria ayudar a plantear -sociológicamente y desde el marxismo analíticoproblemas como el del trabajo del voluntariado social, aunque Elster critica este cambio, pues el hecho de ser la acción fuente de satisfacción no implica que sea fuente de motivación14. Más aún, el activisrno motivado por la satisfacción por la misma acción puede convertirse en una estrategia no cooperativa si se cambia la escala temporal, es decir, un movimiento social puede fracasar ante la defección de aquéllos que se desmotivan por ((falta de acción)), dado que la acción política puede requerir en ocasiones estrategias de retardo táctico, o de ((un paso atrás y dos adelanten, inaceptables para 10s egoístas orientados a la acción. En segundo lugar, es posible que 10s motivos sean no-egoístas y se orienten hacia el resultado. Dentro de esta categoria se incluye tanto el altruismo personall5, como la moralidad o cualquier clase de evaluación impersonal, del tip0 de las normas kantianas. Este caso está muy generalizado en la realidad social, y Elster advierte en este punto que 10s modelos explicativos deben con13. Es la soluci6n del dilema del prisionero. 14. Elster 10 explica como un caso de estados que son esencialmente subproductosw. Ver Elster, 1983b, cap. 11. 15. Es decir, ni ayudo a todo el mundo, ni ayudo a todos 10s que ayudo por un igual.
162 Papers 50, 1996 F.J. Miguel Quesada templar el hecho de la desigualdad en 10s orígenes de las motivaciones de 10s implicados en una acción colectiva: aEn elcaso normal, la población contará con individuos que varien en su grado de altruismo, así como con algunos sujetos egoístas, algunos sujetos morales, etcétera)) (Elster, 1985b, p. 63). Este esquema, como puede verse, se aleja totalmente de la corriente de interpretación económica de la conducta, pero aún se hace mis explícitamente sociológico con la consideración del cuarto grupo de motivaciones: las noegoístas orientada al proceso, tradicionalmente conocidas como ccnormas sociales)). Su incumplimiento genera vergiienza y desarraigo, pero jamh culpa como sucede con las normas morales. Las normas sociales no son tratadas como filtros exógenos a la decisión, sino como autknticas preferencias y motivos para la acción, por el10 10s últimos desarrollos del marxismo analític0 en tdrminos de esquemas teóricos explicativos de la acción colectiva se encaminan a esclarecer el lugar de las normas sociales dentro de 10s procesos de elección, dada la relevancia de las mismas para 10s efectos de la acción. Bibliografia BECKER, Gary S. (1973). (A Theory of Marriage: Part 1)). Joud ofPolitic Economy, vol. 81, juliolagosto, p. 813-846. -(1974). ((A Theory of Marriage: Part IIn. Journal of Politic Economy, vol. 82, marzolabril, p. S 1 1-S26. -(1976). The Economic Approach to Human Behauior. Chicago: University of Chicago Press. -(1977). Efectosperuersos y Orden social. México: Premia Editora, 1980. -(1979). La &ca de lo social. Una introduccidn al andlisis sociolúgico. Madrid: Rialp, 1981. BORCH, K. (1968). The Economics of Incertainty. Princetown, N.J.: Princetown University Press. COHEN, G.A. (1978). La teoria de la historia de Karl Mam: una defensa. Madrid: Siglo XXI Editores, 1983. -(1982). ((Réplica a "Marxismo, funcionalisrno y teoria de juegos" de Elstern. Zona Abierta, 33 (1984), 64-80. ELSTER, J. (1979). ULysses and the Sirens: Studies in rationality and irrationality. Cambridge: Carnbridge University Press, ed. rev. 1984. -(1982). ((Marxisrno, funcionalisrno y teoria de juegos. Alegato en favor del individualisrno metodológico)~. Zona Abierta, 33 (1984), 21-62. -(1983a). El Cambio Tecnoldgico. Inuestigaciones sobre la racionalidady la transformacidn social. Barcelona: Gedisa, 1990. -(I983 b) . Uuas amargas: Sobre la subuersidn de la racionalidzd. Barcelona: Península (Ideas; 4), 1988. -(1985b). ((Racionalidad, moralidad y acción colectiva)). Zona Abierta, 54/55 (1990), p. 43-68. -(1986b). ((Nuevas reflexiones sobre marxismo, funcionalisrno y teoria de juegos)). Zona Abierta, 43-44 (1987), p. 25-52. -(I 989a). El Cemento de la Sociedzd: Las paradojas del orden social Barcelona: Gedisa, 1991.
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