"Soni Pereunt"
Abstract
Devoto, Daniel
Full text
ARTICLES
<<Soni Pereuntn DANIEL DEVOT0 Don Rodrigo Sánchez de Arévalo, cuyo nombre vuelve a surgir del olvido, fue deán de Sevilla del 30 de enero de 1456 al 22 de abril del año siguiente. En estos quince meses --en ese tiempo huido irreparablemente hace cinco siglos --compuso para nuestra memoria su Verge1 de 10s principes o, por 10 menos, redactó la dedicatoria de su obra al rey Enrique IV de Castilla, en la que expone, entre otras dignidades -archidiácono de Treviño, capellán del reysu condición de deán sevillano'. Las relaciones de Sánchez de Arévalo, cronista real, con su patrono Don Enrique el Doliente han sido diversamente juzgadas: Julio Puyol escribió hace años que aquél ((traza una semblanza completamente arbitraria de Don Enrique, pintándole como un monarca sobrio, animoso, fuerte, diligente, liberal ... peritísimo en las armas,,, que agustaba de la música y le atraia el ejercicio de la caza, oportunidad que aprovecha el autor para aludir ligeramente a las censuras de que era objeto el rey por entregarse con exceso a este deporte y procura defenderle de ellas.,'. El P. Teodoro Toni, muy al contrario, señala el (calto valor y tendencia moralizadora, dlel Verge1 de 10s principes, caracterizado por su ccdiscreción y delicadeza, y en el que cdas aficiones del Rey Enrique y sus defectos eran marcadamente 10 que - - TRAME Richard H., S.J., Rodrigo Sánchez de Art:'valo, 1404-1470,-~~anish diplomat and champron of the Papacy (Tesis de la Catholic University of America). Washington D.C., The Catholic University of America Press, 1958, p. 90. (Studies in Mediaeval History, n.s., XV). PUYOL, Julio, aRuy Sánchez de Arévalo (Los cronistas de Enrique IV,ii)r, en BRAE, 78 (1921), 488-495, p. 492; al fin de 10 citado, remite al capitulo 39 de la Historia hispdnica, libro IV.
aquí Arévalo toma como objeto de su disertación,,; y como prueba de el10 remite a la misma crónica juzgada tan diferentemente por Puyol: <<Basta leer 10 que dejó escrit0 en 10s capítulos 38 y 39 de la parte cuarta de su Historia hispanica, donde presenta las virtudes y defectos del Príncipe,, con cabal objetividad, dentro de la continencia obligada de un historiador oficial3. A esta luz debe leerse, efectivamente, el Vergel: Sánchez de Arévalo exalta en 61 la grandeza de la virtud real, y en consecuencia diseiia un deleitoso y honesto verge1 para que en 61 vuestra muy alta Señoria, cuando la muchedumbre de curas e negocios le dieren lugar, se pueda, virtuosa e loablemente, retraher4. Y su vergel, honesto a la par que deleitoso, apto para retraerse virtuosa y loablemente en él cuando 10s trabajos del reinar 10 permitan, consta de tres tratados, consagrados a la milicia y ejercicio de armas, al de la caza, y a <<la moderada ocupación en 10s actos de melodias e modulaciones e instrumentos musicales,, que muestran cómo convertir en loable esparcimiento, por su uso adecuado, las aficiones (o 10s defectos) mis salientes del rey castellano: esta intención, ética mis que estética, nos indica qué materiales musicales injertará en su Vergel el deán de Sevilla. Enrique IV, según otro de sus servidores, poseía el tono de voz muy dulce y bien proporcionado. Todo canto triste le daba deleite; preciábase de cantores y con ellos cantar a menudo. Estaba siempre retraído; tañia dulcemente laúd; sentia bien la perfección de la música; 10s instrumentos della mucho le aplazian5. <<Todo canto triste le daba deleite,,. No sabemos hoy cuáles eran las músicas melancólicas que deleitaban al rey, perecidas hace tiempo las TONI, Teodoro, S.J., *Don Rodrigo Sánchez de Arévalo (1404-1470). Su personalidad y actividades. El tratado "De pace et bello"~, en Anuario de Historia del Derecho Español, 12 (1935), 96-360, pp. 241 y 165. El Verge1 fue publicado or primera vez or Francisco R. de Uhagón (Madrid, 1900) en una edición limitada de &cientos eiempf)urs que ude manejar or cortesia de don Arturo Marasso -ejem lar poeta y profesor ejemPirestudian8o en particular su información musical. ~Ron puede leerse en la edicdn de Mario Penna (BAE, t. 116, Prosistus castelkanos del siglo XV, I, p. 311-341); 10 citado corresponde a la 312 de esta edición, que es la que seguimos. sotre la influencia general de Sánchez de Arévalo (en particular sobre Jean de L'Espine de Pont-Alais), véase la contribución de Albert-Marie SCHMIDT a las Mékanges Guiette (Anvers, 1961, ~p. 225-232). Se&n Antonio VILLA RODR~GUEZ, Bosquejo rstónco de S. Beltrán de la Cueva, (Madrid, 1881, p. 4), citado por el P. Ton], pp. 241-242.
"SONI PEREUNT" 7 memorias que guardaban memoria de esos cantos. Porque el canto es voz del hombre y, como escribe Sánchez de Arévalo en su Vergel, la voz de 10s omes es un sonido muy Ibreve, el qual como quier que se oye o siente, pero luego se pasa; e porque queda en nuestra memoria, por ende fingen 10s poethas que las musas son fijas de Jovis e de la Memoria, ca si las melodias e cantos musicales después de oidas nos quedasen en nuestra memoria, perescerian, porque no se pueden escrevir6. Hay en esta frase final una gran verdad; alguien, siglos mis tarde, insistiria en 10 perecedero del sonido y de todo (e ... como una linea de aire, que apenas ha sonado y es tan s610 recuerdo...,); pero esta verdad es aquí, sin embargo, una verdad anacrónica. El hombre de Iglesia y el cortesano que era Sánchez de Arévalo no podia ignorar que en su tiempo se escribian y ejecutaban músicas polifónicas de complejas estructuras y que se las notaba en cancioneros que han llegado hasta nosotros; ni al capellán, deán y archidiácono, la misa y el oficio podían serle extraños, como tampoc0 podian serlt: ajenos 10s libros litúrgicos, extensamente notados desde hacia siglos según el mismo sistema que, con escasas modificaciones, sirve aún par imprimir 10s cantos eclesiásticos. Lo que nos da Sánchez de Arévalo no es el reflejo de la música de su tiempo, sino poc0 mis que la traducción de un pasaje de las Etimologías de San Isidoro de Sevilla, fuente confesada de otros lugares de su Vergel: Inde a Poetis Jovis et Memoriae filias Musas esse confictum est. Nisi ab homine memoria teneantur soni, pereunt, quia scribi non possunt7. Jacques Fontaine, en el mejor trabajo de conjunt0 que poseemos sobre San Isidoro, señala la mezcla de literatura patrística y de (para 61) experiencia personal que coexisten en su De Musica; y tratando de este párrafo en particular, muestra la fusión de las dos fuentes distintas que en él se complementan: Verge1 de 10s rincipes, Tratado tercero, excellenci;~ primera, p. 332 b. Para la fórmula de apelación mitofógica, &ase el estudio de Otis H. GREEN, ~Fingen 10s poems. Notes on the S~anish attitude toward Dagan mytholoay,~, en Estrrdios dedicados a Menéndez Pidal, I .., , ", (1956), pp. 275-278. Et?tmolo~iarum ... libri XX, 111, 15.2, Ed. Linday (Oxford, 1911; reed. 1957, mis una reedickn fragmentaria: ~extosi Bogotá, Instituto caro; y Cuervo, 1954). La corta tesis de H.L.W. NELSON, Etymolo iae van Isidorus van Sevilla. Een boek de grens van de antieke un de middeleeuuwse werefd. Leiden, Brill, 1954, se limita a citar, en materia de mhica, a Jubal y Pitágoras en p. 21.
DANIEL DEVOT0 L'essentiel de I'étymologie [música a Musis] est tiri d'une citation cassiodorienne du Protreptique de Climent d'Alexandrie [...I Le complément sur le r6le de la mémoire en matiere de musique vient du dialogue augustinien De ordine. Fontaine señala en nota que el texto de San Agustin est6 retomado prácticamente al pie de la letra: S. Agustín: S. Isidoro: sonus autem, quia sensibilis res est, Quarum sonus, quia sensibilis res praeterfluit in praeteritum tempus est, et praeterfluit in praeteritum imprimiturque memoriae, rationabili tempus imprimiturque memoriae. mendatio iam poetis fauente ratione Inde a poetis Iouis et Memoriae filias [...] Iouis et Memoriae filias Musas Musas esse confictum est. esse confictum est. (Migne 82, 163, nota e -texto de S. De ordine 11, 14, 41 (Migne 32, Agustín.) 1014). Y agrega que en el De Musica el fragmento agustiniano a considérablement changé de contexte: Augustin ne citait la fragilité du son que pour opposer I'instabilité de ce phénomene sensible ?i la permanence des ideés dans l'esprit. Sa perspective était donc nettement philosophique. Isidore a parfait la transposition de la phrase dans son contexte musical par une remarque certainement personnelle, qui cl6t sa définition de la musique: car si l'home ne garde pas le souvenir des sons, ils disparaissent, faute de pouvoir Ctre notés. Jacques Fontaine estima que Ces mots ont une double importance. 11s attestent d'abord qu'en écrivant sa arnusique,,, Isidore n'oublie pas sa pratique personnelle du chant, son expérience directe de I'art musical. De plus, ils paraissent montrer que l'home le plus cultivi du royaume wisigothique ne connaissait plus la notation musicale traditionnelle des Grecs, et qu'il ne connaissait pas encore la notatibn aneumatique. du Moyen Age. Cette constatation, capitale pour I'histoire de la musique en Occident, s'accorde avec le fait qu'Isidore a tout ignori des Zntroductions hamoniques de l'école grecque, dans lesquelles la notation musicale faisait partie intégrante du bagage technique le plus élémentaire8. " FONTA~F Jacques, Isidore de Séville et h culture chssique dans I'Espagne wisigothique, Paris, Etudes Augustiniennes, 1959, 2 vols., pp. 420-421, so urc es patr~stiques et expérience personnelle dans la présentation génerale* (del De Musica).
"SONI PEREUNT" 9 La doble deuda de San Isidoro para con Casiodoro y con San Agustin fue señalada hace casi un siglo por Carolus schmidtg; dos diferencias fundamentales separan, sin embargo, a Schmidt de Fontaine. Primerarnente, el estudioso alemán sostenia, como hipótesis de trabajo, la existencia de un Único repositorio antiguo de conocimientos musicológicos, utilizado sucesivamente poa San Agustin, por Casiodoro y por San Isidoro de Sevilla; Fontaine considera mis probable que este ultimo se sirviera de sus dos predecesores. La segunda diferencia estriba en que Fontaine señala muy exactamente que San Isidoro no ha copiado, sino que ha traspuesto la sentencia de San Agustin, y, como vimos, que el aporte personal del autor de las Etimologías es capital para la historia de la notación musical: ~da, sin embargo, la lista de aquéllos cuya opinión difiere de la suya. Fontaine señala también cómo, en las Etimologías, una alusión bíblica se superpone, ya a una cita de Casiodoro, ya a una de San Agustin en 10 relativo a 10s instumentos musicales (materia lúbrica por excelencia)lO. La forma misma de la frase analizada revela la influencia de este elemento escritural, componente fundamental de la cultura isidoriana. No solamente ah 1sidoro conocia muy bien las Escrituras, como es obligado, sino que incluso trabajó, con fines litúrgicos, en una revisión del texto latino de 10s alm mos". Lo que para Fonta' me es una observación personal (~(scribi non possunr,) cierra una reminiscencia del salterio: entre todas las asociaciones de memoria y sonido que ofrece la Vulgata (Eclesia'stico, 45, 11, etc.), una hay que reúne todas las voces esenciales de San Isidoro: el versículo 7 (en su inciso final) del Salmo IX -texto que falta en el Index loco~um (p. 936) de Fontaine: Periit memoria eorum cum sonitu. El texto de la Vulgata no es terminanternente claro: tan poc0 10 es, que las versiones usuales en lenguas modernas difieren al traducirlo: c~Desvaneci6se con el sonido su mernoria,,, vierte Torres Amat, mientras que la Biblia latinofrancesa de Didot (Paris, Lef;vre, 1829) reza: ccLeur mémoire a péri avec un grand bruit*. El cum puede indicar tanto una relación causal com una consecuencia, y una contemporaneidad como una semejanza: su memoria pereció como perece el sonido, SCHMIDT, Carolus G., Quaestiones de musicis scriptoribus romanis, imprimis de Cassiodoro et Isidoro (tesis de Giesen). Darmstadti, G. Ottonis ty . anticae, 1899, p. 32. 'O Op. bl., p. 137. -Para h espinosa cuestión de la organoLgía musical espa~iola medieval mu instrument os reales, o nombres heredacios?- me permito remitir a mi comunicación presentada al noveno congreso internacional de la Sociép Internationale de Musicologie, .Quelques instruments "espagnols" du haut Moyen Agen. " MORIN, Dom Germain, O.S.B., .La part de Saiint Isidore dans la constitution du psautier mozarabe,, in Miscellanea Zsidoriana. Roma~e, Typis Pontificiae Universitatis Gregorianae, 1936, pp. 151-163.
al tiempo que el sonido perecia, pereció con estruendo, o pereció a causa del sonido. Tal variedad de significaciones puede apreciarse en 10s variados comentarios de varios Padres de la Iglesia (las siglas remiten a la Patrologia de Migne, serie griega o latina): Periit cum sonitu, cum strepitu, comenta San Agustin, porque no se llega a la suma paz donde reside el silencio sumo, si no se ha combatido antes con gran estruendo contra sus vicios; o se dice porque el recuerdo de 10s impios se desvanece con el mismo estrépito en que se agita la impiedad (PL 36-37, col. 121; la primera de estas razones reaparece en Rufino Aquilense -PL 21, col. 68&, y en Walfrido Estrabón, PL 114, 769). Para Casiodoro se trata del mayor clamor, como suele suceder cuando algo próspero se cierra con pesadisimo fin y ni su poder ni su nombre se ven permanecer: asi el fragor atestigua, en comparación hermosisima, la destrucción de las ciudades (PL 70, col. 82; casi 10 mismo en San Bruno Herbipola -PL 142, 70y también en Walfrido, ya citado, ahora en PL. 113, 857; Pedro Lombardo une a Casiodoro con San Agustin, PL 191, 132-133). Asimismo para el obispo Teodoreto la expresión es metáfora tomada de las casas, que sacudidas por el terremoto caen con estrépito (PG 80, col. 926); y el obispo Apolinario dice que la memoria de las ciudades pereció con muchisimo sonido (PG 33, 1521-1522); para Haymo, asi como en una ciudad que perece hay gran dolor y sonoridad grande, asi era en 10s que perecian (PL 116, 223); y según Remigio Antisiodorense, 10s que perecieron perecieron con tumulto grande, o con gran conflicto, o con gran nota, fama y admiración del orbe todo (PL 131, 190 y 191). Para San Jerónimo, el sonitu es el de su doctrina perniciosa, y asi 10s males de 10s heréticos perecen con ellos, o, quizás, perecieron por el sonido, esto es, la predicación del Evangelio (PL 26, 841; cf. 29, 132, sonitu o strepitu). También para Odón Astense este sonido activo es la predicación de 10s apóstoles (PL 165, 1165): y cruza su comentari0 en el recuerdo expreso del Salmo XVIII, versiculo 4: dn omnen terram exivit sonus eorum et in fines orbis terrae verba eorum,, (10 traduce Illescas en el prólogo de su Historia pontifica y católica: aen aquellos años primeros, salió por todo el mundo el sonido de 10s Apóstoles: y sus palabras fueron ofdas en 10 último de la tierra,,). Y San Beda (denominado Beda el Venerable) refuerza este poder de la predicación evangélica con el tronido y terror que 10s apóstoles inspiraron en 10s impios por la amenaza del juicio final (PL 93, 533). Este sonido se hizo, según San Atanasio, para que esa ruina se divulgara (PG 27, 85-86 y 677-678); hubo grande rumor porque se expandió mucho el ruido, que no fue a escondidas (San Bruno, fundador de la Cartuja, PL 152, 669), y el ululato del extermini0 10 decret6 la Providencia para que las calamidades de 10s
unos llevaran a otros a ser mejores (San Juan Crisóstomo, PG 55, 126). Este sonido podia ser el clamor y griterio con que 10s demonios huyen del Señor, o la jactancia y soberbia estrepitosa, de 10s réprobos, o el clamor y 10s cánticos de sus sacrificios (Eutimio, PG 128, 143-144), como también el estruendo militar de 10s vencedores (Didimo Alejandrino, PG 39, 1191-1192). En resumen, el salmo proclama que hubo sonido, ya por el estrépito con que se del-rocaba la impiedad, o ya en razón del propio estrépito perecedero en el que la impiedad se agitaba (una vez más Walfrido Estrabón, PL 114, 769). La memoria de 10s impios pudo también perecer por la propia fuerza del sonido: asi como pereció Jericó que, según leemos, no cayó por máquinas ni arietes ni por otro empuje, sino s610 por el clangor de las trompetas, asi pereció por el sonido la memoria de 10s falsos dioses, porque con 10s apóstoles que predicaban fueron quebrados 10s idolos y destruidos 10s templos (San Bruno Astense, PL 164, 723). Todas las interpretaciones son verdaderas, porque si sonitu es el sonar de la persecución, también pereció aquella memoria con el sonido mismo, porque asi como el son de la voz pasa velocisimamente y proferido no subsiste, asi ellos pasaron velocisimamente también, como un sonido pasajero, o también con gran fragor, como el árbol grande que cae de su altura; o también por el sonido de la buena confesión, que ya no defendia sus pecados mas 10s acusaba (Gerhohus, PL 193, 759-761). Que el sonitu del salmo sea difícil de explicar 10 muestran, sobre la multiplicidad de las explicaciones apuntadas, 10s esguinces con que otros comentadores hurtan declararlo: Eusebio de Cesarea, al tratar el salmo IX, salta del versiculo 2 al 9 (PG 23, 131-132); Hesiquio pasa del versiculo 3 al 16 (PG 93, 1183-1184), Teodoro Mopsuésteno del 5 al 10 (PG 66, 653-654), y San Ciri10 de Alejand~ria se detiene en el sexto, en las puertas del séptimo que nos ocupa (PG 69, 765-766). La diversidad de las explicaciones antiguas se refleja en algunos colectores modernos: Crisóstomo, Teodoreto y Didimo figuran juntos en la Aurea in quinquaginta Davidicos psalmos, doctorum graecorum catena recopilada y traducida por Daniele Barbaro (Venetijs, 1564, pp. 94-95); bastantes Padres más se ordenan en la exposición de 10s salmos redactada por el P. Le Blanc: Pevire cum sonitu memoriam, dice, es primeramente desaparecer ambas eosas a un tiempo (cita para el10 a San Agustin y a San Jerónimo, con la versión arábiga de 10s salmos); en segundo lugar, es hacerse con escándalo (asi 10 entienden Bruno, Crisóstomo, Atanasio y Gregorio Nacianceno; y agrega la versión de 10s Setenta, que puede significar <<con eco,); en tercer termino, significa perecer con el propio gernido, con gritos y lamentos (aporta aquí la metáfora de Teodoreto y, como en 10s casos anteriores,