Valores, campos y capitales sociales
Abstract
Lozares Colina, Carlos
Full text
REDES. Revista hispana para el análisis de redes sociales. Vol.IV,#2 jun. 2003 http://revistaredes.rediris.es Valores, campos y capitales sociales Carlos Lozares – Universitat Autónoma de Barcelona – Departamento de Sociología1 Estas reflexiones tienen en Bourdieu su referente más inmediato, pero no pretenden ser apología, crítica o exégesis de su pensamiento sobre los temas de valor, campo y capital sino una prolongación y, en alguna ocasión, una refocalización de algunas de sus ideas. Por ello me acerco y desarrollo, primero, su punto de vista para después presentar una concepción específica e incluso parcialmente diferenciada de la de Bourdieu. No se tratan aquí de manera directa aspectos o temáticas imprescindibles para el desarrollo de los valores, campos y capitales sociales como son la interacción y el hábito social. La primera, la interacción, está menos tratada por Bourdieu aunque la toma en consideración y el hábito social ha sido extensamente desarrollado por él. Sin estos dos soportes la reflexión sobre los valores, campos y capitales queda, por el lado de la interacción, coja de la dinámica que los generan y sostienen y, por el lado, de los hábitos sin las mediaciones que el sujeto social necesita y emplea tanto en la interacción como en estructurar (y estructurarse en) los campos de los valores y capitales establecidos o en promover los alternativos. No obstante pongo de manifiesto la necesidad de recurrir tanto a la interacción como a los hábitos. 1.Valor, Campo y Capital Los objetos, la información, el lenguaje, los sujetos y, en general, los hechos y acontecimientos son susceptibles de poseer diversas identidades, entre otras la social. En realidad nada escapa a la pertinencia social dado que toda práctica humana, y sus resultados, sea productiva, de consumo, conversacional, conocimiento, cotidiana, institucional, etc., es un recurso para (o es o ha sido objeto de) una interacción social. Dada la naturaleza social genérica de toda práctica, hechos o acontecimientos, se trata de identificar y diferenciar las posibles clases de identidad social existentes o, al menos, las mínimas; en este caso dichas identidades conformarían las dimensiones básicas del infinito posible de todas pertinencias o identidades sociales. En este artículo no suponemos que lo social sea reducible a un número limitado de dimensiones elementales sino solamente aquella parte de lo social que proviene de (o ha pasado por) las diversas maneras de 1 Enviar correspondencia a: Carlos Lozares, [email protected]
2 justificación, legitimación y apropiación por parte de algún poder o dominación que ha configurado unas estructuras, instituciones, ideologías, naturalizaciones o reificaciones sobre los resultados de dichas prácticas de interacción; por tanto, estas prácticas, sus interacciones correspondientes y sus resultados pueden ser interpretados, leídos, mediados y medidos por los códigos del poder y de su orden, etc. Son entonces prácticas que denomino reproductoras en el sentido de que no introducen realidades innovadoras socialmente hablando con relación a la estructura preexistente a la interacción. Del resto del espectro social, que no cae bajo el poder reductor de lo establecido, no supongo tal posibilidad reductora por ejemplo para todas prácticas o hechos que constituyen o provienen de interacciones no reproductivas y que originan emergencias sociales tanto a partir de la conciencia de negación (y/o distancia o enfrentamiento) de los sistemas y códigos impuestos como de los principios genéricos de solidaridad, creatividad, conciencia, libertad y autonomía. Los Valores o Campos que trataré se refieren a dichas dimensiones básicas dominadas y codificables pero también a otros espacios sociales no reducibles a ellas. Empleo la palabra Valor para señalar que se trata de una identidad que proviene del (o es buscada como) resultado plusvaluado por la interacción y Campo para enfatizar la dinámica del proceso de la creación del Valor al considerar que la interacción se sitúa (y está inmersa) en espacios, tiempos y relaciones sociales predados que, a su vez, la misma interacción modifica, refuerza o niega por su propia dinámica. Hablo de Capital social en el sentido de que el Valor es apropiado por los individuos o grupos sociales de pertenencia o referencia; en este sentido el Capital social tiene el marchamo de un espacio social apropiado y por tanto reducible a dimensiones básicas. No hablaré de Capital para aquellos espacios sociales que no son reducibles a los Valores, Campos o Capitales básicos que describiré. Los Valores son las identidades que, a partir de las (inter)acciones sociales, adquieren los hechos, acontecimientos o cosas sociales, evidentemente sin perder otras pertinencias no sociales: son el lado sustantivo de los recursos, procesos, resultados, deseos presentes o alcanzables en la interacción pues
3 representan la plusvalía que ella genera. Por ello los Valores son también el objeto de apetencia que nos lleva a su apropiación en la interacción. Precisamente es en previsión de la apropiación de los Valores posibles que se desencadena y se dinamiza la interacción. La apropiación del Valores, plusvalía de toda interacción, es el Capital en las diversas formas que enunciaré. Por ello, los Campos, los Valores y los Capitales aunque provengan de una misma interacción expresan momentos, aspectos o connotaciones diferentes. El Campo es la dinámica en la que está inmersa la interacción y crea el Valor; el Valor es la plusvalía proveniente de la interacción; y el Capital es el Valor en cuanto apropiado por sujetos sociales. De alguna manera toda la dinámica social se estructura, se ordena, mide, codifica y domina bajo la forma de Capital social. Lo que supone también que los conceptos de Valor y Campo tienen (i) una versión reproductiva en cuanto representan una vertiente estática como estados sociales estables (en Estructuras, Instituciones, Ordenes, Códigos, etc.): identidades establecidas, producidas, estructuradas y acaparadas y (ii) una versión, su contra-cara, productora y transformadora. Son, al mismo tiempo, niveles de una identidad alcanzada y dinámicas de posible estructuración y/o desestructuración social.. Partimos de la existencia de cuatro Valores, Campos y Capitales (del lado reproductor) que forman base en y para el conjunto de las identidades sociales posibles y legitimadas: su combinación configura una realidad extensa de contenidos y entidades con cartas marcadas de naturaleza social. Significa que las interacciones que están al origen de dicha generación de Valores, los Campos que la dinamizan y los Capitales que la estructuran cubren el amplio abanico de todos los posibles sociales estructurados y ordenados. Serán desarrollados más adelante, por ahora sólo lo anuncio: Valores/Campo/Capital de Uso, de Cambio-Económico, de Signo-Cognitivo y Socio-Relacional. Afirmar que estos Valores, Campos y Capitales son fundamentales en tanto que base de otras identidades sociales es equivalente a afirmar que se dan cuatro tipos de interacciones
4 fundamentales estructurantes del orden social de las que se componen y dependen todas las demás. Además de los supuestos precedentes se mantiene también que el anclaje y consistencia de dichos Valores, Campos y Capitales, el orden y estructura que prescriben y el poder que sobre ellos mantienen y ejercen sus poseedores es tal que quedan pocas clarividencias por auscultar y mínimas fuerzas para cambiar la lógica que propician y la dominación que imperan. Quedan pocas oportunidades para otras construcciones de valor con sentidos alternativos: casi todo está dominado, las cosas, el equivalente económico de las mismas, sus identidades y conocimiento y hasta las mismas relaciones sociales. Ello supone que aseguran, al menos en la apariencia sobre todo en nuestras sociedades, un máximo de estabilidad, orden y poder y certidumbres. Los que manejan el sentido de las relaciones sociales que construimos, los que dominan los mercados, los que manipulan los sentidos, los códigos y los nombres de las cosas e identidades emergentes, han copado y reducido el posible surgimiento de nuevos significados, o al menos, tienen una capacidad considerable de reducirlos a los Capitales existentes. Pero, porque hay espacios posibles diferentes y no reducibles a los precedentes, porque no todo está codificado, ordenado y alienado, hablamos aquí también de Valores y Campos Alternativos. La fuerza y los triunfos de la solidaridad, de la creatividad, de la libertad y de la conciencia pueden romper la clausura de tal situación y la dinámica de la apropiación. 2. Valor, campo y capital en Bourdieu y Collins Veamos las perspectivas, por lo demás bien conocidas, de Bourdieu y Collins en lo que se refiere a los Valores, Campos y Capitales, visión que sirve de referencia a los planteamientos que presento. No desarrollo la idea de valor de Marx aunque sea también inspiración de todo lo que aquí se trata ya que lo que subyace en esta propuesta es la de valor como plusvalía, como identidad generada en el proceso de interacción por los sujetos sociales y que, por ello, adquiere una pertenencia y pertinencia sociales.
5 2.1. La idea de Valor, Campo y Capital en Bourdieu. La idea de Campo, Valor y Posición. Estática y dinámica. Para Bourdieu pensar en términos de campos es pensar relacionalmente. El modo de pensar relacional no es exclusivamente estructuralista; está presente, según Bourdieu, en pensamientos tan diferentes como los del formalista ruso Tynianov, del sicosociólogo Lewin, en Elias y en muchos otros como en los pioneros del estructuralismo y de la antropología, de lingüística, etc., Jakobson, Lévi-Strauss, Saussure.... La idea de Campo no es sólo la de unas configuraciones relacionales sino las identidades que generan y las dinámicas por las que se establecen dichas identidades. Cambio y Valor van parejos como conceptos en el sentido de que el Valor representa el contenido sustantivo creado por el Campo, es decir las identidades. El Valor se basa en las relaciones. La interacción social, que está a la base del origen de las relaciones, al mismo tiempo que se da en un Campo de Valores preexistente puede, a su vez generarlo, afianzarlo o destruirlo. Un campo puede ser definido en términos analíticos como una red o una configuración de relaciones objetivas entre posiciones. Las posiciones que identifican y se imponen a sus ocupantes se definen, (i) por su situación actual o potencial en la estructura de la distribución de poderes (o capitales); su posesión conlleva beneficios específicos presentes en el campo; (ii) por sus relaciones objetivas con otras posiciones: dominación, subordinación, homología, u otras (Arsant,1990). En las sociedades altamente diferenciadas, con microcosmos sociales relativamente autónomos, estos espacios de relaciones, los campos, tienen una lógica que no es reducible a los otros campos.2 Puede parecer que las 2 Por ejemplo el campo artístico, el campo religioso o el campo económico obedecen a lógicas distintas: el campo económico ha emergido históricamente en tanto que universo en el que, como se dice, "los
6 ideas de Bourdieu sobre el Campo y Valor son un tanto estáticas pues aparentan estar configuradas sobre posiciones y relaciones dentro de sistemas político, económico o cultural. Pero no se trata de sistemas de agregación, son sistemas de posiciones sociales de agentes políticos, económicos y culturales de dichos campos3 pero con unas lógicas y dinámicas propias. Cada Campo tiene sus reglas y sus particularidades específicas; es un espacio de juego cuyos límites son fronteras dinámicas y al mismo tiempo apuestas de concurrencia y competencia en el interior del mismo. El campo es lugar de relación de fuerzas -y no sólo de sentidoy de luchas que tienden a transformar el mismo contenido de los hechos que caen bajo el dominio del Campo. Las Posiciones sociales son inseparables metodológicamente de los Campos, si el Campo lo entendemos también como un sistema de prácticas (relaciones) y de expresiones de los agentes. Los dos aspectos, el de las Posiciones y el de los Campos de valores, tienen que ser analizados conjuntamente y tratados como si fueran dos caras de un mismo personaje. En situación de equilibrio y/o de orden, el sistema de Posiciones tiende a mandar sobre el Campo. Estas consideraciones presentes en Bourdieu se acercan más a la idea dinámica que para mí es esencial como constitutiva del Campo de los Valores, pues se generan y recrean en algo tan dinámico como la interacción social: se habla de reglas y lógicas internas pero también de autonomía, espacios de juego y de negocios son los negocios" y donde las relaciones encadenadas de parentesco, de amistad y de amor están excluidas; el campo artístico, al contrario, está constituido en y por el rechazo o la inversión de la ley del provecho material. 3 Por ejemplo, el campo intelectual es un sistema de relaciones que se establecen entre los agentes del sistema de producción intelectual: el conjunto de instituciones, casas de ediciones, academias, etc., que forman parte de este sistema peor que participan en la concurrencia/ competencia por la legitimidad cultural con (o contra) otros agentes, por ejemplo los intelectuales.
7 luchas, de competencia y concurrencia, equilibrios y desequilibrios entre e inter Campos y Posiciones4. Límites del Campo. Los límites de un Campo se determinan y se establecen según Bourdieu por la propia dinámica del campo; no hay una respuesta a priori. Los participantes de un campo trabajan en diferenciarse de sus rivales más próximos a fin de reducir la concurrencia y establecer el monopolio sobre un subsector particular del campo; trabajan también por excluir del campo una parte de los participantes actuales o potenciales por el derecho de entrada o imponiendo una definición de pertenencia. Por ejemplo, cuando decimos que X o Y no es un sociólogo o que no es un buen sociólogo lo afirmamos conforme a las exigencias inscritas en las reglas del campo correspondiente. Pero para Bourdieu el esfuerzo de imponer o hacer reconocer un determinado criterio de competencia y un lugar propio para el campo, (unos límites) puede no tener éxito, lo que hace ver que las barreras de los campos son flexibles y penetrables y, desde luego, no impuestas exclusivamente por normas o leyes, tácitas o explícitas. Los límites del campo se sitúan allí donde cesan los efectos del campo y ello es una cuestión de estudio en cada caso, (periódicos, universidades, etc.) La dinámica de los Campos de Valores, el Capital. Según Bourdieu el principio dinámico de un campo se sitúa y proviene de la configuración particular de su estructura, de la distancia y de las separaciones entre las diferentes fuerzas específicas que se afrontan. Las fuerzas que son activas 4 Para Bourdieu el campo es comparable al juego aunque con diferencias notables: el campo no es necesariamente el producto de una creación deliberada; y puede obedecer, o mejor seguir reglas, que no estén explicitadas o codificadas. Pero tiene similitudes considerables con él: (i) ambos, campo y juego, implican una ganancia, aquello por lo que se apuesta o está en juego, que es esencialmente el producto de la competición, quizás de la colaboración, entre jugadores; (ii) los jugadores están captados por el juego y se implican en él por el valor que se obtiene en su ganancia. Los jugadores aceptan que el juego merece la pena jugarse. Como en el juego el valor de las cartas y jugadas es variable según el juego también varía la jerarquía de las diferentes especies de capital: económico, cultural, social, simbólico en los diferentes campos. La imagen del campo de juego es una buena analogía de lo que definiré como interacción (Bourdieu, 1992).
8 en el campo y que producen las diferencias más importantes son las que definen cada uno de los capitales específicos que supone cada campo. El Capital, que sólo existe en función de la relación que mantiene con el Campo, confiere un poder sobre el campo y sobre los instrumentos materializados en (o incorporados a) la producción o reproducción. La distribución del Capital constituye la estructura misma del campo; sus regularidades y sus reglas definen su funcionamiento ordinario y el beneficio que engendra. El Campo contiene y orienta las estrategias por las cuales los ocupantes de estas posiciones buscan, individual o colectivamente, salvaguardar o mejorar sus posiciones e imponer el principio de jerarquía más favorable a sus propios productos. O sea, las estrategias de los agentes dependen (i) de su posición en el campo, es decir, de la distribución de Capital específico; y (ii) de la percepción que ellos tienen del Campo... Desde mi punto de vista en cualquier Campo, pero máxime en los que denomino de Uso, Cambio-Económico, Signo-Cognitivo y el Socio-Relacional los sujetos sociales luchan según determinadas reglas, propias o constitutivas de estos espacios, para apropiarse de los beneficios específicos que "están en juego". Los que dominan un Campo por la apropiación del Valor en forma de Capital pueden hacerlo funcionar en su ventaja aunque contarán quizás con la resistencia, la contestación y la reivindicación, políticas o no, de los dominados, e, incluso, en ciertas condiciones históricas, un campo puede funcionar como un aparato5. Siguiendo estas reflexiones que tienen su origen en Bourdieu se puede sintetizar la idea de Campo (y de Valor correspondiente) en lo siguiente: hay fuerzas en presencia; que están compuestas y que, a su vez, promueven estrategias de sujetos sociales en vista a la consecución de unos determinados beneficios; estas estrategias pueden provocar una correlación de fuerzas que origina conflictos según su posición en el Campo, según la 5 Las instituciones totalitarias, asilos, prisiones, campos de concentración o dictaduras suponen el fin a la historia. De ahí la ambivalencia del Valor y Campo, entre reproducción y producción, entre hecho y emergencia, entre estabilidad e inestabilidad, entre orden y desagregación, entre equilibrio y transformación; de ahí la visión unívoca de la idea de Capital: pertenece sólo al espacio social de lo domesticado y apropiado.
9 distribución del Capital correspondiente en dichas posiciones y en función de las representaciones que los sujetos sociales tengan del campo y de sus correlaciones; el Campo es parcialmente asimilable en algunos de sus términos a un juego, (participación de actores, determinadas reglas y lógicas, aspectos dinámicos, etc.); la dinámica de los Campos conlleva el potencial de los cambios que pueden originar; los efectos del campo pueden ser duales, o hacia los aparatos o sistemas establecidos o hacia su transformación; y los Campos están presentes en lo que he denominado ámbitos, instituciones, etc. Todo ello me afirma en la idea de que en el concepto de Campo de Bourdieu se involucran, aunque no lo abarque todo, tanto el proceso que lleva a la formación de los contextos estructurales y posiciones de los sujetos/actores como las situaciones de interacción que son las que generan, a su vez, dichas estructuras y posiciones. Quizás Bourdieu no explicite tanto los elementos contextuales, la idea de situación, proyecto, interacción y las lógicas duales pero el diseño está ahí. No se acerca a fenómenos micro como la situación y la interacción sino que contempla los fenómenos sociales bajo el prisma de las correlaciones de fuerzas, aparatos, sistemas, juegos de estrategias de actores desde una perspectiva muy global ya que su punto de partida central y su énfasis están en una aproximación básicamente estructural de la realidad social. Sin embargo, tiene en cuenta los fenómenos ineludibles de los procesos intencionales e interactivos, no los deja de lado aunque no sean el objeto directo de su análisis. Estudio del campo y etapas de su desarrollo. Para Bourdieu hay tres momentos en el análisis del campo (Bourdieu,1971). En el primero, se relaciona la posición de los sujetos sociales con el poder en cualquier campo que se trate, por ejemplo el campo literario está incluido en el campo del poder (Bourdieu, 1983). En el segundo, se establece la estructura objetiva de las relaciones entre posiciones ocupadas por los agentes o las instituciones que entran en concurrencia en el campo. Y, en el tercero, se analiza los habitos de la gente, los diferentes sistemas de disposiciones que han adquirido a través de la interiorización de un tipo determinado de condiciones sociales y económicas y que encuentran, en una trayectoria
16 proyectos son, a su vez, dominados y subproductos de dichos campos; es una condición de su orden y estabilidad. El reino de estos capitales es el de su desigual distribución Dentro de estos campos y en su propia lógica no hay garantías de regeneración y producción; dentro de su propia dinámica ni se puede generar su propia negación, ni su crítica radical, ni tampoco cualquier posibilidad alternativa o utópica: su sonido es el play back de lo ya sabido, apropiado y de lo desigualmente distribuido. Valor, Campo y Capital se autoreproducen redundantemente: el Capital crea su campo y sus valores que son medios e identidades para apropiarse del capital que reproducen. Así, campos y valores se consolidan de manera hegemónica en formas de capital. En dichos Valores y Campos pueden definirse unos atributos intrínsecos al campo. Se trata de (i) una identidad social fundamental o valor propio fundamental: uso, cambio, signo y relacional social; (ii) un tipo de medición, una "métrica"; iii) una lógica propia de la interacción que actúa bajo el dominio del campo. Pero precisamente porque no todo está dominado hablaré también de Valores Alternativos que se mueven en una lógica irreductible a los precedentes sin posibilidad de composición con ellos. El Valor, Campos y Capital de Uso. El Valor de uso es la identidad social que poseen los objetos, símbolos, ideas, lenguaje, actividades, personas, grupos, etc. a partir de que (y porque) se intercambian para su uso y consumo en la interacción. Es pues un valor de utilidad lo que se enfatiza: sirven para algo y se agotan en su uso. Se trata de un valor cuya lógica y dinámica de apropiación están orientadas y marcadas en la interacción por la utilización de las cosas, de actividades etc., por ejemplo sirven para comer, sentarse, estudiar, pintar, conducir... La identidad de una acción o actividad, de un agente, proyecto, instancias y, por consiguiente, de la situación le viene del hecho de que dicha actividad se articula como instrumento para un fin en vista a su consumación, utilización, manipulación, esto es; para la pérdida o desvalorización de su identidad denotativa inicial. Este valor es equivalente
17 al valor de uso marxista: es el caso del valor y capital apropiado por el capitalismo del uso colectivo de la fuerza de trabajo. Es el homo faber su correspondiente y genérico sujeto social. La identidad, por tanto, de una acción o actividad, de un sujeto o sus proyectos y, por consiguiente, de la misma situación, le viene, bajo la dinámica de este campo, del hecho de que dicha actividad, etc., tiene un objetivo ‘en sí’, una denotación primera y original dada por su función. Este valor e identidad está presente en toda interacción pues se manipulan objetos, palabras, ideas, dinero, etc. Su lógica y dinámica de apropiación están orientadas y marcadas por la necesidad de utilidad. Por ello el beneficio real o simbólico conseguible en la (inter)acción es su uso. El caso más paradigmático es el del consumo de los objetos o bienes en el sentido de que la identidad funcional de uso desaparece por su consumación, lo que no quiere decir que al mismo tiempo no se generen otros valores diferentes al de uso. Dominará la situación de interacción, y el conjunto encadenado de las situaciones, como también sus resultados quien domine el acaparamiento y utilización de bienes (por ejemplo los de subsistencia y otros) en sus manifestaciones más elementales y corpóreas como los objetos, otros menos tangibles como la energía, información, espacio, tiempo y relaciones. Si además se apropia de su valor de cambio y se tiene la clave de su sentido y el control de su identidad manejándolos como símbolos cognitivos y relacionales, (lo que corresponde a los otros valores) el "poderío" rizará el rizo y difícilmente saldremos con vida social creadora si entramos en una interacción tan ricamente dominada. El valor, campo y capital de cambio económico El Valor de Cambio es la identidad que cosas, agentes lenguaje, etc. adquieren por provenir o ser objeto de una interacción mercantil. Su lógica y dinámica es la del mercado. Es evidentemente relacional porque es fruto de interacciones y transacciones de sujetos sociales. El homo economicus y
18 el Capital económico son su correlato. La idea de Valor de Cambio tiene una connotación marxista clara. Este valor no tendría sentido si no se diera o asentase en el valor de uso precedente; necesita soportarse en él y usarlo para su propia identidad. Los proyectos iniciales y en proceso, las estrategias y los resultados, los hechos/actos también adquieren, como efecto de la interacción, la identidad propia al valor de cambio económico. El beneficio poseído se inscribe redundantemente en los contextos estructurales de origen como recurso para las siguientes interacciones. El beneficio simbólico y crematístico perseguido y conseguible, es decir, la posesión de capital monetario, es la identidad que dará carta de naturaleza a las prácticas que entren en su dominio, que, como sabemos, son innumerables. Se trata de un Campo cuya lógica y dinámica de apropiación están orientadas y marcadas por el contexto del mercado. De hecho la idea es la misma a la expresada en al valor de cambio marxista e idénticos los mecanismos de su generación y apropiación. La identidad de la actividad, del agente, del proyecto, estrategias, etc., y, por consiguiente, de la situación le viene del hecho de que se articula como instrumento para alcanzar una plusvalía económica que se le añade y que es su valor. La articulación, y por consiguiente la lógica de la (re)producción es lineal y acumulativa. El modelo es el del intercambio mercantil y la (re)producción capitalista. El incremento de sentido solamente es cuantitativo igualando todas las identidades a una, homogeneizando la gran variedad de identidades que la rodean y circunscriben y midiéndolas por la misma magnitud y unidad. Dominará la situación quien haya acumulado más identidades en dicha dirección, objetos, relaciones, información, etc. y quien, además, posea la clave tanto de la comprensión y dominio de su lógica y mecanismos como la capacidad de crear y vender representaciones o elaboraciones de estados mentales que llenen la angustia que produce la desposesión de dicha acumulación o el no alcanzar un proyecto en dicha dirección.
19 Toda actividad, o mejor interacción, que se realice en este campo dentro de su lógica y dinámica no tendrá posibilidades productoras en el sentido que vengo dando a dicha expresión. La inestabilidad se dará o el desequilibrio se introducirá, y con ello su capacidad productiva, si se dan en el proyecto otras condiciones que las propias de este valor de cambio. No es cuestión de entrar en amplitud y profundidad en lo que este valor ocupa y representa en la vida social dada su manifiestamente dominante historia, la extensión de su propagación y la intensidad de su penetración. El trabajo mercantilizado ha configurado no sólo las identidades individuales sino también las colectivas, categorías sociales y grupos y la misma organización de la sociedad. El consumo no es desligable de este valor aunque, evidentemente, participe de otros. El consumo a través de la relación que mantiene con la producción es otro elemento de identificación social importante en nuestra sociedad. La modelación y lógica implícitas en este modelo son lineales y de maximación de las utilidades El valor, campo y capital signo-cognitivo El Valor de Signo-Cognitivo es un valor que proviene del hecho de que toda interacción constituye un ligamento que vincula y relaciona (i)de una forma paradigmática los elementos que en ella intervienen (cosas, objetos, individuos, sujetos sociales, beneficios, ideas, conceptos, etc.) que tienen funciones diversas dentro de la misma interacción, (acción, sujetos, medios, recurso, proyectos, etc.); (ii)de una forma sintagmática, situaciones y contenidos con otras situaciones dentro de una sucesión tanto temporal como simultánea, (iii) y la capacidad interpretativa pragmática de los sujetos actuantes y otros en función de las situaciones, contextos, prácticas de interacción más amplias y /o secuenciales, etc.. De esta manera se configura una red relacional entre cosas, acontecimientos, personas, grupos, relatos, etc. y también con otras interacciones junto con la capacidad representativa e interpretativa de los sujetos. La identidad que se crea no es solamente una identidad específica sino la de una red donde cada elemento y cada interacción, en tanto que signo real (más complejo que el
20 puramente conceptual) e interpretado, tiene un Valor-Signo cognitivo según el ‘lugar’ que ocupa en dicha red y por la capacidad interpretativopragmática de los sujetos intervinientes. No es un valor objetual en el sentido del Valor de Uso o abstracto-real como el de Cambio sino un Valor de constelación reticular y pragmático sólo cognitivamente aprehensible y manipulable. Los que dominan la red (poder cognitivo) en su conjunto, tienen más recursos para apropiarse de los beneficios cognitivos que provengan de dicho tipo de interacción; es el poder de dar y atribuir identidades y de manipularlas. Por tanto no sólo se da una acaparación de valores, en forma de capitales de uso y de cambio sino también de capitales cognitivos, simbólicos y culturales en cuanto que se ‘ocupa’ una posición privilegiada dentro de una constelación reticular cognitiva. Por esta posibilidad conectiva los sujetos sociales se apropian de (e identifican con) un conjunto reticular con fuentes paradigmáticas, sintagmáticas y pragmáticas de sentido e interpretación lo que les sitúa, según su suposición, con una capacidad interpretativa distribuida y diferenciada en su poder de atribuir, manipular y apropiarse de identidades. En la (inter)acción no sólo se da una relación entre sus elementos sino con otras interacciones que es lo que le da el carácter más sintagmático y pragmático. Por ejemplo una situación de compra en una tienda localizada en una determinada calle o plaza adquiere también su valor signo o identidad por el tipo de gente que la frecuenta e interactúa en ella, el resto de los comercios, su localización en la ciudad, etc., es decir, por el contexto espacio-temporal y no sólo por el nombre de la tienda o el producto que se compra. La marca comprada, como signo diferencial de identidad, es también el resultado de cómo una interacción de venta se inserta en las diversas interacciones contextuales. El contexto interviene en su identificación; el valor o identidad es adquirido por la vinculación en dicha totalidad reticular de situaciones de interacción. Dicho acto de compra adquiere un valor añadido porque se establece una relación, evidentemente social, entre todas las situaciones en las que se realizan actos de compra de prendas, además de otras: este valor se superpone, (no se trata de una suma), aunque sea cualitativamente diferente, a los de uso y de cambio.
21 Dado que las interacciones están vinculadas unas a otras y que dentro de una misma interacción se ponen en juego muchos elementos y sujetos, la plusvalía adquirida, su identidad, proviene de (y es precisamente y pertenece a) dicho tejido reticular. Esta identidad no está prefijada ni es unidireccional, comprendida como una dirección predeterminada que va de un significante a un significado, sino que, bajo una capa contextual de otras interacciones, se puede encontrar un sentido que puede cambiar bajo otra capa contextual más amplia (otra interacción que engloba la primera) o puede ser que el sentido se haga reversible haciendo que lo que era significante pase a ser significado. La reversibilidad, la no dirección, la contextualización etc., son el resultado de reglas transgredibles y transgredidas por la capacidad interpretativa y realización cognitiva que poseemos los sujetos sociales en situación pragmática. La articulación que crea esta capacidad cognitiva, (perceptiva, representación, memoria, raciocinio, etc.) e interpretativa, basada en la naturaleza contextual, simultánea y superpuesta a otras de las interacciones, es múltiple, coaxial, conexa, paralela, multidireccional, reversible y retroactiva, cualidades todas ellas vinculadas al conocimiento humano, que no sólo es lineal y secuencial. Hablaría aquí de un modelo neuronal como formalización de dicho tipo de Valor, Campo y Capital. La dominación de ese conjunto permite al sujeto dominador "utilizar" esta amplia red y sus propiedades relacionales, para, entre otras, crear por ejemplo relaciones de equivalencia de tal manera que el sujeto maneje las categorías y las relaciones entre significante y significado a su arbitrio, siempre en las condiciones de la situación : esta identidad procura el poder de dominar los códigos y crear las identidades y los nombres atribuidos a las cosas. Esta relación no se reduce únicamente, aunque también, a la necesaria información previa y elemental que el sujeto tiene o se procura de cualquier situación de interacción en la que interviene sino de la información y manipulación de la relación que se crea en las (y entre) interacciones, y, por tanto, entre identidades, en el mismo proceso de la interacción. El valor asociado o añadido a este tipo de interacción es cognitivo, esto es, la identidad y nombre que atribuimos a personas, animales, cosas y acontecimientos y que proviene de ser objeto de nuestra comunicación e
22 interacción y por tanto de situarse en una constelación reticular con respecto otras interacciones y sus resultados. Se trata de un valor básicamente conexionista de naturaleza cognitiva/cultural. El capital cultural y el Homo sapiens/cognitivo no están lejos. Los proyectos iniciales y en proceso, las estrategias y los resultados adquieren también por efecto de la interacción un valor de Signo-Cognitivo. Se trata de un valor que, movilizando la interacción y siendo a su vez su resultado, su apropiación, asegura al sujeto social un capital para establecer, validar y/o justificar el conocimiento, la identificación, la nominación, la interpretación, el significado o sentido de los hechos, cosas, personas, etc.: es decir, la posibilidad de escribir o decir o indicar nombres, historias, la posibilidad de encontrar e imponer los códigos para la comprensión, explicación o acaparamiento de una realidad social ahora informada y comunicada. Los bienes generados son cognitivos: contenidos informativos, redes y códigos de reconocimiento, clasificación y aprendizaje y redes de estados mentales e intencionales. El lenguaje es el primer ‘campo de batalla’. Esta identidad no consiste sólo en un producto de conocimiento abstracto o genérico sino también concreto; no sólo de un conocimiento sobre los hechos sino también personalizado; no es individual sino necesariamente proveniente de una interacción que pugna, colaborativamente o en competición, por apropiarse y dar ‘nombres a la realidad’, es decir es colectiva; no se trata sólo del conocimiento científico sino también del conocimiento de la vida cotidiana, pragmático y complejo; no se trata sólo del nombre o definición lexical de las cosas, actividades, etc. sino también de un conocimiento ligado y vinculado a la situación y a la interacción que lo genera: re-nombrar nombres previamente dados, nombrar lo no-nombrado o no-nombrable pero aceptado e incluso des-nombrar lo nombrado. Esta capacidad y recurso de nominación o re-de-nominación de la identidad social es un objeto de apetencia por los sujetos sociales, en y a partir de la interacción, sobre todo en nuestra sociedad informativa, "informada" e informatizada (o de la información y del conocimiento). Dar y poseer el nombre es apropiarse del objeto del conocimiento, de la interpretación y del sentido de la acción. De alguna manera el valor Signo se diferencia de los
23 precedentes porque, además de las relaciones creadas y apropiadas por el puro hecho de interactuar, es decir, del valor de uso, además del valor de cambio expresado en el precio y su correspondiente posesión, además de todo ello, la realidad social, adquiere, tiene nombre y nombres por efecto mismo de la interacción comunicativa. La identidad que promueve este valor es relacional, como todas las precedentes, pero ahora relativa y contextualizada por otras situaciones interactivas. El contenido reticular es de naturaleza variable según el contexto situacional. Manejar los códigos de estos contextos, utilizarlos para la interacción presente es el objetivo del beneficio apetecible para esta interacción. Es evidente que dicho valor puede tomar como objeto, en su interacción correspondiente, los capitales provenientes de los valores precedentes, uso y cambio, y hasta a sí mismo como objeto, es decir, el Capital de Signo-Cognitivo como objeto de su propia interacción. En esto radica también el poder cognitivo. La arbitrariedad del signo es absoluta y multifacética en función de la pragmática situacional. Es pues la flexibilidad y reflejo total de las identidades. Todos los valores de los que hemos hablado son sociales, es decir, son añadidos sociales producidos en una (inter)acción. Todos ellos son tangibles pues "se soportan" sobre realidades objetuales que son, a su vez, valores ‘previos’ para esta interacción cognitiva. De alguna manera se podría hablar de este valor cognitivo como de un valor de segundo orden si pensamos en el valor de uso como un valor de grado cero al ser destinado a su propio consumación y en el valor de cambio como de primer orden dada la correspondencia lineal de sus utilidades marginales con los espacios métricos, además de tomar el valor de uso como su materia primaria o significante para crear una nueva relación social. El valor de signo cognitivo en tanto que valor de segundo orden proviene de que toma los contenidos de los dos precedentes y sus lógicas inherentes como objeto significante para establecer su propio significado: no sólo articula situaciones de interacción sino que los contenidos de dichas situaciones (los otros valores) son los medios para la interacción que genera este valor. Su carácter es más reticular que lineal, más flexible o reversible que fijo y unidireccional. El
24 reflejo o reversibilidad de los Significantes con relación a los Significados y la conexión lateral y paralela en las articulaciones que se producen en las interacciones son la lógica y la dinámica de su proceso, contrariamente a los dos primeros en que sus lógicas eran más bien acumulativas, progresivas, direccionales y lineales. El análisis de la lógica y dinámica de este campo social es básico: se trata ni más ni menos que el de la (re)producción social del conocimiento en situación (social). Quien posea la capacidad de manejar las matrices contextuales y relacionales en las que las cosas, acontecimientos, actividades adquieren la identidad pertinente a la situación, quien posea los códigos de interpretación social de las situaciones pragmáticas y por consiguiente la apropiación y control más sutil de las identidades, podrá ejercer, por desgracia, la violencia simbólica más perversa y violenta. Consiste en cambiar las "conexiones" reticulares de las situaciones e imprimir identidades variables a las actividades, realizado además no sólo en los niveles intelectuales sino en las cotidianidades más triviales. La identidad de una actividad puede provenir por ejemplo del lugar físico en que se encuentra en un momento y cambiar, preservando el mismo lugar, porque al transcurrir el tiempo otras interacciones o situaciones han lugar y su conexión contextual es diferente: la identidad del resultado de la interacción cambia no porque lo haga su parte "sustantiva" sino porque se contextualiza diferentemente. Manejar esta interpretación, el conocimiento, la información, la comprensión, la explicación y la validación legitimada consiste en apropiarse del valor signo, es tener la capacidad de bautizar la realidad. El resultado es el de conservar, cambiar, anular la identidad de las cosas, hechos, acontecimientos, comportamientos, sujetos según los contextos interactivos y según las diferentes cadenas de conexiones y/o articulaciones. Una práctica de interacción, por ejemplo, comer con colegas importantes es al mismo tiempo (i) un valor de uso; (ii) un valor de cambio pues dicha comida puede identificarse como parte de nuestras obligaciones contractuales al ser una comida de trabajo y porque además éstas pueden, en determinados países, ser deducibles de los impuestos, (se ha visto a profesores dignísimos haciendo colección de "cuentas" de restaurantes como
25 justificantes, no sólo de dietas sino para la declaración de renta); y además la comida tiene un precio; (iii) un valor signo cognitivo porque sobre la base de los valores precedentes se añade el hecho de que el lugar es de comidas importantes donde puede ser visto y saludado, invitar y ser invitado, etc.; es decir está inmerso en otras interacciones. Bajo este Campo se puede dar una violación de la dirección irreversible que se establece entre Significante y Significado. De ahí su capacidad para los engaños conceptuales dando gato por liebre y para la seducción de las apariencias. La manipulación es mayor pues significa mayor capacidad de codificar y decodificar y hacer reversibles la articulación del signo. La Estructura Significante y de Significado pueden ser reversibles pudiendo ser esta reversibilidad la que esté al origen de su plusvalía social. La identidad no es necesariamente una articulación en la misma dirección, es una relación de conexión y reversibilidad y por consiguiente de equivalencia entre términos que pueden jugar idénticas funciones, significados como significantes y al revés. Hasta puede haber apariencia de creación de identidades pues lo nuevo puede ser lo anterior bajo apariencia diferente. Implica una mejor y más sutil manipulación de los códigos para imponer las leyes de la reversibilidad. El beneficio simbólico al que va orientada la estrategia interactiva es hacia la dominación de los sentidos y de los proyectos ajenos, o la perpetuación de los propios. Dominará la situación quien domine materialmente (producción y posesión) los mecanismos informativos y cognitivos poseyendo los códigos de interpretación y las pilas bautismales que dan los nombres variables a las cosas. La (re)producción tiene un sentido y una dirección, además de asumir los precedentes, multidireccional, paralela, retroactiva y sinérgica. El Valor, Campo o Capital Social-Relacional El Valor, Campo y Capital socio-relacional se constituye también a partir de las prácticas de interacción pero en este caso a partir de las interacciones que se dan para producir los valores descritos, sin reducirse a ellos (no son
32 interacción, estabilizarla significa reproducir los órdenes existentes. El valor alternativo en tanto que valor productivo significa invertir los contenidos de los hábitos cognitivos, éticos y de apropiación de los sujetos sociales hacia el desvelamiento de lo naturalizado cognitivamente, hacia un equilibrio ético entre medios y fines y hacia la desapropiación, solidaridad y altruismo. A este valor no se puede atribuir un Capital correspondiente que sería, como el resto, de apropiación y que siempre supone dominación, pues parte de su identidad consiste precisamente en la negación de la dominación que producen y suponen el resto de los Capitales. Bibliografía Arsant, P. (1990).Les sociologies contemporaines. París: Ed. du Seuil. Bajoit, G. (1992). Pour une sociologie relationnelle. París: PUF. Baudrillard, J. (1966). Le système des objets. París: Gallimard. Baudrillard, J. (1972). Pour une critique de l’économie poltique du Signe. París:Gallimard Baudrillard, J. (1976). Le miroir de la production. París: Gallimard. Bourdieu, P. (1980). El Sens pratique. París: Minuit. Bourdieu, P. (1981). Champ du pouvoir, champ intellectuel et habitus de classe. Scolies, Cahier de recherche de l'Ecole normale supériuer nº1:7-26. Bourdieu, P. (1983). The Field of Cultural Production or the Economic World Reserved en Poetics, 12 (4-5): 311-356. Bourdieu, P. (1986). The Forms of Capital. En Richardson J.G., Handbook of Theory and Research for the Sociology of Education. New York-Wesrport, London: Greenwood Press. Bourdieu, P. (1992). Reponses. París: Ed. du Seuil.
33 Collins, R. (1987). 'Interaction Ritual Chains, Power and Propiety: The Micro-Macro Connection as an Empirically Based Theoretical Problem' en Alexander J., y alt. (Eds). The Micro-Macro Link. Berkeley: University Of California Press. Turner, J.H. (1988). A Theory of Social Interaction. Stanford: Stanford University Press.