Full text
Resumen La utilización de información geográfica y los sistemas de información geográfica (SIG) por parte de las ONG es todavía minoritaria. Este tipo de herramientas pueden contribuir a mejorar las actividades más cotidianas de este tipo de organizaciones y la planificación, gestión y evaluación de los numerosos proyectos que desarrollan. En este artículo se analizan algunas de las ventajas, sobre todo para las ONG dedicadas a ayuda y cooperación al desarrollo en el Tercer Mundo, que pueden aportar los SIG, así como las posibilidades que ofrece actualmente Internet para adquirir información geográfica, a veces gratuita. Se ilustra con una sencilla propuesta metodológica para la realización de cartografía de riesgos naturales en Centroamérica, creando una base de datos con información gratuita de Internet y utilizando las herramientas que ofrecen los SIG. Palabras clave: sistemas de información geográfica, ONG, Internet, cartografía de riesgos, riesgos naturales, Centroamérica. Resum. Cartografia de riscos naturals a l’Amèrica Central a partir de dades obtingudes d’Internet La utilització d’informació geogràfica i sistemes d’informació geogràfica (SIG) per part de les ONG encara és minoritària. Aquestes eines poden contribuir a millorar les activitats més quotidianes d’aquest tipus d’organitzacions i planificar, gestionar i avaluar els nombrosos projectes que desenvolupen. En aquest article, s’hi analitzen alguns dels avantatges, sobretot per a les ONG que es dediquen a l’ajut i la cooperació del Tercer Món, que poden aportar els SIG., així com les possibilitats que actualment ofereix Internet per adquirir informació geogràfica, de vegades sense cap cost. Tot això s’il·lustra amb una senzilla proposta metodològica per a la realització de cartografia sobre riscos naturals a l’Amèrica Central, creant una base de dades amb informació gratuïta extreta d’Internet i fent ús de les eines que els SIG ofereixen. Paraules clau: sistemes d’informació geogràfica, ONG, Internet, cartografia de riscos, riscos naturals, Amèrica Central. Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 41-70 Cartografía de riesgos naturales en América Central con datos obtenidos desde Internet Joaquín Bosque Sendra Adriana Ortega Sisqués Víctor Manuel Rodríguez Espinosa Universidad de Alcalá de Henares. Departamento de Geografía C/Colegios, 2. 28801 Alcalá de Henares (Madrid) [email protected] victor[email protected] Data de recepció: abril del 2003 Data d’acceptació definitiva: maig del 2004 DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 41
Résumé. Cartographie des risques naturels en Amérique Centrale avec information obtenue d’Internet L’emploi d’information géographique et systèmes d’information géographique par les ONG est encore minoritaire. Ce type d’outils peut contribuer à améliorer les activités plus quotidiennes des organisations de ce type et la planification, gestion et évaluation des nombreux projets qu’elles développent. Dans cet article on analyse quelques avantages, surtout pour les ONG consacrées à l’aide et la coopération au développement dans le Tiers Monde, que peuvent apporter les SIG, ainsi que les possibilités qu’Internet offre actuellement pour obtenir information géographique, de manière gratuite quelques fois. Tout cela est illustré avec une simple proposition méthodologique pour la réalisation de cartographie de risques naturels en Amérique Centrale, en créant une base de données avec information gratuite d’Internet et en utilisant les outils offerts par les SIG. Mots clé : systèmes d’information géographique, ONG, Internet, cartographie de risques, risques naturels, Amérique Centrale. Abstract. Central America’s natural risks mapping with database extracted from Internet The use of geographic data and geographical information systems (GIS) by NGOs is also minority. Those tools can improve the most daily activities developed by NGOs like planning, management and evaluation projects. In this paper, we try to analyse some advantages, focused on NGOs that act in developing countries, witch GIS tools, as well as the possibilities that of Internet offers to get geographical information, often freely. Its illustrated by simple methodological proposal to do Central America’s natural risks mapping, creating a free database extracted from Internet and using GIS tools. Key words: geographical information systems, NGO, Internet, risks mapping, natural risks, Central America. Introducción. Objetivos del proyecto SEDIS Este artículo es parte de un proyecto I+D financiado por la Comunidad de Madrid y fruto de la colaboración entre AURENSA (empresa privada de ingeniería y consultoría de recursos naturales) y el Departamento de Geografía de la Universidad de Alcalá. El proyecto SEDIS está dirigido a facilitar las actividades de las organizaciones no gubernamentales de desarrollo (ONGD) mediante la utilización de las tecnologías de la información geográfica (TIG); en la dirección http://www.au 42 Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 Joaquín Bosque; Adriana Ortega; Víctor Manuel Rodríguez Sumari Introducción. Objetivos del proyecto SEDIS SIG y ONG Objetivos de este artículo Cartografía de riesgos ambientales La base de datos Los mapas de riesgos naturales en América Central Conclusiones Bibliografía DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 42
rensa.es/SEDIS/index.htm se recoge un amplio resumen del contenido del proyecto y algunos de los resultados más significativos. Entre los objetivos concretos del mismo destacan: 1) dar a conocer a los usuarios, tres ONGD españolas (Ayuda en Acción, Cruz Roja Española y Médicos del Mundo), las técnicas de teledetección y sistemas de información geográfica (SIG) y sus aplicaciones en ayuda humanitaria; 2) elaborar un esquema de un SIG que facilite la realización de tareas de cooperación al desarrollo; 3) realizar un estudio de definición y desarrollo de un sistema de ayuda a la toma de decisiones en emergencias de carácter humanitario utilizando imágenes de satélite y SIG. A lo largo del artículo se discutirán los problemas presentados en la generación de un SIG, útil como ejemplo, para las ONGD participantes en el proyecto. SIG y ONG En la actualidad, las ONGD están adquiriendo enorme desarrollo. Sus actividades son cada vez más diversas, pero en este caso concreto interesan aquéllas que tienen lugar en países en desarrollo, como por ejemplo los de Centroamérica. Estas actividades se pueden clasificar en dos grandes grupos: la ayuda humanitaria en situaciones de emergencia y la cooperación al desarrollo, con un planteamiento a más largo plazo. En este último tipo de actividades se centrará el presente artículo, en el cual se discutirán las posibilidades de uso de los SIG para la puesta en marcha de las mismas. Dentro del proyecto, la realización de una encuesta y una amplia discusión sobre las necesidades y los intereses de las ONGD, como potenciales usuarios finales de estas tecnologías (¿cuáles eran sus conocimientos acerca de ellas?; ¿en cuáles de sus actividades podrían ser de utilidad?; ¿cuál era su disposición para utilizarlas y para hacer las inversiones necesarias en dinero, tiempo y esfuerzo de su personal?), permitió llegar a algunas conclusiones de interés. Las ONGD realizan un amplio número de actividades que pueden ser apoyadas mediante el uso de las TIG en general, y, más en particular, de los SIG. Se comprobó que las tres ONGD participantes manejaban mapas de diversas escalas (desde 1:100.000 hasta 1:50.000 y otros, de carácter nacional), para organizar actividades y tareas y, en menor medida, para presentar resultados. Sin embargo, no existía en ninguna de ellas una cartoteca sistemáticamente organizada, y muchos de los trabajos realizados sobre mapas, en algunos de los cuales se genera nueva información territorial, no se conservaban ni se almacenaban correctamente. La información espacial se utiliza de modo poco profesional y, evidentemente, las nuevas TIG podrían facilitar y hacer más eficaz su trabajo, así como mejorar los resultados obtenidos. El problema era si las ONGD participantes en el proyecto, como muchas otras organizaciones, estaban dispuestas, y tenían medios, para alterar su forma de funcionamiento e incluir de un modo más completo y adecuado el uso de estas tecnologías. Es evidente que el uso de las TIG mejoraría su actividad y sus resultados, pero también que cambiar sustancialmente su modo de trabaCartografía de riesgos naturales en América Central… Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 43 DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 43
jo con este tipo de datos podía tener unos costes, no sólo de dinero, sino también de tiempo y esfuerzo importantes. Por ello, las ONGD consideraban que era necesario un estudio y una reflexión cuidadosa antes de iniciar ese proceso de cambio. Así, las propuestas que surgieron para el proyecto SEDIS consistían en construir un ejemplo demostrativo que no supusiera gastos ni esfuerzos importantes; la adquisición de nuevos materiales para utilizar estas tecnologías debería ser la mínima y, a ser posible, sin ningún coste e, igualmente, la obtención de los datos debería realizarse del modo más sencillo posible y de forma gratuita. El desafío que se planteaba era desarrollar un SIG de interés para una ONGD sin que implicase coste importante de tiempo, dinero y personal implicado. Objetivos de este artículo Este artículo pretende mostrar de forma resumida algunas de las limitaciones que los SIG y la información geográfica disponible presentan frente a las necesidades de las ONGD, como ejemplos representativos de otras muchas organizaciones interesadas en utilizar las TIG, pero que no quieren verse implicadas en procesos de cambio en sus formas de actuar, ni invertir grandes cantidades de dinero y esfuerzo para llevar a cabo esta modificación de sus usos y modos habituales de funcionar. Para concretar más el objetivo, se decidió construir un SIG que permitiese elaborar la cartografía de riesgos ambientales de una región, y que resultase de utilidad a las actividades de una ONGD en cuestiones de cooperación al desarrollo. En este caso, y por intereses particulares de las ONG participantes, se eligió Centroamérica y, más concretamente, los países afectados por el huracán Mitch a finales de 1998. Se consideró que las conclusiones a obtener para esta zona se podrían extender a muchos otros ámbitos del Tercer Mundo. Igualmente, se aceptó que la información utilizada para esta cartografía tenía que obtenerse exclusivamente a través de las posibilidades que, en el año 2002, ofrece Internet, y sin costes de adquisición. De la misma manera, los programas utilizados para ello deberían ser, en lo posible, gratuitos y adquiridos también recurriendo a Internet. Un objetivo secundario de este trabajo es la presentación de un procedimiento concreto de elaborar mapas de riesgos en una región, utilizando las capacidades de un SIG. Los métodos propuestos son discutibles y mejorables, pero se pueden aplicar a otras muchas situaciones, en especial en aquéllas que no se vean tan constreñidas por la forma de obtener los datos necesarios como en este caso. Cartografía de riesgos ambientales El concepto de cartografía de riesgos es un instrumento de enorme interés y aplicabilidad en la ordenación y planificación territorial, debido a que permi44 Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 Joaquín Bosque; Adriana Ortega; Víctor Manuel Rodríguez DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 44
te valorar el potencial riesgo del territorio para ubicar en él usos del suelo y diferentes actividades humanas: industria, servicios, etc. La investigación sobre riesgos ha desarrollado conceptos de gran interés, como los de peligrosidad, exposición yvulnerabilidad, los denominados factores de riesgo, cuyas posibilidades operativas para un análisis territorial concreto ya han sido suficientemente exploradas en diversos estudios e investigaciones. Para que exista riesgo, necesariamente se tienen que dar todos los factores que se incluyen en su ecuación (Ayala, 2002). De manera general, se puede decir que la cartografía de riesgos tiene como objetivo «identificar las áreas geográficas susceptibles de sufrir daño en caso de que una amenaza se haga realidad» (Lowry y otros, 1995); se destina, en una primera aproximación, a definir territorialmente la exposición, entendida como las áreas que corren peligro de sufrir consecuencias negativas en caso de desencadenarse un desastre natural o un accidente tecnológico. Las investigaciones en el caso de los riesgos naturales se han dirigido sobre todo hacia el estudio de los factores del medio físico que inciden en el desencadenamiento o en la inducción de los desastres. Todo ello con el objetivo de definir el territorio potencialmente afectado y estimar los posibles daños (MOPT, 1992). En riesgos tecnológicos, los derivados de actividades humanas que se consideran peligrosas, los avances se han centrado en el estudio de la vulnerabilidad territorial y de distribución espacial de las instalaciones o actividades potencialmente peligrosas (Lowry y otros, 1995). En la evaluación y modelización espacial de riesgos, los SIG constituyen una herramienta idónea para el diseño de lo que se puede denominar sistemas de información geográfica a partir de la caracterización y localización, tanto de las fuentes de peligro como de los receptores potenciales de esos impactos (ver, por ejemplo, Goodchild y otros, 1993; Chatelain y otros, 1995; Beroggi y Wallace, 1995; Stein y otros, 1995; Clark Labs, 1997; McMaster y otros, 1997). Actualmente, cada vez más se pone de manifiesto la necesidad de desarrollar medios eficaces y rápidos para valorar los escenarios de riesgo y conseguir entornos más seguros para la población y sus actividades, más si cabe en los países poco desarrollados. La mayoría de las recientes catástrofes que se han producido (y que se seguirán produciendo) en todos estos países (huracanes, terremotos, inundaciones, etc.) son ejemplos claros de desastres ocasionados por unas malas decisiones locacionales. Riesgo, exposición y vulnerabilidad En el estudio de los riesgos, es preciso diferenciar algunos conceptos de enorme importancia para los mismos. Frente a la peligrosidad, el conjunto de aspectos naturales de un fenómeno que inciden en el riesgo y que se define por la severidad del fenómeno y su probabilidad de ocurrencia (Ayala, 2002), estaría el concepto de vulnerabilidad. Ésta suele ser definida como la posibilidad de una comunidad o un territorio para experimentar graves daños en caso de catástrofe, como consecuencia de un bajo sistema de protección social y una mala Cartografía de riesgos naturales en América Central… Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 45 DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 45
gestión del territorio. Es función de la presencia en él de actividades, usos y poblaciones sensibles y, por tanto, susceptibles de ser especialmente dañadas en caso de desastres naturales, accidente o fallo tecnológico (Hewitt, 1997). Frente a ellos, el concepto de exposición se refiere al ámbito territorial susceptible de sufrir daño, como resultado de desencadenarse un fenómeno natural catastrófico o de la presencia de una actividad peligrosa; a la posibilidad que tiene cada punto del territorio de ser afectado por las consecuencias derivadas de hipotéticos «accidentes» (naturales o tecnológicos) que, por sus características, pueden ser considerados como potenciales emisores de riesgo sobre el medio o la población, llevando consigo toda una gama de amenazas o peligros contrarios al bienestar de la población. La vulnerabilidad ante el riesgo estaría en función de muchas variables (el desarrollo económico, el grado de organización social, la experiencia en catástrofes anteriores, etc.) y es, ante todo, una muestra de la severidad del fenómeno y de las medidas de prevención, tanto estructurales como no estructurales (Olcina y Ayala, 2002). Por tanto, el riesgo es algo variable, que puede sufrir modificaciones a lo largo del tiempo y del espacio. Parece evidente que los países o las sociedades más ricas y desarrolladas tienen más medios para enfrentarse a las consecuencias de una catástrofe que los países pobres, aunque estuvieran sometidos a similares niveles de riesgo. Por ejemplo, el huracán Mitch dejó en Centroamérica un rastro de desolación, muertes, pérdidas económicas, etc., lo que demostró la enorme vulnerabilidad de este territorio. Mientras, muchas zonas del sur y del sureste de EE.UU. se ven afectadas de forma periódica por fenómenos similares sin excesivas consecuencias. Datos necesarios para medir exposición y vulnerabilidad ante los riesgos Lo expuesto anteriormente debe materializarse en necesidades concretas de datos que permitan definir las magnitudes referidas. Utilizando la amplia literatura existente sobre el tema (por ejemplo: Ahamdanech y otros, 2003; Bosque y otros, 2000; Hernández y otros, 2000; Laín, 2000; Martín Loeches, 2002), es posible definir los elementos necesarios para medir tanto exposición como vulnerabilidad del territorio. Para ello, se debería contar, al menos, con datos referentes a aspectos como: — Localización de elementos que pueden generar riesgos naturales: hidrografía, volcanes, epicentros de terremotos o posición de fallas, características litológicas, trayectorias de huracanes, etc. — Localización de elementos humanos que son fuente de riesgo tecnológico: industrias, centros de gestión de residuos, oleoductos, líneas eléctricas, etc. — Aspectos del medio físico que condicionan la exposición a los riesgos (naturales y humanos): topografía, suelos, vegetación natural y ocupación del suelo, etc. — Aspectos del medio social importantes para medir la vulnerabilidad territorial: tamaño de la población y aspectos demográficos, división administrativa, núcleos de población, red de comunicaciones, etc. 46 Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 Joaquín Bosque; Adriana Ortega; Víctor Manuel Rodríguez DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 46
Un tema importante en relación con los datos lo constituye la escala que se necesitaría para la correcta generación de este tipo de cartografía. Por supuesto, es una cuestión discutible, pero se podrían dar dos respuestas razonables. Una, realizar un análisis de detalle, con datos a escala 1:50.000 o 1:25.000; serían las necesarias para que los poderes públicos organizasen sus planes de ordenación territorial y de evacuación y protección civil. Este nivel sería útil para una ONGD, pero quizás resulte excesivo en el detalle y, por ello, complicado de manejar. Un segundo nivel sería el que facilitase a las ONGD organizar sus tareas en cada país, de manera que pudiese determinar las zonas más necesitadas de su atención y también aquéllas otras donde la problemática de los riesgos sería menos urgente. El nivel de detalle espacial sería el que permitiese discriminar unidades administrativas relevantes en cada país (estados, departamentos, provincias o, aún más adecuado, municipios). Una escala que podría oscilar entre 1:1.000.000 y 1:200.000. Programas y personal necesarios en la creación de la base de datos La elaboración de la cartografía de riesgos va a producir una necesidad de manejar y gestionar datos geográficos con herramientas y programas diferentes. Pero, ¿cuáles son esas necesidades? En general, las funciones necesarias se podrían ajustar a estos tipos: entrada de datos (digitalización y, sobre todo, importación de datos desde otros formatos digitales); operaciones de búsqueda selectiva; elaboración de cartografía y, también, diversas funciones de modelado cartográfico (superposición de mapas, obtención de mapas de proximidad, etc.). Pero otra limitación en el proceso de generación de este SIG lo constituye el hecho de utilizar programas gratuitos, o de bajo coste, para resolver las tareas que se han planteado. Es decir, se necesita disponer de programas gratuitos disponibles en Internet, y que sean capaces de realizar todas esas tareas. En este sentido, se debería determinar qué programas SIG existen en la actualidad en este medio, gratuitos o, al menos, asequibles, y si sus capacidades son suficientes para resolver las tareas necesarias para la creación de la base de datos y la elaboración de mapas de riesgos. En la búsqueda de estos programas en Internet, se han localizado varios ejemplos: ArcExplorer.2, de ESRI (www.esri.com/software/arcexplorer); DIVAGIS.2.5, desarrollado por el Centro Internacional de la Papa-CIP (www.cipo tato.org/DIVA/download.htm); WinDisp.5, de la FAO (www.fao.org/ES/ giews/spanish/windisp); SIGIS, desarrollado por Géomatique SIGISCO Inc. (www.sigisco.com); AGIS (www.agismap.com); SPRING, desarrollado por el INPE brasileño (www.dpi.inpe.br/spring); GRASS, elaborado por el Ejército de EE.UU. (http://grass.itc.it). Tras el análisis de sus funciones y capacidades, se constató que sólo los dos últimos poseen medios necesarios para desarrollar las funciones consideradas fundamentales, tanto para crear la base de datos como para generar los mapas de riesgos. El resto, realmente, no pasarían de ser meros «visualizadores cartográficos», pseudo-SIG. Cartografía de riesgos naturales en América Central… Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 47 DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 47
Pero el programa seleccionado también debería ser lo más simple y fácil de manejar posible, de modo que el personal que lo utilizara no necesitara un entrenamiento complicado y de larga duración. Los programas incluidos en el listado anterior difícilmente cumplen este requisito. Los más potentes (SPRING y GRASS) son complejos, y necesitan un período largo de entrenamiento para ser empleados en resolver las necesidades y obtener los resultados deseados. Usuarios habituales de programas SIG, con buenos conocimientos de Idrisi, ArcView y ARC/INFO, han tropezado, dentro del proyecto SEDIS, con graves dificultades para, en un período de tiempo corto, manejar los citados programas en el modo conveniente. Esto lleva a pensar que las posibilidades que tendría un usuario inexperto, primerizo en el uso de SIG, de usar estos programas, antes de perder el interés y la paciencia, son muy limitadas. En resumen, en Internet existen diversos programas SIG gratuitos, pero los más importantes y potentes exigen un entrenamiento y unos conocimientos teóricos muy importantes, mucho mayores de los que, previsiblemente, tendrán los usuarios que se están considerando en este proyecto. La base de datos Consideraciones previas La aparición y el rápido desarrollo de Internet han supuesto una auténtica revolución en el mundo de las comunicaciones a escala mundial. Se ha ido convirtiendo en alternativa muy eficaz y barata para la distribución y el intercambio de una enorme variedad de información. Cada vez son más los organismos, las instituciones, las sociedades, las empresas e incluso los particulares, dentro de los más diversos ámbitos (sociales, económicos, culturales, etc.), que eligen este medio para difundir y hacer llegar la información que en ellos se genera, a un público, también, cada vez más numeroso. La información de tipo espacial o geográfico también ocupa un lugar destacado dentro de este medio. Su producción es abundante en nuestros días y, además, los productores de la misma también muestran una especial preocupación por difundirla y permitir el acceso a los usuarios, más o menos libre, a sus bases de datos digitales. Internet, un medio de bajo costo para el intercambio de información, es muy utilizado para «colgar» información, unas veces cartográfica (en forma de mapas analógicos) y otras en formato digital, destinada a ser manejada y manipulada a través de dispositivos como los SIG. Según los objetivos del proyecto, la pretensión era explorar las posibilidades que ofrece Internet para la creación de bases de datos y para la puesta en marcha de un proyecto SIG orientado al estudio de los riesgos naturales en Centroamérica, ofreciendo con ello a las ONGD una herramienta de gran utilidad para la programación y la planificación de sus actividades en la zona (especialmente las destinadas a la prevención o mitigación de la vulnerabilidad de la 48 Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 Joaquín Bosque; Adriana Ortega; Víctor Manuel Rodríguez DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 48
población, al diseño de planes de emergencia, etc.). De igual forma, se querían ofrecer pautas y un procedimiento válido para la creación de bases de datos similares para cualquier región del mundo en el que tengan presencia estas organizaciones, así como un método para la generación de una cartografía de riesgos naturales aplicando la tecnología de los SIG. En el siguiente apartado, se describe la base de datos creada. La información procede en su mayoría de páginas electrónicas de organismos e instituciones que la ofrecen de manera gratuita. Pero, previamente, parece oportuno señalar algunos aspectos que han determinado su configuración y su estructura: — La información espacial existente y disponible en Internet es muy variada y abundante, y es recomendable un proceso de selección antes de proceder a su «descarga». Es esencial tener claros los objetivos y las metas que se persiguen para evitar «perderse» entre las amplias posibilidades que, en relación con la información espacial, ofrece este medio. No siempre se encontrará la información que exactamente se necesita, o la que se desearía, pero es posible disponer de información que puede ser adaptada y/o interpretada para su inclusión en la base de datos y su utilización en el proceso de creación de la cartografía de riesgos. — Los sitios y servidores de mapas en Internet son muy «dinámicos», es habitual su continua actualización, que, en algunas ocasiones, supone cambios de ubicación y modificación de las direcciones. Esto exige mantener un seguimiento, lo más continuado posible, de las principales páginas proveedoras de información espacial. — No puede descartarse el recurso a otras fuentes de producción de información geográfica gratuita fuera de Internet, como, en este caso, el recurso a la información recogida en el Atlas de Centroamérica, facilitado por el Centro de Información Geográfica (CIGEO) de la Universidad Tecnológica de Centroamérica (UNITEC). — Los ámbitos que abarca la información disponible en Internet pueden ir desde la escala local hasta la mundial y, normalmente, es difícil que coincida con el área de estudio que se desea. Por ello, un paso obligado en la generación de la base de datos es también el extraer de las coberturas originales el área de interés, recurriendo a las opciones que en este sentido ofrecen los SIG comerciales. — Uno de los principales problemas a los que hay que enfrentarse para la utilización de la información existente en Internet, aparte de los derivados del grado de fiabilidad y/o calidad de la misma, es el de la existencia de una gran variedad de formatos para su almacenamiento y presentación. No existe un formato estándar, único, lo cual dificulta el intercambio de la información y su incorporación en los diferentes programas SIG, que, normalmente, manejan formatos de archivos específicos. Se hace preciso, por tanto, la manipulación de las coberturas espaciales originales para cambiarlas de formato y poder ser incorporadas al programa seleccionado. En este caso, se optó por transformar toda la información a formato shapefile Cartografía de riesgos naturales en América Central… Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 49 DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 49
del MDE, permite realizar cuencas visuales para el conjunto de volcanes de Centroamérica; representan el conjunto de zonas visibles desde un punto o conjunto de puntos del territorio y pueden ser empleadas para medir la exposición del mismo a este riesgo. Dentro de la cuenca visual de cada volcán, no han de existir obstáculos, como pudieran ser relieves acusados, que pudieran impedir alcanzar ese punto del territorio desde la boca del volcán, de manera que cualquier acción peligrosa alcanzaría ese lugar con menor dificultad y más rapidez que a aquéllas situadas fuera de su cuenca visual. Así, todos los píxeles incluidos dentro de la cuenca visual de un volcán (hasta 6 km, en este caso) se pueden considerar como especialmente expuestos a las consecuencias de una erupción. Pero la magnitud de la exposición se podría matizar introduciendo un nuevo factor, reflejo, en cierto modo, de la mayor exposición que implica el que una zona se encuentre en la línea de máxima pendiente del volcán; en la línea que, de producirse el avance de lava, seguiría más probablemente la misma (uno de los efectos más habituales en este tipo de fenómenos). Para generar este nuevo factor de exposición, se recurrió al programa FlowDirection (Unamuno, 2001, descargable desde la página www.geogra.uah.es/Proyectos/ proyectos.htm), que permite determinar líneas de máxima pendiente en el MDE, simulando la línea lógica de vertido o de drenaje desde un punto dado. El resultado de esta aplicación fue una imagen que, sumada a la anterior (cuencas visuales), dio como resultado el mapa de exposición a riesgos volcánicos. En él se establecieron tres niveles de exposición: baja, para áreas dentro de la cuenca visual; media, para áreas en la línea de máxima pendiente, y alta, para las áreas en la línea de máxima pendiente y dentro de la cuenca visual de cada volcán. Lógicamente, las áreas de mayor exposición se disponen en torno a la cadena montañosa volcánica que recorre todo el istmo centroamericano de norte a sur, especialmente a través de El Salvador y Guatemala, y cercanos a lugares de gran concentración demográfica o de gran actividad económica. d) Exposición a riesgos sísmicos El proceso metodológico para obtener el mapa de exposición a la actividad sísmica se basa en la cobertura que recoge la zonificación de la región en función de su intensidad sísmica (en realidad, en función de la intensidad del mayor seísmo que es probable que ocurra en los próximos cincuenta años); una zonificación realizada en 1998 por el UNEP de Naciones Unidas y donde el conjunto centroamericano queda dividido en cinco zonas de diferente intensidad (tabla 1), adoptadas para diferenciar los niveles de exposición al riesgo sísmico. Este mapa puede ser matizado incluyendo información referida a localización de fallas y epicentros históricos en la región, así como incorporando las teóricas áreas de exposición. Sin lugar a dudas, este tipo de elementos son de gran importancia y determinantes en el desencadenamiento de terremotos y, así, se generó en torno a fallas y a epicentros áreas de influencia con las que se reco56 Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 Joaquín Bosque; Adriana Ortega; Víctor Manuel Rodríguez DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 56
gerían las zonas más expuestas y con mayor probabilidad de sufrir los efectos de la actividad sísmica. El mapa resultante fue simplificado de nuevo a tres niveles de exposición y muestra claramente como casi todos los departamentos de Guatemala se encuentran dentro de niveles altos de exposición y, más concretamente, la franja que une la costa del norte y la costa del sur del país a través del altiplano central, donde se encuentra la capital nacional. La mayor actividad sísmica en El Salvador y en Nicaragua se da en una banda de territorio que discurre entre el océano Pacífico y la cadena montañosa central. e) Exposición a huracanes El mapa de partida es el de trayectorias de huracanes que han afectado a la región entre 1998 y 2001 (Universidad de Hawai: www.solar.if.hawaii.edu), una serie temporal reducida, pero es la única información de interés que se ha encontrado en Internet. Como apuntan Olcina y Pérez (2002), los efectos de este tipo de fenómenos se asocian a los fuertes vientos y a las intensas precipitaciones. Por ello, en cierta medida, con la incorporación de este nuevo factor se están sobrevalorando otros factores ya considerados en esta propuesta: las inundaciones y los deslizamientos de tierras. El hecho de que una zona se haya visto afectada en algún momento por un huracán puede ser utilizado como un indicador de la mayor o menor exposición del territorio a un tipo de fenómeno que parece responder a ciertas pautas en cuanto a su origen, temporada de generación, recorrido, etc. Así, para cada trayectoria se definió un área de influencia (BUFFER), delimitando una zona teórica de afección del huracán. Esta exposición podría ser matizada introduciendo un nuevo factor, reflejo del número de exposiciones de huracanes a que está sometido un territorio. La posibilidad de que un punto sea afectado por cualquier incidencia aumenta al hacerlo el número de zonas de exposición a que está sometido. De esta forma, la suma de las áreas de influencia de los diferentes recorridos históricos podría ser una medida para este factor, en el que, nuevamente, se distinguen tres niveles de exposición, desde la baja (zonas expuestas al paso de menos de dos huracanes) hasta la alta (áreas que se han visto expuestas al paso de más Cartografía de riesgos naturales en América Central… Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 57 Tabla 1. Transformación de los niveles de intensidad sísmica de UNEP a valores de exposición. Valor de exposición Intensidad 1Intensidad V e inferior. 2Intensidad VI. 3Intensidad VII. 4Intensidad VIII. 5Intensidad IX y superior. DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 57
de cinco huracanes en los últimos años), pasando por la media (expuestas al paso de tres a cuatro huracanes en los últimos años). Mapa de exposición a riesgos naturales Tras definir y calcular los factores de exposición, el paso siguiente es determinar cómo va a intervenir cada uno en el mapa final de exposición. Se trata de decidir y asignar pesos a cada factor de exposición. La matriz de comparación por pares de Saaty, otra de las opciones incorporadas en Idrisi (comando WEIGHT), es un procedimiento de ponderación que permite establecer la importancia relativa de los factores que intervienen en los procedimientos de Evaluación Multicriterio integrados en los SIG (Barredo, 1996). Consiste en establecer un «juicio de valor» que represente la importancia relativa de cada factor sobre los demás, siempre recomendable que sea resultado de una discusión multidisciplinaria. Tal como se puede comprobar en la tabla 2, es una matriz de doble entrada en la que se repiten los factores en filas y columnas; cada celda recoge el valor resultante de comparar un factor con los restantes, valores que han de oscilar entre 1/9 (extremadamente menos importante) y 9 (extremadamente más importante). Una vez asignados, automáticamente el programa determina el eigenvector principal de la matriz, el que establece los pesos que tendrán los factores. En este caso, esos «juicios de valor» estarán necesariamente influidos por la frecuencia e impacto de cada amenaza natural en Centroamérica. Según PNUMA (2003), desde 1970 hasta 2001 los desastres naturales dejaron en la región más de 240 mil víctimas mortales, sobre todo por sismos (un 47,2% del total), inundaciones (18,5%), huracanes (14%), erupciones volcánicas (9,3%) y deslizamientos (4,1%). Esta información, junto al mapa de desastres naturales ocurridos en la región entre 1960 y 1998 (COREGA-CAC, 2000), que representaba la frecuencia de las diferentes amenazas, fue utilizada como apoyo al establecimiento de la importancia relativa de los factores que intervienen en el mapa de exposición final, cuyo cálculo se basó en la expresión siguiente: Exposición = 0,44* inundaciones + 0,11* deslizamientos + 11* huracanes + 0,22* terremotos + 0,11* volcanes 58 Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 Joaquín Bosque; Adriana Ortega; Víctor Manuel Rodríguez Tabla 2. Comparación por pares de factores de exposición al riesgo. Inundaciones Deslizamientos Huracanes Terremotos Volcanes PESO Inundaciones 1 0,44 Deslizamientos 1/4 1 0,11 Huracanes 1/4 1 1 0,11 Terremotos 1/2 2 2 1 0,22 Volcanes 1/4 1 1 1/2 1 0,11 DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 58
De forma indirecta, se estaría aquí considerando otro de los factores de riesgo, la peligrosidad. Para mejorar su visualización, la imagen resultante (con diferentes categorías de exposición al riesgo que van desde 0 a 2,43 como valor máximo) fue reclasificada en tres niveles (baja, media y alta), utilizando para definirlos los valores de la media y la desviación típica de la distribución (mapa 1). Todo el territorio centroamericano está expuesto a la eventualidad de algún desastre natural. El nivel de exposición más elevado se corresponde con áreas de inundación en torno a los grandes ríos de la región; es éste el fenómeno de mayor frecuencia, asociado o no a huracanes, y se manifiesta prácticamente todos los años con diferentes magnitudes (Ordóñez y otros, 1999). Uno de los efectos más letales de los huracanes son las lluvias torrenciales, que suelen provocar graves inundaciones en áreas de desembocadura de los grandes colectores fluviales (Olcina y Pérez, 2002), que se suman a inundaciones periódicas de menor intensidad. Esto hizo que las inundaciones recibieran el peso más alto en la matriz, seguido de terremotos, que si bien en cifras son la primera amenaza en la región, su recurrencia es menor. Procedimiento para medir la vulnerabilidad En este apartado se describe el proceso seguido para estimar la vulnerabilidad, otro de los componentes del riesgo analizados en esta propuesta, que es función Cartografía de riesgos naturales en América Central… Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 59 Mapa 1. Exposición a riesgos naturales en Centroamérica. DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 59
de la presencia en el territorio de actividades, usos y poblaciones sensibles y, por tanto, susceptibles de ser especialmente dañados en caso de accidente. Su conocimiento permite evaluar los daños potenciales y relacionar sus costes con decisiones de prevención destinadas a reducir al máximo los daños, ofreciendo instrumentos de ayuda a la decisión y para la formulación de políticas preventivas (Ordóñez y otros, 1999), aspectos en los que las ONGD tienen mucho que aportar. Dadas las características de esta región, los indicadores de vulnerabilidad más frecuentes en estudios de este tipo han sido ligeramente reinterpretados y adaptados. Aspectos relacionados con la accesibilidad del territorio a determinados tipos de equipamientos de evacuación y/o ayuda en el caso de desastre (hospitales, aeropuertos, puertos, etc.); características físicas de las construcciones, fundamentalmente de las viviendas donde residen las personas afectadas, y características de la población, que determinan su mayor o menor preparación, conocimiento, etc. de la manera de actuar antes y después de una catástrofe (nivel de instrucción) son algunos de los puntos que se tendrán en cuenta para calcular la vulnerabilidad así entendida. Sobre el territorio de Centroamérica se determinarán áreas más o menos evacuables, ayudables, sin refugio y capacitadas, en un proceso que se describe a continuación: a) Determinación de áreas «evacuables» El nivel de la infraestructura y del equipamiento existente puede ser una buena defensa ante catástrofes, en el sentido de que son mayores las probabilidades de que la población pueda ser evacuada y atendida adecuadamente ante cualquier desastre. Y una medida del nivel de dotación puede venir del cálculo de la mayor o menor accesibilidad a determinados equipamientos, como pueden ser los de tipo sanitario (hospitales o similares). Se pretende calcular la accesibilidad de cualquier parte del territorio hasta centros hospitalarios, utilizando la red de carreteras de la región, y, de forma más general, a ciudades más pobladas. Parece lógico pensar que el nivel de equipamientos de todo tipo será mayor (independientemente de su calidad) cuanto mayor sea el tamaño de una ciudad; que aquellas localidades de mayor tamaño dispondrán de infraestructuras para atender a la población (la propia y la de localidades cercanas) en caso de catástrofe. Se trataría de llevar a cabo un cálculo de costes de transporte desde un punto cualquiera de la red viaria hasta el punto considerado como destino. Para ello, y en primer lugar, se debe concretar la localización de los principales hospitales y de las ciudades de mayor tamaño en Centroamérica. El Gazetteer, un diccionario de topónimos geográficos de la US National Imagery and Mapping Agency's-NIMA en el que se recogen las coordenadas geográficas de diferentes elementos (que puede ser una población, un elemento del medio físico, etc.), permitió generar las coberturas de puntos de todas las poblaciones de Centroamérica. Posteriormente, a cada punto, le fue asignada información sobre población procedente de los censos de población. A partir 60 Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 Joaquín Bosque; Adriana Ortega; Víctor Manuel Rodríguez DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 60
de esta cobertura y de los listados recogidos en páginas electrónicas de los ministerios de Sanidad centroamericanos, se creó otra nueva con la localización de los 93 hospitales de la región. Ambas serían las coberturas de partida para llevar a cabo este análisis. Pero el cálculo de la accesibilidad requiere también de un mapa de carreteras de toda la región. La información de partida disponible no incluía ninguna diferenciación entre tipos de vías. Esto hubiera enriquecido considerablemente el análisis al poder incluir en cada tipo de carretera una fricción diferente, una mayor o menor dificultad, rapidez o coste al movimiento a través de la misma. Así, al conjunto de carreteras se le asignó (utilizando el comando RECLASS) una fricción unitaria de 0; el resto de la imagen (lo que no es carretera) tendría valor –1, necesario para generar una barrera absoluta y conseguir que el cálculo de costes posterior sólo se lleve a cabo a través de las carreteras. Con esta superficie de fricción y la localización de hospitales y ciudades principales, puntos conocidos y conectados con alguna carretera que es utilizada para desplazarse, se generaron dos mapas de costes de desplazamiento desde cada punto a lo largo de las carreteras, utilizado el comando COSTGROW de Idrisi. La distancia de cualquier punto del territorio a una carretera determinará, por tanto, también su accesibilidad a cualquier centro hospitalario o ciudad importante. Con el comando DISTANCE, se calcularon las distancias a todas las carreteras y, para finalizar, a cada unidad espacial obtenida en el cálculo de distancias le fue asignado (con el comando ALLOCATE) el valor de coste de desplazamiento del tramo de carretera más próximo. Los mapas de accesibilidad final de cualquier punto del territorio vendrían definidos por la proximidad del mismo a una carretera y por el coste de recorrido por carretera hasta el hospital o la ciudad más próximos. Los valores más bajos coincidirían con localizaciones de mayor accesibilidad, mientras que los más elevados se corresponderían con aquellos lugares más alejados de los elementos considerados. Pero en cualquier estudio en el que se pretenda integrar distintos factores, variables o criterios, como sucede en este caso para generar un mapa de áreas «evacuables», e independientemente del método utilizado, es aconsejable que dicha integración se realice utilizando escalas comparables. Los valores de cada uno de los factores pueden ser, y son, muy diferentes y medidos en escalas igualmente distintas. Por ello, es necesaria una normalización de los mismos, con el fin de evitar sesgos hacia los factores que alcancen los valores más altos. Son numerosos los métodos existentes para la normalización, pero en esta propuesta se ha optado por aplicar el ajuste lineal (utilizando el comando FUZZY), mediante el cual los valores originales de la accesibilidad a hospitales y a ciudades más pobladas fueron reescalados entre un mínimo y un máximo determinados (en este caso, entre 0 y 1), comunes en todos los factores que entrarán a formar parte del cálculo de áreas «evacuables» a través de la suma de ambas. Cartografía de riesgos naturales en América Central… Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 61 DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 61
b) Determinación de áreas «ayudables» Siguiendo el mismo proceso que se ha descrito, se trata de medir la accesibilidad que presentan las diferentes partes del territorio a lugares, puntos del territorio con mayores posibilidades de recibir ayuda internacional, centros en los que habitualmente se suele centralizar este tipo de ayuda en caso de catástrofe. Las capitales nacionales (ciudades que reciben en primera instancia la ayuda internacional por situarse en ellas sedes gubernamentales, sedes centrales de las principales organizaciones que facilitan la ayuda, etc.); los aeropuertos (no sólo localizados en capitales nacionales, son vitales para la distribución de ayuda humanitaria), y los puertos (otra forma alternativa de llegada de la ayuda del exterior) fueron los elementos para los que se calculó la accesibilidad; normalizados entre 0 y 1, su suma dio el nuevo mapa factor de áreas «ayudables». c) Determinación de áreas sin refugio La posibilidad de defensa de la población ante una amenaza tipo natural tiene mucho que ver con la pobreza, y uno de los productos más evidentes de la misma son las condiciones de la vivienda en que reside la población, la calidad de la construcción. Las características estructurales de las viviendas se pueden convertir también en un indicador adecuado para determinar el grado de vulnerabilidad física, y en esta propuesta se plantea la posibilidad de generar un nuevo factor de vulnerabilidad (áreas sin refugio) a través del cálculo del porcentaje de viviendas de baja calidad o infraviviendas sobre el total de habitáculos existentes en cada departamento de Centroamérica. Para ello, hay que recurrir a la información contenida en los censos de población y vivienda de los cuatro países centroamericanos. Pero la información censal varía de un país a otro (en la calidad, en el número de variables recogidas, en el nivel de desagregación, etc.); en la mayoría la información disponible y, sobre todo, aquélla que se consideró de interés para la realización de la cartografía de riesgos, aparece, como mucho, desagregada a nivel departamental, muy poca desciende a escala local, municipal. Esto obligó a definir el departamento como unidad de estudio en esta fase del trabajo, a pesar de reconocer la generalización que ello implica. Para Honduras no se pudo contar con información demográfica del último censo (de 1988) y se debió recurrir a otras fuentes, estimaciones recientes sobre algunas de las características demográficas de mayor relevancia y que más interesaban para este estudio: población total, según edad, población con estudios y analfabeta, número y tipo de vivienda. Todas estas variables, recogidas a nivel de departamentos, pasaron a constituir la base de datos temática que se asociaría a la cobertura de los límites departamentales. Previamente, fue necesaria la adaptación de las tablas y los textos de los censos al formato de base de datos relacional que se emplea en la mayoría de los SIG. La base de datos recogería también el total de viviendas y de infraviviendas, lo que permitió generar un nuevo mapa factor (áreas sin refugio), resultado de calcular el porcentaje de viviendas vulnerables sobre el total de las que 62 Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 Joaquín Bosque; Adriana Ortega; Víctor Manuel Rodríguez DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 62
había en cada departamento centroamericano. Los valores oscilan entre más del 40% de viviendas vulnerables en departamentos como Petén o Alta Verapaz, en Guatemala, o Valle en Honduras, y porcentajes inferiores al 10% (la totalidad de El Salvador, los departamentos centrales de Guatemala, etc.). El último paso en este proceso lo constituye la normalización de este factor a una escala común, utilizando, al igual que se realizó para los otros factores que intervienen en la vulnerabilidad, un intervalo entre 0 y 1. d) Determinación de áreas capacitadas En el cálculo de la vulnerabilidad del territorio ante amenazas naturales es importante también determinar la capacidad que tiene la población para entender lo que está ocurriendo en una situación de emergencia y de seguir las instrucciones de prevención y protección civil. Para ello, este nuevo factor se mide mediante el porcentaje de población analfabeta en cada departamento con respecto al total de población de más de cinco años existente en cada uno de ellos. El proceso de generación de este factor es igual al seguido para el caso anterior, puesto que se integra la información censal en la base de datos temática de la cobertura de departamentos. En la región, el índice de analfabetismo es muy alto, siempre superior al 10%. Los niveles más elevados (incluso por encima del 40% de la población de más de cinco años) se da en buena parte de los departamentos de Nicaragua y Guatemala. Mapa de vulnerabilidad Una vez obtenidos todos los mapas factor y normalizados mediante un ajuste lineal entre valores de 0 y 1, el mapa de vulnerabilidad final es el resultado de la suma de todos ellos. Vulnerabilidad = áreas evacuables + áreas ayudables + áreas sin refugio + áreas capacitadas Originalmente con una escala de valores entre 0 y 2,277, para visualizar y hacer más comprensible el mapa de vulnerabilidad (mapa 2), se establecieron cuatro niveles (vulnerabilidad baja, media, alta y muy alta), utilizando los valores de la media y la desviación típica de la distribución. La vulnerabilidad de Centroamérica muestra valores elevados en zonas del territorio alejadas de infraestructuras y equipamientos importantes para la prevención y la ayuda ante situaciones de emergencia planteadas por desastres de origen natural. Las áreas peor comunicadas, las más alejadas o peor conectadas por la red de carreteras, así como aquéllas con elevados porcentajes de población analfabeta, zonas que se puede suponer que son las menos desarrolladas y de mayor pobreza de la región, son zonas de alta vulnerabilidad: en Guatemala, Petén y Alta Verapaz y partes de Chiquimula; en Honduras, La Paz, Santa Bárbara y Valle y, en menor medida, Olancho y Colón; en Nicaragua, partes importantes de Río San Juan, Jinotega y de la RAAN. Cartografía de riesgos naturales en América Central… Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 63 DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 63
El riesgo combinado Ya se ha apuntado que el riesgo es una magnitud que depende de la interacción, entre otros, de la vulnerabilidad y la exposición. Una vez definidos ambos, el último paso de esta propuesta consiste en establecer un método para su integración. Se optó por utilizar la tabulación cruzada, una opción también integrada en el SIG Idrisi (comando CROSSTAB), mediante la cual podemos obtener las posibles combinaciones entre la información categórica de ambas imágenes. El resultado de esta operación se presenta en una tabla en la cual aparece el número de celdas que cumplen las posibles combinaciones de categorías de exposición y vulnerabilidad. Pero el programa ofrece también como resultado de la tabulación una nueva imagen con un total de veinte categorías (combinación de los tres niveles del mapa exposición y de los cuatro de vulnerabilidad, más los valores 0 en cada uno de ellos). Ese elevado número de combinaciones posibles resulta muy poco intuitivo; por ello, se procedió a su reclasificación para obtener una imagen con cinco niveles de riesgo (Bosque y otros, 2000): nulo (zonas del territorio donde la exposición al riesgo y la vulnerabilidad presentan valores nulos); bajo (al menos una de las magnitudes presenta valores nulos o ambas valores bajos); medio (cuando algunas de las dos variables presenta valores bajos y la otra no supera valores medios); alto (una de las magnitudes alcanza valores altos y la otra permanece en medios), y muy alto (si exposición y vulnerabilidad alcanzan valores altos). El mapa 3 muestra la disposición concreta de los diferentes niveles de riesgo en Centroamérica. En mayor o menor medida, todos los departamentos de 64 Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 Joaquín Bosque; Adriana Ortega; Víctor Manuel Rodríguez Mapa 2. Vulnerabilidad en Centroamérica. DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 64
la región se ven afectados por algún nivel de riesgo. Centroamérica, como se señaló, es una zona conflictiva en cuanto a los riesgos naturales; está sometida a una gran diversidad de fenómenos naturales que, periódicamente, provocan crisis e, incluso, el colapso de la totalidad o de partes importantes del país. A ello hay que añadir la debilidad que presentan todos estos países en cuanto a su desarrollo socioeconómico, que incide en su capacidad de respuesta ante catástrofes de este tipo: mediocre sistema sanitario, deficiente red de carreteras (que no estructura el territorio como debiera), elevado nivel de analfabetismo, etc. Todo ello convierte a una buena parte de los departamentos centroamericanos en territorios de una alta vulnerabilidad. Las consecuencias de estos desastres naturales y sus repercusiones en estos países, ya de por sí escasamente desarrollados, son muy negativas y pueden llegar a hipotecar su futuro. Así, todas las acciones encaminadas a la prevención y la preparación para la reducción de la vulnerabilidad del territorio, los daños sobre personas y bienes y, en definitiva, los riesgos deben ser parte fundamental en las estrategias de desarrollo en ésta y en otras muchas regiones del mundo. El riesgo es elevado en gran parte del territorio de departamentos como Petén, Alta Verapaz, Izabal, Chiquimula y Escuintla, en Guatemala; Santa Bárbara, Valle, La Paz, Olancho, Gracias a Dios y Colón, en Honduras; Jinotega, Regiones Autónomas del Atlántico Norte y Sur y Río San Juan, en Nicaragua. Las principales concentraciones de población (las capitales nacionales y las principales ciudades de la región) se localizan en estas áreas. Cartografía de riesgos naturales en América Central… Doc. Anàl. Geogr. 45, 2005 65 Mapa 3. Riesgo físico en Centroamérica. DAG 45 001-198 31/5/06 16:54 Página 65