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Revisando críticamente el discurso sobre el impacto de la sociedad de la información en la población infantil : el problema del aislamiento social

Rodríguez Pascual, Iván

Abstract

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) constituyen la evidencia de un conjunto de transformaciones que están teniendo lugar en la vida cotidiana de las personas, que agrupamos bajo el concepto de sociedad de la información. Sin embargo, el análisis de esta nueva sociedad de la información sólo está considerando superficialmente su impacto en ciertas áreas, como es el caso de su penetración en los hogares y el impacto sobre la vida social de los menores. Y el diagnóstico ofrecido por la literatura especializada resulta fuertemente mediatizado por una representación social del menor que podría contribuir a sobredimensionar el riesgo de las nuevas tecnologías, especialmente en lo que se refiere a la posibilidad de que éstas estén contribuyendo a aislar a los menores. En este texto mostramos los hallazgos de un estudio exploratorio de naturaleza cualitativa en el cual participaron niños de entre 6 y 13 años, en el que constatamos la divergencia entre la realidad que aparece ante el investigador y la descripción alarmista que rodea a la sociedad de la información.

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Resumen Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) constituyen la evidencia de un conjunto de transformaciones que están teniendo lugar en la vida cotidiana de las personas, que agrupamos bajo el concepto de sociedad de la información. Sin embargo, el análisis de esta nueva sociedad de la información sólo está considerando superficialmente su impacto en ciertas áreas, como es el caso de su penetración en los hogares y el impacto sobre la vida social de los menores. Y el diagnóstico ofrecido por la literatura especializada resulta fuertemente mediatizado por una representación social del menor que podría contribuir a sobredimensionar el riesgo de las nuevas tecnologías, especialmente en lo que se refiere a la posibilidad de que éstas estén contribuyendo a aislar a los menores. En este texto mostramos los hallazgos de un estudio exploratorio de naturaleza cualitativa en el cual participaron niños de entre 6 y 13 años, en el que constatamos la divergencia entre la realidad que aparece ante el investigador y la descripción alarmista que rodea a la sociedad de la información. Palabras clave: sociedad de la información, tecnología, infancia. Abstract. A Critical Approach to the Speech about Children and Information Society: the Problem of Social Isolation New technologies of information and communication (TICs) are the evidence of a wide range of changes that are taking place in the everyday life of people that we describe with the name information society. However the analysis of this new information society is considering only superficially the impact of TICs in certain domains, as it is the case of households and social life of children, and the speech about the impact of this information society is affected by the social representation of childhood when social isolation is noticed. In this text we show the findings that resulted of an exploratory qualitative study in which children from 6 to 13 years old took part to explain us how these new technologies had affected their lives, finding a sensible divergence between reality and diagnosis. Key words: information society, technology, childhood. Papers 77, 2005 157-178 Revisando críticamente el discurso sobre el impacto de la sociedad de la información en la población infantil: el problema del aislamiento social Iván Rodríguez Pascual Universidad de Huelva. Departamento de Sociología y Trabajo Social Campus del Carmen. Av. Fuerzas Armadas, s/n. 21071 Huelva [email protected] Papers 77 001-240 23/3/06 16:03 Página 157 1. La sociedad de la información: conceptos borrosos para fenómenos incipientes Usamos el término sociedad de la información para describir la realidad incipiente y cambiante que nos deja el viejo siglo XX, preferentemente en un contexto europeo. Una realidad en la que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (en adelante, TIC) desempeñan un papel central. Sin embargo, la realidad no se corresponde por entero con los múltiples conceptos (sociedad de la información, sociedad digital, mesmerizada, etc.) que utilizamos para retratarla. En parte debido a que, precisamente por su carácter emergente, las predicciones tienden a confundirse con los diagnósticos, y ambas se sustentan con demasiada frecuencia sobre la mixtificación de muchos de sus rasgos y el trabajo con conjeturas de alcance ciertamente inverificable (por ahora). Este es un problema especialmente acuciante desde el mismo momento en que el término ha sido aceptado y difundido en el ámbito político, a pesar de sus fisuras teóricas (Bericat 1996; Kofler 1998). Por todo ello nos parece interesante contar con definiciones cercanas y operativas, que permitan la investigación sobre el terreno, máxime cuando trabajamos con un colectivo particular que demanda una aproximación metodológica también particular, como es el caso de la población infantil. A la hora de plantear el estudio cuyos resultados aquí presentamos consideramos, siguiendo los criterios del propio Instituto Nacional de Estadística (2001: 7), que la sociedad de la información es aquella que hace un uso generalizado de las redes de información que proporcionan grandes cantidades de datos, de bienes, servicios de la información y de la comunicación y contenidos de la información. Teniendo en cuenta que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación están en el centro de este proceso de transformación, su implantación y uso se convierte en un indicador muy significativo de la aproximación de una sociedad cualesquiera al modelo de sociedad de la información, considerando también que la población infantil no ha permanecido ajena a la difusión de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, sino todo lo contrario, como sostendremos más adelante basándonos en los datos de su implantación en la sociedad española. Por supuesto, la imprecisión del propio concepto «infancia», que no se corresponde exactamente con el de «menores de edad», agudiza los problemas operativos, a lo que hay que añadir que la 158 Papers 77, 2005 Iván Rodríguez Pascual Sumario 1. La sociedad de la información: conceptos borrosos para fenómenos incipientes 2. El impacto de las TIC y la sociedad de la información en las vidas de los niños: un diagnóstico 3. Los menores hablan sobre la tecnología 4. A modo de conclusión Bibliografía Papers 77 001-240 23/3/06 16:03 Página 158 mayor parte de las fuentes consultadas carecen de un criterio consistente a la hora de delimitar tal grupo de edad. En definitiva, el objetivo de este trabajo es el de explorar un aspecto poco tratado del proceso general de transformación hacia la sociedad de la información: el impacto que éste genera en la población infantil y sus modos de vida, y muy especialmente sobre las redes de sociabilidad que constituyen el marco característico de la vida infantil. Hemos partido de la hipótesis de que el discurso general sobre la llegada de la sociedad de la información y su impacto sobre la vida cotidiana de los menores tiende a recalcar las amenazas que ésta representa, sobredimensionando su impacto perjudicial en el contexto de la infancia, debido principalmente a que la representación social del menor en nuestra sociedad lo identifica como un agente extremadamente vulnerable, indefenso y fácilmente manipulable. Proponemos que el análisis del discurso infantil —el que los propios menores producen en un marco de libre intervención como el de la entrevista grupal— debe contribuir a clarificar hasta qué punto esta representación que se encuentra tras el diagnóstico del impacto de las TIC sobre la población infantil responde a la realidad o ha magnificado ciertos aspectos de nuestra existencia como niños y ocultado otros igualmente relevantes. Nos hemos centrado en la cuestión de si las nuevas tecnologías son las causantes de aislamiento social y empobrecimiento de la sociabilidad entre los niños, aunque otros muchos aspectos parciales del problema podrían haber servido para efectuar el mismo contraste. 2. El impacto de las TIC y la sociedad de la información en las vidas de los niños: un diagnóstico 2.1. La cuestión del acceso: ¿son los niños usuarios de las TIC? La primera pregunta interesante que podemos plantearnos es si los niños participan activamente de eso que venimos denominando la sociedad de la información, y que en términos operativos hemos identificado con la difusión de las TIC tanto en el ámbito productivo como en los hogares. A este respecto, y en líneas generales, podemos considerar que la tendencia en la sociedad española es hacia el crecimiento de la penetración de estas nuevas tecnologías. Tal y como señalan diversas fuentes, entre ellas el conocido Estudio General de Medios1que elabora la Asociación para la Investigación de los Medios de Comunicación (AIMC), algunas de las principales aplicaciones de las TIC tienen ya una presencia significativa y creciente en el contexto de la sociedad española. Así, constatamos que una cuarta parte de los hogares españoles tienen acceso a la red, y casi la misma proporción de españoles son usuarios de la misma. La proporción de usuarios de la red sobre la población total creció La población infantil: el problema del aislamiento social Papers 77, 2005 159 1. AIMC (2004): los datos de 2004 corresponden a la oleada de abril/mayo. Papers 77 001-240 23/3/06 16:03 Página 159 desde un modesto 2,8% en 1997 a más de un 33% en 2004, y lo mismo puede decirse de la proporción de usuarios de Internet que se conectan desde su propio hogar, en detrimento de su centro de trabajo o estudios: de un 36,4% al 62% en ese mismo período. Pero, ¿cuál es la magnitud del fenómeno entre los niños y niñas españoles? Como ya hemos indicado, distintas fuentes consideran distintos intervalos de edad, lo que dificulta la obtención de datos consistentes, aunque no imposibilita que obtengamos una imagen significativa de la extensión de las TIC entre la población infantil. El mismo Estudio general de medios señala cómo el número de usuarios de entre 14 y 19 años se sitúa alrededor de un 16% sobre el conjunto de usuarios de todas las edades, casi el doble que en 1997.2Éste es un dato general que oculta indicios más relevantes conforme se amplia el abanico de los distintos productos tecnológicos analizados (incluyendo, por ejemplo, la telefonía móvil) y se reduce la edad de los sujetos entrevistados. La propia AIMC (2004) daba a conocer recientemente el estudio de Audiencia infaltil/juvenil de medios,3basado en más de 4.000 entrevistas personales, según el cual aproximadamente la mitad de los niños entre 8 y 13 años navegan con frecuencia por Internet y un tercio de los mismos dispone de teléfono móvil para su uso personal. Según dicho estudio, cada año en que incrementamos la edad del usuario es más probable que esté en contacto con estos nuevos productos tecnológicos y que haya crecido el equipamiento de los hogares que habitan. Una visión más completa se encuentra contenida en la Encuesta sobre tecnologías de la información en los hogares, a cargo del Instituto Nacional de Estadística (2003), y en la que el intervalo de edades considerado se encuentra entre los 10 y los 14 años. Los datos son suficientemente elocuentes: el grado de penetración de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en la vida de los niños es ya notable. El uso de ordenador e Internet ya no es extraño para una inmensa mayoría de menores entre 10 y 14 años, al tiempo que otro tipo de aplicaciones de las nuevas tecnologías se encuentran muy difundidas entre la población infantil, como es el caso de la telefonía móvil (tabla 1). De otro lado, la cuantificación de este nuevo fenómeno viene a echar por tierra la idea de que estas tecnologías tienen un uso predominantemente lúdico. Tal y como se aprecia en la tabla 2, los niños reparten su tiempo frente al ordenador o Internet alternando las actividades de ocio con aquéllas propiamente académicas, aunque en el caso de los varones la diferencia parece resolverse más acusadamente a favor del ocio. De la misma manera, nos parece que la rapidez con que determinados equipamientos tecnológicos se han popularizado entre los menores no es ajena a 160 Papers 77, 2005 Iván Rodríguez Pascual 2. La propia AIMC sugiere que al comparar este dato con el de la audiencia infantil de Internet obtenemos una tasa de penetración entre la población menor de 14 años equivalente a un 48,9%, mientras que la de la población de 14 o más años apenas supera el 33%. Esto significa que, en términos relativos, la población infantil cuenta con un peso determinante en la composición del conjunto de los usuarios de la red. 3. Disponible también on-line en el sitio www.aimc.es Papers 77 001-240 23/3/06 16:03 Página 160 la peculiar configuración del espacio social en el que éstos se mueven habitualmente. Hablamos de niños que pasan gran parte de su tiempo confinados en algún tipo de ambiente institucional, preferentemente el escolar, que han visto su tiempo de ocio fuertemente compartimentalizado por actividades extraescolares, deberes para casa, horarios de trabajo de sus progenitores, etc. y que al mismo tiempo tienen restringido el acceso al juego libre fuera de las fronteras domésticas. En estas circunstancias no sorprende tanto la proliferación de videoconsolas y videojuegos para PC, más todavía en los hogares españoles, donde la peculiaridad de una sociedad de familias nucleares que ha postergado la natalidad deja a los menores con pocas posibilidades de interacción con hermanos y otras figuras adultas distintas de sus padres (Juárez, 1998). Al hilo de esta nueva realidad que afecta a la población infantil, ha surgido todo un discurso que alerta de los riesgos y consecuencias de la llegada de la sociedad de la información, del que hemos partido a la hora de contrastar el diagnóstico presente en la literatura especializada con la realidad tal y como es retratada por nuestros informantes. En los restantes apartados de este trabajo procedemos a caracterizar tal discurso, para posteriormente analizar la información generada por el trabajo de campo y las posibles divergencias entre ambos. 2.2. El diagnóstico sobre el impacto del uso de las TIC en los niños La irrupción de Internet y otros desarrollos tecnológicos asociados ha avivado considerablemente el debate en torno a las condiciones de vida de la infancia La población infantil: el problema del aislamiento social Papers 77, 2005 161 Tabla 1. Acceso de los niños españoles de 10 a 14 años a las nuevas tecnologías (%). Niños Niñas Total Usuarios de ordenador en los últimos 3 meses 58,3 60,3 59,3 Usuarios de Internet en los últimos 3 meses 49,16 51,9 50,4 Niños que disponen de teléfono móvil 51,9 40,2 34,3 Fuente: INE (2003). Tabla 2. Uso de las TIC entre los niños españoles de 10 a 14 años (%). Niños Niñas Total Utilización del ordenador para ocio 93,6 90,3 92 Utilización del ordenador para trabajos escolares 84,2 85,5 84,8 Otros usos del ordenador 12,5 11,1 11,8 Utilización de Internet para ocio 75,3 69,9 72,6 Utilización de Internet para trabajos escolares 77,4 80,2 78,8 Otros usos de Internet 16 14,7 15,4 Fuente: INE (2003). Papers 77 001-240 23/3/06 16:03 Página 161 en las sociedades modernas, y lo ha hecho precisamente en lo que se refiere a la posibilidad de que las actividades de los menores en el ciberespacio estén escapando al control de los adultos.4Es lógico, en este contexto, que hayan proliferado igualmente las iniciativas de investigación relacionadas con el problema del impacto de estas nuevas tecnologías sobre la vida de los menores, aunque éstas han sido planteadas desde perspectivas diversas y con objetivos muy diferentes. En el terreno de la investigación sobre las consecuencias de la implantación de las TIC la tónica no ha sido diferente. Durante mucho tiempo hemos contado con modelos extremadamente reduccionistas que buscaban representar la relación entre el niño y la tecnología, lo que finalmente ha sido conocido (y criticado) bajo la denominación HCI (Human Computer Interaction), donde la complejidad cultural de la vida infantil ha sido sustituida por diseños experimentales o estudios parciales que, desde una perspectiva sociológica, se nos antojan claramente insuficientes.5Recientemente, nuevos enfoques que se alejan un tanto de este modelo HCI han aparecido en escena y, cada vez en mayor medida, encontramos investigaciones que buscan estudiar al niño en su propio contexto cultural evitando en lo posible la adopción de un punto de vista adultocéntrico y/o experimental (Jessen 1999; Yates y Littleton 1999; Holloway y Valentine 2001). A la hora de destacar el diagnóstico que emana de la literatura científica en relación a las posibles consecuencias de la implantación de las TIC en el contexto de la vida infantil no podemos pasar por alto la naturaleza imprecisa y hasta contradictoria del mismo. Así, no es extraño encontrar un discurso contradictorio en el que, por un lado, se alaban las virtudes del progreso tecnológico y se insta a la población para que se alfabetice en el uso de las nuevas tecnologías mientras que, por otro, se alerta sobre el peligro que éstas suponen para los niños, presentándose a éstos como a usuarios inmaduros que deben ser protegidos a toda costa apartándolos de la nueva sociedad red (Fager et al. 2001). La profusión de elementos tecnológicos, la invasión de los medios en los hogares, ha significado, para algunos, el fin de la propia infancia (Postman 1984). Igualmente, no ha faltado quien ha señalado que los nuevos hábitos de la población infantil en lo que respecta al uso de estas nuevas tecnologías son francamente perjudiciales, puesto que producen una amplia gama de conse162 Papers 77, 2005 Iván Rodríguez Pascual 4. De hecho, algunos autores han sugerido que la denuncia de estas amenazas potenciales de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación es una repetición del discurso generado décadas atrás al producirse otro tipo de innovaciones tecnológicas como la televisión o el cine, con lo que nos encontraríamos ante una situación novedosa pero con los mismos viejos temores referidos a la «contaminación» de la infancia a través de contenidos supuestamente peligrosos, tal y como queda reflejado en Wartella y Jennings (2000). 5. El estudio de los grupos de pares y su papel en el marco de la cultura infantil constituye unos de los pilares del acercamiento sociológico a la infancia, pero desborda los reducidos límites de este artículo. No obstante, respecto a esta cuestión pueden consultarse algunas referencias fundamentales, como las de Jessen (1999), Holloway y Valentine (2001), Montgomery (2000) y Orleáns y Laney (2000). Papers 77 001-240 23/3/06 16:03 Página 162 cuencias entre las que cuentan la obesidad, adicción, ansiedad, depresión, deshumanización de las relaciones sociales y, por supuesto, aislamiento social (Moll 1998; Nissenbaum y Walker 1998; Subrahmanyan et al. 2000). La trascendencia de estos datos ha quedado oscurecida por uno de los grandes debates que han acompañado a la difusión del uso de Internet: la cuestión del acceso a contenidos de riesgo (especialmente la pornografía), que viene generando un volumen muy significativo de referencias de las que aquí sólo ofrecemos una pequeña muestra (Freeman-Longo 2000; Hicks y Halping 2001; Mc Cabe 2000; Oswell 1998; Stanley 2001; Tien 1994). El estudio del impacto de las TIC y la nueva sociedad de la información sobre la población infantil y sus condiciones de vida se mueve, por tanto, en circunstancias ambiguas, dado que se abre un campo nuevo que presenta diversas amenazas potenciales para la infancia sin que éstas hayan sido suficientemente tamizadas empíricamente al acudir a los propios niños como informantes y/o unidades de observación, al menos no desde una perspectiva participativa que no anule su discurso o no busque su objetivación desde un criterio adulto. En nuestro caso, nos hemos centrado en la cuestión del impacto de las TIC sobre la vida social de los niños, comparando el diagnóstico que ofrece la literatura especializada que vincula las TIC con el problema del aislamiento social y la ruptura de las cadenas de sociabilidad en la infancia, con el discurso producido por los propios niños en condiciones no experimentales. A continuación ofrecemos los detalles metodológicos y los principales hallazgos del estudio. 3. Los menores hablan sobre la tecnología 3.1. Notas metodológicas Presentamos los resultados de un estudio de carácter cualitativo que pretendía indagar en las pautas de uso y disfrute de la tecnología por parte de los menores, cuyo propósito era el de recoger sobre el terreno el discurso que los mismos menores producen en torno a esta cuestión para compararlo con el producido en la literatura especializada. Para tal fin se realizaron en la ciudad de Huelva6, en diferentes momentos temporales a lo largo del año 2001 y 2002, un total de siete entrevistas grupales con niños y niñas cuyas edades oscilaban entre los 6 y los 14 años, constituidos en grupos de entre 6 y 10 sujetos a los que el entrevistador proponía La población infantil: el problema del aislamiento social Papers 77, 2005 163 6. Huelva constituye un ejemplo bastante claro del tipo de crecimiento urbano generado en la segunda mitad del siglo XX en España. Apenas tiene 140.000 habitantes, procedentes en su mayor parte de los fuertes procesos migratorios que tienen lugar en el marco de la geografía española durante los años sesenta. Actualmente la ciudad ha experimentado un fuerte proceso de modernización y reconversión desde una actividad primordialmente industrial a otra de sector servicios, a lo que ha servido la creación en el año 1993 de la universidad y su posicionamiento como centro administrativo. En general, el nivel de implantación de las TIC en la ciudad es superior al de la media andaluza y se encuentra ligeramente por debajo de la media española. Papers 77 001-240 23/3/06 16:03 Página 163 hablar sobre su tiempo libre en general, derivando poco a poco la conversación hacia la cuestión del equipamiento tecnológico de sus hogares y la forma de uso del mismo.7El diseño de estos grupos perseguía el poder diferenciar entre el discurso de los chicos que habitaban un entorno plenamente urbano y aquellos que situábamos en un medio rural o semiurbano,8de la misma manera que también distinguimos entre preadolescentes (mayores de 12 años) y niños (menores de 12), a lo que añadimos el criterio del origen social de los menores tal y como muestra la tabla 3: La elección de los grupos vino determinado por varios criterios básicos: por un lado buscamos realizar las entrevistas con grupos preexistentes (por ejemplo, grupos que se reunían para realizar actividades extraescolares en asociaciones de vecinos o centros sociales), por otro que la composición de éstos fuera un reflejo de los diferentes orígenes sociales de los niños entrevistados. A resultas de esta estrategia contamos con diferentes grupos que se distinguían no sólo por su hábitat y edad, sino por la extracción social de sus participantes. El grupo realizado con niños de hábitat rural y uno de los que tuvieron 164 Papers 77, 2005 Iván Rodríguez Pascual 7. El estudio de las peculiaridades metodológicas de la investigación con niños es suficientemente interesante para dedicarles un espacio propio, del cual no disponemos en este trabajo. Baste decir que elegimos la entrevista grupal por ser un esquema más abierto y flexible que el de un grupo de discusión o una entrevista en profundidad, pues permitía interactuar a los menores con el investigador y entre ellos simultáneamente. En general, las entrevistas de grupo fueron más espontáneas y difíciles de controlar cuanto más niños de corta edad entraban en su composición, aunque el resultado final fue de gran riqueza discursiva, pese a que muchos de estos niños apenas alcanzaban los diez años. Éstas fueron realizadas en espacios educativos (nunca aulas o laboratorios), centros sociales o en locales de asociaciones de vecinos de la ciudad de Huelva, y en la mayor parte de los casos no hubo más presencia de adultos que la del propio investigador y su ayudante. Sobre la peculiaridad metodológica del trabajo con menores aconsejamos acudir a Fine y Sandstrom (1988); Cook-Gunperz et al. (1986); Graue y Walsh (1998); Greig y Taylor (1999); Holmes (1998); Honig et al. (1999). 8. Que incluía a chicos de la ciudad pero integrados en sus barrios periféricos o suburbiales. Tabla 3. Esquema de diseño de los grupos de discusión. Hábitat Edad Rural Semiurbano Urbano Niños 1 grupo 1 grupo 1 grupo (6-11) (medio-bajo) (bajo) (medio) 1 grupo (medio) Preadolescentes 1 grupo 1 grupo (12-14) (medio-alto) (mixto) 1 grupo (medio) Fuente: elaboración propia. Papers 77 001-240 23/3/06 16:03 Página 164 lugar en entorno semiurbano, en el que contamos con hijos de usuarios de los servicios sociales de la zona, estuvieron compuestos por informantes de origen social bajo o medio-bajo. En el ámbito urbano, por su parte, contamos con un grupo de niños menores de 12 años con origen social medio, cuyos participantes fueron captados en un colegio de titularidad privada. Finalmente se formó, a través del método de la «bola de nieve», un grupo de preadolescentes de hábitat semiurbano con origen social medio-alto y un último grupo de preadolescentes urbanos en el que se experimentó dotándolo de una composición mixta, en el que incluimos dos miembros de origen social medio-alto y tres de origen social bajo. Tal diversidad en el origen social de los participantes, unido a los criterios de zonificación y distribución por edades que antes hemos expuesto, dio lugar a una información rica en matices, si bien dotada de singularidades. Por ejemplo, fue un rasgo común a todos ellos la producción de un discurso más fragmentado y menos fluido que si el grupo hubiera estado constituido por adultos.9De otro lado, la relación con los menores participantes se vio afectada en ocasiones por interferencias, provocadas por el deseo de los niños de ubicar al investigador como adulto asignándole una posición asumible y explicable por ellos mismos. Por ejemplo, hubo que convencer a los niños antes de comenzar cada grupo que los adultos que allí se encontraban eran ajenos al sistema educativo y que no representaban una amenaza de evaluación sobre lo que decían.10 La información producida en el contexto de estos grupos, no obstante, fue extraordinariamente valiosa, y su mayor fragmentación no constituyó un obstáculo cara al análisis en la medida en que estos fragmentos eran generalmente ricos en significado y rápidamente llevaban a otras porciones de sentido que permitían que el análisis ganara en fluidez y matices. A continuación ofrecemos algunas de las evidencias halladas trabajando con estos menores, en concreto aquellas que explican aspectos relevantes que conciernen al estudio del impacto que las nuevas tecnologías de la información tienen sobre las redes sociales en los que se mueve la vida cotidiana de los niños. Para tal fin utilizamos un sistema de notación específico que consiste en asignar una letra para el discurso de los chicos (B) y otra para las chicas (G), designando al investigador con la letra I, junto a la que especificamos la edad del niño y el fragmento de su discurso. La población infantil: el problema del aislamiento social Papers 77, 2005 165 9. El análisis del discurso infantil se realizó contando con apoyo informático, concretamente con el software Atlas.ti 10. Uno de los efectos del internamiento de la población infantil en la escuela, debido a que ésta constituye un ambiente extraordinariamente consistente y permanente en sus vidas, es que éstos interiorizan rápidamente el sistema de recompensas que se les propone y se acostumbran a ser continuamente evaluados por los adultos e incluso por sus propios compañeros, lo que explica este tipo de conductas que describimos. Sobre estos aspectos siempre merece la pena visitar el texto, ya clásico, de Phillip Jackson (1991). Papers 77 001-240 23/3/06 16:03 Página 165 Respecto al primer tipo de contacto, los niños no permanecen fuera de la tendencia a establecer relaciones efímeras, muy común también entre adultos, en las que habitualmente se oculta o manipula la identidad. Suelen producir vínculos frágiles, reconocibles en ciertos fragmentos del discurso infantil como el que reproducimos a continuación: I: Entonces, cuando entras en un chat, ¿hablas con gente que conoces?, ¿gente del colegio? B(11): No, del colegio no, sobre todo hablo con una chiquilla que se llama… Tormenta. I: ¿La has conocido en Internet? B(11): Sí, claro. I: ¿Sabes de dónde es? B(11): Sí, es de Murcia, me parece que me dijo. Además, son los propios niños los que informan sobre la relativa estabilidad y superficialidad de este tipo de contactos: I: ¿Qué tal son las relaciones con esos amigos?¿Os gustan? B(13): Es que ese tipo de relaciones es muy moderno, porque como no los ves y eso, tu siempre que cuando tienes mucha confianza con una persona y estás acostumbrada a verla siempre se hace un choque y discutes por algo, ¿no? Pero una relación que hablas, como mucho una hora con él, no le puedes… Como ya se ha señalado, en ocasiones los propios niños afirman que mienten deliberadamente para producir una impresión favorable en su interlocutor: normalmente proporcionando información falsa sobre su edad.12 Sin embargo, a tenor de la información encontrada en las entrevistas grupales, parece más frecuente el segundo tipo de sociabilidad expandida por medios virtuales: la que se basa en continuar en la red contactos preexistentes, normalmente amistades que provienen del entorno educativo del niño. Por supuesto, esto implica una fuerte complicidad entre los interlocutores, sobre todo a la hora de reconocerse, lo que se logra a través del apodo, alias o, vulgarmente, nickname: I: Tú, cuando coges un alias, les dices a tus amigos cuál es tu alias, para que te reconozcan, ¿no? B(11): Claro, y ellos también a mí. 172 Papers 77, 2005 Iván Rodríguez Pascual 12. Un niño de 11 años que participó en uno de los grupos de preadolescentes urbanos de clase media nos confesó, por ejemplo, que habitualmente informaba a sus contactos de que tenía 20 años y era una chica para, según sus propias palabras, «reírse de ellos». Papers 77 001-240 23/3/06 16:03 Página 172 I: Entonces, a lo mejor, si chateáis os encontráis con amigos, ¿no? B(11): Sí, yo siempre me pongo mi alias para comunicarme. B(12): Nunca ponemos nuestro nombre. Y a partir de esta mutua encriptación de identidades y contando con la relativa seguridad que proporciona acudir a una lista de contactos en lugar de a un espacio de interacción completamente abierto, se produce la comunicación, preferentemente a través de algún sistema de mensajería instantánea: B(13): En el chat tienes un montón de personas y tú vas hablando con quien quieres y no los conoces. Pero a lo mejor, en el Messenger13, tú tienes los que conoces. I: Vosotros, entonces, normalmente, con el Messenger o con el chat, ¿qué es lo que hacéis? G(11): Pues hablar con las personas que tú quieras. I: Pero, esas personas, ¿quiénes son? G(13): Amigos. B(13): Algún amigo de por la mañana en el colegio que tú no lo ves. Nosotros hablamos cuando, a lo mejor, está el día malo y no podemos salir. G(13): Y por ejemplo salimos, ¿no?, y llegamos a casa a las 10, pues a partir de las 10 para adelante estamos un rato hablando por Internet porque no nos dejan salir más de la habitación. Esta convergencia entre redes de sociabilidad vinculadas a la propia cultura infantil y la experiencia grupal de la infancia y redes artificiales que descansan sobre la potencialidad de las TIC para incrementar el contacto social distante y fugaz, es una de las constantes de la apropiación de la tecnología por parte de los menores y una de las claves que explican el impacto de las mismas sobre la vida social infantil. Y tiende a reproducirse en otros ámbitos en la medida en que los menores también dan un uso social a las consolas portátiles de videojuegos o al propio PC. Por tanto, la imagen que debe emanar del discurso infantil conduce necesariamente hacia una complejización ineludible de los diagnósticos del impacto de las TIC sobre la vida social de los menores. Entre otras cosas, porque el pretendido efecto de aislamiento producido por la tecnología puede no tener lugar, al tiempo que es posible observar la dinámica La población infantil: el problema del aislamiento social Papers 77, 2005 173 13. Existen multitud de sistemas de mensajería instantánea, pero uno de los más populares es el sistema Messenger de Microsoft basado en listas de contactos con los que es posible comunicar en tiempo real e intercambiar archivos e imágenes si se dispone de webcam, al estilo de una videoconferencia sostenida entre un número restringido de participantes. Estaba especialmente difundido entre los niños que participaron en los grupos urbanos. Papers 77 001-240 23/3/06 16:03 Página 173 opuesta: la tecnología conduce hacia la proliferación del contacto social en un medio telemático. En cualquier caso, esperamos haber ilustrado la red de fenómenos implicados en la apropiación de la tecnología por parte del menor, que representamos en la figura 1. En ella vemos como el impacto de la tecnología sobre la sociabilidad infantil es complejo e indeterminado, pues depende de otros factores tales como la destreza del menor como usuario, las alternativas de ocio disponibles en el marco de su vida cotidiana, así como la existencia de juegos y usos compartidos que vienen a reducir el peligro de atomización y aislamiento social. Junto a éstas, no parecen desdeñables las influencias debidas al control generacional ejercido por los adultos, la cuestión de la accesibilidad a los productos tecnológicos o la caracterización del niño como consumidor, en general, y como consumidor de tecnología en particular. 4. A modo de conclusión A lo largo de este texto hemos tratado de transmitir fielmente las impresiones que produjo el trabajo directo con niños, en relación a la cuestión del impacto de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en sus vidas y más concretamente sobre sus redes sociales y sobre el contacto social con 174 Papers 77, 2005 Iván Rodríguez Pascual Figura 1. Impacto tecnológico sobre la sociabilidad infantil: red de fenómenos. asociado a causa-provoca causa-provoca asociado a enfrenta-reduce ~niño como usuario consumo tecnologíaaccesibilidad ~impacto sobre sociabilidad juego-usos compartidos alternativas ocio ocupación tiempo ocio asociado a asociado a enfrenta-reduce ~eje generacional causa-provoca asociado a Papers 77 001-240 23/3/06 16:03 Página 174 otros menores y con sus familias. Desde un comienzo, nos parecía que la literatura especializada sobre este tema producía una imagen distorsionada del menor, en tanto le restaba competencia y autonomía y lo convertía en un agente social «mutilado». Desde la sociología de la infancia se ha señalado repetidamente que el concepto o representación social de la infancia y la vida infantil se encuentra en la raíz de esta manera de entender la naturaleza de la vida de los niños. Queríamos comprobar si la realidad coincidía con el diagnóstico de la misma que esta literatura propaga, para lo cual tomamos contacto con niños de entre 6 y 13 años a través de un diseño cualitativo de investigación. El grueso de este trabajo lo ha constituido el análisis del discurso infantil que emergió durante el desarrollo de la investigación. Precisamente, los principales hallazgos derivados del estudio del discurso infantil nos conducen a la impresión generalizada de que el niño que aparece representado en la literatura científica no constituye una aproximación precisa a la población infantil ni a sus intereses o quehaceres cotidianos, en la medida en que no refleja la complejidad de la apropiación grupal de los productos tecnológicos, característica de la infancia. En este sentido, a través de las entrevistas de grupo pudimos constatar que los niños entrevistados eran usuarios que poseían cierto grado de cualificación y dominio del medio tecnológico, a la vez que transgresores conscientes de las normas que los adultos —más concretamente sus tutores— imponen al mismo. Así mismo, fueron hallazgos plausibles en el contexto del análisis de este discurso infantil la constatación de que: a) La mayor parte de los niños, desde edades muy tempranas, eran buenos conocedores de las últimas aplicaciones tecnológicas y sus funciones, sin que las figuras parentales jueguen necesariamente un papel determinante en su uso ni en la cualificación que precede a su uso. b) Su nivel de destreza, aún siendo alto si lo comparamos con la representación del niño que encontramos en la literatura científica, no es uniforme y tiende a crecer con la edad (más alto en preadolescentes) así como con la extracción social y el hábitat (más alto en niños y niñas de contexto urbano y clase social media-alta). c) La penetración tecnológica en los hogares no puede explicarse sino acudiendo a una compleja interacción entre las necesidades de los adultos y de los propios niños. Así, hemos encontrado aplicaciones tecnológicas que, si bien son de uso común entre los menores consultados, tienen su origen en la necesidad parental de incrementar el control sobre los desplazamientos de los niños (telefonía móvil). El papel de los adultos en la relación que los niños establecen con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, por tanto, debe ser replanteado. d) Respecto a la cuestión del supuesto aislamiento producido por estas nuevas tecnologías, y muy especialmente por la irrupción de Internet en la vida cotidiana de los menores, el discurso infantil parece conducir a una importante matización: es posible que el aislamiento sea un fenómeno preexisLa población infantil: el problema del aislamiento social Papers 77, 2005 175 Papers 77 001-240 23/3/06 16:03 Página 175 tente a estas tecnologías y haya facilitado su proliferación. A tenor de lo que expresaron los sujetos en las entrevistas de grupo, la mayor parte de ellos dan un uso social a un equipamiento concebido para ser usado individualmente. A esto hay que añadir que uno de los principales usos de la red es, precisamente, el de producir contactos virtuales en condiciones en los que el contacto cara a cara no es posible. e) Por tanto, podríamos no sólo rechazar la denominación «aislamiento» para referirnos a la proliferación de estos contactos virtuales, que pueden ser con desconocidos o (más frecuentemente) con la red próxima del niño, sino sustituirla por la de «sociabilidad expandida» al referirnos a que la tecnología constituye una suerte de medio a través del cual el niño incrementa su contacto social en condiciones en las que existen barreras para que ésta tenga lugar en el mundo real y entornos no-telemáticos. De hecho, la retirada del niño del espacio urbano, y más concretamente de la calle como espacio de juego, puede ser uno de los fenómenos subyacentes a todo este proceso de penetración tecnológica en la vida social infantil. Por tanto, más estudios empíricos de esta naturaleza, que tratan de superar los enfoques deterministas, reduccionistas y/o esencialistas en torno a la cuestión del impacto de las nuevas tecnologías sobre la vida del niño, son necesarios para corregir la divergencia existente entre la representación social del niño presente en la literatura científica, que aboca a la descripción de un agente social inmaduro, vulnerable y descualificado, y la realidad tal y como se presenta cuando contamos con el propio niño como informante en un contexto no-experimental. En definitiva, los modelos reduccionistas afines al llamado human computer interaction difícilmente pueden captar la riqueza de matices presente en la realidad social de la infancia, ni el desarrollo creciente de la autonomía del niño en tanto agente social y usuario de productos tecnológicos, y esto puede derivar en una percepción distorsionada de la naturaleza del fenómeno de la innovación tecnológica y su penetración en la vida cotidiana de los niños. Bibliografía AIMC (2004). «Audiencia infaltil/juvenil de Medios». [Acceso on-line en: www.aimc.es] BERICAT ALASTUEI, Eduardo (1996). «La sociedad de la información: tecnología, cultura, sociedad». Revista Española de Investigaciones Sociológicas 76: 99-121. BRANNEN, Julia; O’BRIEN, Margaret (1996). Children in Families: Research and Policy. Londres: Falmer Press. CASTELLS, Manuel (1995). La ciudad informacional. Tecnologías de la información, reestructuración económica y el proceso urbano-regional. Madrid: Alianza. — (1997). 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