Algunas calas en la denominación del concepto «enfermedad»
Abstract
El propósito de este artículo es mostrar las distintas formas de expresión que el concepto «enfermedad» ha tenido en la literatura latina y, en especial, en la literatura técnica médica. Mediante el rastreo directo de los textos tratamos de ver si, dependiendo de los autores y de la época, hay preferencias en la utilización de unos términos u otros y si, con el paso del tiempo, se produce una evolución en la semántica de dichos términos. Para ello hemos llevado a cabo calas en los autores que hemos considerado más significativos, comenzando por los de época arcaica y clásica y extendiéndonos hasta la traducción anónima de los Aforismos de Hipócrates del s. IV/V.
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Resumen El propósito de este artículo es mostrar las distintas formas de expresión que el concepto «enfermedad» ha tenido en la literatura latina y, en especial, en la literatura técnica médica. Mediante el rastreo directo de los textos tratamos de ver si, dependiendo de los autores y de la época, hay preferencias en la utilización de unos términos u otros y si, con el paso del tiempo, se produce una evolución en la semántica de dichos términos. Para ello hemos llevado a cabo calas en los autores que hemos considerado más significativos, comenzando por los de época arcaica y clásica y extendiéndonos hasta la traducción anónima de los Aforismos de Hipócrates del s. IV/V. Palabras clave: Lexicografía médica, concepto enfermedad, preferencias léxicas, evolución semántica. Abstract Our paper deals with the different words that have been used to term the concept of «illness», in the Latin literature and more specifically in the medical technical literature. Through direct analyses of the texts, we try to determine if there are given preferences in the use of some terms, depending on the author and the period. We also try to trace a possible evolution in the meaning of the studied terms. To do so, we have focused in the authors that we think are the most significant, from the archaic and classical period to the fourth/fifth-century anonymous translation of Hippocrates’ Aphorisms. Key words: Medical lexicography, illness, lexical preferences, semantic evolution. Faventia 24/1, 2002 99-113 Algunas calas en la denominación del concepto «enfermedad» Helena García González Universidade de Santiago de Compostela. Departamento de Latín e Grego Campus universitario norte Avda. de Castelao, s/n. 15704 Santiago de Compostela Data de recepció: 3/4/2001 Sumario 1. Introducción 2. Situación de partida en los textos de época arcaica y clásica 3. El testimonio de los autores médicos 4. Conclusiones Faventia 24/1 001-244 7/5/02 09:16 Página 99
1. Introducción A lo largo del pasado siglo han sido numerosas las aportaciones de los investigadores en el campo de las lenguas técnicas latinas. Hoy en día podemos asegurar que contamos con importantes estudios acerca de la formación de estas nuevas lenguas que los autores latinos tuvieron que forjar para hacer comprensibles unos contenidos científicos que sólo estaban disponibles en griego y que, por lo tanto, sólo eran accesibles a una minoría culta que podía leer esta lengua. Desde hace tiempo, el estudio de la medicina antigua ha cobrado un especial impulso y creemos que son grandes las perspectivas que el estudio de la lengua técnica latina médica ofrece al investigador1. Nuestro trabajo se enmarca en el ámbito de los estudios sobre lexicografía médica y, más concretamente, nos vamos a centrar en un léxico determinado, aquel que hace referencia a la enfermedad. Son muchos los trabajos que se han ocupado de seguir el rastro de numerosas enfermedades en los textos médicos, analizando en cada caso sus distintas denominaciones según las épocas y los autores2. Nosotros, en cambio, nos vamos a plantear el análisis del léxico que expresa el concepto «enfermedad»3. Nos proponemos pues en este artículo mostrar la evolución léxica 100 Faventia 24/1, 2002 Helena García González 1. Un excelente punto de partida para el estudio de las lenguas técnicas es la obra de DEMEO, C., Lingue technique del latino, Bologna, 1983 o la de ANDRÉ, J., «Sur la constitution des langues techniques en latin», Études de Lettres, janvier-mars, 1986, p. 5-18; más reciente es el artículo de CALLEBAT, L., «Langages techniques et langue commune», Latin vulgaire. Latin tardif II, Tubinga, 1990. También es de destacar el trabajo de FLEURY, Ph.,«Les textes techniques de l’Antiquité», Euphrosyne, 18, 1990, p. 359-394. El interés por el campo del léxico técnico medico se ve reflejado en el gran número de publicaciones, entre las que podemos destacar los importantes trabajos de LANGSLOW, D. R., «Latin technical language: synonyms and Greek words in Latin medical terminology», Transactions of the Philological Society, 87.1, 1989, p. 33-53; «Some Historical Developments in the Terminology and Style of Latin Medical Writing», en VÁZQUEZ BUJÁN, M. E. (ed.), Tradición e innovación de la Medicina latina de la Antigüedad y de la Alta Edad Media, Santiago de Compostela, 1994; «The Formation of Latin Technical Vocabulary with Special Reference to Medicine», en COLEMAN, R. (ed.), New Studies in Latin Linguistics, Amsterdam-Philadelphia, 1991. Numerosas aportaciones a este campo las encontramos también en SABBAH, G. (ed.), Le Latin médical. La constitution d’un langage scientifique. Réalités et langage de la médecine dans le monde romain, Actes du IIIeColloque International Textes Médicaux Latins Antiques (Saint-Étienne, 11-13 septembre, 1989), Mémoires X, Centre Jean Palerne, Saint-Étienne, 1991. No podemos dejar de citar las restantes publicaciones del Centro Jean Palerme, entre las que se encuentran trabajos de tanto interés como el de SABBAH, G.; CORSETTI, P. P.; FISCHER, K. D., Bibliographie des textes médicaux latins. Antiquité et Haut Moyen Âge, Mémoires VI, Saint-Étienne, 1991, recientemente ampliada. Una visión de conjunto sobre la evolución del léxico médico lo encontramos en MONTERO CARTELLE, E., «El léxico médico latino entre la antigüedad y el Renacimiento: la asimilación de modelos médicos y léxicos», Voces 8-9, Salamanca, 1997-1998, p. 227-248. 2. Podemos citar como obras generales DEBRU, A.; SABBAH, G. (eds.), Nommer la maladie. Recherches sur le lexique gréco-latin de la pathologie, Memoires XVII, Centre JeanPalerne, Saint-Étienne, 1998; DEROUX, C. (ed.), Maladie et maladies dans les textes latins antiques et médievaux, Actes du VeColloque International Textes Médicaux Latins (Bruxelles, 4-6 septembre, 1995), Latomus Collection, 242, Bruxelles, 1998. Es de destacar la labor realizada en este campo por un grupo de investigación de la Universidad de Filología de Valladolid, cuyos miembros han publicado numerosos trabajos al respecto. 3. PASCHALL,D., «The Origin and Semantic Development of Latin Vitium», TAPhA, 67, 1936, p. 219-231; MIGLIORINI, P., «Alcune denominazzioni della malattia nella letteratura latina», en BOSCHERINI,S.(ed.), Faventia 24/1 001-244 7/5/02 09:16 Página 100
y semántica que se ha producido en la denominación del concepto «enfermedad» a lo largo de la literatura médica latina. En el proceso de fijación de la lengua técnica de la medicina encontramos diferentes términos para expresar dicho concepto: morbus, aegritudo, uitium, infirmitas, nocumentum, causa, laesio, labor, passio, etc. Nuestro objetivo será observar si dependiendo de cada autor y de cada época hay distintas preferencias por unas u otras denominaciones y si, en el transcurso de esta evolución, se pueden ver variaciones en la semántica de dichos términos. Avanzamos, no obstante, que no nos proponemos analizar todos los términos que a lo largo de la literatura latina hayan podido expresar el concepto de enfermedad, sino que nos vamos a limitar a aquellos que hemos considerado más relevantes. Tenemos que advertir desde un principio que, ante la imposibilidad de abarcar la totalidad de los textos médicos latinos, nos hemos limitado conscientemente a una cala entre los autores que hemos considerado más significativos en cada época4, sirviéndonos, en la medida de lo posible, de índices y ayudas léxicas. Algunas de las obras que hemos examinado son traducciones de autores griegos, por lo que nos ha resultado útil observar cuál era el término original griego que se estaba traspasando al latín. Este cotejo no ha dado los resultados esperados en el caso de Celso, ya que al comparar los textos de este autor, en los que utilizaba como fuente a Hipócrates, con el texto griego, vemos que no suele haber traducciones literales en las que aparezcan los términos considerados. De más ayuda ha sido el cotejo de los Aforismos de Hipócrates con su traducción anónima del s. V/VI dC, cuyas conclusiones se ponen en relación con el texto de Celio Aureliano y sus fuentes griegas. 2. Situación de partida en los textos de época arcaica y clásica Antes de iniciar el examen sistemático de los textos médicos latinos, daremos un breve repaso a la utilización de los términos más relevantes en los autores arcaicos y clásicos, a la luz del rastreo directo en los textos y los datos extraídos del Thesaurus Linguae Latinae y los diccionarios etimológicos5. De todas las expresiones analizadas6es morbus la que se utiliza con más frecuencia en la literatura latina de la época que ahora nos ocupa para denominar el concepto de Algunas calas en la denominación del concepto «enfermedad» Faventia 24/1, 2002 101 Studi di lessicologia medica antica, Bolonia, 1993, p. 93-132; GOUREVITCH, D., «Étude d’un vaste champ sémantique: les noms de la maladie, continuités et nouveautés», Histoire de la médecine, leçons méthodologiques, París, 1995, p. 52-57. 4. No podemos olvidar, no obstante, el carácter poco continuista de la lengua técnica de la medicina, cuyos textos conservados aparecen bastante distanciados en el tiempo, e incluso entre textos de una misma época se pueden apreciar diferencias significativas a la hora de expresar un mismo concepto en latín. Cf. VÁZQUEZ BUJÁN, M. E., «Aspectos léxicos de los textos médicos tardolatinos», Voces, 4, Salamanca, 1993. 5. Hemos consultado, entre otros, el ThLL; ERNOUT, A.; MEILLET, A., Dictionaire étymologique de la langue latine, París, 1951; FORCELLINI, E., Totius latinitatis Lexicon, Padua, 1940; WALDE, A.; HOFMANN, J.B., Lateinisches etymologisches Wörterbuch, Heidelberg, 19654. 6. Como se advierte al principio de nuestro trabajo, el rastreo se ha limitado a los términos que hemos considerado más significativos y, aunque en ocasiones nos podamos detener en el análisis de otras expresiones, prestaremos mayor atención a los términos morbus, aegritudo, passio, uitium y malum. Faventia 24/1 001-244 7/5/02 09:16 Página 101
dolencia y enfermedad. Esta palabra, de origen oscuro, aparece ya en la Ley de las XII Tablas y la encontramos prácticamente en todos los autores, desde Plauto y Terencio hasta los autores de época clásica como Catulo, Horacio, Cicerón, Livio etc7. El origen y el desarrollo semántico del término uitium ha sido tratado en varios trabajos sin que por ahora se haya podido llegar a conclusiones definitivas8. Generalmente se asume que su significado primario era «defecto»9—físico o moral— y con este significado lo encontramos en los autores arcaicos y clásicos, que emplean uitium para indicar una tara o un defecto físico que, como hemos visto, no implican por sí solos la presencia de una enfermedad. Sin embargo, vemos que esta palabra suele utilizarse en la mayoría de las ocasiones para aludir a las imperfecciones morales, indicando una culpa, y observamos que aparece en muchos casos como término contrapuesto a virtus10. Con el tiempo, se produjo una aproximación semántica entre los dos términos, morbus y uitium, de forma que ambos se utilizaron como sinónimos y podemos encontrar ya uitium con el significado de «enfermedad» en los autores de la edad de plata11. Pasemos ahora a analizar la situación lexicográfica de los términos aegritudo y aegrotatio. Ambas son formaciones a partir del adjetivo aeger, denominación 102 Faventia 24/1, 2002 Helena García González 7. LUCR. De rerum natura 3, 487-9: Quin etiam subito vi morbi saepe coactus/ ante oculos aliquis nostros, ut fulminis ictu/, concidit; 3, 502-5: Inde ubi iam morbi reflexit causa, reditque/ in latebras acer corrupti corporis umor; HOR. Carm. II, 2: nisi causa morbi fugerit uenis et aquosus albo/ corpore languor. LIV. Nat. Hist. 25, 26,7: Ex hostium exercitu Siculi, ut primum uidere ex grauitate loci uolgari morbos, in suas quisque propinquas urbes dilapsi sunt; 41, 21, 5: Dilectus consulibus eo difficilior erat quod pestilentia, quae priore anno in boues ingruerat, eo uerterat in hominum morbos. Encontramos morbus con un significado muy cercano a uitium en CAT. Carm. 39, 7: quidquid est, ubicumquest/ quodcumque agit, renidet, hunc habet morbum/ neque elegantem, ut arbitror, neque urbanum. En el mismo autor observamos también un uso figurado del término, equivaliendo al sentimiento amoroso: CAT. Carm. 76, 25: ipse ualere opto ut taetrum hunc deponere morbum. 8. Acerca del origen de la palabra uitium y su desarrollo semántico, tanto en latín como en las lenguas romances, ver SCHOKNECHT, F., Die Bedeutungsentwicklung der Wortgruppe «uitium»: ihre psychischen und kulturellen Ursachen, diss. Munich, Rostock, 1930. 9. Paschall, D., «The Origin and Semantic ...», op. cit., n. 3, p. 229-30, afirma que la noción básica del término uitium era «obstáculo, impedimento» y a partir de ahí se explicaría el significado de «defecto físico», ya que dichos defectos físicos, como la ceguera o la cojera, podían evidentemente suponer un obstáculo para quien los sufría. Este significado se vería confirmado por la más temprana aparición de la palabra, en una cláusula de La Ley de las XII Tablas, en la que se lee Si morbus aeuitasue uitium escit, iumentum dato, y que, según Paschall, sólo puede significar «If it be disease or old age that prevents him from coming, give him an animal to ride on». A partir de este primitivo significado analiza el término uitium en el contexto del lenguaje augural. En cuanto a la etimología de la palabra, no nos puede por ahora ayudar a definir su último origen, ya que ninguna de las posibles derivaciones que se han dado hasta el momento resultan satisfactorias. 10. PLAUT. Most. 11. 33. 118: Vetulae edentulae uitia corporis fere occultant. OVID. Fast. 147: Accipit ille locus posito uelamine cunctas. Et uitium nudi corporis omne uidet; HOR. Ep. 1. 41: Virtus est uitium fugere. 11. Vitium comienza a utilizarse como sinónimo de morbus por lo menos desde la época de Cicerón. Así lo afirma FERRACES RODRÍGUEZ, A., «Un faux terme d’anatomie» en Deroux, C. (ed.), Maladie et maladies..., op. cit. n. 2, p. 222. Faventia 24/1 001-244 7/5/02 09:16 Página 102
que reciben de forma mayoritaria en los textos clásicos aquellas personas aquejadas por una enfermedad (frente a otros adjetivos más tardíos como morbosus o aegrotus). Con el propósito de delimitar el significado de estos dos términos, encontramos en Cicerón un testimonio interesante: Sed proprie, ut aegrotatio in corpore, sic aegritudo in animo nomen habet (Cic. Tusc. 10, 23). Este testimonio y los datos extraídos de los diccionarios consultados parecen confirmar que al principio existió una diferenciación entre ambos términos, empleándose aegrotatio para las enfermedades del cuerpo y aegritudo cuando se trataba de afecciones del alma. Este uso de aegritudo lo encontramos ratificado en el ThLL, donde, en dicha entrada, podemos leer: legitur inde a Plauto, uetustiores tamen usque ad Col. non utuntur nisi de animi afflictione. Según esto, aegrotatio describía un estado enfermizo, una indisposición que solía estar acompañada de debilidad, mientras aegritudo, por el contrario, hacía referencia a un estado anímico de desasosiego, con un significado cercano a «pena», «aflicción», «inquietud». Con el paso del tiempo esta diferenciación se va neutralizando y podemos encontrar ejemplos de aegritudo con el significado de una debilidad física12. Sin embargo, en todos ellos, vemos que este término está lejos todavía de utilizarse como sinónimo de morbus, ya que, aunque la enfermedad solía traer consigo un estado de debilidad general, éste por si solo no implicaba la aparición de la primera. Por último, nos vamos a fijar en la denominación infirmitas, que es precisamente el término que dio lugar a las expresiones modernas13. El significado originario de esta palabra en latín era el de «constitución o complexión física débil», «flojera», «debilidad corporal», utilizándose como sinónimo de imbecillitas odebilitas. No obstante, su semántica se amplió paulatinamente y podemos encontrar alguna ocurrencia en la que su significado estaría muy próximo al de morbus: ne quam suspicionem infirmitatis daret, castrensibus ludis interfuit (Suet., Tib. 72); proxima infirmitas mea obligauit me Marino medico (Plin. Ep. 6)14. Del análisis de estos términos en los textos, podemos concluir que los escritores tenían conciencia de las diferencias que había entre estas expresiones, por sutiles que nos puedan parecer a nosotros hoy en día. En el siguiente texto podemos observar los distintos matices que diferenciaban, en un principio, los términos morbus, uitium y aegrotatio: Algunas calas en la denominación del concepto «enfermedad» Faventia 24/1, 2002 103 12. PLIN. Hist. Nat. 8, 1, 1: (de elephantis)uisique sunt fessi aegritudine, quando et illas moles infestant morbi, herbas supini in caelum iacientes; TAC. Ann. 2, 29: die senatus metu et aegritudine fessus, ut tradidere quidam, simulato morbo; COLVM. 7, 5, 20: agni uel febricitantes, uel aegritudinee alia affecti. 13. Esp. enfermedad; gal. enfermedade; port. enfermidade; it. ant. infermità; prov. enfermetat; fr. ant. enferté; ingl. infirmity. 14. Otros ejemplos en los que infirmitas aparece utilizado como morbus los encontramos en QUINT. Inst. 2, 3, 9: Nam tumidos et corruptos et tinnulos et quocumque alio cacozeliae genere peccantem certum habeo non uirium sed infirmitatis uitio laborare, ut corpora non robore sed ualetudine inflantur; QUINT. Inst. 2, 4, 6: Hinc spes roboris: maciem namque et infirmitatem in posterum minari solet protinus omnibus membris expressus infans.; TAC. Dial. 23, 4: parum est aegrum non esse: fortem et laetum et alacrem uolo. Prope abest ab infirmitate, in quo sola sanitas laudatur. Faventia 24/1 001-244 7/5/02 09:16 Página 103
Quo modo autem in corpore est morbus, est aegrotatio, est uitium, sic in animo. Morbum appellant totius corporis corruptionem, aegrotationem morbum cum imbecillitate, uitium, cum partes corporis inter se dissident, ex quo prauitas membrorum, distortio, deformitas. Itaque illa duo, morbus et aegrotatio, ex totius ualetudinis corporis conquassatione et perturbatione gignuntur, uitium autem integra ualetudine ipsum ex se cernitur. (Cic. Tusc. 4, 13). Propterea quaesierunt iureconsulti ueteres, quod «mancipium morbosum» quodue «uitiosum» recte diceretur quantumque «morbus» a «uitio» differret. Caelius Sabinus in libro, quem de edicto curulium composuit, Labeonem refert, quid esse «morbus», hisce uerbis definisse: «Morbus est habitus cuiusque corporis contra naturam, qui usum eius facit deteriorem». Sed «morbum» alias in toto corpore accidere dicit, alias in parte corporis. Totius corporis «morbum» esse, ueluti sit pthisis aut febris, partis autem, ueluti sit caecitas aut pedis debilitas. «Balbus autem» inquit «et atypus uitiosi magis quam morbosi sunt, et equus mordax aut calcitro uitiosus, non morbosus est. Sed cui morbus est, idem etiam uitiosus est. Neque id tamen contra fit; potest enim qui uitiosus est non morbosus esse. Quamobrem cum de homine morboso agetur, aeque «inquit» «ita dicetur: quanto id uitium minoris erit» (Gell. 4, 2, 1)15. De la lectura de estos textos concluimos que uitium (al igual que habíamos visto al hablar del término aegrotatio) no implicaba necesariamente la presencia de una enfermedad, pues no ha de ser considerado como enfermo quien sufra de tartamudez, cojera o cualquier otro defecto físico. Una vez analizado el empleo de estos términos en los autores no médicos de época arcaica y clásica, contrastaremos los resultados con la tendencia general de los textos médicos, para determinar si se observan diferencias notables entre ambos. 3. El testimonio de los autores médicos 3.1. Tratados de época clásica Comenzaremos el rastreo de los textos médicos por la obra del enciclopedista Cornelio Celso16, de quien conservamos De medicina libri octo. En su obra podemos constatar que el término más utilizado sigue siendo morbus: tenuoris intestini morbus quem ileon nominant (Cels. 2, 1, 8); sequitur uero curatio febrium, quod et 104 Faventia 24/1, 2002 Helena García González 15. En Dig. 21. 1. 1 aparece también recogida la cita de Gelio: Sed sciendum est morbum apud Sabinum sic definitum esse habitum cuiusque corporis contra naturam, qui usus eius ad id facit deteriorem, cuius causa natura nobis eius corporis sanitatem dedit: id autem alias in toto corpore, alias in parte accidere -nam totius corporis est puta phthisis, febris; partis ueluti caecitas, licet homo ita natus sit-; uitiumque a morbo multum differre, ut puta si quis balbus sit; nam hunc uitiosum magis esse quam morbosum. Cf. Dig. 50. 16. 101. Verum est«morbum» esse temporalem corporis inbecillitatem, «uitium» uero perpetuum corporis impedimentum, ueluti si talum excussit. 16. CELSUS,De medicina, SPENCER, W.G. (ed.), Londres, 1971 (vol. 1) y 1961 (vol. 2 y 3). Retoma el texto de MARX, F., A. Corneli Celsi quae supersunt, CML 11, Leipzig/Berlín, 1915. Hemos utilizado como ayuda para el rastreo el índice de RICHARDSON, W.F., A Word Index to Celsus: De Medicina, Auckland, 1982. Faventia 24/1 001-244 7/5/02 09:16 Página 104
in toto corpore et uulgare maxime morbi genus est (Cels. 3, 3, 1); Neque tamen ignorare oportet in acutis morbis fallaces magis notas esse et salutis et mortis (Cels. 2, 6, 18); omnis habitus homines per omnia genera morborum et aegrotent et moriantur (Cels. Proem. 2); quibus feminis menstrua non proueniunt necesse est capitis acerbissimi dolores sint, uel quaelibet alia pars morbo infestur (Cels. 2, 7, 7). Por lo que respecta al término uitium podemos corroborar lo dicho anteriormente, es decir, que se ha producido un acercamiento semántico entre uitium y morbus. La denominación uitium no la encontramos ya con su primitivo significado de «tara», «defecto», sino que su empleo semántico está cercano al de morbus: nam frigus lateris dolores aliaque uitia, frigida aqua strumas excitat (Cels. 1, 9, 6); uitia longiora aurium (Cels. 2, 1, 22); Eadem iis pericula sunt quibus articulorum uitia (Cels. 2, 7, 7). En estos ejemplos observamos cómo uitium se aplica a una dolencia que afecta a un determinado miembro o a un malestar general del paciente. Una novedad que se refleja en Celso es la utilización del término malum con el mismo significado genérico que acabamos de observar en uitium: Quod si iam incidat mali genus aliquod ignotum, non ideo tamen fore medico de rebus cogitandum obscuris, sed eum protinus uisurum cui morbo id proximum sit (Cels. Proem. 37). Posthaec indicia uotum est longum morbum fieri: sic enim necesse est, nisi occidit. Neque uitae alia spes in magnis malis est, quam ut impetum morbi trahendo aliquis effugiat porrigaturque in id tempus, quod curationi locum praestet (Cels. 2, 5, 1). En estos dos ejemplos observamos que, si bien el significado de ambos términos, malum y morbus, es cercano, no se emplean todavía como sinónimos, como demuestra la aparición de ambos en la frase con diferentes matices17. En la obra de nuestro autor resulta especialmente llamativa la radical ausencia de los términos aegritudo y aegrotatio. En consecuencia, encontramos otras denominaciones que expresan el significado de «debilidad», «falta de fuerzas»: infirmitas e inbecillitas. Ambos términos se diferencian de morbus porque ninguno de ellos designa por sí solo una enfermedad, aunque su presencia puede considerarse un estado patológico: Possunt enim quaedam subesse corpori uel ex infirmitate eius uel ex aliquo adfectu, quae uel in alio nossunt, uel in hoc alias non fuerunt eaque per se non tanta, ut concitent morbum, tamen obnoxium magis aliis iniuriis corpus efficiant (Cels. Proem. 58). In capite autem interdum acutus et pestifer morbus est, quem kefalaian Graeci uocant. Interdum autem in capite longa inbecillitas, sed neque grauis neque periculosa, per hominis aetatem est (Cels. 4, 2, 2). Algunas calas en la denominación del concepto «enfermedad» Faventia 24/1, 2002 105 17. Otros ejemplos en los que vemos este uso de malum en CELS. Pro. 37; 49; 56; 1, 3, 25; 2, 1, 9; 2, 4, 3; 2, 6, 10; 2, 7, 2; 2, 11, 6; 3, 2, 3; 3, 6, 15; 3, 12, 5; 3, 15, 6; 4, 3, 22; 4, 5, 2 etc. Faventia 24/1 001-244 7/5/02 09:16 Página 105
El siguiente objeto de nuestro análisis es la obra de Escribonio Largo18, quien redactó en época de Claudio sus Compositiones medicamentorum. Lo primero que resaltamos en este tratado es la práctica desaparición del término morbus, que se ha visto desplazado en beneficio de uitium. Tras un análisis encontramos 16 ocurrencias de morbus, 13 de las cuales hacen referencia a expresiones estereotipadas del tipo morbus comitialis19 o morbus articularis20. Las otras tres veces que aparece esta palabra está empleada en sentido genérico: … tetanon hoc uitium Graeci dicunt; item facit ad deprauatam faciem in utramlibet partem: cynicon spasmon hoc idem appellant genus morbi (Scrib. Larg. 101, 4). Si autem grauior morbus insedit, hic datur pastillus ad coeliacos et forminosos optime faciens (Scrib. Larg. 112, 1). Hoc etiam incitata libidine ipsius morbi, pastillus siue plures diluti aqua calida, uino, oleo … (Scrib. Larg. 112, 7). Analicemos qué sucede a su vez con el término uitium. Como hemos visto, su empleo se ha generalizado, desplazando como consecuencia a morbus. Tras el examen de los contextos en los que aparece uitium, podemos concluir que la sinonimia con morbus en esta obra es completa, como podemos observar en expresiones del tipo: ad uitia muliebria, ad auriginem, quod uitium est, teinesmon, quod uitium est… Ya en la epístola que encabeza el tratado, Escribonio pide excusas si paucae uisae tibi fuerint compositiones et non ad omnia uitia scriptae (Scrib. Larg. Ep. 14, 5), en vez de escribir ad omnes morbos. Al igual que ya habíamos observado al analizar el texto de Celso, tampoco en Escribonio Largo aparecen utilizados los términos aegrotatio ni aegritudo para expresar la debilidad corporal. Pero, a diferencia de Celso, no aparece en su lugar infirmitas y sólo en una ocasión leemos el término imbecillitas. Finalmente, hemos analizado cómo se utiliza en las Compositiones el término malum. La lectura del texto nos revela que sólo aparece en tres ocasiones y en todas ellas se emplea como sinónimo de uitium y morbus: ceterum nemo adhuc correptus hoc malo, quantum ego scio, expeditus est (Scrib. Larg. 171, 10); adiuuari autem debent, qui his malis uexantur (Scrib. Larg 182, 4); adiuuari autem debent hoc malo circumuenti lacte muliebri… (Scrib. Larg 186, 10). 106 Faventia 24/1, 2002 Helena García González 18. SCRIBONIVS LARGVS, Compositiones, SCONOCCHIA, S. (ed.), Leipzig, 1983. 19. Con respecto a esta enfermedad, llama la atención el hecho de que Plinio, que suele utilizar morbus mayoritariamente en su obra, denomina la epilepsia como comitiale uitium en 24, 114: infantibus comitiale uitium aut contractiones sentientibus; sin embargo en 28, 259 leemos Cerebrum caprae Magi per anulum aureum traiectum, priusquam lac detur, infantibus instillant contra comitiales ceterosque infantium morbos. 20. Leemos morbus comitialis en SCRIB. LARG. Comp. Ind. 13, 128, 139; 6, 4; 12, ot; 12, 1; 13, 12; 15, 1; 16, 2; 98, 5; 107, 2; Morbus articularis en 101, 17; regius o arquatus morbus en 110, 3. Faventia 24/1 001-244 7/5/02 09:16 Página 106
3.2. Tratados de los siglos III-VI En la primera mitad del siglo III compuso Sereno Samónico su Liber medicinalis. A diferencia de lo que habíamos observado en la obra de Escribonio Largo, en este autor advertimos que la tónica general es la utilización del término morbus, como ocurría en Celso21. Por lo que respecta a los otros términos que nos ocupan, hemos podido observar que tanto uitium como malum aparecen con bastante frecuencia en Escribonio Largo. La denominación uitium aparece siempre con el significado de «enfermedad», equivaliendo semánticamente a morbus22. Por el contrario, aunque el término malum se emplea en ocasiones con este significado23, lo encontramos también aplicado a un malestar o a una dolencia: Humanos quoque contactus mala tanta sequuntur/ et iunctus uitium ducit de coniuge coniux (Ser. Samm. 23, 442). Diximus hanc sortem miseris mortalibus esse/ ut saepe inter se mala sint contraria morbo (Ser. Samm. 55, 994). Como ya habíamos observado en los textos de Celso y de Escribonio Largo, tampoco en la obra de Sereno Samónico aparecen los términos aegritudo y aegrotatio. Pasamos a analizar a continuación los tratados de los siglos IV-V, en su mayoría traducciones o compendios de tratados de medicina griegos. No podemos olvidar, sin embargo, que dichas traducciones son a la vez reelaboraciones de los originales, ya que todos estos autores podían añadir, eliminar o alterar el contenido original según sus propios conocimientos, por lo que no sería justo limitar su papel al de meros traductores. En este grupo de médicos, que desplegaron su actividad sobre todo en el norte de África, destacó sobre todo la figura de Celio Aureliano, autor que, según se cree comúnmente, vivió en el s. V. De sus obras destacan tres, las dos primeras, Acutae siue Celeres passiones y Chronicae siue Tardae passiones24, se titulan igual que dos obras del médico griego Sorano que no conservamos. La tercera obra, Gynaecia, se basa también en una obra de Sorano, de la que por fortuna conservamos algunos fragmentos. Gracias a esto podremos hacer un cotejo entre la obra de Celio y la de Sorano y ver qué término original griego está traduciendo. Algunas calas en la denominación del concepto «enfermedad» Faventia 24/1, 2002 107 21. Q. SERENVS,Liber medicine 10, 128: est elephas morbus tristis quoque nomine dirus (cf. CELS. 3, 25: ignotur autem paene in Italia, frequentissimus in quibusdam regionibus is morbus est, quem λεφαντασις Graeci uocant); otros ejemplos en 2, 26; 3, 31; 7, 101; 11, 147; 12, 173; 18, 341 etc. En total el término morbus aparece en 35 ocasiones, frente a 19 en las que aparece uitium y 10 en las que aparece malum. 22. SER. SAMM. Med. 7, 87; 11, ot; 11, 155; 12, ot; 114, ot; 20, 368; 21, ot; 23, 443; 26, 443; 26, 496; 27, 513; 32, 605; 36, 707; 42, 789; 63, 1905; Cap. 11, 12, 14, 21. 23. SER. SAMM. Med. 11, 151; 13, 204; 23, 440; 19, 349; 28, 545; 39, 756; 41, 773; 46, 862. 24. CAELIVS AVRELIANVS, Celerum passionum libri III, Tardarum passionum libri V, BENDZ, G. (ed.), Berlín, 1990 (vol. I) y Berlín, 1993 (vol. II). Faventia 24/1 001-244 7/5/02 09:16 Página 107