Felip Pedrell y la canción culta con acompañamiento en la España decimonónica : la difícil convivencia de lo popular y lo culto
Abstract
Alonso, Celsa
Full text
Recerca Musicol6gica XI-XII, 19911992, 305-328 Felip Pedrell y la canción culta con acompañamiento en la España decimonónica: la dificil convivencia de 10 popular y 10 culto CELSA ALONSO El interés que Pedrell mostró por la canción culta con acompañamiento se advierte al estudiar su catálogo de obras. De todos es sabido que, a pesar de que su mhima aspiración giraba en tomo al drama lírico nacional, Pedrell sintió especial predilección por la canción acompañada o Lied, como 61 preferia llamarla: de hecho, es el primer0 en titular con el vocablo alemán Lieder sus colecciones de canciones y melodias, a partir de 1871. No es nuestro objetivo inmediato el estudio estético y analític0 de la producción liederistica y cancionistica de Pedrell, pues pensamos que el10 desborda el marco de esta comunicación. Sin embargo, si creemos necesaria una aproximación a 10s condicionantes estéticos que rodearon al género tal y como fueron entendidos por Pedrell, en una postura no exenta de cierta ambigüedad. Tal aproximación ha de hacerse no s610 a través de las expectativas y opiniones que Pedrell tenia respecto a sus propias canciones y Lieder, sino también en el marco de las opiniones vertidas sobre la aportación de contemporáneos suyos dedicados al género. Dos importantes exponentes de la canción culta cqn acompañamiento de la segunda mitad del siglo XIX fueron Fermin Maria Alvarez y Gabriel Rodríguez, compositores a 10s que Pedrell dedicó páginas elogiosas en sus escritos mientras ignoraba (cuando no despreciaba) las producciones de la mayoria de 10s numerosos autores dedicados al género cancionistico. Por otra parte, creemos que estas breves anotaciones tienen sentido en el marco de un congreso donde, además de la figura del compositor y musicólogo, se está reflexionando sobre 10s variados problemas que plantea el nacionalismo como credo y como estética musical operativa. Porque es la canción acompaiíada (llámese melodia, canción española o sencilla y -ambiciosamenteLied) una alternativa más para canalizar la captación de 10 popular -y, mis concretamente, de la idiosincrasia peculiar de la canción popular españolaa través de un lenguaje y un vehiculo de expresión cultos
CELSA ALONSO que se materializan en un género musical que tuvo que sobrevivir en el marco del salón romántico. Esa es la razón de que tradicionalmente se la haya incluido como componente de eso que se ha dado en llamar música de salón, 10 cua1 plantea ciertos problemas a la hora de su valoración, dada la situación de la música de salón en España, cosa de la que Pedrell era consciente. Algunos compositores optaron por una estética de corte populista (que generalmente pretendía ser de signo andalucista), alimentada por 10s derroteros del pintoresquismo y costumbrismo románticos. Tal estética hundía sus raíces en la música teatral y en el plebeyismo dieciochesco desde el punto de vista ideológicol, y se prolongar6 como actitud y como fenómeno socio-musical durante gran parte del siglo xix: y las canciones españolas hacían las delicias de la aristocracia decimonónica que frecuentaba 10s salones. Otro grupo de compositores se sumaron a la estética de la romanza italiana o se limitaron a realizar una imitación de números operísticos italianos (más o menos lograda, según su talento y técnica musicales). En el espacio Único del salón convivieron ambas tendencias y en ambas se lograron algunas obras de mérito, pero también se caería en el abuso, pues decenas de compositores se lanzaron a la composición de canciones y melodías que pronto engrosaron el repertori0 de la música de salón. Cuando en 1888 Pedrell comienza a escribir en las páginas de La Ilustracidn Musical Hipano-Americana, España estaba aferrada a una precaria restauración borbónica. Para entonces, la vida de 10s salones se había aburguesado respecto a la situación de la primera mitad del siglo, y el italianismo campeaba a sus anchas: recordemos aquella expresión de Galdós sobre la basura de saldn que Pedrell suscribió en no pocas ocasiones. El italianismo reinante s610 tenia la competencia de ciertos compositores que, en pleno auge del género chico, optaban por un casticismo y andalucismo que, en ocasiones, eran adulterados por 10 que se dado en llamar el ccalhambrismo>> en música sinfónica y que en el dominio de la canción acompaííada podemos bautizar como <<arabisme>>: colecciones de canciones <<moriscas>> que no eran otra cosa que una reformulación tardía (acorde con la moda del momento) de aquel primitivo andalucismo presente en 10s salones españoles desde principios de siglo2. Utilizando una expresión de Ortega y Gasset. Véase 10s ensayos sobre el tema que se han publicado bajo el titulo de Goya: Preludio a un Goya y Sobre la leyenda de Goya. Madrid, Espasa-Calpe, Colec. Austral. Tercera edición de 1982 (la primera edición es de 1963). Por otro lado, el arabismo y orientalismo son fenómenos característicos del romanticismo y neorromanticismo europeo, que al ser uimportadosn por 10s salones decimonónicos espatioles, donde a 10 largo de varias décadas se había ido creando un importante poso de indole andalucista, están en condiciones óptimas para reabsorver el orientalismo de salón.
La canción española habia vivido tiempos mejores en 10s años veinte y treinta (en las canciones de Carnicer, Gomis o Ledesma, por citar algunos ejemplos significativo~) y durante la época isabelina, años en 10s que el andalucismo habia logrado obras de cierta frescura y espontaneidad en la cancionistica de Iradier y sus imitadores. sin embargo, durante la restauración borbónica, la vida de 10s salones, perdido ya gran parte de aquel mis o menos autentico gracejo español -permitasenos utilizar esta expresión salazarizina-, se debatia entre la influencia francesa, 10s restos del furor italianista y ciertos ingredientes orientalizantes o arabizantes de 10s que ni el mismo Pedrell pudo sustraerse3. Evidentemente, la creación de un repertori0 comparable en su significado al Lied alemán era un tema que preocupaba a Pedrell, horrorizado ante la avalancha del mal gusto que dominaba en 10s salones. Por otro lado, la burguesía barcelonesa de 10s años setenta y ochenta era más reacia al andalucismo que la madrileña4 y, además, se estaba produciendo un gran desarrollo en la lírica catalana y una preocupación seria por la difusión del folklore catalán. Y es precisamente la influencia de la música folklórica uno de 10s condicionantes que arrastra consigo la canción culta con acompañarniento desde su En 1906 publicó un álbum titulado Canciones arabescas para canto y piano. Se trataba de un álbum de seis números. Es significativo que Pedrell haya dado tal titulo a una serie que, si se examina con detenimiento, no tiene nada que ver con titulos del mismo signo de otros compositores. Tal vez debamos dar un sentido distinto a estas <arabescas>> del que normalmente solemos dar a producciones cancionisticas insertas en el área de influencia del <<alhambrismon. No es el tema moro ni la simbologia orientalizante 10 que justificaria el titulo que tal vez obedece más bien a un sentido de <<miniatura>>, de <filigrana>>, teniendo en cuenta que el álbum se nutre de 10s siguientes números: una aCanción callejeran de ciego postulante, unas <<Seguidillas gitanas,, (Señor bailadorcito), unas aBoleras estudiantilesn (a imitación de una tonada antigua), una <<Copla marinera*, una <<Copla de bailen y, finalmente, una canción titulada <<El columpion. Esta serie tampoc0 ha de ser comparable a las anteriormente citadas, escritas sobre textos franceses. A Pedrell no le interesaba esta obra a juzgar por las líneas que le dedica en el capitulo IX de Jornadas Postreras (1903-1912): una linea, s610 para decir xSin importancia,,. 4~unque el andalucismo habia tenido más aceptación durante la década de 10s años cincuenta y sesenta, es muy significativa una critica de 1871 publicada en La España Musical, núm. 277 del 19 de octubre de 1871 (Barcelona) sobre un concierto ofrecido por la Patti, acompañada al piano por Ritter en el teatro del Circo. En ella se decia: <<Llamada a la escena, quiso demostrar su reconocimiento a la distinguida concurrencia que la aplaudia y joh, incauta y mal aconsejada joven! nos cantó la trasnochada canción española "El calesero", en andaluz, al parecer, y sin perdonarnos el ijuy salero! que dijo con pasmosa inmovilidad, llevando una falda cuya cola media cinco metros, un peinado de 10s rnás ebouriffés, de 10s que hoy se estilan, en una palabra, todo 10 más opuesto al género de la cancioncilla, que de buena gana se la perdonaremos si intenta repetirla. La galantería de la Patti cometida sin duda inconscientemente, por creer acaso que aquí nos entusiasmamos con 10s jaleos, es disculpable en ella, poc0 conocedora del gusto del públic0 que la oia[. . .]D.
CELSA ALONSO nacimiento como género independiente y que va a afectar, de un modo u otro, a la canción de inspiración populista. Pero, naturalmente, la música folklórica que alimentaba la inspiración y las melodias de 10s compositores era más bien la de un folklore de carácter urbano que sobrevivia fundarnentalmente en 10s aledaños de las grandes ciudades, en ambientes socialmente bajos, y que desde fines del XVIII algutinaba toda una serie de elementos dispersos que, juntos todos ellos, habian contribuido a crear un ambiente que tradicionalmente ha recibido diversos calificativos: majo, castizo o manolo5. Si pensamos en la honda preocupación que sentia Pedrell por el redescubrimiento de la música popular y sobre cómo habia ésta de vivificar al compositor, comprenderemos la sensibilidad del catalán hacia todas aquellas obras y colecciones de canciones que penetraban al salón y que consistian esencialmente en armonizaciones (toscas, algunas de ellas) de canciones populares, fácilmente comercializables. Se trataba, en definitiva, del mismo espíritu comercial que animaba a 10s compositores a ganarse un dinero en el género de la zarzuela. Junto a estas armonizaciones comenzaban a despuntar las primeras colecciones de canciones populares de ciertos compositores animados por un interés distinto, mas acorde con el rescate del folklore de ciertas regiones6. Nos ha sido imposible encontrar un capitulo 10 suficientemente amplio dedicado íntegramente al problema de la canción española de procedencia culta en la obra teórica o critica de Pedrell. De hecho, es este un calificativo que Pedrell evita, creemos que conscientemente. Por otra parte, la expresión canción española en si misma es ambigua, ya que nos puede conducir al dominio de 10 popular. Pedrell, por su parte, se referiere en ocasiones a la melodia di camera. Es curioso que Pedrell emplee el calificativo italiano para definir la realidad de la canción culta con acompañamiento (que seria 10 más aproximado a un Lied): siempre que Pedrell se movia en el terreno de la canción culta de autor preferia hablar de melodia o, sencillamente, de Lied. El hecho de que haya que rastrear concienzudamente en sus escritos para encontrar referencias salpicadas al tema del Lied en España no significa que no fuera éste objeto de preocupación constante. Este ambiente había atraido desde finaies del XVIII a un sector de la aristocracia espafiola y lo seguirá haciendo durante el siglo siguiente. Una de las pioneras fue la obra de Inzenga titulada Ecos de España de 1874, con la intención de ser continuada posteriornente en 10s cuatro cuadernos de Cantos y bailes populares de España (Galicia, Vaiencia, Murcia y Asturias). Curiosamente, del mismo afio 1874 es otra colección interesante titulada Cantos Espafioles de Eduardo Ocón de distinta significación y de la que hablaremos posteriormente.
Por otra parte, es necesario recordar que para é1 el drama lirico es el Lied engrandecido: Ha llovido, y adn diluviado, desde que escribi glosando este tema: que el drama lirico es el Lied engrandecido; mis claro: es el canto popular transformado, producto de la fuerza de absorción y la virtud creadora que se necesitan para transformar elementos: en ellos aparecen copiadas con toda fidelidad no tan s610 la idiosincrasia artística de cada autor, sino reflejadas por manera admirables todas las manifestaciones artisticas homegéneas de un pueblo. El drama lirico, pues -añadiaes el Lied desarrollado en proporciones adecuadas al drama, es el canto popular transformado. En el canto popular existe el temperamento artístic0 de un pueblo del que emana, por consiguiente, su carácter7. Obsérvese que dice Lied y no canción. Podríamos incluso inferir una identificación casi implícita entre canto popular y Lied. Sin embargo, cuando Pedrell se refiere a la melodia di carnera el elemento romántico es casi una necesidad vital. Hay, por tanto, una dualidad entre la referencia a la sabia de 10 popular y la presencia de ciertos elementos expresivos de índole estrictamente romántica, que no son siempre fáciles de compatibilizar. Este componente romántico esencial en el género para Pedrell se pone de manifiesto en sus juicios y críticas a la obra cancionistica de Fennín Man'a Alvarez y de Gabriel Rodríguez, dos de 10s exponentes más interesantes de la canción culta española en el siglo XIX, prácticarnente olvidados en la actualidad. Naturalmente, cabria plantearse si es que Pedrell se refiere a dos realidades distintas: el problema de la armonización y presentación de 10s cantos populares, por un lado, y el mundo de la música de cámara por otro. Si asi fuera, iqué lugar ocuparia ese Lied al que hace referencia? ¿En dónde se incluirian sus colecciones de Lieder para canto y piano? Creemos que ambas realidades podrían ser dos aspectos distintos de un mismo fenómeno y que Pedrell era consciente de ello: la necesidad de que España desarrollase un repertori0 de canción culta acompañada, absorbiendo e interiorizando la esencia de las canciones populares, al igual que 10 habían hecho 10s liederistas alemaness. PEDRELL, F., Jornadas Postreras (1903-1912). Barcelona, Castells, 1922. p. 84 Conocedor de la música alemana y austriaca, Pedrell reflexionará sobre la absorción del elemento popular en la obra de Haydn en un capitulo de su obra titulada Lírica Nacionalizada. Estudio~ sobre folk-lore musical. París, Pau1 Ollendorf, 1900. Pedrell señala que toda la frescura de la obra haydiniana descansa en la absorcidn de la canción eslava y croata por parte del compositor, aunque, naturalmente, en el ámbito de la música instrumental. Pero Schubert hana 10 propio en el ámbito del Lied.
CELSA ALONSO Es por el10 que, en realidad, la esencia del dilema al que se enfrentaba Pedrell (aunque no exista un corpus teórico-estético tan amplio como en caso del drama lírico) no era otra que la conciliación del romanticisrno de su espíritu creador con la conciencia de su nacionalismo regeneracionista. Ya en 1868 escribia: [...]idónde encontrar pues 10s principios de un arte tan fugitivo [la música] y que al propio tiempo se reviste de aparato tan misterioso? En dos fuentes diversas. [a] En la tradición, en la historia de formas y procedimientos anteriores; en el estudio de la naturaleza humana, que no varia jamás en su esencia; [b] en fin, en el corazón humano centro de todas las pasiones y donde cua1 inmensa oleada afluye todo 10 noble, grande, espiritual. En nuestro estudio debemos ayudarnos de la psicologia y de la historia, como dos facultades poderosas para encontrar la verdad [...I. Es preciso saber algo más de 10 que enseña la música, y conocer, estudiar, trasladarnos si es posible a las causas primordiales que han precedida a las formas que el arte contemporáneo nos presente[. . .I. [. . .] La lucha entre las apreciaciones y tendencias de 10 antiguo y 10 moderno, se encarniza aún de dia en dia. Pero la lucha es siempre fecunda y contribuye a la vida del arte y de la literatura. La innovación y la tradición, principios opuestos, pero que en proporción combinados mantendrán la vida del arte, son 10s elementos constitutivos de este dualismo, eterno, más o menos activo, militante en todos tiempos y lugareg. La dualidad a la que hacíamos referencia es evidente en este párrafo, aunque haya sido escrit0 para hablar sobre la música del powenir y de Wagner. Por todo ello, Pedrell fue enormemente selectivo en sus juicios sobre la música de salón e igualmente cuidadoso en sus producciones de esta indole. Tal vez por esa misma razón, a la hora de componer sus colecciones de melodias y Lieder, quisiese huir de ese populismo fácil, dejándose seducir por otros estirnulos. A nuestro juicio, tres son 10s aspectos esenciales que configuran el perfil estético de 10 que había de ser para 61 la canción culta acompañada: a) La sabia de 10 popular. b) Lo romántico. c) La necesidad de aprender de 10 que se hacia en otros países para no caer en PEDRELL, F., aLa música del pomenirn. En Almanaque Musical de 1868. Publicado bajo la dirección de Luis Obiols. Año I. Barcelona, 1 de enero de 1868. A. Vidal y Roger.
un popularismo de segunda fila. La referencia puede estar en Francia o Alemania (no nos olvidemos de su sincera admiración por Schubert), pocas veces en 1talial0. La música popular le habia preocupado desde siempre. Ya en 1868 decia: [. . .] La nacionalidad musical de un pueblo, no tiene fecha sabida; la forma en que cada Cpoca se la encuentra, no pertenece por casualidad a esta o a aquélla sino a todas.. . Y esa que muy propiamente llámase perpetuidad tradicional, nace de aquel filón inagotable, abierto en la mina de 10s cantos populares, oculto tanto tiempo por el amaneramiento y estilo convencional, cuyo germen ha vivificado el soplo del genio[. . .I1 l. Pedrell intenta partir de la sabia del canto popular como elemento motor que ha de reconvertirse en lenguaje culto, pero también parece dejarse cautivar por ciertos elementos de signo orientalista y por la influencia de 10s mode10s franceses. Noches de ~s~aña'~, una colección de seis melodias para canto y piano, es un buen ejemplo de cómo Pedrell intentaba aunar 10 popular y 10 culto. El resultado final nos lleva más al ámbito de 10 culto que de 10 popular y, como afirmó el propio Pedrell, fue una obra compuesta (al menos en parte) al calor de la influencia de las exquisiteces del Lied de Schubert y las intimidades del piano nostálgico de Chopin13. El critico Antonio Opisso, amigo de Pedrell, publicó una reseña crítica del álbum donde afirmaba asimismo que, en su conjunto, resultaba intimista, romántico, aristocrático e incluso schumanniano en algunos momentos (significativamente en la <<Serenata>> con texto de Zonilla), pero que no dejaba de ser eminentemente español y finalizaba la reseña del modo siguiente: El señor Pedrell, de cuya valia musical tengo mayores pruebas todavia, se ha conquistado -puedo decirlola admiración de cuantos han oído sus composiciones; pues si en el genero sentimental ha sobrepujado tanto a esos autores cuyo Único mérito es escoger una buena poesia, 'O Los Lieder de Schubert y Schumann se conocían en España (al menos por una minoria culta), pero no parece que la cancionística alemana haya sido una categoria operativa general en el marco de las variadas influencias que recoge la melodia carnerística espaiiola y, desde luego, no se puede comparar en ningún caso a la influencia francesa e italiana. " PEDRELL, P., <<La música del porvenirn. En Almanaque Musical de 1868. Op. cit. l2 Esta obra fue publicada en 1871, aunque las seis melodias habían sido compuestas en diferentes momentos. <La ramilletera,) es de 1866; el cantar <<A.. .n es de 1864; <Seguidillas)) (estilo popular), de 1866; <<Cantilena, (estilo popular), de 1864; derenata)), de 1870 y <Amores en el desiertos (estilo popular), de 1862. Esta diversidad justificaba la diferencia de pbnteiyniento y de concepcidn formal, según su autor. l3 PEDRELL, F., Jornadas de Arte (1841-1891). Sociedad de Ediciones Literarias y Artísticas. París, Librería Pau1 Ollendorf. p. 25.
CELSA ALONSO en el estilo característic0 español ha venido a vengarnos de Iradier y de sus cómplices. ~D~os se 10 tenga en cuenta!14. Volverá a intentar la simbiosis de 10 <<popular>> y 10 culto en Orientales, doce Lieder con textos de Victor,Hugo (1876), en este caso 10 <<popular>> y el estimulo de la poesia francesa. Este se hace más especifico en Les Consolations, doce Lieder con textos de Théophile Gautier (1876)15. No parecen conciliables, a priori, la esencia de 10 popular español con 10s poemas de Hugo: sin embargo, en Orientales Pedrell incorporaba elementos musicales asociados a cantos populares tarraconenses que 61 mismo habia recopilado años atrás: en este caso el sabor popular, que se pone de manifiesto armónicamente en ciertos giros modales, se complementa bien con un vago orientalismo que se transforma en un ccarabismo evocador>) -utilizand0 una expresión de Francesc on astre'^-. El orientalismo de Pedrell estaba matizado en este caso por la esencia del canto popular catalán, en un intento de llevar a cabo 10 que creia (en aquellos años de búsquedas estéticas o, utilizando palabras del propio Pedrell, de tanteos17) una opción válida para el Lied hispano. El antecedente de estas dos colecciones está precisamente en 10s números rechazados por Pedrell de la serie anterior de Noches de España, significativamente del número 3 titulado c<Seguidillas>> (estilo popular), repudiada por el autor posteriormente18. El10 es curioso, porque a pesar del rechazo proclamado, Pedrell debió sentirse satisfecho con estas dos colecciones, a pesar de haber sido compuestas con rapidez desmesurada, en un estado de exaltación casi visceral. Ambas series fueron publicadas por la casa editora de Lucca de Milán y recibieron buenas críticas, de las que Pedrell se sintió orgulloso. De hecho, afirma: Mi camino de Damasco era Cste: el del sencillo Lieder nacido de la eficacia del canto popular asimilado en su mis pura esencia interior, que por desdoblamientos ampliados conducía al drama lirico nacional; pero en una nación de tanta incultura musical como la nuestra, todo esfuerzo l4 OPISSO, A., <(Bibliografia Musical,,. En La España Musical núm. 277 del 19 de octubre de 1871. La comparación con Iradier resulta esclarecedora. Por otra parte, es significativo que Pedrell, años más tarde, rechace frontalmente esta colección a excepción del cantar <<A.. .n y la <(Serenata, con texto de Zorrilla. Por cierto que en Jornadas de Arte (1841-1891) Pedrell se mostrari muy agradecido con aquella crítica de Opisso, quien habia formado parte con él de la primera Sociedad Wagneriana de Barcelona. l5 Pedrell advierte que en su catalogo habia intitulado la serie como Pensés musicales. l6 BONASTRE, F., Felipe Pedrell. Acotaciones a una idea. Publicaciones de la Caja de Ahorros de Tarragona, 1977, p. 29. l7 PEDRELL, F., Jornadas de Arte (1841-1891). Op. cit. PEDRELL, F., Jornadas de Arte (1841-1891). Op. cit., p. 30.
realizado en uno o en otro sentido, estaba de Dios que resultaria completamente estéril. Me di cuenta de todo esto con una semi-claridad de videncia anticipada. [. . .] El efecto desastroso producido por la negativa eficacia, nula por completo, de las Orientales y sus gemelas las Consolations en el pdblico, siquiera limitado a una mínima parte, causóme gran descorazonamiento moral, exacervado y acrecentado por la imaginación, mala consejera siempre, y verdaderamente homicida en aquel moment^'^. Aunque, efectivamente, Pedrell reconozca que se habia dejado seducir negativamente por su imaginación, no es menos cierto que en estas frases esta presente la crítica a un público musical que no parecia estar capacitado para recibir y saber apreciar el significado de un verdadero Lied de verdadero carácter español, independientemente de que su propuesta estética pudiera ser un error, 10 cua1 tampoc0 queda del todo claro. El ejemplo de Schubert fue una referencia constante para 61, pero no conseguia traducirlo a su propio lenguaje: El ambiente de aquellos cantos [populares] me fascinaba, ciertamente, pero yo ignoraba cóm0 traducirlos en música. Se 10 preguntaba a la partitura de Freyschütz; se 10 preguntaba a 10s Lieder de Schubert: la esfinge parecia muda20. A pesar de todo, la simbiosis de 10 popular y 10 culto era una necesidad para Pedrell. El tema sale a relucir ocasionalmente en sus escritos, por ejemplo, con motivo del juicio critico de Cantos de la Bretaña (Chants de Bretagne), de Gabriel Fabre: En efecto, se trata de una serie de poesias modestas que Gabriel Fabre ha adaptado a temas bretones. Las poesias son modernas, de 10 más moderno que pueda darse. [. . .] Los periódicos de Paris citaron mi nombre y mis ideas al hablar de esta colección, y quise conocerla para esudiar ese interesante aspecto de renovación que ofrece actualmente Francia [...I Lo que hay que admirar en la colección es la habilidad que demuestra el autor asimilándose 10s temas populares originales, conservándoles toda su fisonomia nativa, y más todavia, haberlos fundido en poesias modernas, y de 10 más moderno que pueda darse como concepto y forma. El autor, en una palabra, ha llenado de vino generoso de la nueva cosecha odres viejos bien curados, y el resultado ha sido 10 que era de esperar: esa hermosa confesión dice bien a las claras que la ancha via l9 PEDRELL, F., Jornadas de Arte (1841-1891). Op. cit., p. 93-94. PEDRELL, F., Jornada~ de Arte (1841-1891). Op. cit., p. 72-73.
CELSA ALONSO ladora de su ignorancia, diciéndoles con chuscas y fina gracia: <(¿Les estorba 10 acompañado? Pues esto se resuelve tapando con el dedo la linea del pentagrama pecaminoso[. . .I>> y tutti contenti. Y tenia razón. La generalidad de nuestros músicos no ha sabido hasta más tarde, que la armonización del canto popular forma un ramo especial de la literatura musical foik-lórica internacional, y que gracias a esa literatura se han descubierto ignorados mediterráneos de tonalidades, modalidades, influencias de razas, toda una étnica de la armonia, que ha explicado, perfectamente, el advenimiento de nacionalidades a fin de que sonasen en la vida del arte todas las cuerdas de la lira humana, mudas durante siglos y mis sigloeO. Evidentemente que en la base de tal inflexión en su pensamiento puede estar la composición de la trilogia de Los Pirineos y el manifiesto Por nuestra música. Falla también se refiere al punto de inflexión del año 1890-91, asi como a la personalidad de las armonizaciones pedrellianas de su Cancionero musical popular español: Y aún diré mis: esa significación que muchos le atribuimos no est6 representada por la totalidad de sus obras; las que precedieron a la composición de Los Pirineos s610 pueden estimarse como efecto de la compulsión de intenciones conducentes al fin brillantemente logrado con la citada obra. Ni aún en estas mismas obras de su último periodo esto fue logrado con igual fortuna[. . .] [...I La simple confrontación de algunos de 10s cantos anotados y armonizados por Pedrell, con la transcripción y armonización que de esos mismos cantos presentan otras colecciones que le precedieron, nos probará como tal canción, en que apenas reparábamos a la lectura de aquellas colecciones, adquiere un raro valor al ser presentada por nuestro músico. Y es que el carácter modal especialisimo que acusan determinados cantos, se ha traducido en aquellos cancioneros al sentimiento tonal invariable de la escala mayor o menor, mientras que Pedrell extrae de esos mismos cantos la verdadera esencia modal y armónica en ellos contenida4'. Pero pasemos a un segundo componente esencial a tener en cuenta en el ideario estético pedrelliano sobre la formación de un Lied de carácter hispano. Las huellas de un rornanticismo profundamente anclado en su espiritu aparecen salpicadas en sus juicios elogiosos de dos contemporáneos suyos que le merecieron el mayor respeto: uno de ellos fue Fermin Maria Alva40 PEDRELL, F., Orientaciones (1892-1902). Cap. XXII. Mi Cancionero musical popular español. Pan's, Pau1 Ollendorff, 191 1, p. 160. 41 FALLA, M. DE, Escritos sobre música y músicos. Introducción y notas de Federico Sopeña. Colección Austral. Madrid, Espasa-Calpe, 1988.
FELIP PEDRELL: LA DIF~CIL CONVIVENCIA DE L0 POPULAR Y L0 CULTO 321 re^^^. Pedrell se alegraba profundamente del éxito de las melodias de Álvare^^^. Se alegraba, sobre todo, de que, por fin, un autor español pudiese competir con 10s italianos en el dominio de la músia di camera. Parece como si no se atreviese a utilizar sencillamente la denominación de música de salón, que era donde se cantaban las canciones de Álvarez. Pedrell dirigia sus quejas no s610 contra 10s compositores españoles que se dejaban seducir por el andalucismo barato y contra muchos otros que publicaban incansablemente romanzas (con textos italianos o castellanos), sino contra el públic0 de 10s salones que, del mismo modo, se dejaba conquistar por aquella vulgar imitación del italianismo operistico y de salón, una enorme dificultad que contribuyó a impedir un desarrollo fructífer0 del Lied hispano. Trasladaba la situación del teatro al salón y no le faltaba razón. Sin embargo, es curioso que no hable de las,Canciones españolas de Álvarez, sino que insista más en la inspiración de Alvarez. Apenas un aíío antes de la aparición de Por nuestra música (1891), Pedrell consideraba a las canciones de Alvarez como una especie de oasis en medio de la mediocridad reinante, como algo prometedor que proporcionaba una chispa de luz entre aquella ccniebla del mai Y es que la musica di camera (y por 10 tanto la melodia acompañada) era para Pedrell un género reservado a cclos escogidos>>, a aquellos capaces de realizar una simbiosis auténtica entre la creación musical y la creación poética. Y este es, sin duda, un argumento esencialrnente romántico. No tenemos más que recordar sus palabras: [. . .] esas florecitas de salón, esas misteriosas e inefables confidencias de un alma a otra alma, divinizadas por un arte que se complace en manifestarse sin ostentacioes ni aparatosos alardes, realizándose, entonces, aquella celeste y misteriosa alianza que existe entre las dos divinas hermanas, la poesia y la Tal vez por el10 muy pocos compositores de canciones y melodias fueron debitarios de sus críticas elogiosas. Sin embargo, la obra de Fennín no se carac42 Fennín M. Álvarez fue un autor de gran éxito entre un públco limitado: fundamentalmente en el ambiente de 10s salones de la aristocracia madrileña entre 10s años de 1866 y 1874. Posteriormente en 10s años de la Restauración (precisamente cuando Pedrell escribe su corto ensayo biográfico) sus canciones se hacen repertori0 habitual de conciertos vocales y algunas de las canciones más famosas penetran incluso en el ámbito del teatro. Sin embargo, acabará siendo condenado al olvido por parte de la historia., 43 PEDRELL, F., *Fermin Maria Alvarez,. En La Illcstración Musical Hispano-Americana, núm. 55 del 30 de abril de 1890. " PEDRELL, F., <Fermin María 4varezn. En La Illcstracidn Musical Hispano-Americana. Op. cit. 45 PEDRELL, F., <<Fermin María Alvarezn. En La Ilustració~z Musical Hispano-Americana. Op. cit.
CELSA ALONSO teriza esencialmente por un romanticisrno profundamente arraigado, sino que he un compositor de gran versatilidad en el campo de la canción: escribió muchas canciones de linea populista, probó suerte en el repertori0 de las habaneras (que habian sido popularizadas por Iradier en 10s años cincuenta y comienzos de 10s sesental sin olvidar las influencias de la melodie francesa (esencialmente de Gounod), que tarnbién supo prestar una atención esmerada a la poesia catalana: capaz de escribir una vulgar cancioncilla española en el tono de las de Iradier pero tarnbién unas <<sentidas y elegantes melodias antítesis completa, y es de decirlo todo de una vez, de las alcantarillas antimusicales de Don o~.~~. Otro gran olvidado de la musicologia espafiola, y sobre el que Pedrell llamó la atención en su obra Orientaciones, he Gabriel Rodríguez: ni Salazar, ni ninguno de 10s grandes diccionarios españoles de música47 siquiera mencionaban su nombre. Pedrell recoge en Orientaciones las páginas que en aquel dia de 1902, con motivo de la muerte de Rodríguez, dedicara <<a la memoria del entrañable amigo>>48. De estas palabras se infiere que 10 mis destacado de aquel 46 PENA y GoÑI, A., <<Bocetos musicales (IV). Fermin Maria Álvarezr. En Crónica de la Música. Revista Semanal y Biblioteca Musical, núm. 19 del 30 de enero de 1879. Peña y Goñi se refería con el apodo de <<Don Opn al compositor Antonio de la Cruz, que también se especializó en el genero cancionístico y que fue ridiculizado con este nombre por el critico vasco, según nos transmite el propio Pedrell en su Diccionario biográjico-bibliográjico ..., debido a la mania que Cruz tenia de-poner número de opus a sus obras. El juicio favorable sobre la producción cancionistica de Alvarez es un punto,de acuerdo entre Pedrell y Peña y Goñi, Es mis, muchas de las frases dispensadas por Pedrell a Alvarez parecen haber salido de la pluma del vasco en el articulo citado. Y ya habia advertido también Peña y Goñi las influencias francesas en la obra de Alvarez, además de la profunda esencia española y la atención a la lírica catalana: esa había sido la opción de Alvarez aantes de caer en la mania de deshilvanar corcheas sin orden ni concierto, o dislocar cavatinas escritas veiente años antes por el prójimon. 47 NO aparece citado ni en el Diccionario de Luisa Lacal, ni en el de Fargas y Soler, ni en el de Pahisa, ni en el de Pena y Anglbs ni en el de Ricart Matas. Curiosamente tampoc0 aparece recogido siquiera su nombre en el Diccionario biográjico y critico de músicos valencianos de José Ruiz de Lihory, obra premiada en 10s Juegos Florales de 4Lo Rat-Penatu en el año de 1900, época en la que Gabriel Rodriguez aún vivia y era un personaje relativamente conocido en ciertos círcu10s musicales, tanto en Madrid como en Barcelona. 48 PEDRELL, E, Orientaciones (1892-1902). Paris, Paul Ollendorf, 1911. Capitulo XXIX: Velada en honor de Don Gabriel Rodriguez y Benedicto, celebrada en el Ateneo de Madrid (1902). En 1903 se publicaria un pequeño folleto sobre la velada celebrada con motivo de la muerte de Gabriel Rodriguez, que se habia celebrado el 24 de mayo de 1902 bajo la presidencia de don Segismundo Moret. Gumersind0 Azcárate leyó una Biografia (reproducida en el apéndice XIV de Orientaciones) y posteriormente se pronunciaron tres discursos (por Moret, Echegaray y el mismo Pedrell). El acto terminaria con la ejecución de varias composiciones de Gabriel Rodriguez, concretamente varias melodias o Lieder (como asi fueron expresamente denominados) de la mano de la cantante Mana Soledad Martinez y José Güervos. La admiración entre Pedrell y Rodriguez era mutua, siendo este Último uno de 10s primeros defensores de las teorias pedrellianas y un apoyo constante mientras Pedrell residió en Madrid.
FELIP PEDRELL: LA DIF~CIL CONVIVENCIA DE LO POPULAR Y LO CULTO 323 compositor por a$ción y también critico musical49, fue su c<Colección de melodias>,, <<intimidades de un alma podrían titularseu según el propio pedrellso. En otra ocasión Pedrell habla de <<flores suaves y tiernas de su inspiración musical~. De nuevo acude a expresiones de talante romántico para elogiar una producción que se caracteriza, precisamente, por ser un exponente de 10 que podia haber sido un Lied hispano con una fuerte carga romántica, de aspiraciones mis universales que las jugosas canciones españolas de ~lvarez~'. No s610 Pedrell se dejó seducir por la personalidad estética de este autor: a 61 se refirió también Salvador Giner de 10s Ríos, en un articulo titulado <<Sobre la Institución y el ~onservatorio~~~. Si bien es cierto que la mayoría de sus 49 Pedrell recuerda en su discurso que diversos artículos y escritos de crítica de Rodríguez fueron publicados en el extranjero, aunque no especifica donde, sugiriendo incluso la publicación de una antológica de sus escritos críticos. Menciona especialmente su juicio cornparativo acerca de Palestina y Victoria recogido en Les origines du théatre lyrique modeme, así como sus juicios y opiniones sobre el aconcepto estético del drama lirico modemon recogidas en Rivista Italiana. En realidad, se puede considerar a Rodríguez como uno de 10s primeros defensores de Pedrell y ardiente wagnerista. Gabriel Rodríguez fue además colaborador de la revista musical La Crónica de la Música desde marzo de 1881, según nos cuenta Saldoni en su diccionario. 50 Las melodías de Gabriel Rodríguez fueron publicadas en Barcelona anónimamente a través de un Album de carácter antológico titulado Colección de Melodias para canto y piano por Juan Bautista Pujol. 5' En el marco de la producción cancionística de la segunda mitad del siglo XLX en España, según Carlos Gómez Amat, estas canciones de Gabriel Rodríguez son las que más se acercan al mundo del Lied, afirmando que se trata de un avalioso intento de alto romanticismo que puede ser una excepción en su tiempo),. GOMEZ AMAT, C., Historia de la música espafiola: El siglo XIX. Volumen 5. Alianza Música, Madrid, 1984, p. 99. Coincide el juicio contemporáneo con 10s gustos de Pedrell en este campo. Gómez Amat al puntualizar la idea bhica de Sopeña sobre el desconocimiento del Lied en España y el retraso en recibir la música demana, recuerda a Gabriel Rodríguez como uno de 10s exponentes bhicos de lo que podria considerarse como el inicio de un Lied hispano. Afirma Gómez Amat: xSi nuestros compositores, en general, cultivan durante el siglo XIX la romanza o a canción popularista, encontramos, por ejemplo, un acercamiento al campo del verdadero Lied en la obra, no de músicos profesionales, sino de aficionados de talento, como en el caso de Gabriel Rodríguez,. 52 En Estudios sobre artes industriales y cartas literarias de Salvador Giner. Citado en la obra de Carlos Gómez Amat, op. cit, p. 260. Gómez Amat recuerda que Rafael Mitjana cita a Gabriel Rodríguez en términos elogiosos. En él Giner se referia a uno de 10s problemas graves a 10s que se enfrentaban en nuestro país intérpretes y compositores: la falta de una cultura musical desde la Óptica de la historia del arte, la estética y la historia de la música (una de las claves del nacionalisrno regeneracionista de Pedrell y de sus asucesoresu, Falla y 10s miembros de la generación de la República, que iniciarán la inflexión de dicha tendencia). Gabriel Rodríguez fue un pioner0 a la hora de proponer una educación musical desde nuevos planteamientos, intentando sentar las bases de una verdadera estética musical, desde su posición en la Institución Libre de Enseñanza. Pedrell elogiaria sus realizaciones en el marco de la Institución Libre de Ensefianza y del Ateneo, que dieron fruto en la dedicación prestada a temas que hasta entonces no habian atraído a demasiados profesionales de la música, a saber, 10s medios de expresión musical, 10s géneros musicales (religioso, dramático y sinfónico), el origen y naturaleza de la música, el poder
CELSA ALONSO contempor6neos consideraron a Rodríguez un compositor aficionado, Pedrell por el contrario afirma que: Cultivó la música, no como mero aficionado de gustos ilustrados sino como técnico que ha profundizado todos 10s secretos prácticos del arte de componer, desentrañándolos y estudiándolos en 10s mejores tratadistas antiguos y moderno~~~. Acaso Pedrell no se percataba de que Rodriguez en este punto habia sido tan autodidacta como 61 mismo. Gabriel Rodriguez participaba en gran medida del nacionalismo y wagnerismo pedrellianos desde un punto de vista ideológico. Sin embargo, en sus Lieder y melodías no se aprecia una huella intensa de aquella substancia popular que era tan esencial, o-al menos ésta no se hace evidente superficialmente. Tal vez porque soponía que la música de cámara debia estar abierta a otras alternativas y que era necesario acudir a 10s modelos europeos. Alemania podia ser una ~pción~~. Por otro lado, Pedrell habla de ccevoluci6n progresiva)) en la producción musical de Rodríguez, pero no indica en qué sentido se produjo tal evolución desde el punto de vista estilístico, sino que alude a distintos estímulos emocionales, sentimentales o espirituales, como queramos llamarlos. Su Colección de Melodías es para Pedrell: Todo un proceso de intimidades [...I: etapas de horas de amor, de expansiones y consuelos arrancados a las cuerdas del piano; confidencias de un alma, comunicadas a las vaguedades de la música.. . Es asimismo un proceso de transformación de estilos, en el que las ingenuidades y sinexpresivo de la música y ciertas reflexiones sobre la música da camera (la cenicienta de nuestro país): temas todos ellos que tienen mucho que ver con el ideari0 romántico. Cuando Pedrell se hace cargo de su cátedra en el Conservatorio de Madrid en 1895, conseguirá inaugurar una clase de Historia y Estética de la Música. 53 PEDRELL, E, Orientaciones (1892-1902). Op. cit, p. 226. 54 Gabriel Rodriguez celebraba en su residencia veladas musicales semanales de carácter familiar a las que asistian amigos intimos, entre 10s que se encontraba Pedrell. Y es muy significativo que Pedrell se haga eco, precisamente, de aquellas obras de genero de 10s Lieder alemanes que se interpretaban en aquellos conciertos vocales. Teniendo en cuenta la limitada difusión de la música vocal alemana en nuestro país durante el siglo xrx (al margen de piezas extraídas de algunas óperas concretas, de Flotow i similares), frente a la importantisima influencia de la mélodie y romance francesas o la música vocal italiana, este dato es muy interesante en la medida en que ayuda a explicar en parte la estética de Gabriel Rodriguez, que se aleja del populismo de vena andaluza en boga durante casi todo el siglo y opta por una introversión y depuración expresiva más acorde con la estética alemana.
FELIP PEDRELL: LA D~F~CIL CONVIVENCIA DE L0 POPULAR Y L0 CULTO 325 ceridades de las melodias de ayer, rayan en grandilocuencias sonoras cuando forma y fondo han sido domeñados por una inteligencia superior; cuando por el corazón han pasado pena, dolores y desengaños; cuando se ha sentido muy hondo todo 10 que un alma ha confiado al pentagrama; todo aquell0 que, por intimo, rara vez sale del corazón del hombreS5. Pedrell subraya el doble proceso de productividad que se advierte en la citada colección, es decir, un proceso de indole musical y otro de indole poética; habla incluso de una especie de substratum ideal que ni es poesia ni música, sino una especie de ccfusión de dos emanaciones en una vibración, en una más alta inspiración, en algo que no tiene ni tendrá jamás nombre en el lenguaje human~>>~~. Estas frases de Pedrell resultan abrumadoramente románticas en 191 1 y abren una via interesante a 10s compositores a caballo entre el siglo XIX y el xx en el marco del Lied, teniendo en cuenta que, a pesar del desfase cronológico que el10 suponia, era inevitable que el Lied hispano pasase por una etapa necesaria de romanticisrno que habia tenido, según Pedrell, tan pocos cultivadores. El mismo Pedrell 10 habia intentado, significativamente, en una de sus colecciones más misteriosas: ~ais~~. Recordemos las palabras de Pedrell: La intimidad y exaltación con que fueron escritos 10s lais, vedábanme comunicarlos al público, y yo mismo me di palabra de no publicarlos jamás, a pesar de que 10s gérmenes de muchas composiciones futuras mias han de buscarse en esos lais, y en la corriente suave y pura de afectos que entrañan, tan encumbrada en la forma y en el fondo que el mismo ser, la mujer, o la emanación que 10s evocó, si no 10s ha olvidado, acaso, no pudo comprenderlos entonces, y si 10s ha comprendido ahora j tarde!, jmüy tarde!, idemasiado tarde! sentir6 doloroso quebranto[. . .] En 10s Pirineos, en la rnisma Celestina, y en Lo Comte 1'Arnau hay sentimientos de cosas honda y tristemente vividas, cuyos gérmenes intimos de toda intimidad brotaron de esos lais, titulo provenzalesco-poético, que tiene para mi un significado superior [. . .] de sentimientos de cosas honda y tristemente vi vida^^^. PEDRELL, F.,Orientaciones (1892-1902). Op. cit, p. 229. 56 PEDRELL, F.,Orientaciones (1892-1902). Op. cit, p. 229. 57 Colección de catorce números con textos catalanes de I.A. de B. que forman una especie de ciclo o <<conjunt0 poético íntimow, motivado por un suceso perteneciente a la vida sentimental del autor, en relación con cierto desengaño provocado por una mujer. Es importante seiialar que el concepto de ciclo a la manera de 10s alemanes no estaba arraigado en España y, en este sentido, la colección tiene gran importancia, pues recuerda, al menos en el planteamiento, a 10s ciclos schumannianos. 58 PEDRELL, F., Jomdas de Arte (1841-1891). Op. cit, p. 146.
CELSA ALONSO El romanticismo también se hace evidente en una serie titulada La Primavera de doce Lieder con textos catalanes de Franqesc Matheu de 1880, que no tuvieron éxito alguno. De nuevo, en el planteamiento de esta colección subyace el concepto de ciclo ccenlazados todos por una rnisma idea poétican y de nuevo Pedrell vuelve a insistir en sus Jornadas de Arte en la relación entre 10s <<desdoblamientos naturales, a través del tiempo, de las ideas madres,, que reaparecerán en sus óperas Los Pirineos, Celestina y Lo Comte 1'Arnau. Parece que su intención era la de llevar a efecto la máxima de que el drama lírico debia ser el Lied engrandecido. Se vuelve a lamentar de la poca acogida que tiene el género entre el públic0 español y menos aún cuando estaban escritos en una lengua <<que no era oficial para la música de ~alónu~~. El romanticismo de Pedrell aparece por doquier, tanto en relación a sus producciones como a las ajenas; se ve, por ejemplo, en la división que propone para la colección de Gabriel Rodríguez, que no atiende tanto al estilo (pensemos que la obra abarca un espectro cronológico de cuarenta y cinco años) como a 10s estímulos emocionales y que Pedrell titula del siguiente modo: - Las horas de amor (1 8461850) - Las horas tristes (1862-1868) - Las horas postreras (1 890-1891). Además de las constantes referencias románticas, a la vista de 10s textos utilizados por ~odrí~uez~~, 10 mis interesante de 10s juicios pedrellianos sobre la colección se lee entre líneas en el análisis de la última etapa compositiva de Rodríguez: esas llamadas <<horas postreras,,. Es como si las dos anteriores hubiesen sido una especie de preparación para la consecución de un ideal estético y estilístic0 que llega, finalmente, en sus últimas composiciones y que contempla, incluso, la adopción de una especie de declamación mis parecida a un recitativo que a una melodia que, en Última instancia, se pone en relación con el ideal wagneriano de melodía infinita. Rodríguez, con altas vislumbres técnicas de forma y estéticas de fondo, no compone ya sobre las palabras de Leopardi una melodia, sino un recitativo, 10 que el mismo Wagner llamaría una melodia infinita, una melodía que no principa ni acaba, sino que se expande en una aspiración 59 PEDRELL, E,Jornadas de Arte (1841-1891). Op. cit, p. 156. 60 ES interesante destacar que Rodríguez utiliza textos italianos (Luigi Carrer, Carducci y Leopardi), franceses (Victor Hugo), alemanes (Ludwig Uhland) y castellanos (las Elegias de Ventura Ruiz Aguilera, las Rimas de Bécquer y un texto de Víctor Balaguer).
humana, jamás extinguida, y da idea de L'infinito, evocado por el ndmen de Leopardi[. . .I6'. ~Acaso era ese el futuro augurado por Pedrell para la melodia de cámara, era ese el camino a seguir? Hoy en dia, creemos que es necesario hacer un esfuerzo vara intentar dilucidar si realmente existió una manifestación vocal en España que pudiéramos considerar análoga al Lied alemán y en qué consistió ésta realmente: este problema seguramente se 10 plantearía en su momento Pedrell. El problema fundamental reside en que si excluimos aquellas armonizaciones de cantos populares andaluces con un claro objetivo comercial, de carácter distinto al que obedecen las recopilaciones y ediciones de cancioneros con un objetivo más específicamente crfolk-lórico~, debemos plantearnos qui valor hemos de dar a la canción culta de inspiración populista, musicalmente muy pobre y condicionada por una serie de tópicos culturales y educacionales que tienen que ver con la idiosincrasia de la sociedad española dieciochesca y decimonónica. Si decidimos no considerar tal linea cancionistica como 10 suficientemente interesante para darle un significado análogo al Lied, y excluimos asimismo las vulgares imitaciones italianas (las hay a cientos) y las canciones con textos franceses, poc0 nos queda. Podrían salvarse las canciones de Gomis, de Carnicer, y algunas producciones esporádicas de autores heterogéneos como Guelvenzu, Monasterio, Adalid, Masarnau, Gabriel Rodríguez, Pedrell y algunos nombres mis. Llamémosla melodia, Lied o canción española, 10 cierto es que el género tuvo algunos protagonistas insignes en el sigla XIX. Pero en conjunt0 dan la impresión de ser escarceos (no todos de la misma significación) en busca de distintas opciones estéticas, que no lograrian fusionarse clararnente en un ideal estético común para el lied español. Es probable que fuera Fermin Maria Alvarez el único que supo mantenerse en un nivel de versatilidad y de lucidez, justo a medio camino entre el andalucismo de salón y la linea de la romanza de influencia europea: pero Álvarez era un aficionado mecenas. Aún falta mucho tiempo hasta que este tema llegue a investigarse con la profundidad que requiere. Ni siquiera con el advenimiento de la trilogia Albéniz-Granados-Falla, las obras de Turina y las producciones de la Generación del 27 existió una estética homogénea. Incluso entonces, dentro de cierta unidad de criterio, aún habrá distintas alternativas y propuestas que ya Pedrell habia intuido: la armonización de cantos populares (en su doble vertiente de nacionalismo trasnoPEDRELL, F.,Orientaciones (1892-1902). Op. cit, p. 230.
CELSA ALONSO chado y nacionalismo progresista62), la estética romántica de Turina y la evocación del majismo dieciochesco planteado por Granados como alternativa mis acorde con el nuevo siglo que el andalucismo de matones y contrabandistas (al menos desde un punto de vista ideológico). Seguramente Pedrell había intuido la magnitud del problema. 62 Habna que matizar muy bien cua1 es la diferencia entre uno u otro.